San Marcos exonerará del pago a 1.000 postulantes

Estudiantes de bajos recursos económicos que hayan tenido como promedio 15 en sus notas serán los beneficiados.

Piden presupuesto para continuar investigaciones

Walter Alva recordó que en el 2016 no se ejecutaron trabajos de investigación arqueológica en Lambayeque.

Se realizarán tours nocturnos en Chavín de Huántar

Ministerio de Cultura autorizó visitas para promover importante monumento arqueológico.

Polémica de los Pitufos comunistas ya es mundial

La prestigiosa BBC hace eco de la polémica desatada en Uruguay por comparar a los Pitufos con una sociedad comunista.

¿Se hará realidad la ficción cinemtográfica

Según la agencia, roca espacial circuló demasiado cerca de nuestro planeta.

Las 'Cátedras' del Reportero

Dos nuevos blogs se sumarán a la blogósfera peruana


>>> Seguir Leyendo... >>>

Como ante todo quien lleva adelante este blog es historiador, muy pronto, para no olvidar su oficio, debe estar concretando un proyecto largamente postergado: dos blogs dedicados a la vida y obra de los dos historiadores que han marcado su trayectoria profesional: Jorge Basadre y Raúl Porras Barrenechea.

Los blogs en cuestión, la Cátedra Jorge Basadre y la Cátedra Raúl Porras, son parte de un proyecto mayor de investigación. Un texto inédito (por ahora y que este año que empieza de todos modos debe publicar el Reportero) sobre la utilización de las nuevas tecnologías, en particular Internet, como herramienta de trabajo del historiador y una serie de charlas que nunca se concretaron (un "Curso de informática para historiadores" que hoy devino en obsoleto), son la fundamentación teórica de lo que estas Cátedras pretenden reflejar. Por otra parte, también son el tributo y homenaje que el autor debe a quienes sin duda son la razón por la cual no es un abogado más de los miles que ya hay.

Ambos, miembros del Conversatorio Universitario, son las figuras intelectuales peruanas más importantes y respetadas. Pablo Macera los ha llamado "los gigantes de la historiografía peruana del siglo XX". No debe resultar extraño que dediquemos dos blogs a su obra.

A Jorge Basadre lo descubrí cuando era estudiante de secundaria. Tanta ha sido su influencia que los temas y periodos que estudio son, de alguna manera, los mismos de sus libros. Por otro lado, en el momento más crítico de mi vida la mano amiga del Instituto Raúl Porras Barrenechea de la Universidad de San Marcos, no sólo me alivió de una estrechez económica que era constante, sino que además me vinculó con una obra y una metodología de trabajo que sin duda me sirven hasta ahora.

Así que si todo sale bien, dos nuevos blogs se sumarán a la blogósfera peruana en pocosa semanas. Lo que me intriga saber ahora es ¿cuántos historiadores desarrollen proyectos similares? Ojalá que seamos muchos.

La mayor gloria del siglo

Por Jorge Moreno Matos

El Premio Nobel de Literatura, el galardón de fama mundial que más expectativas despierta cuando se acerca la fecha de su concesión. ¿Qué hay de cierto en todo lo que se cuenta de él? Aquí una historia de ese premio

"En ese premio sueco han ocurrido rarezas"
Jorge Luis Borges

Jorge Luis BorgesCuentan que una vez Manuel Scorza estuvo amenazando con tirarse desde un tercer piso en París si no se lo concedían. Vargas Llosa ha repetido hasta el cansancio que no piensa mucho en él porque, como debe saber mejor que nadie, resulta pernicioso a la hora de escribir. Borges decía, comentando la renuencia a concedérselo, que había “unos señores que se hacen los suecos” (¿serán sus continuos desaciertos y omisiones el origen de esta expresión popular?).

Todo lo que se ha dicho sobre el premio no sólo es verídico sino que además harto conocido. Lo que permanece en las brumas del misterio para la legión de mortales que estamos a la espera de su anuncio, son los entretelones de cómo hacen los responsables de este premio, la Academia Sueca, para discernir quién será ungido con la fama y el dinero que vienen con él. Sí, es correcto lo que Ud. ha leído: fama. Y dinero, mucho como ya se sabe.
>>> Seguir Leyendo... >>>

León TolstoiHasta ahora las estadísticas del Nobel de Literatura hablan de un saldo en rojo para el premio: es casi un consenso afirmar que en un siglo de existencia han sido más los desatinos que sus aciertos. Escritores conocidos no más allá de una frontera geográfica o lingüística se han visto beneficiados con él en detrimento de otros con mayores merecimientos, siendo los laureados los primeros sorprendidos.

Se sabe que en febrero se presentan las candidaturas. Se sabe que en mayo ya hay cinco nombres con los que trabaja el Comité Nobel. Y se sabe también que para fines de setiembre, apenas son dos o tres, a lo sumo, de entre los cuales deberá ser elegido el ganador. Fácil ¿verdad?. No, para nada.

ESCANDALO Y CONTROVERSIA

Grazia DeleddaUna serie de acontecimientos puede variar el designio de los dioses que para estos menesteres ha elegido a un grupo de venerables ancianos que, quiéralo o no, en última instancia se guían por prejuicios políticos, geográficos y hasta cronológicos. Muchas veces el valor estrictamente literario de la obra de los nominados ha cedido ante estos. El ejemplo más palpable y que ha quedado como un baldón irreversible para sus responsables, el ya mencionado de Borges.

En 1901 cuarenta escritores del mundo firmaron un manifiesto criticando duramente la decisión de la Academia Sueca cuando el ganador fue el casi desconocido Sully-Prudhomme. Todos esperaban que lo fuera Tolstoi. El argumento de descargo que la Academia utilizó fue que la candidatura del escritor ruso no se presentó de acuerdo al reglamento. Al año siguiente, en 1902, cuando Theodore Mommsen fue el elegido, no pudo esgrimir el mismo argumento. La verdadera razón estribaba en no querer enemistarse con el Zar de Rusia, de quien el autor de “La Guerra y la Paz” era un ácido crítico. Tolstoi murió en 1910, envuelto en una gloria universal que ningún premio, ni siquiera el Nobel, hubiera podido brindarle o arrebatarle.

Jareslav SeifertMussolini presionó a la Academia para que, en 1926, el premio se le concediera a la escritora italiana Grazia Deledda, en un intento de legitimación de la cultura y valores fascistas. Contrariamente, cuando en 1984 el galardonado fue el poeta checo Jareslav Seifert, el único comentario que hizo Alberto Moravia, muerto en 1990 también sin recibirlo, fue: "Chi?".

Mayúscula fue la sorpresa cuando en 1953 Winston Churchill, corresponsal de guerra en sus años mozos y autor de algunos libros de historia, fue coronado con el premio. Héroe de varias guerras y hombre eminente que marcó con su existencia la política de este siglo, no puede decirse que haya escrito obras que contribuyesen a enriquecer la literatura mundial. La Academia justificó su decisión: "magistral descripción histórica y biográfica, así como por su brillante oratoria en exaltada defensa de los valores humanos".

