San Marcos exonerará del pago a 1.000 postulantes

Estudiantes de bajos recursos económicos que hayan tenido como promedio 15 en sus notas serán los beneficiados.

Piden presupuesto para continuar investigaciones

Walter Alva recordó que en el 2016 no se ejecutaron trabajos de investigación arqueológica en Lambayeque.

Se realizarán tours nocturnos en Chavín de Huántar

Ministerio de Cultura autorizó visitas para promover importante monumento arqueológico.

Polémica de los Pitufos comunistas ya es mundial

La prestigiosa BBC hace eco de la polémica desatada en Uruguay por comparar a los Pitufos con una sociedad comunista.

¿Se hará realidad la ficción cinemtográfica

Según la agencia, roca espacial circuló demasiado cerca de nuestro planeta.

Jorge Basadre en Investigaciones Sociales

Haciendo eco de la encomiable labor que realiza nuestro colega César Luis Ayala Delgadillo en su blog Perú: Estudios e Investigaciones, traigo a colación en este post a la revista Investigaciones Sociales del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM, que dedicó en el año 2003 un número monográfico de homenaje a Jorge Basadre, el gran historiador de la República. Un conjunto de siete trabajos de investigación (además de dos inéditos), que repasan diversos aspectos de la labor historiográfica del historiador tacneño. El conjunto de ensayos son los siguientes:
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La Civilización incaica y los Runacunas en la obra de Jorge Basadre
, de Waldemar Espinoza Soriano

Jorge Basadre y la Prehistoria Peruana, de Rogger Ravines

Jorge Basadre: Teoría del Perú e Historicismo, de Miguel Maticorena

Jorge Basadre, la Historiografia y la Política. Examen de su proyecto de Construcción de una Nueva Historiografia Nacional, de César Espinoza Claudio

Basadre y la Metafísica de la Disociación Criolla, de Manuel Castillo Ochoa

Ensayo Crítico sobre la Filosofía de la Historia en la obra de Jorge Basadre, de Carlos Lazo García y Carlos Morales Cerón

Tras las Huellas de Jorge Basadre en San Marcos: Documentos y Apuntes, de David Rodríguez

Dos Inéditos de Jorge Basadre.

100 Fotografías Históricas (9)
Una herida abierta

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Hoy se cumplen 24 años de ocho muertes absurdas. Ocho muertes que, pese al tiempo transcurrido, nos siguen doliendo tremendamente. Ocho muertes que sacudieron las conciencias del país aquel año de 1983 por la brutalidad con que se cometió el crimen y que hoy nos siguen sacudiendo por la impunidad en que semejante acto de barbarie quedó. Ni siquiera los esfuerzos de familiares y amigos han logrado que la justicia llegue hasta sus verdaderos responsables. ¿Se sabrá alguna vez qué sucedió en Uchuraccay? ¿Conoceremos los rostros de los auténticos responsables de estas muertes? No olvidar que fueron asesinados cuando iban a investigar una masacre cometida por elementos de Sendero Luminoso y que aparentemente habían perpetrado las fuerzas del orden. Nunca llegaron a su destino, nunca se supo la verdad. Y nunca se esclareció del todo sus aseinatos.


En esta imagen aparecen, durante un alto en el camino, siete de los ocho periositas asesinados. Quien falta es Octavio Infante, que es el que toma la fotografía. Los otros son, de izquierda a derecha, Jorge Sedano, Amador García, Luis Mendívil, Félix Gavilano, Pedro Sánchez, Willy Retto y Eduardo de la Piniella.

(En este enlace podemos encontrar la parte del Informe Final de la Comisión de la Verdad que hace referencia al caso).

"Un libro no es noticia"

Desde hace un tiempo que vengo demorando la escritura de una nota o post sobre blogs de historia; una demora que, en honor a la verdad, no sólo se debe a la falta de tiempo sino también a la flojera de revisar las decenas de ellos que existen en la red. Flojera que no me ha impedido, haciendo mi lectura semanal de blogs, toparme con el último post, Un libro no es noticia, que Gustavo Faverón Patriau ha escrito en el suyo, Puente aéreo, y que me ha parecido sencillamente magnífico, honesto y urticante como todos los que escribe él. Presten la debida atención a los comentarios que lo enriquecen enormemente.

