San Marcos exonerará del pago a 1.000 postulantes

Estudiantes de bajos recursos económicos que hayan tenido como promedio 15 en sus notas serán los beneficiados.

Piden presupuesto para continuar investigaciones

Walter Alva recordó que en el 2016 no se ejecutaron trabajos de investigación arqueológica en Lambayeque.

Se realizarán tours nocturnos en Chavín de Huántar

Ministerio de Cultura autorizó visitas para promover importante monumento arqueológico.

Polémica de los Pitufos comunistas ya es mundial

La prestigiosa BBC hace eco de la polémica desatada en Uruguay por comparar a los Pitufos con una sociedad comunista.

¿Se hará realidad la ficción cinemtográfica

Según la agencia, roca espacial circuló demasiado cerca de nuestro planeta.

¿Hasta qué punto Internet puede cambiar nuestras vidas?

Hace un tiempo publiqué un post en el que contaba cómo Internet había cambiado mi vida, escrito desde el punto de vista de mi oficio de historiador. Era una nota totalmente optimista y hasta agradecida por el mundo de oportunidades y facilidades para realizar mi trabajo que me ofrecía la red de redes. Sin embargo la historia no resulta igual para otros. Hay a quienes Internet les ha cambiado la vida pero para arruinárselas. Es el caso de Allison Stokke, una joven deportista estadounidense que un buen día, de la noche a la mañana, despertó convertida en estrella gracias a Internet, sin buscarlo, proponérselo ni mucho menos desearlo.
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La historia, que parece de terror y que cuenta el diario El País, empieza con una tontería tan simple como colocar la fotografía de esta atractiva jovencita de 18 años en una página deportiva, luego un vídeo tan inocente como el primero y de ahí salta a miles de sitios webs, blogs y foros al punto que cuenta ya con su propio club de fans. Y todo esto sin pedirlo ni evitarlo. Hoy su fotografía esta en todas partes, sirve de salvapantallas a miles de computadoras, es solicitada para ser entrevistada por decenas de periodistas y, lo que es peor, sirve de alimento y pasto para la legión de miserables que pululan por la red dejando el rastro de sus más abyectas patologías. ¿Para esto nació Internet? ¿Hasta qué punto puede cambiar nuestras vidas? ¿Hasta dónde puede llegar su poder de difusión? No se equivoca la protagonista involuntaria de esta historia cuando dice que “Puede que todo esto no sea ilegal, pero resulta humillante”. Muy humillante.

Si algo queda en claro de este lamentable incidente son dos cosas: el poder casi imparable que tiene Internet y la enorme influencia que la misma ejerce en nuestras vidas, querámoslo o no.

Convocado el Premio de Historia Económica Ramón Carande 2007

La Asociación Española de Historia Económica acaba de anunciar la convocatoria del Premio de Historia Económica Ramón Carande 2007, luego de declarar desierto el premio en su versión 2006. El Premio Ramón Carande, uno de los más prestigiosos en el ámbito iberoamericano, tiene entre sus objetivos, como señalan sus organizadores, "reconocer el trabajo de jóvenes investigadores y de alentar nuevas investigaciones en temas de Historia Económica de España y América". Las bases para la versión de este año, son las siguientes:
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1) Podrán concursar al Premio Ramón Carande 2006 todos aquellos investigadores cuya edad fuese menor o igual a treinta y cinco años el día 31 de Diciembre de 2006.

2) Se presentarán trabajos de investigación inéditos sobre Historia Económica de España y/o Latinoamérica.

3) La extensión de los trabajos tendrá un máximo de 12.000 palabras, incluidos cuadros, gráficos y notas a pie de página.

4) Los textos deberán presentarse escritos en castellano.

5) El plazo de presentación de los trabajos se fija hasta el 31 de noviembre de 2007.

6) Los trabajos deberán enviarse por correo electrónico a la Secretaría de la Asociación Española de Historia Económica (carlos.barciela@ua.es).

7) El autor deberá enviar un correo electrónico haciendo constar explícitamente que presenta el trabajo enviado al Premio Ramón Carande 2007, incluyendo, además, su fecha de nacimiento.

8) El fallo del Premio corresponde al Consejo de la AEHE, o a un Comité designado por dicho Consejo. El fallo se dará a conocer a los interesados antes del 31 de diciembre de 2007, pudiendo quedar desierto si el jurado así lo estima oportuno. Asimismo, la Secretaría de la AEHE dará a conocer el fallo del Jurado a todos sus miembros a través de la página web de la Asociación.