Winston ChurchillLos soviéticos fueron los que más lo combatieron cuando los galardonados eran escritores disidentes, aunque se hayan hecho de la vista gorda cuando se trataba de aquellos alineados con el socialismo realmente existente que tanto preconizaron.

Tantas controversias ha despertado a través de su historia que el 10 de diciembre de 1964, durante la ceremonia de premiación, cuando todavía se sentían los estragos del rechazo de Sartre, ganador ese año, el entonces presidente de la Fundación Nobel, Arno Tiselius, se vio obligado a declarar: "Los responsables del Premio Nobel tienen perfecta conciencia de que es imposible descubrir el mejor autor de todos, por la sencilla razón de que es imposible establecer la noción de mejor".

Albert CamusComo anécdota queda la propuesta en 1966 de un grupo de escritores latinoamericanos, entre los que se encontraba Juan Rulfo y Germán Arciniegas, de crear un premio de similares características y cuyo monto fuera un dólar más que el Nobel. Vano esfuerzo.

Pero a pesar de todo lo mencionado, como rebelándose contra los que debieran preservar su buen nombre y crédito, el Nobel ha sabido conservar esa áurea de prestigio y honor que les asegura una inmortalidad a sus elegidos. La mayor gloria del siglo. Que duda cabe.

LOS PERUANOS Y EL NOBEL

Mario Vargas LlosaAdemás de Mario Vargas Llosa, varios han sido los peruanos aspirantes al Nobel. En 1933 la candidatura de Francisco García Calderón fue impulsada, entre otros intelectuales europeos, por Jean Giraudox y Jules Romains. Víctor Raúl Haya de la Torre recibió el espaldarazo de varias instituciones y personalidades del mundo para que se le otorgase el de la Paz en 1979, año de su muerte. Luis Alberto Sánchez y Luis E. Valcárcel, en 1982, fueron propuestos para el de Literatura y el de la Paz, respectivamente. En 1986, Villa El Salvador estuvo como un candidato de muchas posibilidades para obtener el de la Paz, que finalmente ganó Elie Wiesel.

Pero quien sí ha estado ahí para recibirlo, como Secretario General de las Naciones Unidas, ha sido Javier Pérez de Cuéllar cuando en 1988 los Cascos Azules, las Fuerzas de Paz de la ONU, recibieron el Premio Nobel de la Paz en un gesto que muchos interpretaron como una distinción indirecta al peruano por sus esfuerzos por evitar la guerra en el Golfo Pérsico, cuando ya la fecha para presentar candidaturas había expirado.

* Publicado en el Diario El Comercio, de Lima, el 12 de octubre de 2000

El Reportero en el Especial de Internet del diario El Pais.Es

Con motivo del Día de Internet, que se celebra mañana 25 de octubre en el ámbito español, el diario El País.Es ha preparado un especial dedicado al mismo con una serie de testimonios que giran a una idea central: cómo ha cambiado Internet mi vida. La convocatoria era abierta, así que el Reportero se animó y envió su testimonio (Historiador busca trabajo en la red), siendo uno de los que aparecen en el especial que el diario español ha seleccionado. Ojalá y mis compañeros y amigos historiadores no se resientan por lo que afirma, medio en broma, medio en serio, el Reportero en un relato muy, pero muy personal.

Kennedy: el fin de la ilusión

K.F. Kennedy. Una vida inacabadaAcabo de terminar de leer el libro de Robert Dallek J. F. Kennedy. Una vida inacabada, que es una rigurosa reconstrucción biográfica del malogrado presidente norteamericano y de cuyo asesinato se cumple un aniversario más el próximo mes. Si bien el libro está muy bien escrito y sólidamente documentado, la atención que presta a algunos aspectos de la biografía de Kennedy se resiente con la poca que presta a otras (la conspiración de su asesinato, por ejemplo), auque esto último no daña el conjunto total de la obra. Aún así, una lectura recomendable para todos (en un futuro post comentaré en detalle el libro). Por otro lado, el Reportero aprovecha la mención a esta lectura y el aniversario en cuestión para colocar su primer video en este blog y que es precisamente el conocidísimo filme Zapruder del asesinato del presidente.
>>> Seguir Leyendo... >>>

El clima, un viejo enemigo

Por Jorge Moreno Matos

El huracán Katrina ha destruido Nueva Orleans y su paso no sólo ha despertado la discusión del racismo en Estados Unidos, también le ha restado valiosos puntos a su presidente. No es la primera vez que la naturaleza juega un papel determinante en la historia de los pueblos

Cuando en 1944 la flota norteamericana se dirigía a costas japonesas, estos recurrieron a un recurso tan disparatado como desesperado tratando de evitar una invasión que ya era inevitable: cuatro mil “kamikazes” o aviones suicidas dirigidos contra barcos enemigos. Fueron llamados así, que significa “viento divino”, invocando a los tifones que en el año 1274 hundieron los barcos de una invasión mongola que nunca se realizó. Seis años después, en 1281, otro intento y otra vez otros tifones impidieron nuevamente la invasión de la isla. Lo interpretaron como una señal divina y así nació la leyenda de los vientos salvadores que en la Segunda Guerra Mundial no los libró de la derrota.

Esta no es la única, ni la última, ocasión en que la naturaleza ha tenido un papel determinante en la historia. Como ésta, hay muchas.

Tempestades históricas
>>> Seguir Leyendo... >>>

A finales del siglo XVIII, la rivalidad entre España e Inglaterra por el tráfico mercantil y el comercio colonial llegó a su punto más álgido en 1740. Una escuadra de la flota inglesa compuesta por ocho navíos, 218 cañones, 1.410 tripulantes y 470 soldados, al mando del comodoro George Anson, el mismo que ocho años después recomendaría al Imperio Británico la ocupación de las Islas Malvinas por su excelente valor estratégico, zarpó hacia América. El 18 de setiembre una tempestad se interpuso en su camino y acabó con ella. Siglo y medio antes había sido el turno de la propia España.

En 1588 una postergada invasión española de Inglaterra al fin era posible gracias a los 130 barcos y 30 mil soldados con que contaba el rey de España. Una empecinada tempestad en el enfurecido mar del Canal de la Mancha se ensañó con ella, dispersó a la gran mayoría e hizo encallar a muchos. La contrariada expresión de Felipe II ante la noticia de hechos tan inverosímiles ha quedado como un hito en la historia universal de la perplejidad: “No envié a mi flota a luchar contra los elementos, sino contra hombres”, dijo. Para España supuso el inicio de su decadencia y para Inglaterra el inicio de su papel como potencia marítima mundial.

No olvidemos tampoco los tsunamis. El del año 1,600 a.C. provocado por una erupción volcánica y con olas de hasta 150 metros de altura, arrasó con la isla de Creta y es al que muchos investigadores señalan como la verdadera causa de la desaparición de la civilización minoica. El del 26 de diciembre último en Asia, que cobró la vida de más de 250 mil personas, sin duda también dejará su huella por años al haber devastado una geografía que era la principal fuente de ingresos de esa zona del planeta.