El 2007 es un año para celebrar logros de la ciencia y la tecnología

En el 2007 la ciencia estará de fiesta. Este año se cumplen, alrededor del mundo, una serie de aniversarios y conmemoraciones que constituyeron en su momento capítulos de la historia del hombre por alcanzar una vida mejor

Sputnik 1El 2007 es el año del bicentenario del hallazgo de Benjamín Silliman, quien fabrica y comercializa en Nueva York su invento: el agua carbonatada embotellada, o sea la primera agua gaseosa. También se cumplen los 150 años del primer ascensor para pasajeros que Elisha Graves Otis instala y pone en funcionamiento en la ciudad de Nueva York. Así como también los 150 años de la invención del primer papel higiénico, creado específicamente para ese fin.
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Igualmente se cumple el centenario de la primera máquina fotocopiadora, inventada por Mac Adam, exactamente treinta años antes de la ideada por Carlson y cuyo procedimiento denominó Xerox, que es el que finalmente predominó en el mercado. También en 1907 el biólogo Thomas Morgan comprobó experimentalmente la existencia de una sede física de los caracteres hereditarios a la que dio el nombre de ‘Gen’. Sus esfuerzos en el campo de la genética le valieron el Premio Nobel de Medicina en 1933. Pero es en 1957, hace 50 años, donde realmente la ciencia y la tecnología empezaron a andar a pasos agigantados.

En enero, del 16 al 18, tres bombarderos B-52 realizan un vuelo sin escalas alrededor de la tierra empleando 45 horas y 19 minutos y recorriendo 39,147 kilómetros, reduciendo en menos de la mitad el tiempo empleado por una nave B-50 en 1949. Ese mismo año nace la inmunología como ciencia al descubrirse el interferón, la sustancia natural con la que nuestros organismos combaten los ataques virales. Pero si 1957 es digno de recordarse es por la combinación de ciencia y tecnología que su historia encierra.

Guerra Fría y ciencia

Hace 50 años, el logro máximo de la tecnología soviética sin duda alguna lo constituyó el lanzamiento del primer satélite artificial en orbitar la Tierra desde una altura de 900 km.: el Sputnik, el 4 de octubre de 1957. Su puesta en órbita significó el punto más alto al que llegó en su momento la Guerra Fría desde el punto de vista de la carrera aeroespacial. Una proeza sorprendente para un aparato de forma esférica de apenas 58 cm. de diámetro y 83 kilogramos de peso. Radioaficonados de todo el mundo escucharon, luego de acondicionar sus aparatos a la frecuencia del Sputnik, y transmitieron para el mundo un sonido que hoy es parte de la historia mundial: “pip-pip”. Pero esta sería tan sólo la primera de tres humillaciones que Occidente sufriría desde atrás de la Cortina de Hierro ese mismo año de 1957.

Un mes después, el 3 de noviembre, los científicos soviéticos vuelven a sorprendernos con el lanzamiento del Sputnik 2; un satélite más grande, más pesado y más sofisticado con una sorpresa dentro: la perra Laika, el primer ser vivo en orbitar la tierra. El suceso causó verdadera admiración y conmoción en Occidente, quien despejó sus dudas sobre la capacidad de la ciencia soviética, el nivel alcanzado por la misma en el diseño y fabricación de cohetes y en los planes de ésta para la carrera espacial: vuelos espaciales tripulados. Sólo más de cuarenta años después se conoció la verdadera suerte de Laika, quien murió siete horas después de entrar en órbita por estrés y sobrecalentamiento de la cápsula y no por asfixia y cuatro días después como la propaganda oficial hizo creer por años. Pero su sacrificio permitió estudiar con mayor exactitud los efectos de la ingravidez en los seres vivos.

Finalmente, ese mismo año, aunque recién entró en servicio dos años después, en 1959, los astilleros soviéticos botan el rompehielos Lenin, el primer buque de carga del mundo propulsado por energía nuclear. Un monstruo de acero de 19,240 toneladas impulsado por tres reactores nucleares de agua a presión y que por sus características pasó a formar parte de la marina de guerra soviética.

