El faite

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Algo muy malo y feo, tal vez pútrido, debe estar sucediendo en este país para que un acusado por el asesinato de un periodista, crimen por el cual la fiscalía ha pedido 25 años de prisión para el responsable, sea recibido con bombos y platillos en las filas de un partido político. Más extraño aún si se trata del partido que gobierna. En tiempos menos bárbaros que estos la lógica habría mandado mantener prudente distancia de él, hacerse de la vista gorda si nos lo cruzábamos en la calle, olvidar que alguna vez compartimos una mesa con él. Hoy nada de esto ruboriza a nadie, menos todavía les mueve un cabello. NI al presidente de este país, ni a la presidenta del partido político, ni a los disciplinados y correctos correligionarios que reciben con brazos abiertos a quien deberían, como mínimo, exigirle un perfil bajo mientras no se aclara su situación judicial (situación, que por cierto, esta cada vez más clara). Hoy recibir a un faite en las filas de un partido político asegura los numerosos votos del populacho que vota al que roba pero hace obra, la atención de la tribuna a cada pachotada que suelta solícito en las redes sociales y que medio mundo celebra mientras la otra queda asqueada; y, por encima de cualquier otra cosa, asegura la distracción de la opinión pública de asuntos más importantes preocupada como está por el nivel cada vez más ruin al que los políticos han llevado nuestra política. Y, con toda seguridad, provee, también, al bravucón de turno con la chaveta siempre lista para degollar honras y masacrar críticos. Algo muy feo está pasando, les decía, para que ante nuestras narices todos aplaudan ahora al faite y le presenten a la niña de la casa.


Perú repatriará más de 3,800 piezas culturales en próximos meses

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Lima, feb. 24. La Cancillería peruana entregó hoy al Ministerio de Cultura 42 objetos del patrimonio cultural de la Nación que fueron recuperados en diversos países, y se espera en los próximos meses la repatriación de otros 3,800 objetos rescatados.

En una ceremonia en la que estuvo la titular del Consejo de Ministros, Ana Jara, el canciller Gonzalo Gutiérrez indicó que la entrega concretada hoy es el preámbulo de otras repatriaciones de objetos históricos rescatados en el exterior, entre ellos, un lote de 3,898 piezas procedentes desde Argentina.

Dichos objetos fueron recobrados luego de un proceso judicial de más de 10 años, manifestó.

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Indicó, asimismo, que están por llegar cuatro piezas textiles precolombinas que forman parte de un total de 89 piezas que irán siendo repatriadas desde Gotemburgo, en Suecia.

“Este es un proceso que irá hasta el año 2021”, informó el jefe de la diplomacia peruana.

A esto se suman nueve lienzos de la era colonial que se encontraban en Estados Unidos, anotó Gutiérrez.

Entrega importante

Los objetos que hoy fueron entregados al Ministerio de Cultura para su cuidado y exhibición provinieron de Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Japón y Suiza.

Como parte de estas piezas se encuentran cerámicas y textiles precolombinos, entre ellos un manto funerario de la cultura Paracas, que fue sustraído del Museo Nacional de Arqueología, y que fue recuperado en la ciudad estadounidense de Texas.

También se repusieron un manuscrito del siglo XVII y un libro de botánica del siglo XIX.

Identidad nacional reforzada

Al respecto, la titular del Gabinete Ministerial, Ana Jara, señaló que esfuerzos de este tipo contribuyen a reforzar la identidad nacional.

Recalcó, asimismo, que estos objetos no se circunscriben al pasado sino que también pueden ayudar a entender el tiempo actual.

Destacó, por tanto, la voluntad del gobierno del presidente Ollanta Humala de posibilitar este tipo de acciones, mediante una política que facilita la concertación de esfuerzos entre diversos sectores estatales.

Esta preocupación por la cultura y la identidad nacional se suma a la política social que caracteriza a la actual gestión presidencial, expresó.

Por su parte, la ministra de Cultura, Diana Álvarez Calderón, presente en la ceremonia, coincidió con Jara en que “lo que se ha recuperado es el valor de lo que somos como peruanos”.

Ella también destacó “la transversalidad de esfuerzos” que se dio entre los diversos entes estatales para concretar estas devoluciones.

La titular de Cultura adelantó, asimismo, la construcción de un “museo de alta calidad”, que albergará muestras del patrimonio cultural peruano.

