Mapa interactivo "Los silenciados de la guerra por la tierra"

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Como un prurito de sofisticación o simple estupidez, a la gente le gusta hablar y pontificar de lo que no sabe o no entiende nada (como comentar un libro o una película que no se ha visto, por ejemplo). Uno de los últimos temas sobre el que muchos colegas le gusta hablar, a veces demasiado, es sobre el periodismo de datos del que francamente muchos no tienen ni idea (hace poco, un joven colega me dejó estupefacto cuando me comentaba al respecto que el periodismo de datos siempre existió porque “el periodismo siempre se ha hecho con datos, sino con qué. Esas son las modas que siempre dan que hablar”. Achaco a su juventud y excesiva seguridad en sí mismo tan arrogante ignorancia). Pero visto en su real dimensión, esta nueva forma de periodismo es completamente nueva. Nada que ver, ni siquiera, con la que inauguro Meyer en el periodismo norteamericano, el periodismo de precisión, y que en el ámbito hispano tanto bregó el español Dader por impulsar entre nosotros. En todo caso, el periodismo de datos solo confirma lo que el propio Dader (o alguien que él citó) dijo alguna vez: “La noticia elaborada por nuevos métodos cambiaría nuestra visión del mundo externo". Esto último es lo que mejor define al periodismo de datos y que en nuestro medio han puesto en práctica de manera magistral los amigos de Ojo Público. Este mapa interactivo "Los silenciados de la guerra por la tierra", que ellos definen como “un ejercicio de rastreo, análisis y visualización de datos”, es esa nueva “visión del mundo” de la que hablaban los pioneros. Ojalá que esta forma de transmitir las noticias haga escuela en el resto de medios y colegas y tengamos más demostraciones de este excelente periodismo. A mí, para cerrar este post, solo me queda decir una cosa: ¡No se mueran nunca, amigos de Ojo Público!


¡Ahora son más de 100 libros!

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La buena acogida que tuvo el post sobre 55 libros de Historia y cultura peruanas disponibles en Internet me ha animado a actualizar la lista que ahora amplío a poco más de 100 títulos. Obvia decir que en la lista se deja sentir la ausencia tanto de algunos títulos señeros como la de autores importantísmos o incluso algunos más jóvenes, pero, como dije en la ocasión anterior, sólo he considerado aquellas publicaciones liberadas en la red por sus propios autores o sus editores, para de ese modo no lesionar los derechos de autor de nadie. Lo cual no significa que si alguien tiene el PDF de su publicación y desea compartirlo con todos (como fue el caso del doctor Manuel Valladares que al enterarse de esta lista, amable y desinteresadamente nos alcanzó el de su libro sobre el paro nacional de 1977), pues gustosos lo incluiremos. Cada publicación figura en el post con su enlace original, pero los he reunido todos en este Mega para facilitarles la descarga. Ojala y algunos colegas y amigos se animen a compartir sus publicaciones y así la tercera lista tal vez sea sobre 200 libros de Historia y Cultura del Perú en acceso abierto. ¡Feliz 28 a todos!

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01. Raúl Porras Barrenechea: El Legado Quechua
02. Porras Barrenechea: Mito, tradición e Historia del Perú
03. José de la Riva-Agüero y Osma:
      Obras Completas, tomo 2: Estudios de Literatura Peruana;
      Obras Completas, tomo 3: Estudios de Literatura Universal;
      Obras Completas, tomo 4: La Historia en el Perú;
      Obras Completas, tomo 5: Estudios de Historia Peruana. Las civilaciones primitivas y el Imperio Incaico;
      Obras Completas, tomo 6: Estudios de Historia Peruana. La Conquista y el Virreinato;
      Obras Completas, tomo 7: Estudios de Historia Peruana. La Emancipación y la República
04. Luis E. Valcárcel: Memorias
05. Túpac Amaru y la Iglesia en el Cusco. Antología
06. H. Bonilla, P. Chaunu,T. Halperin, E. Hobsbawm, K. Spalding, P. Vilar: La independencia en el Perú.
07. Nils Jacobsen y Nicanor Domínguez: Juan Bustamante y los límites del liberalismo en el Altiplano: La rebelión de Huancané (1866-1868)
08. John Fisher: El Perú Borbónico 1750-1824.
09. Nicomedes Santa Cruz: La décima en el Perú
10. Timothy E. Anna: La caída del gobierno español en el Perú: el dilema de la independencia.
11. Max Hernández: Memoria del bien perdido: conflicto, identidad y nostalgia en el Inca Garcilaso de la Vega.
12. Christine Hünefeldt: Lasmanuelos, vida cotidiana de una familia negra en la Lima del s. XIX
13. Jorge Lossio: Acequias y gallinazos. Salud ambiental en Lima del siglo XIX
14. María Isabel Remy: Historia de las comunidades indígenas
15. Carlos Sempat Assadourian: El sistema de la economía colonial
16. Heraclio Bonilla: Guano y burguesía en el Perú
17. Martha Andera: Historia y etnografía: Los Mitmaq de Huánuco en las visitas de 1549, 1557, 1562
18. Marcos Cueto: El regreso de las epidemias
19. M. Cueto, J. Lossio, C. Pasco: El rastro de la salud en el Perú
20. Carlos Contreras: La ciudad del mercurio
21. C. S. Assadourian, H. Bonilla, A. Mitre, T. Platt, Tristán: Minería y espacio económico en los andes: siglos XVI – XX.
22. Rebeca Carrión Cachot: El culto al agua en el Antiguo Perú
23. Jorge Basadre: El Conde de Lemos y su tiempo
24. Jorge Basadre: Peru: Problema y posibilidad
25. Jorge Basadre: Memoria y destino del Perú. Textos esenciales
26. Herbert Morote: Bolivar, Libertador y enemigo N° 1 del Perú
27. Herbert Morote: El militarismo en el Perú. Un mal comienzo, 1821-1827
28. Herbert Morote: Pero... ¿tiene el Perú salvación?
29. Herbert Morote: Requiem por Perú, mi patria
30. Pablo Sandoval (ed.): Repensando la subalternidad. Miradas críticas/ sobre América Latina
31. Eduardo Huárag Álvarez: Los afrodescendientes en el Perú republicano
32. Dionisio de Haro Romero: Fuentes documentales e historia monetaria: La Casa de Moneda de Lima en el Archivo General de la Nación - Archivo Colonial (1717 – 1829)
33. Gilda Cogorno: Agua e hidráulica urbana de Lima: espacio y gobierno, 1535-1596
34. Alberto Tauro: Guía de estudios Históricos (1955)
35. Peter Klaren: La formacion de las haciendas azucareras y los origenes del APRA
36. Oliver Dollfus: El reto del espacio andino
37. Julio Cotler y Romeo Grompone: El fujimorismo: ascenso y caída de un régimen autoritario
38. Martin Tanaka: Los espejismos de la democracia: el colapso del sistema de partidos en el Perú, 1980-1995, en perspectiva comparada.
39. Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica: Álbum de fotografías "Viaje de la Comisión Consular al Río Putumayo y Afluentes"
40. Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica: Libro Azul Británico. Informes de Roger Casement y otras cartas sobre las atrocidades en el Putumayo
41. Carlos A. Valcárcel: Monumenta Amazónica. El Proceso del Putumayo y sus secretos inauditos
42. Carlos Rey de Castro, Carlos Larrabure y Correa, et. al.: Monumenta Amazónica. La defensa de los caucheros
43. Eduardo Huarág Álvarez: Violencia social y política en la narrativa peruana
44. Inca Garcilaso de la Vega: Comentarios Reales (Vol. I y Vol. II)
45. Ricardo Palma: Cien tradiciones peruanas
46. Ricardo Palma: Tradiciones en salsa verde y otros textos
47. Manuel González Prada: Páginas libres. Horas de lucha
48. César Vallejo: Obra poética completa
49. Cesar Vallejo: Desde Europa. Crónicas y artículos, 1923-1938
50. José María Arguedas: Los ríos profundos y cuentos selectos
51. Francisco García Calderón: Las democracias latinas de América. La creación de un continente
52. José Carlos Mariátegui: 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana
53. Felipe Guamán Poma de Ayala: Nueva corónica y Buen gobierno (Vol. I y Vol. II)
54. Literatura quechua
55. Juan de Espinosa Medrano: Apologético
56. Juan del Valle y Caviedes: Obra completa
57. Alonso Carrió de la Vandera: El lazarillo de ciegos caminantes
58. Clorinda Matto de Turner: Aves sin nido
59. Pedro de Cieza de León: Crónica del Perú. El señorio de los Incas
60. José María Eguren: Obra Poética. Motivos
61. Luis Alberto Sánchez: Flora Tristán: una mujer sola contra el mundo
62. Manuel Valladares Quijano: El Paro Nacional del 19 de julio
63. Jacqueline Fowks: Chichapolitik. La prensa con Fujimori en las elecciones generales 2000 en el Perú
64. Antonio Aimi y Emilia Perasi: Herencia muchik en el Bosque de Pómac
65. Jurgen Golte y Norma Adams: Los Caballos de Troya de los Invasores. Estrategias campesinas en la conquista de la gran Lima
66. Carlos Iván Degregori, Cecilia Blondet y Nicolás Lynch: Conquistadores de un Nuevo Mundo. De invasores a ciudadanos en San Martín de Porres
67. José Matos Mar: Desborde popular y crisis del estado. El nuevo rostro del Perú en la década de 1980
68. José Matos Mar y Jorge Carbajal H.: Erasmo Muñoz, Yanacón del Valle de Chancay
69. John Murra: Formaciones económicas y políticas del mundo andino
70. David Collier: Barriadas y élites: de Odría a Velasco
71. Ana Tissera: San Martín y Bolívar: los himnos nacionales del Perú
72. Alberto Escobar: Arguedas o la utopía de la lengua
73. Luis Humbert Delgado: Historia del Senado del Perú, 1829-1929
74. José Antonio Llórens Amico: Musica popular en Lima. Criollos y andinos
75. Carlos Reyna: La anunciación de Fujimori. Alan García 1985-1990
76. Luis Peirano y Abelardo Sánchez León: Risa y cultura en la televisión peruana
77. Alberto Flores Galindo: La agonía de Mariátegui: la polémica con la Komintern
78. Fundación del Banco Continental: «Trujillo del Perú. Baltazar Jaime Martínez Compañón. Acuarelas. Siglo XVIII»
79. Antología General de la Prosa en el Perú (Tomo I: Los orígenes. De lo oral a lo escrito; Tomo II: Del Siglo XVIII al XIX; Tomo III: De 1895 a 1985)
80. Fundación Telefónica: Tesoros de la catedral del Cusco
81. Fundación Telefónica: Iquitos
82. Perú, Hombre e Historia (Vol. II: Entre el Siglo XVI y el XVIII; Vol. III: La República)
83. Jesús Cosamalón: Indios detrás de las murallas
84. Agenda Perú: Los 50 libros que todo peruano debe leer
85. Compendio de Historia Económica del Perú:
     Tomo 1: Economía Prehispánica (Luis G. Lumbreras, Peter Kaulicke, Julián I. Santillana, Waldemar Espinoza, 2008);
     Tomo 2: Economía del período colonial temprano (Héctor O. Noejovich, Carmen Salazar-Soler, Margarita Suárez, Luis M. Glave, Miriam Salas, 2009);
     Tomo 3: Economía del período colonial tardío (Magdalena Chocano, Carlos Contreras, Francisco Quiroz, Cristina Mazzeo, Ramiro Flores, 2010);
     Tomo 4: Economía de la primera centuria independiente (Jesús Cosamalón, Fernando Armas, José Deustua, Martín Monsalve, Alejandro Salinas, 2011)
86. Ingrid Yrivarren: Paraísos del Saber
87. Augusto Tamayo San Román: Hombres de Ciencia y Tecnología en el Perú
88. Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú: Cáceres
89. Fundación Miguel Grau: Grau
90. Máximo Neira A., Guillermo Galdós, et.al.: Historia de Arequipa
91. Luis Daniel Morán Ramos: La Plebe en Armas. La participación popular en las guerras de independencia
92. Toribio Pacheco: Cuestiones Constitucionales
93. Centro de Estudios Constitucionales: Justicia, Derecho y Sociedad. Debates interdisciplinarios para el análisis de la justicia en el Perú
94. Desco: Violencia política en el Perú, 1980-1988 (Tomo I y II)
95. Jose Luis Rénique: La voluntad encarcelada: las "luminosas trincheras de combate" de Sendero Luminoso del Perú.
96. Steve J. Stern: Los senderos insólitos del Perú: guerra y sociedad, 1980-1995.
97. Carlos Iván Degregori: Las rondas campesinas y la derrota de Sendero Luminoso
98. Carlos Iván Degregori y Romeo Grompone: Elecciones 1990. Demonios y redentores en el nuevo Perú
99. Kimberly Theidon: Entre prójimos. El conflicto armado interno y la política de la reconciliación en el Perú
100. Jo-Marie Burt: Violencia y autoritarismo en el Perú: bajo la sombra de Sendero y la dictadura
101. Yuyanapaq. Para recordar (2015)
102. Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (Vol. I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX)