Durante esta época, todos los esfuerzos de Estados Unidos encaminados a no quedarse a la zaga en la carrera tecnológica se vieron sino frustrados, opacados por los logros soviéticos. El satélite que los estadounidenses lanzan en diciembre de 1957 como respuesta al Sputnik, se estrella dos minutos después del despegue. Y el carguero Savannah, que debía ser impulsado por energía nuclear en 1954, recién será realidad en 1959.

Recién para 1969 le estaría reservada la hazaña mayor de la ciencia y la tecnología mundial: la conquista de la Luna. Pero esa es otra historia.


Fechas claves:
Hitos de la ciencia


[1927]
En Alemania se inventa el primer caucho sintético.

[1927]
Se estrena ‘El cantor de jazz’, la primera película sonora de la historia.

[1932]
En Estados Unidos se coloca el primer marcapasos artificial.

[1932]
Se descubre el neutrón.

[1977]
Se descubre que ciertas sustancias químicas presente en aerosoles y sistemas de refrigeración dañan la capa de ozono.

[1977]
Se lanzan las naves Voyager I y II que exploraran los planetas Júpiter, Saturno y Urano.

[1982]
Durante la Guerra de las Malvinas, se comprueba la eficacia de los ‘Misiles Inteligentes’ Exocet, los mismos que son orientados por láser, calor o radar.

[1982]
Las cada vez mayores capacidades de los procesadores de texto disparan las ventas de las computadoras personales.

[1982]
El Disco compacto digital (CD) entra al mercado.


* Publicado en el Diario El Comercio, de Lima, el 24 de enero de 2007

Ryszard Kapuscinski (1932-2007)

Los cables y medios de comunicación del mundo entero acaban de dar la noticia hace unos minutos: el que fue conocido como 'el mejor reportero del mundo' ha muerto en Varsovia. Se ha ido dejándonos como su único y mejor legado los mejores libros de historia-reportaje que jamás antes se hayan escrito. Después de él y antes que él se escribieron libros y crónicas de lo que se ha dado en llamar 'periodismo literario', pero fue Kapuscinski quien lo llevó a su forma más acabada, a su modelo más imitado y a su lenguaje más perfecto, recreando un género que muchos hemos querido cultivar e imitar, muchas veces con pobrísimos resultados.

Con Kapuscinski se va no sólo un maestro del periodismo contemporáneo, sino también un cultor de la historia y un protagonista de ella. Un protagonista, jamás un figurón aspirante a estrella mediática, que era lo que más le disgustaba de su cada vez más creciente fama mundial. Un protagonista de la historia que recorrió el mundo con su máquina de escribir para contar las 27 revoluciones, las 12 guerras y las cuatro veces que fue condenado a morir fusilado y cuyo testimonio dejó en obras maestras como "Ebano", "La Guerra del Fútbol", "Imperio", "El Sha" o "El Emperador", sus libros más queridos y más famosos.
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Sus libros, que afortunadamente fueron muchos, están tan bien escritos que se leen como novelas hasta que descubrimos que son hechos reales los que nos cuenta. Se disfrutan como todo buen reportaje se disfruta, hasta que su lectura nos subleva y a muchos los empuja a cuestionar, preguntar y a escribir con rabia. Con él aprendímos a leer, entrelíneas, la historia moderna y contemporánea que la historia oficial nos escamotea, la historia que los textos escolares pueblan de héroes y batallas lustrosos. En sus libros no hay héroes, no contienen gestas heroicas ni mucho menos grandes batallas. Sólo grandes tragedias y grandes víctimas que en esencia es lo que puebla la historia universal desde siempre y para siempre. En definitiva, con sus libros comprendimos, mejor que con cualquier otro texto de historia, la recomendación que Piere Vilar nos hacía: "lo primero que debemos aprender al aprender historia es a leer un periódico".

Al igual que Borges, Kapuscinski ha muerto sin recibir el Nobel. Pero que importa, porque la verdad sea dicha, el premio le hubiera quedado chico a un escritor grande como él, como Tolstoi o como el propio Borges. ¡Hasta siempre, maestro!