Invierno guerrero

Por increíble que parezca no una sino dos veces el “general invierno”, el temible invierno ruso, derrotó a los ejércitos más poderosos que haya conocido la historia.

En 1812 Napoleón emprendió la invasión de Rusia que se le advirtió sería su ruina. Desoyendo todas las advertencias se lanzó a la empresa más absurda de su carrera militar. Los rusos lo dejaron avanzar hasta la capital, Moscú, la que previamente evacuaron y desabastecieron por completo. Un incendio provocado por sus habitantes los obligó a abandonar la ciudad y emprender la retirada hasta Francia que le costó 560 mil hombres de los 600 mil con que empezó la aventura. El frío fue implacable con él. En una sola noche murieron 12 mil soldados.

129 años después, en 1941, el ejército alemán, compuesto por 4 millones de soldados y una maquinaria de guerra como no se había visto hasta entonces, cometió la misma locura. Aunque el propio Hitler y sus planificadores tuvieron presente la fracasada expedición napoleónica hasta en sus mínimos detalles, fueron derrotados nuevamente por el clima que no sólo diezmó hombres, maquinaria y armamento, sino que impidió todo forma de avituallamiento por tierra y aire. De aquí en adelante, la poderosa Wermacht sólo sumaría derrotas.

Calentamiento global

Pero si cree que estas calamidades han influido en la historia por sus dimensiones gigantescas, hay otras tan imperceptibles que sin embargo han significado y significan verdaderos cataclismos para el hombre.

En los años 60 una serie de congresos de paleoclimatólogos establecieron las primeras señales de un problema que hoy se halla en el centro de la polémica mundial. Las conclusiones de aquellos historiadores del clima (una descontrolada actividad industrial) fueron verdaderamente alarmantes sin que nadie les prestará atención. Igual que ahora.

Señalaron que en el siglo XVI el invierno en Riga, Letonia, duraba nueve días más que en el siglo XX, y que el lago Suwa, en Japón y para la misma época, se congelaba por completo, algo que está muy lejos de verse hoy; y que en Africa, las nieves del Kilimanjaro, que celebró Hemingway, desaparecerían antes de dos siglos de mantener el ritmo de regresión en que estaban. Es lo mismo en lo que ha insistido Ross Gelbspan con datos más actuales en un artículo reproducido en todos los diarios del mundo, llamando al huracán Katrina por su verdadero nombre: calentamiento global.

Puede entonces que lo sucedido en Nueva Orleans sea un eslabón más en esta cadena de desgracias infligidas por la naturaleza, pero hay mucho de responsabilidad en la irresponsable actitud del hombre.

En el Perú también
la naturaleza cambió la historia


Otro ejemplo de cómo la naturaleza o el clima pueden cambiar la historia lo constituye la desaparición de la cultura Moche en el siglo VI de nuestra era debido, ahora lo sabemos bien, a la presencia de eventos Niño catastróficos a los que se le sumaron una serie de terremotos que acabaron con ella. Otro Niño en 1578 arrasó con bienes, tierras de cultivo y muchas vidas, especialmente entre la población indígena. Pese a ello, los encomenderos españoles exigieron el pago del tributo obteniendo por respuesta el reclamo de los indios. Gracias a la tenaz investigación de Lorenzo Huertas hoy conocemos los recovecos de este Niño de consecuencias inimaginables en la sociedad norteña del siglo XVI.

Durante décadas los historiadores peruanos discutieron sobre la llamada Crisis agraria del siglo XVIII que muchos atribuyeron a causas económicas y otros a los cambios ocasionados en el suelo agrícola a raíz de terremotos tan devastadores como los de 1687 y 1746 que provocó el afloramiento de gases y sedimentos marinos causando la esterilidad de las tierras. Entre sus consecuencias estuvo la sustitución de algunos cultivos y la importación de otros desde Chile.

Sequías, inundaciones, terremotos, huracanes. Alguien los ha llamado “Detonadores de una situación crítica preexistente”. Nunca tan acertada una definición.

* Publicado en el Diario El Comercio, de Lima, el 19 de setiembre de 2005

¿Quién es Fujimori?

Cinco años después de su renuncia por fax a la presidencia desde Japón, Fujimori ha sido detenido en Santiago de Chile. Fueron días que hoy vuelven a nuestra memoria de una particular manera ¿Cómo cuentan algunos ese capítulo de nuestra historia más reciente?

Fujimori Sí es peruano. ¡Extraditen a Fujimori!Buena pregunta. Sobre todo ahora que el ex presidente ha sido detenido luego de cinco años de una espera que para muchos parecía una frustración más en nuestra larga historia de frustraciones. Una historia que, pese a ello, no deja de sorprendernos ¿Quién es Fujimori? Menos mal que existe Internet para responder a esa interrogante. Porque si fuera por los libros, textos escolares, enciclopedias, manuales, diccionarios y almanaques mundiales que existen por ahí todavía sin actualizar, o mal actualizados, lo más probable es que la próxima generación de peruanos que se instruye con ellos acabe convencida que el prófugo ex presidente concluyó su mandato el año 2000 o, peor aún, que renunció dignamente en los ambientes de Palacio de Gobierno.
>>> Seguir Leyendo... >>>

Dos características comunes a las enciclopedias son la concisión de la información y la ausencia de elementos subjetivos o de opinión en ellas. Sin embargo, ni la concisión ni la objetividad son razones de peso para que en el relato de los hechos de las que circulan profusamente entre nuestros escolares, las palabras “autogolpe”, “fax”, “huida”, “prófugo” brillen por su ausencia.

El Diccionario Histórico Biográfico de ‘Peruanos Ilustres’ (sic) de AFA Editores Importadores S.A. (Lima), hace un recuento de la historia hasta su primera reelección, a la que se presenta para “continuar proyectos ya iniciados en su gobierno anterior”. No menciona para nada los sucesos del 5 de abril de 1992 y que tuvo que promulgar una nueva constitución a su medida precisamente para reelegirse. Puede decirse en su descargo que el libro es de 1999, pero ya en ese año las denuncias de corrupción eran tan clamorosas que semejante olvido resulta poco menos que extraño.

Igual sucede con otros diccionarios similares, que son los que más usan nuestros estudiantes: uno de Historia y Política del siglo XX (Editorial Tecnos, Madrid, España) refiere que “dimitió de la presidencia y abandonó subrepticiamente el país para refugiarse en Japón” (se olvida que fue el Congreso quien le autorizó a salir bajo el pretexto de ir a una reunión internacional cuando era de conocimiento general la existencia de cuentas millonarias en paraísos fiscales). Otro, el Diccionario Enciclopédico 2002 de Editorial Larouse, es hasta casi compasivo con él: “tras un irregular proceso electoral en el 2000, dimitió meses después acusado de corrupción”. La ediciòn corresponde al año 2001. Pero las que verdaderamente sorprenden son las enciclopedias.