Nuevo "Justicia, Derecho y Sociedad. Debates interdisciplinarios para el análisis de la justicia en el Perú"

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Como saben, el flamante Centro de Estudios Constitucionales (CEC) del Tribunal Constitucional, que dirige el doctor Carlos Ramos Núñez, está desplegando una labor editorial encomiable. Encomiable no solo por publicar trabajos de una calidad académica innegable, sino también porque ha iniciado el rescate de textos de nuestra historia intelectual, auténticos clásicos de nuestro pensamiento jurídico, que merece el reconocimiento de todos. Tal ha sido, por ejemplo, el rescate de las "Cuestiones Constitucionales" de ese jurista de nota del siglo XIX que fue Toribio Pacheco y que ahora todos los que alguna vez leímos a Basadre referirse a este libro en su "Historia de la República" de modo tan elogioso, podemos tener al alcance un click. Sí, porque otro asunto que hay que agradecer es que todo lo que publica el CEC está en libre acceso para todo aquel que quiera revisarlo. Pero lo que hoy quiero saludar es la publicación de "Justicia, Derecho y Sociedad. Debates interdisciplinarios para el análisis de la justicia en el Perú", que, como bien indica su nombre, trae una serie de trabajos interdisciplinarios de primer nivel, a cargo de renombrados especialistas que hace de este libro el mayor de sus aciertos editoriales (después del de Pacheco, por supuesto). En él encontramos tres trabajos de historia que no debemos dejar pasar por alto: el de Carlos Carcelén sobre "La persecución del Santo Oficio a los judeoconversos en el Perú, siglos XVI y XVII", el de José Ignacio López Soria sobre "Legislación y diversidad en los preparativos de la República", y el de mi amigo Mario Meza, "Entre la justicia, el poder y el desafío por pensar una justicia no violenta", que es un estupendo trabajo sobre la justicia, el poder y la violencia. De lectura obligatoria. Como obligatoria es, también, la entrevista a Julio Cotler con que se abre esta magnífica publicación.


Carmen McEvoy: “Enfrentamos una transición democrática inacabada”

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Carmen McEvoy es la historiadora peruana que con gran dedicación ha estudiado la historia política del Perú. Profesora en The University of the South, Sewanee, Tennessee (EEUU), es autora de notables contribuciones a la comprensión del pensamiento político nacional y su relación con los actores y procesos. En el siguiente diálogo reflexiona sobre la República y el legado republicano, el valor que ofrece la continuidad de los esfuerzos unificadores y la transcendencia tanto de la experiencia como de la trayectoria de nuestras instituciones, de cara al Bicentenario.

Por Juan de la Puente

¿En qué momento de la República nos encontramos?
La República es un working progress, un trabajo permanente. Pienso que estamos en un momento de definiciones; la República siempre ha llegado a momentos de nudos históricos y pienso que en este momento enfrentamos una transición democrática inacabada.

También tuvimos la transición de 1963, la de 1980
En la que estamos viviendo en la actualidad se ha avanzado mucho, la República ha construido, porque la República no solamente es el proceso histórico, es también el Estado. La República es la construcción de la estructura estatal.