9) El Premio Ramón Carande está dotado por la AEHE con un premio en metálico por la cantidad de 600 euros.

El trabajo premiado se publicará en la revista de la AEHE "Investigaciones de Historia Económica".



James Bond usaba pluma

Por Jorge Moreno Matos

Ninguna historia más apasionante que la del espionaje. Ninguna más interesante que la de sus protagonistas. Pero nada se compara con el capítulo de los escritores espías.

Que el renombrado periodista polaco Ryszard Kapuscinski fuera espía no debiera sorprender a tantos, porque no sería el primero y tampoco el último en una larga lista de escritores que se han dedicado al obscuro oficio del espionaje, empujados unos por los beneficios económicos que reporta y otros por una causa en la que creían sinceramente. Sin embargo, ninguno de estos dos fue el caso de 'El mejor reportero de la historia', como era conocido Kapuscinski. Pero sí el de otros.
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El gran escritor del Siglo de Oro español don Francisco de Quevedo, empujado por un espíritu aventurero y gracias a la gran facilidad que tenía para los idiomas, fue enviado por el Duque de Osuna a espiar en la corte veneciana, la gran rival de España. Alertado por amigos, su perfecto 'acento milanés' lo ayudó a escapar de la ciudad vestido de mendigo cuando en la noche del 19 de mayo de 1618 las autoridades de la ciudad ordenaron liquidar a "todos los sospechosos". Otro fue el dramaturgo isabelino Christopher Marlowe, contemporáneo de Shakespeare. Cuando las autoridades universitarias se negaron a otorgarle un título académico, por rumores que aseguraban que se había convertido al catolicismo, recurrió al Privy Council, quien envió una carta elogiando los "servicios prestados a la reina". Recibió los títulos y la leyenda para siempre de haber espiado para la corona británica. O Voltaire, el gran filósofo de la Ilustración, que actuó durante la Guerra de los Siete Años. A ello se suman los nombres de Rabelais, Defoe y hasta el mismísimo Miguel de Cervantes. La lista es larga.

En la Guerra Civil española, por ejemplo, la cantidad de escritores y periodistas que se dedicaron a espiar para los dos bandos en conflicto fue verdaderamente enorme. Y es porque España fue, en realidad, el campo de pruebas de toda la técnica y tecnología militar que las grandes potencias utilizarían en la próxima guerra, inminente y mundial. El bombardeo de Guernica con bombas incendiarias por parte de la aviación alemana es un doloroso ejemplo de ello; y la famosa máquina Enigma, que prestó grandes servicios en el cifrado de mensajes al ejército nazi, se utilizó en España en versiones menos desarrolladas que se vendían de manera comercial a agentes ingleses, españoles, rusos y franceses que recibían información de escritores y periodistas que ya gozaban de renombre.

Como el escritor inglés de origen húngaro Arthur Koestler, que espió para los soviéticos cuando era un convencido del comunismo y del que luego se distanció, llegando a escribir uno de los libros más importantes del siglo XX y en el que dejaría plasmado su desilusión del sistema perfecto: "El cero y el infinito". También estaba el escritor catalán Joseph Pla, conocido por sus artículos periodísticos y que llegó a espiar para el bando franquista, aunque después sus empleadores lo obligarán a escribir en castellano cuando ganaron la guerra. Y el más famoso de todos, el periodista inglés Kim Philby, que logró penetrar el círculo más íntimo del propio Franco y hasta recibir una condecoración por su contribución a la causa nacionalista en la prensa internacional. Solo el famoso espía de Stalin, Richard Sorge, le hace sombra. Premunido de un carnet de corresponsal de guerra, espió impune y exitosamente para los rusos en España, Alemania (fue él quien advirtió de la invasión alemana a la Unión Soviética meses antes de producirse y a la que nadie hizo caso) y Japón, donde finalmente fue descubierto y ahorcado.