La de Historia Universal de editorial Lexus, también del año 1999, aunque menciona el autogolpe de 1992, incurre en los mismos olvidos y en justificaciones que casi parecen redactadas por el propio prófugo: “Fueron suspendidas las garantías constitucionales, y no tardaron en obtenerse éxitos en la lucha antiterrorista”. Ni una mención a la violación de Derechos Humanos, a Montesinos o a la corrupción galopante. Otra más reciente, de 2001, La Enciclopedia del Perú de editorial Océano, llama ‘polémicas’ a unas elecciones escandalosamente fraudulentas y se olvida del video Kuori-Montesinos, la renuncia por fax y su huida al Japón. En los textos escolares o de preparación, el asunto no dista de ser distinto. Incluso es peor.

El manual de Historia del Perú de la academia preuniversitaria ADUNI (¡fechado en octubre de 2001!), sólo menciona los logros de la gestión de Fujimori y ni una sola palabra sobre la corrupción, su renuncia desde su nueva patria o las ‘polémicas’ elecciones del 2000. Por otro lado, sólo uno de los tres libros para el último año de educación secundaria revisados (el de Benavides Estrada) llama a las cosas por su nombre, aunque lo único que debamos de lamentar sea que la información sólo alcanza hasta el año 1995, incluso para aquellos que ostentan su fecha de edición en el 2003. ¿Por qué?

¿Una cuestión técnica?

Una explicación que parece sustentar estos olvidos y desactualizaciones lo constituye la forma de operar de la industria editorial. Según Luis Carranza, de Tarea Gráfica Educativa, es más fácil y económico realizar una reimpresión, ya sea que se trate de una obra de hace cinco o seis años de antigüedad, que emprender una nueva. Una nueva edición implica no sólo nuevos gastos sino también nuevas obligaciones de orden legal, nos explica.

Así se trate de un fragmento de la obra lo que se cambie, al autor o editor está obligado a repetir todo el trámite administrativo, con los consiguientes pagos de derecho y registro intelectual que exige la nueva obra. ¿Y qué hay sobre las incongruencias o inexactitudes, incluso distorsiones, que pueda presentar? Se puede advertir de ellas a los responsables, a los autores o editores, pero de ninguna manera corregirlas porque se atentaría contra la propiedad intelectual de ellos protegidas por ley.

Frente a este panorama, sólo la Internet parece ofrecer, por ahora, las soluciones más inmediatas. Sin embargo, existe otra cuestión a tomar en cuenta: el riesgo que todo esto implica. Existen precedentes ilustrativos de cómo la historia de la historia ha cambiado cuando cambia de manos.

En 1956 el líder soviético Nikita Khrushchev se atrevió a declarar, cuando la Guerra Fría estaba más caliente que nunca: “Les guste o no les guste, la historia está de nuestro lado. Nosotros los vamos a enterrar”. Hoy sabemos de qué lado se puso finalmente la historia. Dentro de otros cinco años, ¿cómo se escribirá la nuestra si ahora la escriben con tantos olvidos?


* Publicado en el Diario El Comercio, de Lima, el 20 de noviembre de 2005

Documentación y Periodismo

El siguiente texto lo preparé como el post (bastante largo) de presentación de otro blog sobre Documentación Periodística que tenía también pensado publicar. Pero la falta de tiempo y el abandono en que tengo este blog me han convencido que es muy poco probable que saque el proyecto adelante. Es por eso que lo publico aquí, un lugar dedicado a la historia del tiempo presente, esperando la comprensión de ustedes y en el entendido de que la Sociedad de la Información es también un tema de la agenda del historiador de estos tiempos.


[Addenda del 17 de febrero de 2005: Ya está operativo el blog sobre Documentación Periodística que hace tiempo tenía planteado hacer, motivo por el cual los textos respectivos sobre el tema están ahora ahí. Espero disponer de tiempo para agregarle todo el material del que dispongo. Ya veremos]

Diario El Comercio lanzará renovada edición de la "Historia de la República del Perú" de Basadre

El primer tomo será obsequiado al público y luego se venderá a un precio al alcance de las grandes mayorías

(Tacna, 1903 - Lima, 1980)

Un auténtico acontecimiento editorial constituirá el próximo lunes 5 de setiembre el lanzamiento, por parte del diario El Comercio, de la renovada edición de la "Historia de la República del Perú" de Jorge Basadre (1903-1980), la misma que ha sido puesta al día por un grupo de especialistas además de presentar innovaciones en la edición.

Esta novena edición (anteriormente se hizo otra igualmente popular por otro diario local, pero con tan limitadas características que la misma pasó casi desapercibida), tiene la particularidad de ser la primera profusamente ilustrada. La labor de investigación fotográfica le tomo al equipo de investigadores del diario dos años de trabajo, que recién a partir de este lunes podremos apreciar. También incluye la colección más de 150 actualizaciones biográficas, 70 perfiles y líneas de tiempo, y, lo que la hace especialmente interesante al segmento escolar, 50 infografías. Realmente, una extraordinaria noticia para la historiografía y bibliografía peruanas.
>>> Seguir Leyendo... >>>
Al decano se le podrán criticar muchas cosas, con o sin justificada razón, pero lo que no podemos negar es que es una de los pocos medios de comunicación en nuestro país que realmente sí hace algo por llevar cultura al gran público. Esta última produción editorial lo demuestra. Pudieron lanzar otra publicación más comercial, pero han apostado por una colección de historia que hace tiempo reclamaba una edición digna de su autor. Y en esto está el verdadero mérito del diario.

El Reportero de la Historia en Seminario-Taller de Periodismo Digital

El Reportero de la Historia, escondido detras de otros participantes

No había tenido oportunidad de comentárselos, pero el pasado mes de julio, este Reportero asistió durante tres días a un Seminario-Taller de Periodismo Digital organizado por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, el mismo que estuvo a cargo del periodista español Pedro de Alzaga, de El País Digital de España.

>>> Seguir Leyendo... >>>

Durante el taller se abordaron tanto aspectos teóricos como prácticos del periodismo digital, disfrutando algunos de los asistentes por primera vez el placer de interactuar en la red al crear su propio blog.


El día 4, Pedro fue entrevistado por César Hildebrandt en su programa Hoy con Hildebrandt, uno de los más influyentes del país. Aunque breve, la entrevista fue rica en ideas. En ella, el periodista español ensayó una respuesta que explica muy bien el auge de los weblogs en el mundo entero: la sencillez de la tecnología que lo posibilita y, básicamente, que ésta no permite su secuestro por las grandes corporaciones. O sea, que el único espacio libre que aún nos queda todavía sigue siendo la red.