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Está transición está sometida también a una crisis seria. ¿Esto ha sido recurrente?
Yo creo que sí es recurrente; lo que pasa es que cada vez los desafíos son mayores. Pienso en la transición que se realiza en 1872 con el surgimiento del Partido Civil. Gran transición después de 50 años de militarismo, surge una coalición de civiles, desafían al poder de los militares y se hacen del poder por primera vez en la historia. ¿Cuál es la transición por la que tienen que atravesar? Primero, que es un Estado corrupto, segundo, que es un Estado que vive del guano y que no ha logrado diversificar la economía y que ha entrado en crisis terminal, y tercero que el militarismo ya no son los militares que están institucionalmente sirviendo al Estado sino que se están sirviendo de él y han llegado al colapso. Esos militares van a ser asesinados por la población y quemados; el Ministro de Guerra, Tomás Gutiérrez, muere en esta pira. Si esa no es una crisis...

Ha dicho que la República no solo son instituciones y es ya un lugar común en las ciencias sociales afirmar que más que República nos ha faltado de Estado.
Creo que sí, porque en el inicio de la República hay esta tensión permanente entre los liberales que quieren reducir el poder central porque han venido de un gobierno autoritario. Entonces, estos liberales quieren desmantelar el poder central y al desmantelarlo están desmantelando el eje, el resorte del poder.

¿Diría que este es el mejor momento del Perú en casi 200 años?
Digamos que es un momento de posibilidades y ahí podríamos utilizar otro libro de Basadre, Perú, Problema y Posibilidad. Pienso que este período es el surgimiento de las clases medias, podríamos hablar de un momento, no es una celebración completa pero, digamos, es esta sociedad mesocrática. Siempre se ha tenido esta idea de que es la aristocracia la que gobernó el Perú, pero si tú te pones a pensar sobre el perfil social del primer Congreso Constituyente, ¿quiénes son? Profesores de San Marcos, gente que ha formado Toribio Rodríguez de Mendoza, curas, abogados. El Perú como promesa, digamos, es un Perú ilustrado mesocrático.

En algunos textos cuestiona a los refundadores y señala que es falso que los que primero pensaron el Perú fue la generación del Centenario y la de Haya y Mariátegui
Esta cosa fundacional viene de los primeros republicanos, que como están confrontando el poder de la Corona, ellos están fundando la República. Ellos utilizan la vieja idea de Thomas Paine que usan los norteamericanos en su revolución, que dice que la República es como algo que nace finalmente de la nada. Entonces, los republicanos peruanos lo retoman, pero ocurre que después vienen las guerras civiles y cada nueva facción utiliza ese discurso para destruir al oponente. El discurso fundacional no te permite reconocer los esfuerzos de tu oponente.

Su visión no es que el Perú estuvo bien y mal, sino que ha tenido una línea ascendente. ¿Eso no lleva cuestionar la pregunta de Vargas Llosa sobre cuándo se jodió el Perú, que de alguna manera también es el discurso de (Heraclio) Bonilla cuando dice por qué no tuvimos clase dirigente?
Yo creo que es como la serpiente que se muerde la cola, en lugar de pensar en sumar los esfuerzos, ir viendo hasta dónde se llegó, hasta dónde llegaron los liberales, por ejemplo, de 1854, llegaron a abolir el tributo indígena y la esclavitud, qué hizo la generación siguiente. En lugar de pensar en términos del vaso lleno se piensa en términos del vaso vacío.

Es cierto que en la historia del Perú no está registrado el proceso liberal del siglo XIX, pero esto no lleva a un optimismo que niega nuestras grandes caídas. La Guerra con Chile es una caída terrible.
Creo que no es una visión optimista, es una visión de que cualquier nación en el mundo se va forjando en la contingencia histórica. Para tratar de un balance a lo que mencionas sobre la Guerra del Pacífico, ¿quién ha hecho un trabajo sobre la reconstrucción después de la guerra? La reconstrucción del Perú después de la guerra es espectacular. Cuando comparas en números lo que está ocurriendo en Chile a principios del siglo XX te das cuenta de que nosotros estamos en mejor posición económica que ellos. Eso qué significa, que el Perú se diversificó, que la guerra te obligó a diversificarte, que te quitó el salitre pero encontraste otros recursos. Podríamos argumentar que llegó el Contrato Grace y el capitalismo internacional pero de todas maneras se pudo repetir un proceso de reconstrucción a favor del Perú.

¿Calificaría en términos históricos el periodo de Fujimori como liberal o incipientemente liberal?
No, para nada.

Y el proceso posterior de Toledo, García, Humala, ¿alguna vez podrían calificar como un proceso liberal?
Se pueden dar aspectos del liberalismo, pero el proyecto ha perdido esencia porque el liberalismo no solamente es el liberalismo económico, buscar mercados. Creo que ya la idea del mercado y de la expansión económica los hace olvidar el proyecto político del liberalismo.

Alguna vez ha comparado el Perú con Chile y ha dicho que Chile ha sido más liberal que el Perú, principalmente porque ellos tuvieron una experiencia de autogobierno
Creo que este es un país, aunque nos duela decirlo, profundamente conservador, donde los liberales ni siquiera tienen el valor de decirse liberales, porque no hay un partido liberal en el Perú, o sea, el partido liberal no sé por qué razón se va difuminando en el tiempo. Probablemente el último aporte es el de (José María) Quimper a fines del siglo XIX, pero en el siglo XX ¿ves que alguien salga a mover las banderas del liberalismo? Existe una especie de vergüenza.

Hemos tenido como 76 presidentes, grosso modo, y he registrado por lo menos 20 acusados abiertamente de corruptos ¿Por qué otros países sí juzgaron a sus presidentes corruptos y nosotros no?
Un ejemplo que conozco bien. Cuando Manuel Pardo sube a la presidencia propone un juicio político y económico al gobierno de Balta, su predecesor y acusa directamente a Nicolás de Piérola que ha sido su Secretario de Hacienda. Se levanta una oposición que lo paraliza; la maquinaria que deja el poder tiene todavía los resortes para cercar a su enemigo y no dejarlo hacer nada, lo obliga a una tregua y dejar de lado la posibilidad del juicio y a pactar.

El único presidente que tiene un expediente es (Mariano Ignacio) Prado. Pero no hay un expediente Piérola.
Lo que pasa es que la guerra paraliza al país porque todas las energías están en la guerra. Después Piérola desaparece y sale al extranjero, regresa nuevamente, hace un pacto con el civilismo, o sea que no hay un juicio porque en el camino hay una guerra internacional y hay una guerra civil.

Entiendo que su héroe es (Manuel) Pardo, pero quién es su antihéroe.
Simpatizo mucho con Manuel Pardo. A mí no me simpatiza Piérola. En la Guerra del Pacífico, Piérola está tratando de quitarle poder a los generales justamente para que no le quiten poder a él y al hacerlo debilita al Perú frente al enemigo. El Piérola del Contrato Dreyfus me parece que es otro desastre. Esos piérolas, el Secretario de Hacienda de Balta y el encargado de la dictadura me parece que le hicieron un daño terrible al Perú. Piérola regresa y hay un segundo Piérola; es el que pacta con el civilismo y logra una estabilidad política del país y ahí viene el proceso de la reconstrucción.

¿En la historia del siglo XIX y XX que se estudia en colegios y universidades, que es una sucesión de presidentes más que de procesos políticos, que ausencias encuentra?
No se hace ver los esfuerzos, es una visión de fracasos, de en qué momento se jodió el Perú, en qué momento perdimos todo, y nunca se ven esfuerzos que después se retoman, Lo interesante del Perú es que muchas veces el enemigo retoma los esfuerzos sin darle crédito al que hizo el esfuerzo inicialmente.

También diría que la historia ha hecho pocos esfuerzos por mirar los procesos sociales; no hay una historia de los de abajo, siempre hay una historia de los de arriba.
A partir de la década de los 70 hay una eclosión de historia de los de abajo, creo que siguiendo un poco tu argumento, el gran tema del siglo XIX es qué estaba pasando con los procesos, pactos y de creación de partidos, pero qué estaba ocurriendo en el Perú profundo, qué estaba ocurriendo en la selva. Todo el tema de la exclusión social creo que es la gran falla del siglo XIX. Eso no se puede negar, pero al mismo tiempo nosotros les exigimos a los actores del siglo XIX más de lo que pueden.