Cartas a Pizarro: Negando al padre

Por Jorge Moreno Matos


El historiador Pablo Macera cuenta la historia de una mujer que, víctima de un complejo de inferioridad, atormentaba a su psicoanalista con súplicas para que la curase. "Si veo a mi vecina con un vestido rojo, yo también me pongo uno. Si ella se compra un auto, yo también lo hago. Si sale de compras, igual salgo yo. ¡Cúreme por favor!", le imploraba. Cansado de tener que soportar la misma historia cada semana, el doctor recurrió al único remedio que podía servirle a la atormentada paciente: le reveló la verdad. "Mi querida señora" -le dijo- "usted no sufre de ningún complejo de inferioridad. ¡Usted es inferior!". La señora nunca más volvió porque se curó de inmediato.

Con esto no queremos decir que muchos de los que escribieron las cartas más acres a Pizarro sean acomplejados ni mucho menos, sino que, como la señora de la historia, no pueden, o no quieren, ver o entender la realidad de las cosas. Ensayando una respuesta, una interpretación, la renuencia de muchos a reconocer la relevancia de la figura histórica de Pizarro es, en esencia, al decir de muchos, la negación del padre, o sea, su condición de mestizos.
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NEGAR LA PERUANIDAD

En sociedades complejas y mestizas como la nuestra, negar al padre no solo resulta infructuoso sino perjudicial, porque no nos permite mirar al futuro por creer que tenemos cuentas pendientes con el pasado aún por resolver. Cuentas que nunca se resolverán por la sencilla razón de que el pasado es eso, pasado. El ataque a la figura de Pizarro y la negativa a reconocerle su aporte a la construcción de nuestra peruanidad es una prueba de ello. Quienes reclaman agravios pasados y crímenes hace mucho tiempo cometidos, olvidan que somos producto de aquello que más renegamos. Insistir en ello es como pedir que no solo no existiéramos, sino también que dejase de existir todo aquello de lo cual ahora nos sentimos orgullosos y disfrutamos enormemente como la música, la literatura o el folclor.

No son mayoría, por ejemplo, los que disfrutan o bailan una danza pentafónica incaica o se solazan con un pasodoble español. Por el contrario, son muchos más como cierto amigo mío con muchos años de residencia en Italia. Él me contaba que en la última reunión familiar por Navidad salió, cual espontáneo al ruedo, a bailar una marinera norteña cuando esta empezó a sonar en los parlantes. "Y sabes una cosa, yo no sé bailar marinera", me dijo muy ufano. "Es la nostalgia por el terruño", intenté explicar. "No, hermano. Después de tantos años bailando tarantellas, a la tercera marinera descubrí que esta es más alegre y más sabrosa", replicó convencidísimo de su descubrimiento.

HIJOS DEL MESTIZAJE

Pizarro es, además, en muchos sentidos, más peruano que muchos de nosotros. Raúl Porras Barrenechea, que es el que más ha defendido su figura y lugar en la historia, y cuya defensa le granjeó el calificativo de hispanista, es quien mejor ha señalado su peruanidad. A él le debemos -arguye- la primera y más cerrada defensa de nuestras primigenias fronteras. En el fragor de la primera de las guerras civiles entre los conquistadores, la férrea defensa de la circunscripción de su gobernación --dice Porras- es la defensa de lo que será el Perú. Es en ese instante cuando nace como entidad geográfica. "Si Almagro hubiera triunfado" -escribe- "el Cusco, Arequipa, Puno, Moquegua y Tacna hubieran sido extranjeros". ¿Se imaginan una Tacna extranjera? ¿Un Puno chileno? No existirían ni la Fiesta de la Candelaria ni la Marcha de la Bandera.

Al igual que la señora de la historia, basta que muchos de nosotros reconozcamos sinceramente nuestra condición de mestizos, para dejar de "negar al padre". "Nosotros descendemos de los vencidos y de los vencedores, pero no somos vencedores ni vencidos, somos el resultado de ese encuentro", decía el historiador José Antonio del Busto. O como lo explica mejor una de las muchas cartas recibidas: "la sangre es española y el latido es incaico".