Trotsky en el espejo de la historia

Conocí a Gabriel García Higueras cuando cursaba el tercer año de Historia en San Marcos y él, si mal no recuerdo, el primero. Por aquella época, un grupo de amigos y este Reportero sacaba adelante una revista de Historia (Sequilao) que tuvo, en algún momento, su cuarto de hora de fama. Cuando estábamos en la preparación de un próximo número, animado por un profesor que vio en él las cualidades que hoy lo distinguen, Gabriel se acercó para ofrecer una colaboración, un ensayo de casi 60 páginas sobre, si la memoria no me falla, la historiografía en el mundo antiguo.

Huelga decir que el trabajo era lo bastante sólido como para justificar su publicación, pero como era una revista de estudiantes (y lo digo en cuanto al financiamiento y no tanto por el rigor en el cual nos esmerábamos siempre con el número siguiente), las posibilidades de publicar semejante trabajo eran casi imposibles.
>>> Seguir Leyendo... >>>

Le propuse, entonces, publicar sólo las páginas introductorias (unas quince) y obviar las casi 45 dedicadas a las biografías de los historiadores mencionados en la introducción. Si bien accedió, recuerdo que se sintió descorazonado ante la evidencia de ver su trabajo mutilado. Y fue peor aún cuando se publicó con errores de composición. Ese es el primer recuerdo que tengo de él y que hoy se me viene a la memoria después de asistir a la presentación de su primer libro: Trotsky en el espejo de la historia. De su libro se puede decir lo que dijo Vargas Llosa de otro más famoso (Cien años de soledad): es el libro que me hubiera gustado escribir. Y lo afirmó no tanto por la temática del mismo, bastante ajena a mis intereses, sino por lo sólido de la investigación, lo bien escrito que está y la seguridad en el manejo de sus fuentes. Una investigación digna de envidiar que sólo prestigia a su autor. Enhorabuena, Gabriel. Y que vengan más.

Un ceremonial que se remonta hasta el mismísimo Imperio romano

Por Jorge Moreno Matos

Fueron Juan Pablo I y su sucesor, Juan Pablo II, quienes suprimieron oportuna e inteligentemente uno de los últimos vestigios del pasado que todavía el papado arrastraba

La ceremonia de Coronación del nuevo Papa, que es como se llama a la misa con la que Benedicto XVI inicia oficialmente su pontificado, no es propiamente una coronación. Sin embargo, sí fue una tradición antiquísima que se remonta hasta los inicios del cristianismo, atraviesa desafiante varios siglos de historia y llega hasta Pablo VI, el último Papa coronado de nuestro tiempo, en pleno siglo XX. El largo pontificado de Juan Pablo II ha hecho olvidar a muchos los ritos antiquísimos a los que él y su predecesor renunciaron o eliminaron empeñados en modernizar a la Iglesia.

Los inicios

>>> Seguir Leyendo... >>>
En el siglo V de nuestra, un poeta romano había escrito: "De lo que era antes un mundo, apenas queda una ciudad". Esa ciudad era Roma y estaba por entrar a la última etapa dorada de su fabulosa historia en que se convertiría en el núcleo de una nueva religión, el cristianismo, y los grandes representantes de ella, los Papas, los nuevos amos y señores.

Durante el siglo II, la Iglesia había incorporado los elementos de la organización eclesiástica de la antigua religión imperial; en el III edificó la estructura intelectual y filosófica que le serviría de sustento para los siglos venideros y en el IV, especialmente en la segunda mitad del siglo, definió el carácter que la acompañaría para siempre: comenzó a pensar y actuar como una Iglesia oficial. Para conseguirlo, derrotar al paganismo fue su primera meta y la segunda, presentarse como la verdadera y antigua religión del Imperio, lo cual no le fue difícil ya que Roma necesitaba de una religión de Estado que le diera unidad a un Imperio que ya empezaba a dar luces de su pronta desaparición. Cuando esto último ocurrió, el papado ocupó su lugar.

Atrás quedaba "la época de los milagros" en que el cristianismo y sus jefes, a diferencia de los apóstoles de Cristo, difundían el Evangelio con la ayuda de un poder sobrenatural emanado del propio Jesús. Sin la existencia de más milagros, ahora entraba a su etapa "imperial" en que nada nuevo había, todo la organización y ritos eran heredados de Roma. Una de estas herencias fue la ceremonia de coronación del nuevo "señor imperial".

Señores Coronados

El viejo rito de depositar una corona sobre la cabeza de un individuo e inmediatamente postrarse para venerarlo, mientras los presentes entonan una monótona serie de aclamaciones rituales, es genuinamente romano. Era el acto de investidura del Emperador y la inmediata ceremonia de homenaje, la aceptación de obediencia al nuevo señor. En esto no hay menor duda entre los historiadores. Lo verdaderamente interesante es el alcance del rito. La evolución de esta ceremonia y el significado exacto de ella han sido de una consecuencia enorme en la historia de Occidente y en la del papado mismo.

Es la época en que el Occidente cristiano empieza a formarse y la iglesia de Roma a liderarlo, a encabezarlo. Se imponía entonces la coronación del nuevo señor, del nuevo soberano. Aquí es donde tiene su partida de nacimiento la vieja tradición de denominar Príncipe de la Iglesia a los cardenales y a su señor, el Papa, Soberano de Roma. Pero, ¿reinaría sobre los demás señores? ¿alcanzaba su poder más allá de lo puramente terrenal y eclesiástico?

La historia universal nos ha dado las respuestas a estas preguntas. Al menos hasta el siglo XIX, en que el poder de los estados pontificios declina indefectiblemente, y no se recuperará, precisamente, hasta Juan Pablo II, quien fortalecerá el catolicismo tradicional romano, restaurará la incuestionable autoridad papal y emprenderá las reformas que le han merecido el nombre con el cual ha pasado a la historia: El Magno.

Evolución

Como gesto esencialmente político antes que ritual, la coronación del nuevo señor hubo de pasar por una serie de evoluciones que respondían cada una a las tensiones políticas y doctrinarias de sus respectivas épocas, a las cuales no fue ajena el papado. No obstante, conviene anotar que es sólo a partir del siglo VII en que el rito se vuelve formal y religioso al coronarse emperadores y reyes en una iglesia y posteriormente en una catedral y de manos del propio Papa o de un obispo.

A ello hay que sumarle las diferentes transformaciones que sufrió al agregarle elementos visigóticos, célticos y hasta ingleses. No olvidemos el gesto de Napoleón: le retiró de las manos la corona de emperador al Papa para ceñirsela él mismo, mensaje inequívoco de que era él quien la había conseguido y no la divina providencia. En adelante, cualquier coronación que realice un Papa será meramente simbólica.

Sin embargo, es el rito inglés el que ha permanecido hasta ahora, por razones obvias, y al que debe en gran parte el ritual apostólico-romano con sus elementos de unción con aceite, ceñirle un báculo (espada), colocarle una estola y el pallium o capote, la colocación del anillo y el recibir el homenaje de sus cardenales (nobles).