¿Y es posible un juicio certero o más objetivo sobre Velasco? ¿No paga él la deuda histórica del siglo XIX?
Yo creo que sí. No recuerdo si Macera compara a Velasco con Castilla; hay esta comparación que se hace en el sentido de que Castilla con la abolición de la contribución indígena y de la esclavitud está pagando una deuda histórica del siglo XIX con los liberales, porque otra de las cosas que hay que recordar es que los militares no están actuando nunca solos sino que siempre tienen lo que llamaban los hombres de traje negro, sus asesores, y en el caso de Velasco también.

El Perú necesita una agenda liberal republicana

De cara al bicentenario, ¿cuáles serían los leit motiv de la República?
Volver a los ideales con los que se funda la República. ¿Cuáles son los ideales? Muy simple: libertad, justicia, igualdad, mérito, ciudadanía, renovarlos, o sea, traerlos al siglo XXI, redefinirlos.

Una agenda liberal como la del Congreso de 1823.
Exactamente. Es una agenda liberal republicana que tuvo como norte la idea del bien común, el tema central de la República.

Dijo alguna vez que somos un país de periódicos, me encanta eso. Para efecto de lo que hablando, los diarios juegan un papel desastroso.
Cuando viene la expedición libertadora, San Martín dice que la guerra en el Perú será una guerra de opinión. Nos hemos quedado en información pero hay que institucionalizar las cosas, no se han creado núcleos básicos en que la gente esté totalmente convencida de ciertas realidades.

Volviendo al inicio, más República o más Estado.
Creo que necesitamos un Estado eficiente. ¿Qué pedían los republicanos? Un Estado eficiente que llegara a todo el Perú. Faustino Sánchez Carrión, que es de Huamachuco, pedía que la más pequeña ciudad del Perú se sienta protegida al igual como nosotros nos podemos sentir protegidos en la capital de la República.

¿Cree que la descentralización pone en riesgo la República, la unidad del Estado?
El problema es una descentralización sin centro, un centro que no controla, que no tiene un protocolo. La descentralización es una necesidad, el problema es algo tan simple como rendir cuentas.

Si se tratara de escoger, ¿qué necesitamos, un Castilla, Pardo, Leguía, Belaúnde, Paniagua?
Yo diría que un hombre del siglo XXI que tenga capacidad de servicio. Creo que la Presidencia del Perú tiene que ser un apostolado. Se necesita compromiso, se necesita algo que yo veía mucho en la primera generación de republicanos.

No es muy justa esa frase que el Perú tiene un defecto de fábrica…
No, para nada. La lucha política que ha sido tan cruel y nos ha hecho olvidar el derrotero, un país sin largo plazo; entonces cuando vuelves al guion original todo lo que ocurre es relativo. Excepto Paniagua, pocos presidentes tienen el sentido de la historia y entienden al Perú en su historia.

Fuente: Diario La República (27/7/2015).


Más exmilitares detenidos en Chile por jóvenes quemados vivos en dictadura

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Santiago de Chile, jul. 27. La justicia chilena ordenó este lunes la detención de otros cinco exmilitares por el asesinato de un fotógrafo y herir gravemente a una estudiante al prenderlos fuego vivos luego de una protesta contra Augusto Pinochet en 1986.

La orden de detención, que involucra a exoficiales y suboficiales del Ejército chileno, fue emitida por el juez Mario Carroza, quien "despachó este lunes otras cinco órdenes de detención", informó a la AFP un portavoz del Poder Judicial.

Desde que se emitió la orden, cuatro de ellos fueron detenidos y eran interrogados por el juez Carroza.

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Los nuevos militares apresados se suman a otros siete que fueron arrestados y procesados como autores y cómplices de homicidio el viernes pasado, en un vuelco en un caso que se mantenía hasta ahora en la impunidad.

Considerado uno de los crímenes más horrendos de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), el caso sólo logró avanzar judicialmente después de la confesión de uno de los conscriptos que participó del hecho y narró ante el juez lo que ocurrió el 2 de julio de 1986.

En medio de una extensa jornada de protesta contra el régimen, el fotógrafo Rodrigo Rojas de Negri, de 19 años, y la entonces estudiante de ingeniería, Carmen Gloria Quintana, de 18, fueron detenidos por tres patrullas militares.

Después de haber sido golpeados y reducidos en el suelo, ambos fueron rociados con gasolina y se les prendió fuego. Los dos jóvenes fueron abandonados, gravemente heridos, en las afueras de Santiago.

Rodrigo Rojas, que había regresado hacía poco a Chile tras vivir en Estados Unidos con su madre exiliada por la dictadura, murió después de cuatro días de agonía. Carmen Gloria, quien actualmente vive en Canadá, se recuperó tras resultar con más del 60% del cuerpo quemado.

"Basta de silencio"

Si bien Carmen Gloria vivió para entregar su relato, la justicia nunca había podido acreditar la participación concertada de los militares, por un supuesto "pacto de silencio" elaborado para ocultar los verdaderos hechos, afirmando en cambio que ambos jóvenes se habían quemado por el estallido de una bomba incendiaria que portaban.

"El Ejército tiene mucha información que no ha entregado y tiene una deuda con el Estado. Es el momento de asumir su responsabilidad como institución", dijo Carmen Gloria Quintana, entrevistada por la televisora Chilevisión, la noche del domingo.

"Yo quiero justicia, nada más y nada menos que justicia. Condenar a las personas que fueron los autores materiales y a los intelectuales", agregó.

A su llamado, se sumó este lunes el de la presidenta Michelle Bachelet, torturada por la dictadura y cuyo padre murió en 1974 víctima de las golpizas propinadas por agentes del régimen de Pinochet.

"Hay personas que saben la verdad de muchos casos que permanecen sin resolver y Chile les pide que sigan el ejemplo del conscripto Fernando Guzmán y que ayuden a reparar tanto dolor", dijo Bachelet en un acto público.

"Así como en septiembre de 2014 dije que era necesario que quienes tuvieran información sobre las violaciones a los derechos humanos, civiles o militares, la entregaran antes de que fuera demasiado tarde, hoy quiero reiterar ese llamado a quienes tengan información, porque basta de silencio", agregó la mandataria.

Los nuevos militares aprehendidos corresponden a otra de las patrullas militares que participaron de la detención de los jóvenes, comandada por el capitán retirado del Ejército Pedro Fernández Dittus, quien en la década de los noventa había sido condenado por este caso pero por negligencia.

Junto con él, fueron detenidos Leonardo Riquelme, Juan González y Walter Lara. El exconscripto Pedro Franco aún no ha sido arrestado.

En tanto, el viernes fueron procesados como autores los exoficiales en retiro Julio Castañer, sindicado como quien prendió fuego a los jóvenes, e Iván Figueroa, y los exsubooficiales en retiro Luis Zúñiga, Francisco Vásquez, Nelson Medina y Jorge Astengo, mientras que Sergio Hernández fue acusado como cómplice.


Cecilia Méndez: “La historia de la Independencia ha sido contada desde Lima”

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Cecilia Méndez Gastelumendi. Historiadora y profesora de la Universidad de California, en Santa Bárbara. Autora de La República Plebeya.

Por Roberto Ochoa

La Historiadora Cecilia Méndez Gastelumendi aprovechó sus vacaciones en la Universidad de California para venir al Perú y presentar su libro La República Plebeya. Pero no lo presentó en la Feria del Libro, sino en el poblado de Uchuraccay, donde se asentó el cuartel general de los rebeldes iquichanos que en 1821 se alzaron contra la Proclama de la Independencia de don José de San Martín. Siempre polémica, Méndez sigue convencida deque existen muchos vacíos en nuestra hisotria oficial.

En las Fiestas Patrias se celebra una proclamación, mientras que en el resto de América hispana celebran la insurgencia. Nuestros precursores fueron realistas que se cambiaron de bando cuando llegó San Martín. Parafraseando a Raymond Carver, ¿de qué hablamos cuando hablamos de la Independencia del Perú?
Creo que esa es la pregunta que la gente no se quiere hacer porque a muchos no les gusta pensar. Por eso la Independencia se convierte en algo repetitivo: la bandera, la proclamación, San Martín, el himno, el desfile... y estamos en un momento que así como cambia el presente, el pasado también tiene que cambiar. La reflexión de tu pregunta es la misma que nos hicimos cuando organizamos un coloquio titulado Las Independencias Antes de la Independencia. Hubo muchas proclamas antes de la de San Martín y no solo proclamas sino también insurgencias y eventos que se han opacadado y que, justamente, según lo que yo propongo, la fuerza con la que se impone la centralidad de la proclama San Martín en la narrativa de la Independencia tiene que ver con la necesidad de que no se cuente la historia del Perú. Es una manera de solucionar todas las cosas problemáticas de las que no queremos hablar...