"Somos hechura del paisaje", escribió una vez un poeta huancaíno, de ojos rasgados, nombre sonoramente extranjero y tan peruano como el cebiche: Nicolás Matayoshi. Quería, de esa manera, remarcar y reafirmar el hecho innegable de su condición mestiza, de la que se sentía particularmente orgulloso. Si todos pudiéramos resolver, al igual que él, este conflicto interior, encontraríamos no solo el camino a la felicidad y la prosperidad, sino también a la verdadera integración nacional que tanta falta nos hace.



* Publicado en el Diario El Comercio, de Lima, el 18 de enero de 2007

Curso de Paleografía a cargo de Lydia Fossa

Entre los meses de febrero y marzo, la Escuela de Post-Grado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Mayor de San Marcos ha organizado un curso de Paleografía a cargo de la destacada estudiosa Lydia Fossa, quien es docente en la mencionada unidad de Post Grado, concretamente en la Maestría de Historia.

El curso ha sido diseñado para ser eminentemente práctico, lo que enfrentará a los participantes en él mismo con la transcripción y lectura de manuscritos desde el primer día de clases. Esto no lo exime de la obligada parte teórica, en la que se abordarán, además de los aspectos paleográficos, asuntos relacionados con la historia de la escritura, la tinta, el papel y la semántica diacrónica.

Obvia decir que el enfoque multidisciplinario del curso (estudios coloniales, teoría Post-Colonial, Léxico Histórico Castellano, Historia Colonial, Paleografía, Antropología y Arqueología) constituye su mayor atractivo. En ese sentido, los organizadores han fijado como objetivos a lograr los siguientes:
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  • Leer manuscritos tanto del archivo de la Biblioteca Central de la UNMSM, como de otros repositorios.
  • Facilitar el aprendizaje o la actualización de conocimientos de paleografía, necesarios para el desarrollo de investigaciones científicas en áreas especializadas.
  • Incrementar y mejorar la formación académica de los (as) estudiantes de la Universidad, especialmente los de Historia, Pre y Postgrado.

    El horario de clase de este ‘Curso de Paleografía’ serán los días miércoles y viernes de 6:00 a 8:00 p.m., desde el 31 de enero hasta al 23 de marzo. Mayores informes, llamando al teléfono: 619-7000 anexo 4003. O en la misma Escuela de Post -Grado (Facultad de Ciencias Sociales, 4to Piso. Ciudad Universitaria, Av. Venezuela s/n).

  • Presentación del libro "Pueblos, Provincias y Regiones en la Historia del Perú"

    Scarlett O'PhelanHa llegado a la redacción de este blog, siempre a través de la gentil atención de mi maestro César Espinoza Claudio, la generosa invitación de la doctora Scarlett O'Phelan a la presentación de la última publicación de la Academia Nacional de la Historia, "Pueblos, Provincias y Regiones en la Historia del Perú".

    La presentación se llevará a cabo el día jueves 11 de enero a las 6:45 pm. en la Casa Osambela (Jr. Conde de Superunda 298 - Lima). El libro contiene las ponencias que se presentaron el año pasado en el congreso que bajo el mismo título convocó la Academia Nacional de la Historia para conmemorar el Centenario de su fundación. Los organizadores han prometido que el día de la presentación se regalará a los asistentes un ejemplar del libro (ojalá alcance para todos). Nos vemos ahí.
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    Cuando un amigo se va...

    Ante la muerte de José Antonio Del Busto

    José Antonio Del BustoEl pasado 25 de diciembre falleció en Lima el historiador José Antonio del Busto. En su momento, ERH quiso hacer la respectiva nota necrológica pero el tiempo y las obligaciones lo sustrajeron de escribirla. Sin embargo, no quiere dejar de rendirle homenaje y recurre, una vez más, a La Tijera para hacerlo. En esta oportunidad reproducimos la emotiva nota que mi maestro, Héctor López Martínez, escribió en el diario El Comercio.