Desaparición

Contra este último rezago de un paganismo irrefutablemente anacrónico, Juan Pablo I fue el primero en rebelarse al renunciar a la utilización de la Tiara o corona pontificia, así como a la silla gestatoria. Su sucesor, Juan Pablo II, lo emuló en lo mismo y fue más allá aboliéndola por completo al rechazar la ceremonia de homenaje (arrodillarse ante él) de parte de los cardenales que lo habían elegido y reemplazarla por un abrazo. Hoy sabremos si Benedicto XVI seguirá esta misma senda o retrocederá hasta 1963, en que Pablo VI se coronó, recibió el homenaje de los cardenales arrodillados ante él y fue paseado ostentosamente en andas por la Plaza de San Pedro.

Los 85 años de Mundial

Fue la revista señera del periodismo gráfico peruano

Mundial

El periodismo gráfico no es tan nuevo como se cree, tiene una larga tradición entre nosotros. Ya en el siglo XIX aparecen las primeras revistas peruanas ilustradas, siendo la primera de ellas el Correo del Perú (1871-1876), que reproducía grabados hechos en base a fotografías. Le seguirán El Perú Ilustrado (1887-1892), Lima Ilustrada (1898-1903), Actualidades (1904-1907) y Prisma (1905-1908), una de las más importantes y que sería el germen de Variedades (1908-1930). Heredera de todas ellas es Mundial. Al momento de su aparición no era la única revista gráfica del medio, pero sí la más audaz, con verdaderos reportajes gráficos como los de hoy en día.

Una década en imágenes
>>> Seguir Leyendo... >>>
El primer número salió el 23 de abril de 1920 y el último el 4 de setiembre de 1931. En total, 576 números que la han convertido en un clásico del periodismo peruano, una pieza de colección muy buscada entre bibliófilos y especialistas. Luego de su abrupta clausura, volvería a aparecer en julio de 1933 publicando tan sólo cinco números más.

Su fundador y director fue Andrés Aramburú Salinas, de gran raigambre periodística, pues era hijo nada menos que de Andrés Aramburú Sarrio, el fundador de La Opinión Nacional, uno de los tres diarios más importantes del último tercio del siglo XIX junto con El Comercio y El Nacional.

De especial mención son las dos ediciones conmemorativas que publicó con motivo de los centenarios de 1921 y 1924. Un esfuerzo editorial sólo comparable al de El Comercio en su propio centenario en 1939. En la del 28 de julio de 1921, y con apenas 24 años de dad, Raúl Porras publicó uno de los ensayos históricos sobre nuestro periodismo que ha sabido mantenerse vigente pese al paso de los años.

Colaboradores ilustres

Su lista de colaboradores además de larga es excepcional. En sus páginas escribieron José Carlos Mariátegui, quien pergueñó en ellas los textos que formarían luego los Siete Ensayos; César Vallejo, de quien podemos leer en tiempos recientes sus crónicas europeas gracias a la labor compiladora de Jorge Puccinelli; Raúl Porras, Luis Alberto Sánchez y Jorge Guillermo Leguía publicaron en ella sus primeros trabajos históricos y literarios; Domingo Martínez Luján, Domingo del Prado, uno de los más entrañables personajes de nuestra bohemia literaria y de quien Alberto Tauro rescató para nosotros sus artículos; también Jorge Basadre, Aurelio Miró Quesada Sosa, los hermanos García Calderón, Víctor Andrés Belaunde, José Gálvez, Angela Ramos, Magda Portal, Dora Mayer, Enrique A. Carrillo Cabotín, Clodoaldo López Merino, entre muchos más que hoy son parte de nuestra historia literaria.

Entre los dibujantes se encontraban Jorge Vinatea Reinoso, Teófilo Castillo, Alejandro González "Apurimak", José Alcántara Latorre y Jorge Holguín del Valle. Y entre los fotógrafos, Cambell, Calvo, Martínez, Robiano, y muchos más.

Final

Hay quienes afirman que la caída de Leguía significó el fin de Mundial. Sin embargo, no fue así. Otra fue la verdadera circunstancia de su desaparición, aunque si bien es cierto relacionado con ese hecho. Hay que recordar que luego de derrocado, Leguía fue encerrado en una celda en donde su salud se deterioró enorme y rápidamente. Contra esto, escribe Alberto Tauro, reclamó vehementemente el director de Mundial, "a fin de que se le diera un trato decoroso al derrocado presidente, porque así lo imponían su ancianidad y condición de enfermo." Las represalias no se harían esperar. Fue deportado a Chile en donde moriría dos años después, en 1933.

La revista que ilustró el Oncenio

En la actualidad, las páginas de Mundial son un referente obligado para los historiadores, y en especial para los historiadores sociales. La revista, que esencialmente fue un semanario gráfico, fue una apuesta por un tipo de periodismo ágil que muchas veces ha llevado a confundirla con una revista frívola. Nada más lejos de la verdad, dada la diversidad de temas que alojaban sus páginas en el campo de las artes, la política, la literatura y la historia. Sin embargo, lo que sí resulta oportuno mencionar es la identificación con el leguiísmo en la que muchos estudiosos coinciden.

Así lo apunta Raúl Porras, al reflejar "particularmente el aspecto suntuario de la dictadura y las grandes fiestas centenarias de 1921 y 1924". Igual anota Manuel Zanutelli Rosas: "aunque con los años se haya dicho que no [la cercanía a Leguía], ... el contenido literario y fotográfico dicen lo contrario". Pero de lo que no cabe duda es de que en esta revista se recogen toda la década de 1920 en imágenes, un verdadero filón de información gráfico-documental. No en vano Carlos Miró Quesada Laos ha señalado, en su Historia del Periodismo Peruano, que "Mundial destaca sobre todas las revistas y semanarios de su tiempo".

En plena Guerra Fría, la elección de Juan Pablo II sorprendió a todos

Por Jorge Moreno Matos

En 1968, “Las sandalias del pescador” atraía numeroso público a las salas de cine del mundo entero, pero si hay una razón especial por la que esta película será recordada es porque se anticipó diez años a la historia

Kiril Lakota es el nombre de un Papa ficticio e imposible venido de un país comunista que un escritor de best sellers y los estudios de Hollywood se encargaron de entronizar en el sillón de San Pedro en un intento de sacarle réditos a un auditorio de mil millones de católicos en plena Guerra Fría. Diez años después, en 1978, una sucesión de acontecimientos imposibles de detener como de predecir se encargarían de sorprender a todos dándoles la razón. Pero en realidad, no debió de sorprender a nadie. Y mucho menos a la propia Iglesia.