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Entre ellas el miedo a las rebeliones indígenas...
Hay un miedo a la insurgencia que es tan antigua como la rebelión de Túpác Amaru. Creo que es el miedo mayor de nuestra historia, incluso republicana, pese a que ocurrió cuatro décadas antes de la República.

¿Debemos volver a estudiar a personajes como San Martín y Bolívar?
En el Perú hubo desde temprano un rechazo a Simón Bolívar. Y ese culto a San Martín no es tan temprano porque su ministro (Monteagudo) arrasó con la nobleza peruana.

¿Con la nobleza española, criolla o indígena?
Con la española, pero los aristócratas peruanos se sentían emparentados con esa nobleza. Pero el rechazo a Bolívar fue muy temprano porque hubo una asociación entre la venida de Bolívar desde el norte y la idea peruana de que seríamos conquistados por los colombianos.

¿Era cierto?
No era tan falso. Bolívar tenía un gran plan de dominar Sudamérica desde Colombia.

Desde la Gran Colombia...
Los historiadores la llamaron Gran Colombia para diferenciarla de la Colombia actual. San Martín era mucho mejor negociador. Era un líder militar de otro calibre. Y Bolívar era más de imponer. Con él no había nada que dialogar...

Alguna vez leí que Bolívar fue el gestor o inspirador de las dictaduras militares en el Perú...
No creo adecuado decir “gestor” o “inspirador” porque fue un proceso. No es que Bolívar inventó este militarismo. El tótem de la época fue Napoleón, por esa idea del estratega exitoso que salía de una revolución y formó un imperio. Lo dice Basadre, el ideal de estos militares era Napoléon. Incluso en referencia a Santa Cruz. Gamarra también. Y Bolívar con lo que es Colombia y Venezuela como epicentro. Lo que a mí me parece importante, más que reescribir la historia de estos personajes, es reescribir la historia de la relación de estos personajes con la población porque esas son las historias silenciadas.

¿Existen estudios al respecto?
Hay un ensayo olvidado escrito por Henri Favre titulado “Bolívar y los Indios”. Ahí se desmitifca la idea de que Bolívar fue apoyado por los indios. Bolívar cuando viene al Perú pasa por Pasto (en la frontera entre la actual Ecuador y Colombia) y se encuentra con una oposición tenaz de los indígenas pastuzos, que eran realistas. Bolívar no pudo con ellos y ordena su exterminio. “Un indio no puede desafiar a un soldado”, decía Bolívar. Según Favre, Bolívar tenía antes de salir de Venezuela una idea romántica de los indios como el “buen salvaje” pero el desprecio de Bolívar por los indígenas es tristemente conocido. Para Bolívar “indio” y “soldado” eran incompatibles.

¿Esto es parte de la historia silenciada?
La guerra que hizo Bolívar para liberar a Venezuela fue una guerra a muerte. Por eso se usaba un léxico de “guerra a muerte” pero no solo contra los españoles sino contra todo aquel que se opusiera a su objetivo. Y habían miles que se oponían. Era una guerra civil. Bolívar sentencia que los pastuzos deben ser exterminados, sin embargo, es un héroe. Pero cuando hablamos de violencia no la asociamos con Bolívar o con San Martín sino con Túpac Amaru. Y eso no es porque tal era más violento que tal, sino que depende de a quien va dirigida la violencia. Creo que la historiografía habla más, no de violencia, sino de revolución. Esa es la palabra prohibida. En la Independencia hubo una violencia tremenda. Cuando me dice que hay que reestudiar a los personajes no creo que una biografía sea suficiente. Se tiene que hacer la historia del personaje en relación a la dinámica de las poblaciones y a su actitud, no solo a su filosofía.

¿Cómo te fue con el concurso de ensayos “Narre la Indepedencia desde su Pueblo”?
Recontra bien. Tuvimos 70 ensayos de todo el país. Alucinante. Estamos trabajando en la edición. Las tres ensayos ganadores, más una serie de exposiciones en un coloquio internacional. El primer lugar lo ganó un ensayo sobre la Independencia desde Huacho. El segundo lo ganó un profesor arequipeño. El tercero fue para un profesor chileno de Tarapacá. Cuenta cómo fue la Indepedencia cuando Tarapacá era peruana.

¿La historia oficial excluyó a las provincias?
La historia oficial de la Independencia ha sido contada desde Lima. Cuando San Martín sale de Lima después de su proclama, en sus documentos se refiere a la independencia de Lima. Después se habla de la independencia del Perú. Esta idea de celebrar la proclamación de San Martín es producto del centralismo de Lima. Cuando se proclama la independencia en Lima se rebautiza todo. Lima deja de ser la Ciudad de los Reyes para ser la Ciudad de los Libres. La Plaza de la Inquisición se cambió a Plaza de la Constitución. Con el paso de los años revierten todos los nombres revolucionarios y vuelven a tener sus nombres originarios. Hay una idea que tengo para un texto que aún no escribo y que se titula “Lima, la ciudad que no quizo ser libre”.

La República Plebeya

En tu libro La República Plebeya se lee que los indígenas estaban al día con las noticias de Europa, incluso más informados que los limeños ¿Eso responde a que el sur peruano estaba muy vinculado comercialmente con Río de la Plata?
Totalmente. Tanto así que si lees los periódicos cusqueños de la época había mucha información procedente de Río de la Plata. Hubo mucha presencia de extranjeros escapados de las persecuciones en Europa. Venían aquí y ponían periódicos liberales. Víctor Peralta y Ascensión Martínez han estudiado muy bien este fenómeno en su libro sobre la prensa regional. El vínculo de Arequipa y Cusco con Río de la Plata fue muy fuerte. Incluso, la Constitución de Cádiz se juró primero en Huanta que en Lima. ¿Indios o indígenas?
San Martín cambia el termino “indio” a “peruano”. No tuvo éxito por eso Bolívar decide que se les llame “indígenas”. Pero la comunidad indígenas como tal solo fue reconocida con Leguía, en 1920. Se emite la Ley de Comunidades Indígenas, donde estas son reconocidas por el Estado como entidades legales. Esa es la manera como tienen que reconocer sus derechos, no como peruanos sino como indígenas. Impresionante. Se crea también un registro estatal de comunidades indígenas con derechos especiales y diferenciados. Medio siglo después, Velasco las transforma en comunidades campesinas.

Terremoto político

En 1971 se genera un terremoto entre los historiadores con la publicación del ensayo sobre la Independencia escrito por Heraclio Bonilla y Karen Spelding, editado por el IEP cuando José Matos Mar dirigía esta institución.

Como historiadora, ¿vivimos las réplicas de aquel terremoto o sería necesario otro cataclismo?
Creo que para que haya otro terremoto primero tiene que volver a ser importante la Historia en el debate público. Y no lo es. Si tú observas la actitud de la prensa y la multiplicación de columnistas, ¿cuántos hablan de historia? Yo estaba reflexionando sobre esto y es interesante que antes, en los 70, una de las razones por la que la historia era tan interesante, era por el diálogo con las ciencias sociales. ¿De dónde salían estos académicos que provocaron estos terremotos? De la antropología, de la sociología y luego, en los 80, volvieron a la Historia. Heraclio Bonilla era formado en antropología, Nelson Manrique salió de Sociología, Tito Flores Galindo fue el único que salió de las canteras de la Historia. Pero Tito enseñaba en Sociología porque la Historia fue un bastión conservador. Bonilla tuvo que enseñar Economía, otros Sociología. Entonces el requisito para que haya un cuestionamiento de nuestras Historia es que siempre tiene que estar en diálogo con la sociedad y con otras disciplinas.

¿Por qué estudiaste Historia?
Porque contienen todas las otras disciplinas. Puedes ser historiador y hablar de economía, de política, depende de tu especialización. Pero en los últimos años ha sucedido una tecnificación de las carreras con la aparición de nuevas especialidades. Entonces los que opinan de Política son los politólogos...