    Por Héctor López Martínez
    Historiador


    Con el valor que nunca le faltó, José Antonio del Busto hizo frente durante más de una década al mal que, finalmente, lo venció el 25 de diciembre último. Antuco, como lo llamábamos sus amigos, fue un personaje irrepetible. No es una frase trillada, un tópico, sino una realidad que pudimos comprobar en las más diversas circunstancias quienes le conocimos desde hace más de medio siglo. El día del sepelio, en el Instituto Riva Agüero, que fue escenario de su trayectoria académica desde alumno y luego profesor, para terminar dirigiendo durante seis años esa prestigiosa institución, sus amigos, alumnos y nuestro común maestro, José A. de la Puente, dijeron cosas muy ciertas, honrosas y justas sobre las altas calidades intelectuales y morales de un hombre que dedicó su existencia a la enseñanza en las aulas y también desde sus numerosos libros.
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    Nos conocimos en 1954, en el Seminario de Historia, y él ya había regresado de su primer viaje de investigación en el Archivo de Indias, en Sevilla. Tenía muy claro que lo suyo era el estudio del siglo XVI, la Conquista, esa etapa dolorosa y sangrienta que forjó la esencia de nuestra peruanidad: el mestizaje. Por entonces estaba decidido a escribir la biografía de Francisco Pizarro y para ello no solo leía detenidamente las crónicas quinientistas sino también había hecho una fructífera búsqueda documental en el Archivo hispalense y en otros repositorios españoles. En 1957 partió a su segundo viaje a la entrañable ciudad del Guadalquivir y yo le seguí poco después. Vivimos juntos en la residencia de estudiantes de la calle Alfonso XII y tomábamos el viejo y bamboleante tranvía número 8 para ir y regresar del archivo.

    Con Antuco viajamos por muchos pueblos de las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz. Años más tarde estuvimos en Madrid para luego desplazarnos por Extremadura, donde ambos habíamos estado antes, pero en diferentes fechas. La pétrea y monumental Cáceres nos deslumbró nuevamente, aunque nuestro objetivo era Trujillo, la cuna del marqués gobernador que recorrimos minuciosamente. Estuvimos en el viejo castillo y también en la Zarza. Antuco tomaba apuntes recorriendo aquellos lugares vinculados con el fundador de Lima, sus hermanos, ascendientes y descendientes. En Badajoz abordamos un avión con destino a Madrid. El viaje fue singularmente accidentado. Los motores emitían unos ruidos alarmantes y hasta llegar al aeropuerto de Barajas estuvimos con los cinturones puestos. No hablamos una sola palabra, solo rezábamos.

    Juntos estuvimos también en Valladolid, Córdoba -donde por cierto visitamos la capilla del Inca Garcilaso de la Vega-en Granada, donde me ayudaba con sus delgados pero fuertes brazos para vencer obstáculos en razón de mi problema motriz, pues no quería que me privara de nada.

    Con el paso de los años la amistad se hizo cada vez más grande y participaba muy estrechamente de ella Carlos Deustua Pimentel, quien se nos adelantó en el viaje sin retorno. Antuco se casó con Teresa Guerín, mujer inteligente, culta, generosa, virtudes que también posee Teresa Landázuri, esposa de Carlos Deustua. La verdad es que no todo fue entre nosotros cordial y fraterno. Tuvimos desencuentros. Antuco blasonaba de terco y me temo que yo también lo soy. Lo que nunca conocimos fue el rencor. No hacían falta explicaciones ni disculpas para volver nuevamente a ser más amigos que antes. Era suficiente un abrazo.

    En los últimos meses hablé con Antuco casi todos los días hasta que pudo hacerlo. Ahora, con el cariño más grande, le escribo estas líneas. ¿Cómo terminarlas? Creo que lo mejor será recordar la letra de una sevillana que nos gustaba mucho y que Antuco bailó garbosamente en la Feria de 1959. Aquella que decía: "Algo se muere en el alma cuando un amigo se va...".

    Publicado en el diario El Comercio, 28/12/2006

    Solidaridad con Jaime Rázuri

    Autoridades, gremios periodísticos, familiares y amigos exigen su libertad


    Ahora que se cumplen cuatro días de su secuestro, la suerte de Jaime Rázuri sigue sin definirse. La incertidumbre que crean las distintas versiones sobre su paradero aumentan más la angustia de quienes desean y esperan su pronta liberación. Esperemos que el desenlace de esta desagradable historia tenga un final feliz. Como lo dice muy bien el comunicado conjunto que distintos gremios han publicado en diarios de Lima, una acción criminal de esta naturaleza deslegitima cualquier causa. Mientras tanto, sus amigos y colegas han colocado en línea un blog de solidaridad con él, donde esperan, esperamos, que todos expresemos nuestra solidaridad con él. ¡Liberen a Jaime Rázuri!