Política y Religión

La Guerra de las Investiduras en el siglo XI, el Cisma de Occidente del siglo XIV, el movimiento reformista y la respuesta del papado con el Concilio de Trento en el siglo XVI, o la relación de la iglesia con los estados liberales del siglo XIX, todos ellos problemas políticos antes que religiosos, marcaron no sólo la elección de cada papa a lo largo de los siglos sino que además dejaron una lección que aprenderían muy bien los pontífices del siglo XX.
>>> Seguir Leyendo... >>>
León XIII no sólo es el papa que llevará al Vaticano del siglo XIX al XX, sino también el iniciador de un movimiento que llegará hasta nuestros días que busca reinsertar a la Iglesia en la época que le ha tocado vivir. Una época empeñada en eliminar su influencia en los asuntos del hombre. Todos los papas que le sucederán, Pío XI, Juan XXIII, Paulo VI, y en especial Juan Pablo II, convertirán a la iglesia en protagonista del siglo XX. Es en este contexto que debemos entender la elección de Juan Pablo II en 1978, en plena Guerra Fría, una década después del Mayo francés y quince después de concluido el Concilio Vaticano II que modernizó a la iglesia “quitándole -----, pero ganando en espiritualidad”.

Juan Pablo II

Cuando el 14 de octubre de 1978, tras la muerte de Pablo VI se reúne el cónclave para elegir a Juan Pablo I, nadie sospecha que será un pontificado brevísimo. Apenas 33 días después se requerirá de un nuevo cónclave, de una nueva elección, de un nuevo papa. ¿Se repetirán los mismos acontecimientos? Hay quienes afirman que los cardenales interpretaron esto como un rotundo “no” de la providencia.

Son los cardenales Franz Köning, arzobispo de Viena, y John Kroll, arzobispo de Filadelfia, tras la imposibilidad de elegir entre los “papables”, quienes impulsan la candidatura de Wojtila, con el argumento de ser el menos político de los cardenales. Él, que será el papa llamado a dejar una huella imborrable en la política y la historia del siglo XX.

El segundo día de encierro, el 16 de octubre de 1978, y tras siete votaciones fallidas, el arzobispo de Cracovia obtendrá 99 de 111 votos en la octava votación. Por la mañana, antes de iniciar el cónclave, el primado de la iglesia de Polonia, Stefan Wyszynski, se le acercó y le dijo: “Si te eligen, te ruego que aceptes”. A las 6 y18 minutos de la tarde, el humo blanco anunciaba al mundo que el sillón de San Pedro tenía un nuevo dueño venido “de un país lejano”.

Era el primer papa no italiano desde 1522, el más joven desde 1846 y el primero oriundo de un país eslavo. Pero era más que eso: era el primer papa proveniente de un país comunista. Lech Walesa, su compatriota y aliado, fue quien mejor expresó lo sucedido: “el mundo será distinto”, dijo. No se equivocó.

La caída de los otrora poderosos

Por Jorge Moreno Matos

Desde el antiguo Egipto y hasta nuestros días, la humanidad se ha empeñado infructuosamente en cambiar el pasado, en reescribir su historia o en borrar el recuerdo del vencido

Cuando Tutankhamon ascendió al trono de Egipto en el siglo XIV a.C. mandó destruir todas las efigies de Akhenatón, el faraón hereje que lo había precedido en el poder y no contento con esto, arrasó con cualquier cosa que lo recordara, incluida la pirámide que le servía de tumba. Tres mil quinientos años después, el 9 de abril de 2003, mientras en la ciudad de Bagdad todavía algunos sectores resistían a las tropas estadounidenses, un grupo de estas se abocó a derrumbar una de las más de 300 estatuas que Saddam Hussein tenía en la ciudad, ante las cámaras de televisión del mundo entero. A pesar del largo espacio histórico entre uno y otro hecho, no hay mayor diferencia entre ellos.
>>> Seguir Leyendo... >>>
En el año en que se conmemoran los treinta de su muerte, la estatua del general Francisco Franco ha sido la última víctima de esta inveterada costumbre de querer renegar del pasado, de reescribir la historia, de negar al vencido. Porque eso es lo que significan estos actos. Nada de heroico ni histórico hay en ellos, como tampoco lo hubo en Irak. Y esa es la suerte que ha seguido el último de los monumentos ecuestres que en la capital de España tenía el hombre que durante 40 años hizo y deshizo los destinos de los españoles. Ha carecido, como sabemos, de un final de epopeya, de gesta y furia popular que las efigies de otros como él sí tuvieron. No ha tenido ni por asomo un soplo de historia que la consuele. El final de la estatua de Franco ha sido burocrático. Que distinto de las hazañas populares que salpicaron el fenecido siglo XX y que su memoria no mereció.

Los estertores finales del estalinismo el año 1956, el “año del miedo” como lo llamaron algunos historiadores, produjo las sublevaciones de Polonia y Hungría que vieron llegada la hora del cambio y que no encontraron mejor manera de expresarlo que tumbándose las estatuas de Stalin en ciudades como Budapest y que sólo los tanques del Pacto de Varsovia detuvieron a sangre y fuego.

Apenas un par de años antes, en 1945, los partisanos italianos habían ido más lejos. Ellos en vez de cebarse con alguna estatua de Mussolini, prefirieron ensañarse con el propio cuerpo del Duce: luego de golpearlo brutalmente, lo colgaron junto con el de su amante de un gancho de carnicero. Cuarenta y cuatro años después, cuando los regímenes comunistas caían como margaritas uno tras otro, los rumanos, triunfantes en una revuelta popular, se trajeron abajo la principal estatua de Nicolae Ceausescu. Pero tampoco ellos se contentaron con ajusticiamientos simbólicos. A renglón seguido lo ejecutaron junto con su esposa.

Pero si estas muertes se trajeron abajo los símbolos de poder del comunismo y el fascismo más rancio, la muerte del propio comunismo en la década del 80 se trajo abajo en jornadas multitudinarias las últimas estatuas de Lenin que aún quedaban desperdigadas por todo el hemisferio comunista.

No sabemos si más adelante se oirán todavía los ecos de la polémica que lo sucedido en España ha provocado, pero si alguna lección nos deja esta noticia es sobre el peligro que significa para una sociedad escribir su historia por memorándum. Tampoco sabemos si la estatua de Franco correrá la misma suerte que la de Francisco Pizarro en su momento, que fue retirada y luego repuesta metros más allá de donde estaba y en un lugar muy bonito. Pero de algo sí podemos estar seguros: la historia siempre la escriben, y desmontan, los vencedores.

La investigación periodística que le costó la presidencia a Nixon

Después de 33 años se revela misterio. Ahora que se ha hecho público la identidad del mítico "Garganta Profunda", un breve repaso a lo que significó el caso Watergate

Lo que debió ser una simple nota informativa sobre la detención de cinco individuos disfrazados de operarios y acusados de robar en oficinas del Partido Demócrata, ubicadas en el complejo del Hotel Watergate de Washington el 17 de junio de 1972, se transformó por el tesón de dos periodistas y la firmeza de una editora-propietaria y su director, en el mayor escándalo político del siglo XX. Fue la investigación periodística que no sólo se convirtió en el paradigma del periodismo de investigación, sino la que le costó la presidencia al trigesimoséptimo presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon.