Tú acuñaste la sentencia: “Los politólogos son al liberalismo como los sociólogos al Velascato”?
Yo la dije, pero no es mi frase. Esa me la dijo Pablo Sandoval.


Fiente: Diario La República (D/26/7/2015).

México ante la disyuntiva de repatriar o no los restos del dictador Porfirio Díaz

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México, jul. 25. "Que lo traigan en privado", reclaman historiadores; "con honores militares", replican familiares y simpatizantes. A un siglo de su muerte, el expresidente Porfirio Díaz, cuyo autoritarismo provocó la revolución mexicana en 1910, desata nuevamente antagonismos tras una petición para repatriar sus restos desde Francia.

Nacido en setiembre de 1830 en la ciudad de Oaxaca (sureste) y fallecido en julio de 1915 en París, Díaz, de sangre indígena mixteca, fue un hombre de contrastes: brillante militar, clave en la derrota de la segunda invasión francesa a México (1862-1867); pero como presidente se aferró al poder en una dictadura que se prolongó 30 años.

A un siglo de su fallecimiento, en Oaxaca reimpulsan añejas iniciativas para repatriar los restos de "mi general Díaz", como algunos lo llaman respetuosamente, que reposan en el cementerio Montparnasse de París, exilio del viejo militar tras dejar México en mayo de 1911 luego del estallido de la revolución en noviembre de 1910.

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"Poco antes de morir, dijo varias veces: 'Quiero ser enterrado en la iglesia de la Soledad', que está enfrente de donde nació y creció", comentó a la "AFP" Eduardo Díaz Gastine, uno de los bisnietos de Díaz.

Pero la iniciativa no proviene de la familia, porque los Díaz firmaron en la década de 1950 un compromiso con el gobierno mexicano, susceptible entonces ante cualquier movimiento porfirista, de no promover la repatriación de los restos del dictador.

"Como familiares somos los que menos debemos intervenir, no queremos despertar en el ambiente inconformidades; pero vemos con agrado este intento de repatriar los restos", añade Díaz Gastine.

Entre el heroísmo y la villanía

Los promotores de la repatriación están en Oaxaca. Uno de ellos es Francisco Jiménez, regidor (legislador municipal) que preside una comisión oficial para el centenario luctuoso de Díaz y que presentará una solicitud formal ante el gobierno federal.

"El cabildo (legislativo local) de Oaxaca ya hizo la proclama para que los restos regresen y esperamos se haga con una ceremonia a la altura del general Díaz", dice Jiménez a la "AFP".

Los partidarios del polémico dirigente destacan la estabilidad y desarrollo que durante el llamado "porfiriato" alcanzó México, que había vivido entre luchas internas e invasiones extranjeras desde la consolidación de su independencia en 1821.

Jiménez rechaza la etiqueta de "dictador", porque Díaz, sostiene, "siempre realizó elecciones que ganó y la Constitución se lo permitía"; aunque reconoce que "duró muchísimo en el poder".

"Pero que hizo mucho bien por el país, tampoco lo pueden discutir. Esos 30 años nos dieron paz, orden y progreso. Saneó las finanzas, trajo el ferrocarril, el teléfono, la electricidad", alega Jiménez.

Historiadores han revisado la trayectoria de Díaz reconociendo principalmente sus logros militares, pero subrayan capítulos sangrientos como el exterminio de indígenas yaquis, la masacre de cientos de obreros en huelga o la explotación de los campesinos, detonantes de la revolución.

"Díaz fue uno de los mayores artífices de la derrota francesa. Tuvo aciertos, pero no se pueden olvidar más de 30 años de dictadura unipersonal", dice a la "AFP" el historiador mexicano Pedro Ángel Palou, autor de "Pobre patria mía", novela sobre Díaz.

¿Honores?

El debate se ha mantenido principalmente en la academia, con historiadores que dudan de la pertinencia de repatriar los restos o, si lo conceden, prefieren un acto meramente íntimo y familiar.

"Que lo traiga la familia, está en todo su derecho, es uno de sus antepasados. Pero sin honores, no podemos permitir que Díaz esté en el panteón de los héroes nacionales, que se convierta en un santo laico", señala Palou.

Pero la familia y los partidarios de Díaz exigen honores a su trayectoria militar y a su investidura como jefe de Estado.

"¡Que regrese con honores militares, es lo menos que podemos pedir, no aceptaremos que los restos retornen a escondidas!", reclama el bisnieto Eduardo Díaz.

En lo político, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la formación heredera de la revolución que gobernó ininterrumpidamente siete décadas y también fue acusada de dictatorial, ha guardado silencio salvo algunos diputados favorables a la iniciativa.

El regidor Jiménez confía en que México, ahora gobernado por "un PRI renovado", entienda que "es tiempo de hacerle justicia a un héroe, porque el general fue un soldado de la patria".

Para Palou, el silencio del PRI, que hizo de Díaz su villano preferido, despierta sospechas: "Sería absurdo que este PRI descafeinado apruebe la iniciativa en lo 'oscurito' y termine de ensalzador de Porfirio Díaz".


40 años después: ¿qué nos dejó la década de los setenta?

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Las mujeres tomaron las calles para exigir derechos como el del aborto, que sigue siendo hoy un tema controversial

Madrid, jul. 25. Para usar un cliché, la década de 1970 fue una década de sexo, drogas y rock and roll. Pero se puede decir que la parte del sexo tuvo el efecto más profundo y duradero en la sociedad estadounidense.

En la década de 1970 convergieron varios fenómenos relacionados con el sexo, la sexualidad y el género. Se dio el movimiento de liberación de la mujer: las mujeres y las niñas a las que les habían dicho desde siempre que eran el sexo inferior salieron a las calles, a los tribunales y a las casillas para reafirmar su igualdad.

En 1970, se llevó a cabo la primera Conferencia para la Liberación de las Mujeres en Inglaterra. Ese mismo año, Germaine Greer publicó el libro El eunuco femenino y Robin Morgan publicó La hermandad femenina es poderosa: una antología de textos del Movimiento por la Liberación de las Mujeres. Al año siguiente se llevó a cabo la primera marcha por la liberación de las mujeres.

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También se dio la liberación sexual, que aunque tenía que ver con que las mujeres se liberaran en la alcoba, tenía más qué ver con restar severidad a las normas que rodeaban al sexo. En 1960, la mitad de las mujeres solteras de 19 años no habían tenido relaciones sexuales. Para fines de la década de 1980, como señaló Nancy Cohen, dos terceras partes de las mujeres habían logrado la hazaña al cumplir 18 años.

Cohen también notó que la invención de la píldora de control de natalidad, en la década de 1960, ayudó a aplanar el camino. A los cinco años de que saliera al mercado la primera píldora, en 1960, seis millones de mujeres estadounidenses la estaban tomando. Estas mujeres y sus parejas entraron a la siguiente década con una experiencia radicalmente diferente del sexo y la libertad, literalmente. Tan solo en 1972 se publicaron libros tan revolucionarios como El placer de Amar y Matrimonio abierto.

Los setenta también pusieron al sexo no heterosexual bajo los reflectores. En 1969, cuando la Policía hizo una redada de un bar gay en Nueva York, estallaron las protestas y los Disturbios de Stonewall se volvieron el punto de partida del movimiento por los derechos de los gays, que seguiría creciendo a lo largo de las siguientes décadas.

Para los estadounidenses gays, lesbianas, bisexuales y transgénero, los setenta fueron una era de creciente despertar y visibilidad, así como de represión y persecución. En 1970, se llevó a cabo el primer desfile del orgullo gay para conmemorar los Disturbios de Stonewell y en 1973, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría finalmente consideró que era adecuado retirar la homosexualidad de la lista oficial de trastornos mentales.

Se puede decir que una de las canciones emblemáticas de los setenta captura todas las perspectivas de la revolución sexual.

La canción más popular de la banda Chic, en 1978, decía: Aaaaaah, FREAK OUT!. Aunque la vieja guardia ciertamente se escandalizaba por el cambio rápido y salvaje en el terreno de los valores estadounidenses tradicionales, quienes impulsaban el cambio disfrutaban del paseo. La canción casi se burla de quienes se escandalizan y convierte su angustia en un frenesí dancístico. Anda, ven a divertirte de verdad (come on along and have a real good time), invita Chic. Piensa que las bases morales que se cimbran bajo tus pies son más bien una ondulación sensual y déjate llevar por el ritmo.