    La muerte de Séneca narrada por Tácito

    A Lucio Anneo Séneca (4 a.C. - † 65 d.C.) lo conocemos más por la imagen que de él nos ha entregado la televisión y el cine y, sobre todo, por haber sido el preceptor del inefable Nerón antes que por sus escritos. Pero ¿es justa esta imagen que de Séneca tenemos? ¿Hay acaso un Séneca que desconozcamos? ¿Es el acaudalado y usurero Séneca el mismo que escribió obras filosóficas de corte moral? ¿El filósofo que prefirió la muerte antes que vivir en la tiranía de quien fue su discípulo? Sin lugar a dudas, Séneca es un personaje contradicorio y lleno de matices que no se agota, imposible, en unas pocas líneas. De su controvertida biografía, rescatamos ahora el último capítulo de la misma: su muerte, narrada por quien fuera casi un coetáneo suyo y además uno de los más grandes historiadores clásicos, Publio Cornelio Tácito (c. 55-120).
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    LXII. Sin dejarse turbar, pide séneca su testamente y, ante la negativa del centurión, se vuelve hacia sus amigos, diciendo que, “puesto que se le prohibía agradecer sus servicios, les deja al menos el único bien que le restaba, pero el más hermoso de todos: la imagen de su vida. Si guardaban su recuerdo hallarían en el renombre de la virtud la recompensa de su constante amistad”. Y como llorasen, Séneca les habló primero con sencillez; después, con tono más severo, les reprendió y aconsejó firmeza. Les preguntaba “qué había venido a ser sus lecciones de prudencia, dónde estaban los principios que habían meditado durante tantos años contra la fatalidad. Porque, en fin, ¿quién no conocía la crueldad de Nerón? Al martirio de su madre y de su hermano no le restaba más que ordenar también la muerte del hombre que le había educado e instruido”.

    LXIII. Después de estas exhortaciones, que parecían dirigirse a todos, instintivamente estrechó a su mujer en sus brazos, un poco enternecido, a pesar de la fortaleza de su espíritu, le rogó y suplicó que moderase su dolor y no lo hiciere perpetuo, sino que en la contemplación de una vida consagrada a la virtud encontrase el consuelo de la pérdida de su esposo. Pero Paulina aseguró que también ella estaba decidida a morir y reclamó el brazo del verdugo. Entonces Séneca no se opuso a su gloria; además su amor temíase que quedase expuesta al oprobio una mujer por quien sentía un sin igual afecto: “Yo te había mostrado, dijo, los encantos de la vida; tú prefieres el honor de morir; no me opondré a tal ejemplo; sea igual entre nosotros la constancia de un fin tan generoso, pero en él tú consigues la mayor gloria”. Después de estas palabras se cortaron, a un tiempo, las venas de los brazos. Séneca, cuyo cuerpo débil por su ancianidad y delgado por la abstinencia dejaba muy lentamente escapar la sangre, se abrió también las venas de las piernas y rodillas. Fatigado por el dolor, temiendo que su sufrimiento abatiese el valor de su esposa y también por no alterarse al presenciar los tormentos de ella, la persuadió a retirarse a otro aposento. Entonces, echando mano de su elocuencia aún en sus últimos momentos, llamó a sus secretarios y les dictó varias cosas. Como fueron literalmente publicadas, creo superfluo el comentarlas.