Otro que también acarició la idea de pasar de la teoría a la acción fue el autor de "El viejo y el mar". En 1942 un embajador estadounidense reveló: "Hemingway colaboró para nosotros desde su finca de La Habana dos veces por semana. Reunió a un grupo de cuatro hombres que trabajaban todo el día". Con el dinero y el combustible para su yate Pilar que le entregó la embajada realizó su 'misión': pasear sin problemas en una época en que el combustible era un lujo, pescar sus preciados peces agujas y buscar durante sus recorridos por las aguas de la isla submarinos alemanes acechando las costas estadounidenses. Nunca descubrió un solo submarino ni facilitó el nombre de algún facineroso. El FBI calificaría luego la aventura de 'Papá Hem' como "una torpe e infantil empresa".

Mención aparte merecen los casos de Graham Greene y John Le Carré, así como el de Ian Fleming, el creador del espía más famoso de todos: Bond, James Bond. Todos ellos construyeron una exitosa carrera literaria pergeñando las novelas de espías más leídas de todos los tiempos y que se basaron en sus experiencias previas en el Ministerio de Asuntos Exteriores, el primero de ellos, y en el propio MI6, el servicio secreto británico, el segundo. Fleming, antes de dedicarse de manera exitosa a la literatura de espionaje, había prestado valiosos servicios en la Inteligencia Naval inglesa durante la Segunda Guerra Mundial.

En cuanto a Kapuscinski, quienes han hecho la gran revelación han olvidado cómo era la vida antes de la caída del Muro de Berlín. Se ha borrado de sus memorias que para salir al extranjero, los polacos, y todo ciudadano de un país bajo la órbita de la desaparecida Unión Soviética, tenían que firmar un documento de cooperación con las oficinas de información del régimen, una suerte de 'peaje' para pasar al otro lado de la Cortina de Hierro, además de afiliarse al partido y registrarse en sus respectivas embajadas. Quien no lo hacía, simplemente quedaba confinado al ostracismo más duro.

Si todavía quedan dudas al respecto, basta leer uno de los informes sobre el trabajo realizado: "Durante su cooperación demostró mucha voluntad, pero no ha provisto ningún documento significativo", lo que revela que Kapuscinski cumplió sin mucha convicción, casi burocráticamente, con la misión encomendada. Y con ello no solo le sacó la vuelta a la policía secreta polaca, sino que además pudo recorrer el mundo y escribir obras como "El Emperador", "El Sha", "Ébano" o "La Guerra del Fútbol". Afortunadamente.



* Publicado en el Diario El Comercio, de Lima, el 25 de mayo de 2007

Un 'menéame' de noticias de Historia

Vía Hablemos de Historia, de nuestro amigo Mario Molina, me enteró de la reciente creación de Historiador.Net, que a semejanza de Planeta Historia, también creación de Mario, resulta otra útil herramienta de la llamada Web 2.0 para el trabajo del historiador. Qué es la Web 2.0 es un tanto difícil de explicar para legos en el asunto, aunque sorprende ver cómo son más los que la utilizan que aquellos que tienen una idea más o menos clara de la gestión social de la información que es en realidad lo que engloba este término. Y los dos ejemplos que aquí se mencionan, Planeta Historia e Historiador.Net, son un perfecto ejemplo de ello.
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Como sabrán algunos, Menéame es un servicio mediante el cual usuarios registrados pueden enviar noticias y/o enlaces encontradas en Internet para que otros usuarios voten las más importantes o interesantes, permitiendo también el comentarlas. El éxito que ha tenido este tipo de páginas de promoción de noticias está demostrado en el hecho de que la gran mayoría de periódicos digitales incluyan enlaces directos para que sus lectores voten las noticias que publican. Pues bien, bajo esta mismo concepto Historiador.Net, un lugar donde recopilar y valorar las noticias sobre historia y arqueología que se publica en Internet. O sea, un Menéame de Historia. Excelente, ¿no?

Cabe mencionar que Historiador.Net se distingue de Planeta Historia en que éste último es un agregador de noticias basado en la tecnología RSS, un servicio que nos permite conocer lo publicado en otros blogs (de historia en este caso) sin necesidad de sindicarnos a todos ellos.

¿Cuál es el personaje peruano que más admira?


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¿Qué lectura puede hacerse del resultado de esta encuesta? ¿Por qué Grau y Bolognesi? ¿Sigue siendo la Guerra del Pacífico el tema predominante en el imaginario peruano? ¿O sólo es resultado del momento coyuntural del país marcado por la emisión del polémico documental chileno? ¿Que hubiese pasado si incluíamos un político en la lista?