La noticia del arresto y la declaración de uno de los detenidos al ser interrogado sobre su ocupación, “anticomunista” contestó, publicada al día siguiente, fue el inicio de dos años de investigaciones que pusieron en evidencia un bien montado plan de espionaje político urdido desde el propio gobierno y que señalaba a las más altas autoridades de éste como los responsables del mismo. Pero apenas si era el inicio. Como escribieron los propios Bernstein y Woodward, “las salpicaduras de Watergate comenzaban a llegar rápidamente a la Casa Blanca”. Apuntaban más alto.
>>> Seguir Leyendo... >>>
Es aquí donde la participación de Garganta Profunda fue fundamental aportando pistas e informaciones decisivas para la investigación. A él se debe la famosa recomendación que hizo fortuna en las escuelas de periodismo del mundo entero: “sigue la pista del dinero”.

En febrero de año siguiente, cuando ya había concluido el juicio contra los cinco detenidos y en el que salieron a la luz nombres de agentes de la CIA y el FBI, el juez de la causa aplazó la sentencia confiando en que los implicados hablaran y así fue. Uno de ellos declaró que se le había ofrecido un pago de 500 mil dólares a condición de declararse culpable y guardar silencio sobre personajes del gobierno implicados en el caso. El Senado abrió su propia investigación y pronto saltaron los nombres de los más estrechos colaboradores del presidente. Un Procurador General, un Asesor Legal, el jefe de Personal de la mismísima Casa Blanca y el ayudante del presidente en asuntos internos. Para el 30 de abril de 1973, y aunque él lo negara una y otra vez, ya todos los dedos señalaban a Nixon como el responsable mayor. Pero todavía faltaba lo peor.

En el curso de las investigaciones se estableció que el presidente había mandado instalar micrófonos en toda la Casa Blanca. El juez y el comité senatorial que realizaban las investigaciones solicitaron las cintas, a lo cual se negó el presidente. Se sumó una acusación más a la causa: obstrucción a la justicia.

Acorralado, Nixon tuvo que entregar las cintas. Fue entonces cuando los norteamericanos se enfrentaron a la dura realidad. Las grabaciones ponían en evidencia todas las triquiñuelas de las que era capaz su presidente: financiamiento ilegal de su campaña electoral, sabotaje a sus posibles rivales, escucha ilegal de conversaciones de políticos, funcionarios y periodistas. El impeachment (acusación) se abrió paso.

El 8 de agosto de 1974, frente a las cámaras de televisión, un lloroso Richard Nixon anunció su renuncia a la presidencia del país más poderoso de la tierra. En aquella ocasión utilizó la frase con la que seguro pasará a la historia: “No soy un bribón”.

Weblog sobre Documentación Periodística

Acabo de crear un nuevo weblog dedicado al tema de la Documentación Periodística, una de las actividades a las que me dedico tanto profesional como académicamente. El texto que he escrito para el mismo, Documentación y Periodismo, es el primero de una serie de otros más sobre el tema que espero sirvan a aquellos que están inetresados en esta especialidad de la documentación o que prestán servicio en estas unidades informativas.

Elogio de la incompetencia: El hombre que sepultó a Lenin

Veinte años después de su elección como jefe máximo de la extinta Unión Soviética, una verdad ha terminado aceptándose de manera incuestionable: sin Gorbachov la Guerra Fría aún continuaría.

Cuando la Unión Soviética desapareció de la escena mundial, hubo quien quiso también desaparecer la momia de Lenin, enterrarla para siempre junto con el sistema político que él ideó y que en su nombre durante 70 años una gerontocracia sostuvo por encima de todo y contra todos. A nadie se le ocurrió preguntarle qué hacer con ella a Gorbachov. Después de todo, fue él quien realmente sepultó a Lenin.

El último comunista

El 11 de marzo de 1985 Mijail Gorbachov es elegido Secretario General del Partido Comunista. Su elección sólo admite una interpretación: una nueva generación política está emergiendo. En 70 años de comunismo real, Gorbachov es el más joven de los que han gobernado la monolítica URSS. El nuevo comunista que todos esperaban es en realidad el último.
>>> Seguir Leyendo... >>>
Desde el momento de su elección está lleno de buenas intenciones, las que materializa en dos palabras: Perestroika (reestructuración) y Glassnot (transparencia). Lo que empezó como una reforma en el campo económico destinada a mejorar el nivel de vida, también incluyo cambios en el aparato del partido, en lo militar, en la política interna y en el aspecto internacional. Todas estas reformas pusieron en evidencia el espectro de falsa prosperidad material y social que durante décadas sostuvo al régimen y que con ellas se vino abajo.

En el frente externo, los otros países de la órbita comunista, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Alemania Oriental, libres del temor de una invasión soviética, hicieron trizas sus regímenes totalitarios. El 9 de noviembre de 1989 caía el Muro de Berlín y con él toda una época llegaba a su fin.

Su plan de reformas terminó arrastrándolo a él mismo. El 26 de diciembre de 1991, luego de dimitir como Secretario General y suspender las actividades del partido, y tras "la revuelta de las naciones" de lo que ya era el cadáver de la URSS, el Parlamento votó la disolución de la Unión Soviética. Meses antes había salido airoso de un fallido intento de golpe de estado de parte de viejos comunistas reacios al cambio. Pero este era el fin. Uno de los diarios más importantes de Europa tituló su primera plana así al día siguiente: "La CEI liquida la Unión Soviética y despide a Gorbachov". No había ninguna duda al respecto: el bloque comunista había colapsado y él era el único responsable. O el único héroe.

El fin del Imperio

Cuando ya todo hubo acabado, alguien definió todo el proceso como una “absurda y desmedida borrachera de libertad” que la Perestroika y la Glassnot provocaron en una anquilosada URSS que no supo, que no pudo soportarlas.

En 1996, cuando presentó sus memorias, le preguntaron cuáles consideraba eran sus tres mayores logros. La libertad, la apertura entre las naciones y el final de la carrera armamentista, respondió. Las mismas tres razones por las cuales hoy en día no hay un solo ruso que no lo condene. Esa es la gran paradoja que el balance de sus seis años al frente de la URSS dejó: mientras en Occidente era alabado y mimado (en 1990 recibió el premio Nobel de la Paz), en su país es considerado poco menos que un traidor, un destructor innato. Un historiador peruano de mucho prestigio lo llamó “el mayor incompetente de la historia”.

En la actualidad Gorbachov vive viajando por el mundo dando conferencias, despotricando contra Yeltsin que le quitó todo protagonismo y a quien acusó siempre de demagogo, irresponsable y “figuretti”. Hubo un momento que sostuvo su economía haciendo comerciales para un fabricante de pizzas o participando como extra en películas en donde se representaba a sí mismo. Extraño final para el hombre que destruyó un Imperio y acabo con la mayor amenaza que tuvo al mundo en vilo durante décadas: la hecatombe nuclear.

Invitaciones para Gmail

Tengo a disposición 20 invitaciones para Gmail. Para aquellos que todavía no tienen su cuenta de correo electrónico de Google, esta es una buena oportunidad para obtener una escribiendo a jorgemoreno47@gmail.com y recibirán una invitación. Saludos.