    LXIV. Pero Nerón no tenía resentimiento alguno contra Paulina y, temiendo hacer más odiosa su crueldad, ordenó que se impidiese la muerte de la esposa de Séneca. Por orden de los soldados, sus libertos y esclavos le vendaron las heridas y detuvieron la sangre. No se sabe si ella se dio cuenta de esto pues, como el vulgo se inclina siempre a pensar lo peor, no faltó quienes creyesen que mientras temió la ira de Nerón, deseó la gloría de acompañar a su marido, pero que después, con mejores esperanzas, se dejó vencer por la dulzura de la vida. Solamente vivió algunos años guardando el recuerdo de su marido y mostrando en su rostro y en sus descoloridos miembros que la vida languidecía en ella. Viendo Séneca que se prolongaba el dolor de la agonía rogó a Eustacio Anneo, en quien veía un amigo fiel y un hábil médico, que le sacase el veneno que ya tenía preparado (era el que daban los atenienses a los condenados a muerte), y cuando se lo trajeron lo tomó sin que le produjera efecto, pues sus miembros estaban fríos y en su cuerpo no obraba el veneno. Ordenó, a continuación, que le introdujesen en la sala de baños calientes y, rociando con el agua a los presentes, dijo que ofrecía aquella libación a Júpiter libertador. Por fin, entrando en el baño, lo sofocó el vapor. Su cuerpo fue incinerado sin ceremonia alguna. Así lo habían prescrito en su testamento cuando, siendo rico y poderoso, pensaba en sus últimos momentos.

    ¿Un 'topoi' de literatura comparada?

    Don Aurelio Miró Quesada Sosa en su “Nuevos temas peruanos” (extraordinaria continuación de su libro de 1966, ‘Veinte temas peruanos’), trae la reseña de tres ‘topoi’ en la literatura peruana. Los ‘topoi’ son, según la sabia explicación de don Aurelio, los temas y conceptos repetidos, los ‘lugares comunes’ en la literatura occidental que se repiten una y otra vez.

    Según él, “se trata muchas veces, no de la lectura directa de un autor, sino del eco que una expresión feliz, una idea certera, un comentario agudo, una metáfora, ha dejado en autores y lectores, ha pasado al gran público y se ha convertido desde entonces en una especie de patrimonio común. El tema, la frase, la metáfora dejan de ser así de un solo autor o de una paternidad identificable, para ser aprovechados, ampliados, elaborados libremente por otros. Hay de una parte una repetición, con adiciones o variantes (elemento formal). Y de otra un motivo para meditar, para extraer conclusiones a veces inesperadas y en ciertos casos hasta contradictorias (elementos de fondo)”.
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    He vuelto a leer y releer este texto al toparme con el soneto que don José de Echegaray (1832-1916, Premio Nobel de Literatura 1904) le escribió a un periodista a tanta insistencia de éste por saber cómo escribía sus piezas teatrales. Un soneto que semeja mucho al que escribió nuestro tradiconista, don Ricardo Palma (1833-1919), y que trata de responder, sino a la misma pregunta, sí sobre el origen de la creación literaria. No estoy muy seguro de que se trate de un ‘topoi’, pero sin lugar a dudas llama mucho la atención la similitud de ambas ‘respuestas’.


    La Poesía
    Ricardo Palma

    ¿Es arte del demonio o brujería
    esto de escribir versos? -le decía,
    no sé si a Calderón o a Garcilaso
    un mozo más sin jugo que el bagazo.
    Enséñame, maestro, a hacer siquiera
    una oda chapucera.
    -Es preciso no estar en sus cabales
    para que un hombre aspire a ser poeta,
    pero, en fin, es sencilla la receta.
    Forme usted líneas de medidas iguales,
    y luego coloca juntas
    poniendo consonantes en la punta.
    -¿Y en el medio? -¿En el medio? ¡Ese es el cuento!
    Hay que poner talento.


    Cómo hago dramas
    José de Echegaray

    Escojo una pasion, tomo una idea,
    un problema, un caracter... y lo infundo,
    cual densa dinamita, en lo profundo
    de un personaje que mi mente crea.
    La trama, al personaje le rodea
    de unos cuantos mu˜necos que en el mundo
    o se revuelcan en el cieno inmundo
    o se calientana la luz febea.
    La mecha enciendo. El fuego se prepara,
    el cartucho revienta sin remedio,
    y el astro principal es quien lo paga.
    Aunque a veces tambien en este asedio
    que al arte pongo y que al instinto halaga,
    ¡me coge la explosion de medio a medio!