Ello no supone descuidar el el Museo de Arqueología y Antropología que existe en el distrito capitalino de Pueblo Libre, ya que este será mejorado, refirió.









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Descubren nueva especie de rana andina en distrito huancavelicano

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Lima, feb. 23. Una nueva especie de rana acuática andina ha sido descubierta a 3,900 metros sobre el nivel del mar en un afluente del río Pisco a pocos kilómetros de la localidad de Huaytará, provincia del mismo nombre, región Huancavelica, se informó hoy.

El hallazgo se produjo en el marco del Programa de Monitoreo y Evaluación de la Biodiversidad (BMAP) que desarrolla Perú LNG en convenio con el Centro de Educación para la Conservación y Sustentabilidad del Smithsonian Conservation Biology Institute (SCBI), informó la empresa.

“El descubrimiento de una nueva especie en tales ambientes áridos y de fácil acceso demuestra que aún queda mucho por hacer para documentar la diversidad de anfibios en los Andes”, comentó Alessandro Catenazzi de la Southern Illinois University Carbondale, quien estuvo a cargo de la investigación.

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Según el especialista, esta nueva especie de rana acuática andina se caracteriza por la coloración amarilla y naranja del vientre de los adultos, rasgos únicos en su tipo. Por ello, ha sido denominada Telmatobius ventriflavum, que viene del latín ventrum, que significa vientre, y flavus, que significa amarillo.

El descubrimiento se produjo como parte del trabajo que lleva a cabo el Programa de Monitoreo y Evaluación de la Biodiversidad (BMAP) cuyo objetivo es conocer, evaluar y contribuir a la conservación de la biodiversidad que habita los 408 kilómetros por los que recorre el gasoducto y los alrededores del terminal marino de la planta Melchorita.

La investigación abarca áreas extensas de costa y sierra, desde Huancavelica hasta la costa peruana, en la cual han participado investigadores liderados por el Smithsonian Institute, 98 por ciento de los cuales son biólogos peruanos.

Entre los especialistas peruanos destaca el biólogo Víctor Vargas de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, coautor de la descripción de esta nueva especie.

“El BMAP ha contribuido con un valioso descubrimiento que pone de manifiesto la riqueza biológica que tiene el Perú, por lo cual programas como este ayudan a reducir los grandes vacíos de información que aún quedan en nuestro país”, afirmó Vargas.

“Para Perú LNG, el cuidado del entorno en donde opera es un pilar fundamental. Al promover este tipo de investigaciones, la empresa busca contribuir con la investigación científica y, a la vez, proporcionar más información para la toma de mejores decisiones que aseguren la preservación y sobrevivencia de la biodiversidad en el área de influencia”, aseguró Carolina Casaretto, gerente de medio ambiente de Hunt LNG Operating Company, empresa operadora de Perú LNG.





«Alea iacta est»

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Hay ocasiones en que descubrimos que la vida puede ser más sorprendente de lo que uno imagina y menos caprichosa de lo que esperamos. Los grandes momentos épicos, por ejemplo, esos instantes de gloria sublime y excelsos que separan al hombre común de los predestinados, y de los que todos alguna vez deseamos ser parte, ya ocurrieron ante nuestras narices y los protagonizamos sin darnos cuenta. Transcurrieron cargados con toda esa notoriedad que soñamos para nosotros y ni siquiera tuvimos tiempo ni olfato para disfrutarlos. Yo fui testigo de uno de esos momentos gloriosos. Ahora lo sé. Sé que estuve ahí por una razón. Para dar testimonio de eso suceso, de una transformación que hoy, después de tanto tiempo, aún me emociona al recordar cada detalle de él.

Estábamos en cuarto de media y acabábamos de rendir el primer examen de álgebra en el que ni siquiera Gómez, el más chancón de un salón de cuarenta y dos redomados sinvergüenzas, salió indemne. Cuando el profesor empezó a llamar uno por uno para entregarnos nuestras pruebas escritas, empezamos a temblar. Porque aunque era un excelente profesor de matemáticas y nunca abusaba de su condición de regente del salón, tenía muy mal carácter y un defecto que provocaba la burla de todos nosotros: a medida que iba ganando en cólera, un tartamudeo nervioso se apoderaba de él. Mientras más se enojaba, más tartamudeaba y más colorado de ira se ponía su rostro. Era todo un espectáculo que muchas veces no convenía presenciar, mucho menos provocar. Y esa fue una de esas ocasiones. Hicimos los esfuerzos más grandes para contener una risa que no siempre ocultábamos y que lo ponía más y más rojo de ira. Era nuestro fin.