Es fácil mirar atrás y ver los límites de los anhelos de la época. La Guerra de Vietnam en los setenta y el sida en los ochenta cobraron la vida de la gente y se volvieron asuntos preocupantes de vida o muerte, con justa razón. La liberación sexual total y el valiente mundo nuevo y pacífico que una generación ansiaba chocaron de frente con la cruel y dura realidad.

En retrospectiva, los movimientos de la década de 1970 trataron más sobre triunfos culturales que sobre cambios legales y políticos. La idea de la igualdad de las mujeres se acepta más como una victoria hoy que hace 40 años. Sin embargo, el que las mujeres sigan ganando una fracción de lo que los hombres ganan en promedio y que las mujeres de color ganen aún menos; el que la violación y las agresiones sexuales sigan generalizadas, y el que el acceso al control de la natalidad, al aborto y a la educación sexual sigan siendo temas tan polémicos son recordatorios de lo mucho que tenemos por andar.

"En los setenta, la revolución sexual estaba mayormente centrada en el sexo", escribió Hanna Rosin. "Pero ahora, la revolución sexual se ha profundizado hacia una especie de poder permanente para las mujeres". O más precisamente, al menos a una sensación de poder personal, creo. Sin embargo, el empoderamiento no se ha traducido necesariamente en influencia económica y política real.

¿Hay más mujeres a cargo de empresas importantes, hombres transgénero y mujeres estrellas en producciones de Hollywood, padres que nutren la sexualidad sana de sus hijos y ahora el derecho nacional a la igualdad en el matrimonio? ¡Sí! Pero a nuestro alrededor —desde la historia de Bill Cosby hasta las violaciones en los campus universitarios, pasando por el asesinato de Kristina Gomez Reinwald, una de las muchas personas transgénero víctimas de asesinato— hay recordatorios casi a diario de la realidad de la subyugación con base en el género, la raza y la sexualidad.

No cabe duda de que las mujeres y las personas gays, así como los hombres heterosexuales, experimentaron más libertad individual en la década de 1970. Pero eso no significa que todos estemos liberados. Un solo presidente negro o una presidenta no significan que ya no exista el racismo o el sexismo.

Por eso, tal vez el principal legado de los setenta no haya sido que nos dirigieran rumbo a un destino (al que claramente no hemos llegado aún), sino que definieron el deseo, deseo no solo por la autonomía individual, corporal, la autoexpresión y el placer, sino un deseo de que la sociedad reflexione totalmente y respete nuestra libertad. Sea donde sea que estemos ahora respecto a los derechos de las mujeres, los derechos de los LGBT y la libertad sexual, se trata de una consecuencia directa de la década de 1970. El que aún no estemos satisfechos también es legado de esa época.






Mes de la Historia 2015: “Los académicos hablan de sus libros”

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La Academia Nacional de la Historia ha organizado para este mes de agosto el ciclo de conferencias “Los académicos hablan de sus libros” en el marco del Mes de la Historia 2015. Las conferencias tendrán lugar en el auditorio del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (Plaza Bolívar, Pueblo Libre), todos los miércoles de agosto en el horario de las 7 p. m. El siguiente es el programa del ciclo:

Miércoles 5 de agosto
P. Armando Nieto Vélez, S. J.: "Cronología de la Historia de la Iglesia en el Perú".
Coautor: Dr. José Antonio Benito Rodríguez.
Comentarios: Dr. Oswaldo Holguín Callo.

Miércoles 12 de agosto
Dr. Oswaldo Holguín Callo: "Cafés y fondas en Lima ilustrada y romántica".
Comentarios: Dra. Claudia Rosas Lauro.

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Miércoles 19 de agosto
Mtro. Hugo Pereyra Plasencia: "La Independencia del Perú: ¿guerra colonial o guerra civil? Una aproximación desde la teoría de las relaciones internacionales".
Comentarios: Dra. Margarita Guerra Martinière.

Miércoles 26 de agosto
Dra. Miriam Salas Olivari: "Historia marítima del Perú. Tomo XI, vol. 4. La República de 1879 a 1883. Historia económica de la Guerra de Chile con el Perú y Bolivia: Recursos naturales y conflicto internacional, cuestión de pocos problema de muchos".
Comentarios: Dr. José de la Puente Brunke.

Miércoles 2 de setiembre
Dra. Rosa Garibaldi: "La política exterior del Perú en la época de Ramón Castilla".
Comentarios: Dra. Miriam Salas Olivari.


Ministerio de Cultura alerta sobre posibles invasiones a sitios arqueológicos

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El Ministerio de Cultura alertó, en un comunicado, a las autoridades del peligro que se cierne sobre algunos monumentos prehispánicos con ocasión del feriado largo de Fiestas Patrias. Este es el texto de su comunicado:

COMUNICADO

Ante la cercanía del feriado largo por Fiestas Patrias, el Ministerio de Cultura recuerda a las autoridades y ciudadanía en general que tales ocasiones suelen ser aprovechadas para propiciar invasiones, alentar excavaciones clandestinas y ejecutar obras no autorizadas en los sitios arqueológicos y monumentos históricos, por lo cual conviene tener en cuenta lo siguiente:

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1. La legislación sobre la materia establece claramente que los sitios arqueológicos son propiedad del Estado, incluyendo sus partes integrantes y/o accesorias así como sus componentes descubiertos o por descubrir, independientemente que se hallen ubicados en predios de propiedad pública o privada. Por lo tanto, no pueden ni venderse, ocuparse ni utilizarse para cualquier finalidad distinta a las investigaciones arqueológicas. Asimismo, cualquier intervención en un sitio arqueológico o monumento histórico patrimonio de la Nación requiere obligatoriamente de la autorización del Ministerio de Cultura.

2. Para aquellos que contravengan lo dispuesto por la Ley, existen sanciones administrativas de hasta 1,000 Unidades Impositivas Tributarias (1 UIT equivale a 3,850 nuevos soles), incluyendo el decomiso de los medios e instrumentos utilizados. Asimismo el Código Penal prevé sanciones de 3 a 6 años de cárcel para los infractores, y de 3 a 8 años para los que los promueven e inducen.

3. El Ministerio de Cultura ha efectuado las coordinaciones del caso para la protección de los sitios arqueológicos con el Ministerio Público y con la Policía Nacional del Perú.

4. El Ministerio de Cultura invoca a la ciudadanía a participar activamente en la defensa de nuestra herencia cultural, denunciando cualquier acto o cualquier persona sospechosa de atentar contra la integridad e intangibilidad de las zonas arqueológicas y monumentales protegidas por la Ley N° 28296 – Ley General de Protección del Patrimonio Cultural de la Nación y por el Título VIII de nuestro Código Penal.

Lima, jueves, 23 Julio 2015


Casta sacerdotal mochica se habría asentado en huaca cerca de Sipán

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Chiclayo, jul. 21. Una importante casta sacerdotal de la época final de la cultura Mochica, se habría asentado en el complejo arqueológico Huaca Santa Rosa de Pucalá, ubicada en el distrito del mismo nombre, en la provincia de Chiclayo, región Lambayeque, se informó.

Lo advirtió Jorge Bracamonte Lévano, arqueólogo investigador de este sitio arqueológico, que presentó un libro donde sintetiza su investigación de este sitio arqueológico.

La publicación fue presentada en la víspera por el director del Museo Tumbas Reales del Señor de Sipán, Walter Alva, como una contribución al mundo científico y académico del país y el orbe. El libro será de distribución gratuita para las universidades y colegios del país, a fin de difundir la información a escala nacional.

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Bracamonte sostuvo que es muy posible que Huaca Santa Rosa haya tenido una casta sacerdotal allí asentada. “Creemos que es un Santuario, es un sitio netamente religioso por lo que debería haber una casta sacerdotal presente y, estamos apuntando a buscar las evidencias de ello”, subrayó tras indicar que es similar a lo que es Sipán.

Remarcó que esto significa que existió en este valle lambayecano una dinámica territorial diferente y compleja.

