No se equivoca un historiador de San Marcos cuando hace poco le oí decir que los mejores libros de historia contemporánea estaban escritos por periodistas. Ponía como ejemplo "La caída de Bagdad" de Jon Lee Anderson o su biografía del Che; o los numerosos y clásicos títulos de Ryszard Kapuscinski. Ahora hay que agregar a esa lista de 'historiadores del presente', sin el menor asomo de duda o exageración, el nombre de David Hidalgo que ha logrado un pequeño clásico del periodismo peruano contemporáneo. Un libro que tardará mucho tiempo en ser superado.
A caballo entre el reportaje histórico y el periodismo de investigación, el autor ha hecho gala de cómo el uso correcto de las fuentes periodísticas está al servicio de la historia y no al revés, como muchos libros fallidos que sobre el mismo tema se han escrito. Baste citar como ejemplo de lo dicho el casi decepcionante "Vladimiro, vida y tiempo de un corruptor" de Luis Jochamowitz, que luego de su "Ciudadano Fujimori" esperábamos más pero que se conformó con reescribir lo que ya se sabía en distintas fuentes y escritos sin aportar nada nuevo al perfil del personaje principal. Algo en lo que David Hidalgo lo superó largamente. Con nuevas fuentes, nuevas miradas y nuevas interrogantes que se ciernen sobre el suceso que se narra, uno puede hacerse una idea más precisa de lo que realmente sucedió durante el rescate de los rehenes, sin que tenga necesidad el autor de decírnoslo, de declararlo en negro sobre blanco.
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Algo que se puede decir en descargo del libro de Jochamowitz es que fue escrito con la premura y la urgencia de los requerimientos editoriales y periodísticos. "Sombras de un rescate" ha esperado diez años para ser escrito y los frutos de la paciencia se dejan ver en cada página del libro. Es un libro sin apresuramientos, escrito con la prolijidad de quien ha cincelado cada frase con la paciencia de un orfebre.
Como la mejor de las novelas que te atrapa desde la primera página, "Sombras de un rescate" se lee de un tirón, facilitado en gran parte por ese lenguaje sencillo y directo con que está escrito, libre de esos amaneramientos literarios conque muchos cronistas de ahora saturan sus textos en un ejercicio innecesario de pirotecnia verbal. Se podrá decir, para descalificar esta reseña, que peca de parcial porque David Hidalgo es mi amigo, pero debo decir que sí, pero que antes que todo soy lector. Cuánta razón tiene Mario Vargas Llosa cuando dice que hasta "un reportaje puede ser una obra de arte". Este libro lo es. Sobradamente.












































SABES SI ESTARA EN LA FIL DEL JOCKEY PLAZA?
Lo presentan mañana a las 7 de la noche en el auditorio de la FIL. Perderse su lectura sería imperdonable.
Pues me conseguiré uno. ¿Viste Secretos del túnel?
ME DEBES
Qué exagerado. ¿Hidalgo es tu brother? Me debes lo que gasté en comprarlo. Y cuidado muchachos el libro de Hidalgo es flojo, te aburre, quiere ser elaborado y cansa. sigamos a el cantante, ¿leyeron Secretos del túnel? es mucho mejor.