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A cada nombre que pronunciaba el profesor, le seguía la nota: Rodríguez, ¡cero ocho!; Bellido, ¡cero siete!; Paredes, ¡cero seis! Gómez ¿Qué pasó con usted, Gómez? ¡Cero nueve! Cuando pronunció mi nombre, yo estaba listo para todo menos para el cero cuatro que cantó y que fue la nota más baja de aquella tarde. Fui el centro de atención y la misericordia de todo el salón, pero solo unos instantes. Entre tantos ceros nadie se había dado cuenta que todavía faltaba uno de nosotros. Mientras escuchábamos el sermón del profesor que nos recordaba la vergüenza que éramos para nuestros padres, del fracaso inminente que nos esperaba en la vida si no nos aplicábamos un poco más en nuestros estudios, una mano solitaria se levantó al fondo del salón. Era Soto. El único que no había sido llamado en esa masacre.

Soto era hijo único de un comerciante con un excelente olfato para los negocios que se advertía en la buena ropa que vestía y en las zapatillas de marca que siempre llevaba a la clase de educación física. Era un buen tipo que siempre nos invitaba algo en el recreo y nunca se hacía de rogar cuando alguien le picaba unos soles a pesar de las burlas y las bromas de las que era víctima por sus rasgos marcadamente indígenas. Esa tarde, en que cuarenta y dos muchachos fueron desaprobados de la manera más deshonrosa, fue la llamada del destino para Soto.

- ¿Cuál es su apellido, señor?

- Soto, profesor.

- Ah, usted es Soto. Vergüenza debería darle. ¡Venga acá!

El tono de voz del profesor hizo dudar a Soto sobre lo que tenía que hacer. No movió ni un cabello en su carpeta.

- ¡Venga acá, le he dicho!

Soto se puso de pie y apenas dio un paso hacia adelante.

- ¡Qué espera! ¡Apúrese! – gritaba mientras agitaba en una de sus manos una hoja de papel.

Soto empezó a caminar hacia el profesor con una lentitud de plomo que cada uno de nosotros podía sentir la pesadez de sus piernas, la gravedad de su situación. Era hombre muerto.

- ¡Apúrese, no tengo todo el día! – vociferaba mientras arrugaba la hoja de papel en su mano.

Nunca antes y después en toda mi vida he vivido segundos como esos, los más largos que haya visto transcurrir y que le tomó a Soto llegar hasta el profesor. O casi. Porque cuando le faltaba poco más de un metro para llegar hasta él, el profesor arrojó la hoja de papel arrugada al suelo al tiempo que anunciaba a grito pelado a la clase entera una nota que ni siquiera era eso: ¡cero cero, señor!

- ¡Recoja esa basura!

Soto no sabía qué hacer, yo no sabía qué hacer. ¡Nadie sabía qué diablos hacer en ese momento decisivo! Porque si de algo sí estábamos seguros era de que si Soto saltaba a la yugular del profesor, medio salón lo ayudaría gustosamente en despedazarlo y la otra mitad se lo impediría. Yo, ¿qué bando escogería, pensaba, mientras recordaba mi cero cuatro?

- ¡Le he dicho que lo recoja!

Soto, con una lágrima rodándole la mejilla, se agachó a recoger su examen. Esa tarde no correría sangre.

- ¡Vaya a su sitio! – le dijo a mi compañero, al que compadecí al punto de reprimir con mucho esfuerzo también yo una lágrima de odio mientras lo veía regresar a su carpeta con un semblante de muertos.

- La próxima semana les voy a tomar otra prueba – anunció – que reemplazará esta nota. Así que estudien, porque si sacan una más baja a esta, igual se las reemplazo.

