Hace 125 años las batallas de Lima salvaron el honor nacional

No hay en la historia peruana página alguna que se compare con las jornadas gloriosas de San Juan y Miraflores, verdaderas batallas de David contra Goliat

Muerto Grau y perdido luego el Ejército del Sur, la suerte de Lima estaba echada. Hace 125 años pudimos acabar con una guerra no deseada entregando la capital como trofeo de guerra. Pero los hijos de Lima eligieron luchar y salvar el honor nacional, al combatir en las puertas de sus propios hogares.

En Pisco, donde 60 años antes había tocado tierra la Expedición Libertadora, el ejército invasor desembarcó 30 mil hombres. Una de sus divisiones estaba al mando de Lagos, el mismo que en Arica ordenó: "Hoy no hay prisioneros". Otra a órdenes de Lynch, el saqueador de la costa norte peruana. Por la ruta de Lurín marchó sobre Lima esperando encontrar una ciudad moral y materialmente derrotada. Pero encontraron a una en armas.


>>> Seguir Leyendo... >>> El 13 de enero de 1881, en San Juan, el Morro Solar y Chorrillos, la primera línea de defensa, la batalla fue cruenta: cuatro mil peruanos murieron allí. En el Morro Solar, al mando de Iglesias, la resistencia peruana fue tan empecinada que casi obliga a los chilenos a retroceder. No en vano los propios chilenos reconocieron el valor de los defensores. "Nunca se vio antes y no hay ninguna palabra para describir la gallardía y determinación de los peruanos", escribió un historiador chileno. Luego vino la borrachera de la victoria.

Chorrillos, donde no había baterías, depósitos de municiones o cosa alguna que se le pareciese, fue presa del pillaje y las llamas. Igual sucedió con Barranco. Durante tres días ardieron iluminando el cielo de Lima.

"Por todas las calles se veía destrozos de todo
género,muebles despedazados, cadáveres y heridos,
tanto chilenos como peruanos; casas que
principiaban a incendiarse,puertas
y ventanas destrozadas...
La noche de Chorrillos será,
de todos modos, una fecha lúgubre
en la historia de la república".
Corresponsal chileno

El 15 de enero fue el turno de Miraflores, donde otros dos mil peruanos perecieron. Con Cáceres, Suárez y Dávila al frente, en ella combatió el Ejército de la Reserva y los restos de la primera línea, distinguiéndose la Guarnición de Marina y su valiente jefe, Juan Fanning. Fue tanto su ardor en el combate que 23 de sus 25 oficiales y 400 de sus 500 hombres sucumbieron. Concluida la batalla, Miraflores también fue incendiado. En el Callao las flotas extranjeras rendían honores a las naves peruanas que, incendiadas unas y hundidas otras por su tripulación, se les escurrían de las manos al enemigo. Lima pagó cara su decisión de no rendirse. En una ciudad de 100 mil habitantes, 6 mil muertos es una matanza inconcebible. Imagine usted ahora, en la misma proporción, medio millón de muertos en las puertas de la ciudad.

Como escribió alguien: "Vestido con la humilde túnica de mezclilla azul, del soldado raso, los representantes de la magistratura, del Congreso, de la prensa, de la administración, de la juventud, de la fortuna, perecieron en la lucha". Lado a lado, sin distinción de raza o clase, en San Juan y Miraflores se inmolaron Enrique Bolognesi, y su hermano Augusto de 17 años, hijos del héroe de Arica; los hijos de dos presidentes, Reynaldo de Vivanco y Juan Castilla; ciudadanos como Toribio y Alberto Seminario, de 17 y 18 años; el profesor guadalupano Bartolomé Trujillo; periodistas como Mariano Arredondo y Carlos Amézaga; el típografo Manuel Díaz, el obrero Juan Olmos, el mecánico Lund y muchos niños. Manuel Bonilla de 13 años, Alejandro Tirado de 15, Grimaldo Amézaga, también de 15, Emilio Sandoval de 14, y el anónimo vigía de 13 años que trepado a un pino seguía el movimiento enemigo hasta que una bala segó su vida, pero no su patriotismo. Sus nombres son recordados aquí como muestra de entrega y coraje.

Entre quienes defendieron la capital se encontraban los hijos de muchas ciudades peruanas que, para mejor identificación no hallaron mejor manera de bautizar sus unidades que con el nombre del lugar de donde provenían. Los Libres de Trujillo, Libres de Cajamarca, Batallón Jauja, Batallón Pomabamba, Batallón Tarma, Batallón Ayacucho, Batallón Puno, entre muchos más, estuvieron presentes en esa hora aciaga.

