San Marcos exonerará del pago a 1.000 postulantes

Estudiantes de bajos recursos económicos que hayan tenido como promedio 15 en sus notas serán los beneficiados.

Piden presupuesto para continuar investigaciones

Walter Alva recordó que en el 2016 no se ejecutaron trabajos de investigación arqueológica en Lambayeque.

Se realizarán tours nocturnos en Chavín de Huántar

Ministerio de Cultura autorizó visitas para promover importante monumento arqueológico.

Polémica de los Pitufos comunistas ya es mundial

La prestigiosa BBC hace eco de la polémica desatada en Uruguay por comparar a los Pitufos con una sociedad comunista.

¿Se hará realidad la ficción cinemtográfica

Según la agencia, roca espacial circuló demasiado cerca de nuestro planeta.

Curso Nuevas Tecnologías de la Información

A partir de la fecha, el curso de Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC 2004-II) tiene una nueva dirección. En él los alumnos podrán encontrar todo el material del curso, desde lecturas hasta las diapositivas de clases. Saludos.

El tan temido vacío de poder

A propósito de la enfermedad de Arafat

La noticia que traen los cables es una historia que se ha repetido innumerables veces. Gobiernos que se sostienen en la figura de un solo hombre, y que al desaparecer éste arrastran a la tumba con ellos al régimen que encarnaron por larguísimo tiempo, no son novedad. Eso explica el desconcierto, cuando no pavor, que origina la muerte del jefe, del caudillo o como quiera que hayan querido que se les llame.

El caso más paradójico lo constituye el dominicano Leonidas Trujillo. Cuando un grupo de militares sublevados lo asesinó el 30 de mayo de 1961, se aterrorizaron no tanto por el crimen cometido sino por el hecho de no saber qué hacer ahora sin la presencia del omnipresente dictador que rigió sus destinos durante 31 años.
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Cuando Stalin, el jefe por décadas de la ex Unión Soviética, murió el 5 de marzo de 1953 por un derrame cerebral la noticia de su muerte se dio a conocer al día siguiente. Al menos esa es la historia oficial. Hoy hay sobradas razones para no creer en ella. Stalin habría falleció en realidad la noche del 1 al 2 de marzo. Todo indica que los allegados a Stalin necesitaron tiempo para decidir el reparto del poder. Si no, no se entendería la conveniencia de la hora oficial de su muerte, 9.50 de la noche, 70 minutos después del fin de la reunión conjunta que designó a su sucesor, 8.40 de la noche.

El de Francisco Franco es el más patético de los casos reseñados. Al caudillo español lo mantuvieron vivo durante 32 días por medios artificiales un equipo de 24 facultativos, cuando ya su cuerpo, reducido a apenas 20 kilos de peso, pedía a gritos el descanso eterno. Sólo los reclamos airados de su esposa permitieron que rindiera cuentas a Dios por divorciar a España del mundo durante cuarenta años y por mandar construir su faraónico sepulcro con el trabajo forzado de miles de presos políticos.

Desde otra perspectiva, conviene también mencionar el caso de Yosip Broz Tito cuando recordamos el temor al vacío de poder. Considerado en vida Héroe de la patria por su terca resistencia a la invasión nazi y su abierto enfrentamiento al todopoderoso Stalin, Tito gozó también de gran prestigio internacional por su adhesión al movimiento no alineado. Sin embargo, la suya fue una dictadura comunista de 35 años disfrazada de Federación de Estados Yugoslavos que no logró sobrevivir a su muerte. Una década después la guerra civil hizo añicos el viejo sueño del estadista guerrillero.