Como era de esperarse, la semana transcurrió como cualquier otra, sin sobresaltos ni dramas de ningún tipo. Los más avezados, a los que yo secundaba, ya sacaban cuenta y se resignaban: si nos jalan otra vez, muchachos, nos vamos a marzo y ahí nos toca otro profesor menos duro que este. Adiós verano, pero asunto arreglado. ¡A la mierda con este huevón! Pero pese a tener resuelto en apariencia todo, yo no dejaba de pensar en Soto que toda esa semana no asistió a clase. Hubo quien dijo que se lo había cruzado en la calle y que había dicho que no volvería a la escuela. Otro dijo que lo vio trabajando en la tienda de su viejo. No faltó quien afirmó haberlo visto con una maleta tomando un taxi. Nada de eso resultó cierto porque el día del examen, Soto se presentó para rendir la prueba. Taciturno y callado, con la cara de una derrota prematura dibujada en el rostro, entró silenciosamente al aula y ocupó su sitio al fondo del salón. Nadie lo importunó con preguntas o interrogatorios. Tampoco había timpo para eso. Rindió la prueba, rendimos la prueba y todo volvió a la normalidad. Menos para Soto, que aunque volvió a asistir normalmente a clases, algo había cambiado en él. Era otro. Mi amigo era otra persona. Hasta que llegó el día en que nos devolvieron el examen sustitutorio.

Voy a ahorrar detalles ya conocidos por todos diciendo que solo ocho aprobaron con las justas el segundo examen y que yo, que plagié con mucho esfuerzo y dificultad, subí mi nota a cero cinco. Y mientras nos sermoneaba, ahora sí todos caímos en la cuenta que otra vez el profesor no había vuelto a llamar a Soto. Por supuesto, él levantó la mano.

- Sí, señor… Ahhh, Soto – dijo, con un tufillo de sarcasmo –. Venga acá.

Fue entonces cuando todos supimos con certeza que esta vez sí correría sangre y yo en qué bando estaría. Había tajado muy bien mi lápiz.

- Venga a acá, le he dicho – repitió su orden el profesor.

Soto se puso de pie y empezó a caminar resuelto hacia él, con un rostro desafiante que infundió valor a todos los presentes. No había nadie que no sostuviera con fuerza en sus manos los lápices convenientemente tajados. La suerte estaba echada y Soto era un César a punto de cruzar un Rubicón de cemento, hasta que el propio profesor interrumpió su paso altivo y decidido.

- ¡No! Quédese ahí. Yo mejor voy por usted – dijo y nos dejó a todos sin saber qué hacer.

Llegó hasta Soto y le pasó un brazo por el hombro mientras lo llevaba al frente de todo el salón. Cuando se pararon junto a su escritorio, el profesor abrió su maletín y sacó una hoja de papel. Era el examen de Soto que este sostenía con mucho cuidado. Nunca voy a olvidar lo que dijo aquella vez el profesor de matemáticas más duro y cruel que haya conocido, el hombre que hacía temblar hasta a los más rudos en el colegio y que profesaba como una religión sagrada aquello de que la letra con sangre entra. Nadie como él para hacer llorar a las piedras.

- Señores, este joven que ven ustedes acá es el hijo que a mí me hubiera gustado tener – empezó diciendo y todos concluimos que ahora sí se había vuelto loco.

- El señor Soto se ha sobrepuesto a la derrota de la semana pasada y la ha convertido en una victoria del espíritu – dijo solemnemente, mientras le mostraba a todo el salón una hoja de papel con un enorme veinte dibujado en la parte superior de ella.

- Su triunfo es mi triunfo y nada de lo que yo haga ahora o mañana igualará este momento único e irrepetible – siguió diciendo mientras se le quebraba la voz. – Tómenlo como un modelo a seguir, señores.

- Vaya a su sitio, Soto – finalizó mientras le entregaba su prueba y le estrechaba con mucha fuerza la mano.

Desde ese día nadie jamás se volvió a burlar de Soto, a tomarle el pelo y mucho menos a decirle serrano. Soto había logrado una proeza que, hasta donde sé, nadie ha vuelto a igualar en la historia del Nicanor Rivera Cáceres de Barranco. Cómo lo hizo, nunca lo supimos y él no soltó prenda, pero todos sabíamos que esa semana que faltó a clases se preparó para un examen que lavaría su honra, haría olvidar a todos la humillación que sufrió y, sobre todo, lo convertiría en una leyenda que hasta hoy algunos contamos a nuestros hijos y se la seguiremos contando a nuestros nietos. Un momento épico, único e irrepetible como dijo Mendoza, que para mi suerte y ventura pude presenciar y ser testigo.


Preservarán herencia genética de algodón nativo en Museo de Sipán

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Chiclayo, feb. 20. En una parcela de una extensión de más de 2,000 metros cuadrados ubicada en el complejo del Museo Tumbas Reales de Lambayeque, se inició un proyecto de investigación científica para la preservación de la herencia genética del milenario algodón nativo.