Muchos seguirán discutiendo por años los yerros, omisiones y oportunidades pérdidas en aquella ocasión infausta. Pero como dijo El Comercio en su editorial del 15 de enero de 1884, cuando la ciudad y el país se encontraban libres por fin de la ocupación chilena: "La batalla, técnicamente hablando, fue un terrible desconcierto; pero, en medio de él, ¡cuántos rasgos de sublime heroísmo! ¡Cuántos hechos de indomable valor! ¡Cuánta sangre generosamente vertida!". Una herencia común que no debemos olvidar siendo dignos de ella.

Dos presidentes que se libraron de morir

En Chorrillos, cuando un grupo de prisioneros peruanos fue puesto en fila para ser fusilado, sucedió lo siguiente: "Guillermo Billinghurst rompió la línea, dio algunos pasos al frente y encarándose con el sargento chileno que mandaba el pelotón de soldados, le dijo pasando la vista por los prisioneros: 'El señor es el ministro de Guerra, el coronel Iglesias; el que le sigue es el coronel Carlos de Piérola, hermano del presidente de la República, yo soy jefe del Estado Mayor y los demás son militares de alta graduación. ¿No es de mayor honra y provecho para usted entregarnos vivos al general Baquedano y no decirle después de fusilarnos que nos han victimado, lo cual tal vez no se lo crean y de ninguna manera se lo agradezcan?'. Sin decir una palabra, el sargento chileno suspendió la orden de fusilamiento. Billinghurst se acercó a él y le regaló su reloj de oro". Iglesias y Billinghurst llegaron a ser presidentes de la República en 1883 y en 1912, respectivamente. No corrieron la misma suerte los trece bomberos italianos de la Bomba Garibaldi, ultimados por intentar apagar el infierno de Chorrillos y auxiliar a los heridos.

* Publicado en el Diario El Comercio, de Lima, el 15 de enero de 2006

4 comentarios :: Hace 125 años las batallas de Lima salvaron el honor nacional

  1. Jamas podriamos olvidar el inmenso amor a la patria el valor y heroismo de todos esos valientes.

    Hombres de todas las razas, clases, y nacinalidades que dieron su vida por el Peru.

    A todos esos inocentes ancianos, mujeres y niños asesinados en la embriaguez del triunfo de unos piratas.

    Como poder perdonar si aquellos que fueron los vencedores se jactan de sus destrozos, crimenes y desmanes.

    Como poder perdonar si no hay arrepentimiento.

    Hay una herida muy grande.

    El corazon clama por venganza, pero la razon nos traiciona, que debemos hacer, cual debera ser el precio a pagar por una paz verdadera.

    Como poder curar esa herida tan profunda en el alma y el corazon.

  2. Vencimos, eso es todo y no fue fácil,Chorrillos era una fortaleza sin civiles, no mientan, ni se consuelen con mentiras, igual pasó en Barranco.José Torres Lara, lo dice, es sus"Memorias de un Distinguido",que peleó en Chorrillos, con el batallón Concepción,"avanzamos por calle Lima, y el combate era general..". Seamos moderados y caballeros,nuestros muertos también son sagrados.

  3. Durante 300 años combatimos día a día contra los mapuches provenientes de la Pampa argentina y de La Araucanía.Eramos colonia penal de España y no del Perú,del Virreynato español, ya que nunca hubo un "virreynato peruano", dependíamos.El indígena chileno,salvaje y peleador se extinguió en el primer siglo de la Conquista, y sus mujeres nuestras abuelas choznas nos parieron.Nació el mestizaje chileno y Uds. se quedaron indígenas hasta hoy.Es un problema de ADN, somos distintos, por los castigados que llegaban a Chile,desde España, ya que ellos acrecentaron el aporte étnico,primero hispánico, europeo después ,creando un "euromestizo". NOSOTROS LOS CHILENOS,SOMOS DESCENDIENTES DE LOS ROTOS DE CHILE ,DE DIEGO DE ALMAGRO, DE RADA QUE MATÓ A PIZARRO.Todo es Historia,sólo hay que saber leerla.No somos ni mejores ni peores que los peruanos,simplemente SOMOS.

  4. Es tiempo de vengar a estos malditos chilenos, entrar a Santiago y destrozar valparaiso y Viña del Mar, dejandolos en cenizas.