“Tal vez no vamos a encontrar un Señor de Sipán de eso estamos seguros, pero sí de gente ligada a la religión, al sacerdocio. Tumbas posiblemente de sacerdotes pero sobre todo, de la época final de los mochicas. Allí creemos que vamos a encontrar algunas tumbas importantes porque es allí donde Santa Rosa toma un mayor auge y apogeo”, destacó el investigador en diálogo con la Agencia Andina.

Trascendencia del sitio

El investigador resaltó que la trascendencia de este sitio, que tiene mucho prestigio y poder en el valle de Lambayeque, se evidencia a través de la gran presencia de fauna marina que no están disponibles en esta zona, ya que se encuentra muy lejos del mar.

“En Santa Rosa no eran pescadores, pero tienen pueblos que están asentados a más de 45 kilómetros de distancia que les abastecen de recursos marinos que para la época eran muy valiosos”, anotó.

Mencionó que la abundancia de recursos marinos, hallados en esta zona como relleno y basura en los templos, “muestra que había una gran variedad de recursos, incluso junto al Templo de Tapial se halló un depósito lleno de especies marinas diferentes”, comentó.

Detalló que se ha descubierto huesos de tres variedades de tiburones. “A parte del tollo, unos tres más que no es muy normal encontrarlos en toda la costa norte, pero que están apareciendo en periodos claves como la época final de los Mochicas, el apogeo de los Lambayeque y la etapa de decadencia Chimú, entonces eso nos va a permitir a futuro mirar con cierto detenimientos estas evidencias de por qué están capturando o por qué están llevando estos recursos allí”, sostuvo.

El joven investigador destacó que a través de esta iniciativa buscan también aportar con nueva evidencia las relaciones de la cultura mochica con culturas de la sierra como Cajamarca, Wari y también de la costa central como Nivería y Pachacamac.

“Estamos aportando evidencia que permita a los investigadores y estudiosos de la cultura mochica ver que existió diversidad organizativa en el valle de Lambayeque que gira en torno al río Chancay y que tiene centros de poder o santuarios diversos como Sipán en la margen sur y Santa Rosa en la margen norte, que tiene que ser investigados no como una unidad territorial en el valle sino como cada centro importante de manera individual para luego tener un mejor panorama”, sostuvo.

Destacó que en Huaca Santa Rosa se descubrió el Templo del Tapial donde se identificaron recintos, corredores, escalinatas de acceso, hornacinas y un patio cuyas dimensiones y morfología aún falta determinar. La denominación de templo de sede a las escasas huellas de uso en los ambientes y el trabajo invertido en sepultar esta arquitectura con arcilla pura y bien elaborada.

“Es algo nuevo para la arqueología mochica. Sabíamos de la presencia de tapiales en la época Gallinazo, Virú en la época del año 100 antes de Cristo pero no sabíamos que esto podían llegar hasta bien entrada la época Mochica y eso es lo que estamos encontrando en Huaca Santa Rosa con tapiales contemporáneos a los grandes Señores de Sipán, lo que nos indica que hay una organización diversa y no homogénea como se pensaba en algún momento”, sentenció.

Precisó que tanto el complejo arqueológico de Sipán como el de Huaca Santa Rosa se desarrollaron al mismo tiempo. “Los dos han coexistido y entonces tenemos por un lado Sipán y por el otro Huaca Santa Rosa y otros sitios más y buscamos entender cómo se interrelacionaban, qué aportaba uno al otro, esa es la agenda de estudio para los próximos años”, subrayó.

El arqueólogo indicó que se requiere la continuación de la investigación en este sitio arqueológico para tener un panorama integral de lo que aconteció en esta zona.

Al mismo tiempo indicó que si no realiza más investigación no se podrá seguir avanzando en la protección ni en la inserción turística del complejo arqueológico.

Tumbas

Bracamonte Lévano manifestó además, que en este sitio se encontraron tumbas de todos los periodos, pero las excavaciones se concentraron en entender la historia cultural.

“No fuimos a la zona donde están las tumbas importantes por la limitación de recursos, pero esperamos en los próximos años excavar estas zonas funerarias que han sido identificadas”, indicó.

Sostuvo que en esas excavaciones se hallaron 38 tumbas de diferentes individuos de las culturas mochica, horizonte medio, Lambayeque y Chimú.

Los grafitis de Santa Rosa

En el lugar un singular hallazgo fue un edificio en forma de “C” cuyos paramentos internos presentan pintura mural de colores negro, blanco, amarillo y rojo.

Se halló una gran cantidad de diseños grabados conocidos comúnmente como “grafitis”. Destacan diseños los mochicas como el sacerdote con la copa de pedestal, el guerrero iguana y diseños Lambayeque.

“Con la investigación se complementaría la historia de la cultura mochica. Siempre hemos visto a los mochicas desde las excavaciones hechas en Sipán y Pampagrande pero con esto completamos un vacío en la margen norte y podemos ver con más claridad cómo se organizaban los mochicas, cuál era el poder que ejercía Sipán en el valle. Nos clarifica mucho el panorama”, enfatizó.

Este compendio es el resultado inicial de las investigaciones que se ha realizado hace más de cuatro años en esta zona, donde se ha encontrado contextos definidos de los diferentes periodos hallados en este sitio arqueológico como el Templo Tapiales de la época Mochica, tumbas de la época Wari horizonte medio, textiles de la época Lambayeque y una gran cantidad de restos orgánicos y arqueológicos de todos los periodos antes citados.

En la ceremonia realizada ayer en el auditorio del Museo Tumbas Reales del Señor de Sipán, el arqueólogo Walter Alva, presentó a los medios de comunicación el Libro titulado: Huaca Santa Rosa de Pucalá, y la organización territorial del valle de Lambayeque.

En el acto participó también, el arqueólogo Juan Carlos Ugaz Moro, en representación de la Unidad Ejecutora Naylamp-Lambayeque; y el presidente del Comité de Defensa y Protección de Huaca Santa Rosa de Pucalá, Segundo Zevallos Reyes.


Midis y Cultura trabajarán para la conservación de lenguas indígenas

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Lima, jul. 20. El Ministerio de Cultura y el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) suscribirán esta semana un convenio de cooperación a fin de impulsar una estrategia que ayude al rescate y conservación de las lenguas indígenas que se hablan en diferentes regiones del Perú.

Patricia Balbuena, viceministra de Interculturalidad del Ministerio de Cultura, precisó que dicho convenio busca aprovechar la estrategia de Saberes Productivos que, a través del programa Pensión 65, trabaja con los adultos mayores que hablan estas lenguas originarias para divulgarlas entre las nuevas generaciones.

Justamente, el director ejecutivo de Pensión 65, José Villalobos destacó la coordinación hecha con la Dirección Desconcentrada de Cultura de Loreto para llevar los Saberes Productivos a la comunidad de Nauta, donde se trabaja por el rescate de la lengua y costumbres del pueblo kukama-kukamiria.

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Precisó que son 180 adultos mayores quienes mostrarán el trabajo de transmisión de la lengua kukama-kukamiria y otras costumbres del pueblo kukama a las nuevas generaciones.

Dijo incluso que la gente en el municipio de de Nauta está muy identificada y con muchas ganas de compartir y difundir esta lengua.

Saludó, asimismo, el hecho de que esta estrategia está permitiendo a las nuevas generaciones a sentir orgullo por su lengua nativa.

En otro momento, Balbuena reveló que, de acuerdo a los últimos estudios, son alrededor de 5,000 los integrantes de las comunidades indígenas de diferentes lenguas que se encuentran en condición de aislamiento y contacto inicial en las regiones Madre de Dios, Ucayali y algunas otras áreas.

"Son principalmente en esas dos regiones donde hay la mayor cantidad de parques y áreas naturales protegidas. Porque los pueblos en aislamiento van a mantenerse mientras tengan más territorio donde puedan desarrollar su actividad porque son nómades, y ni siquiera pescan, ellos pasan y recolectan", explicó.

Reiteró la iniciativa del Gobierno de iniciar un proceso de contacto controlado con estos pueblos en aislamiento o contacto inicial, para lo cual el Ministerio de Cultura ya ha desplazado a esas zonas intérpretes y traductores.

"Con ellos lo que están tratando de hacer es tratar de empezar a dialogar para saber qué es lo que les está pasando, qué necesitan. Y ahí está nuestro equipo tratando de entender lo que está pasando", señaló.