El cultivo de esta fibra ecológica se hace con fines artesanales; en alianza con especialistas de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo.

En ceremonia pública realizada en terrenos de este recinto cultural, se presentó a la comunidad el inicio del proyecto de recuperación y conservación del germoplasma de hasta cuatro variedades de algodón nativo: Fifo, Pardo, Verde y Marrón.

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Este cultivo será incorporado al circuito de visitas del museo y el aprovechamiento de la fibra servirá para actividades artesanales y educativas.

A través de esta iniciativa de investigación científica, se busca desarrollar proyectos en biología, física, química, sociología y su aplicación en la arqueología y la conservación del patrimonio cultural.

El director del museo Tumbas Reales, Walter Alva, resaltó que en este complejo museográfico se ha acondicionado este huerto experimental y demostrativo para la conservación del germoplasma del algodón nativo.

Recordó que la fibra de algodón nativo con sus diversos colores naturales, es el elemento básico para la confección de artesanía original del norte del país.

“Esta fibra tiene como cultivo y como uso más de 6,000 años de antigüedad (...) se puede hablar que el cultivo del algodón cambió la historia del antiguo Perú porque comienza a confeccionarse tejidos, vestimentas, dejando de vestirse con pieles para entrar por la puerta grande de la civilización”, subrayó.

El arqueólogo sostuvo, que posteriormente esta parcela será ampliada ya que el museo Tumbas Reales cuenta con 7 hectáreas de extensión.

“Nuestra meta es contar con unas 2 hectáreas de cultivo que provea a los productores de las aldeas artesanales de materia prima y se exponga a los visitantes cómo fueron los cultivos en la época mochica”, sostuvo.

Por otro lado, adelantó que también se buscará extender los campos de cultivo con la investigación a cultivos como el maíz, zapallos, pallar mochica y las plantas medicinales.

“Se instalará en un futuro también con la ayuda de la Universidad lo que se llamará el Huerto del Chamán, destinado a preservar el germoplasma y las plantas medicinales del antiguo Perú como las que tienen poderes alucinógenos y curativos”, apuntó.


El Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM llega a su fin

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Una de las publicaciones periódicas emblemáticas de la historiografía americana, el Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, llega a su fin. Con la reciente publicación del Nº 100 de este boletín, que acompañó a muchos de nosotros durante nuestros años de estudios y en los de ejercicio profesional, se cierra un ciclo que ha dejado muy en alto el prestigio intelectual Instituto que lo editaba. En el Boletín han escrito casi todos los nombres significativos y de relevancia de la historiografía mexicana, americana y mundial y aunque tenía, obviamente, un marcado acento en la historia de México, fueron muchas las ocasiones que se abordaron temas metodológicos y teóricos que lo convirtieron en una publicación de referencia en el ámbito hispanoamericano. Líneas abajo les copio la presentación de este último número en el que se exponen las razones por las que ya no se publicará más (y que a muchos de nosotros, adictos al papel, nos pueden resultar insuficientes). En todo caso, como anuncian los responsables en ella, ya podemos descargarnos la colección completa del Boletín, los 101 números (hay una edición especial por los 50 años del IIH), en formato PDF, no sin antes advertir que la tarea pendiente del Departamento Editorial es, ahora, la elaboración de los respectivos índices temáticos y onomásticos para dar por concluida la tarea.

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"Presentación. Con el número 100 el boletín Históricas llega a su fin esta publicación, después de 35 años de difundir las actividades del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. Nuevas tecnologías permiten ahora difundir de forma inmediata y masiva los trabajos que se desarrollan en nuestro instituto. Las redes sociales hacen posible que esa información esté a un clic de distancia del público interesado. Nuestro instituto ha sabido adaptarse a estos cambios, fortaleciendo la difusión del conocimiento histórico a través de su página web y más recientemente en Youtube, Facebook y Twitter. El boletín Históricas no desaparece por completo, ya que en la página web de Históricas permanecerá la colección completa del mismo para su consulta. El Departamento Editorial muy pronto pondrá en línea los cien números de esta publicación periódica. Agradecemos a todos los que han colaborado en el boletín, autores de ensayos, reseñas, proyectos de investigación y otros trabajos que han enriquecido nuestra revista. Igualmente nuestra gratitud al Departamento Editorial que ha trabajado a lo largo de 35 años para hacer realidad este proyecto y por supuesto a los lectores de este órgano de difusión".


Mapas del Cuzco en el Archivo General de Indias

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