A contrario de las interrogantes del párrafo anterior, que Grau y Bolognesi sean los personajes que más admiran los peruanos sólo es explicable desde un punto de vista: hay que remontarse muy atrás para encontrar a quién admirar en este país. Hay que buscar mucho para convencernos de que jamás un político peruano alcanzará ese privilegiado lugar que ocupan desde hace mucho, y parece ser que así será durante mucho tiempo, nuestros dos máximos héroes nacionales. Y hay que preguntarse, también, cuáles serán los héroes que la historia contemporánea de este país, que está por escribirse, registrará en los próximos años.

¿Está al tanto esta señora de lo que ocurre realmente en el Congreso?


“No me deja de llamar profundamente la atención que nos han puesto la puntería de todas maneras (...) Quieren debilitar la imagen de Unidad Nacional, quieren debilitarnos política y moralmente, y no lo van a hacer”

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Si teníamos dudas de que los congresistas de ahora hubiesen superado en trapacerías, explicaciones absurdas y escándalos a los del periodo anterior, lo cual ya es bastante decir, pues ahora ya no tenemos ninguna. Lourdes Alcorta, congresista de Unidad Nacional, que pasaba por ser una de las más inteligentes y atinadas del Parlamento, ha sido la encargada de convencernos de que en definitva los han superado largamente. No han cumplido aún el año en el cargo y ya la suma de escándalos los salpica por igual a todos. Pero lo más bochornoso resulta las explicaciones o justificaciones que dan de ellos.

Parece broma pero es cierto: la congresista Alcorta ha concluido, brillantemente, que las denuncias en las que se han visto involucrados tres representantes de Unidad Nacional es una especie de maquinaria puesta en marcha para desprestigiar a su bancada. Como si la prensa de investigación de este país hubiese tenido algo que ver con la elaboración de la lista de candidatos de cada partido, como si ella fuera la responsable de las contrataciones de sus 'asesores' una vez electos, y como si el periodismo fuera culpable por no callarse los chanchullos que descubre y que está en la obligación de revelar a la opinión pública.

Lo sentimos señora congresista, pero la culpable de la pésima imagen de la que goza ahora su bancada, sus representantes y el Congreso en general es responsabilidad única y exclusivamente de ustedes. Como usted de sus palabras, tan desatinadas como el hecho al que pretende minimizar o distorsionar.

PARES, Portal de Archivos Españoles

Más de 20 millones de documentos de los principales archivos españoles ahora disponibles en la red


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Esta es una noticia que sin duda alegrará muchos de la Tribu de Clío de este lado del Atlántico. El Ministerio de Cultura español ha creado, y puesto en marcha desde el pasado 11 de mayo, PARES -Portal de Archivos Españoles, un sitio en Internet que pone al alcance de los investigadores un total de total de 19 millones de imágenes y 1,7 millones de documentos procedentes de los principales archivos españoles. Documentos como el Tratado de Tordesillas, el testamento de Isabel la Católica o planos de ciudades hispanoamericanas de la época colonial ahora estarán al alcance de un click.

PARES puede consultarse las 24 horas al día sin ningún tipo de restricción, accediendo de esta manera a documentación de archivos como el de Indias, Simancas, Histórico Nacional, el General de la Administración o el de la Guerra Civil, de especial importancia para investigadores americanos. La perspectiva de PARES es alcanzar los treinta millones de archivos -28 millones de imágenes y 2,7 millones de documentos- a finales de este año.

Para calibrar la importancia de esta feliz iniciativa del Ministerio español, hicimos una breve y genérica búsqueda (haciendas Lima), y los resultados no pudieron ser más alentadores. De una lista de 9 resultados, todos ellos estaban digitalizados de manera íntegra (el ícono de la camarita indica tal condición), incluido el famoso "Pleito de los Labradores" del Archivo Histórico Nacional de Madrid que durante años fue extensamente consultado por investigadores peruanos que tuvieron la fortuna de viajar hasta España o de contar con una copia de microfilm de sus más de mil folios. Este expediente ahora está digitalizado en su totalidad y listo para su consulta.




PARES cuenta con un sistema de Búsqueda Sencilla, otro de Búsqueda Avanzada, además de un útil Inventario Dinámico de Contenidos, herramientas que nos permiten hallar el documento que necesitamos de una manera un otra. Algo que debemos agradecer enormemente al MCU.





Aurelio Miró Quesada Sosa (1907-1998)

Aurelio Miró Quesada Sosa (1907-1998)El día de ayer se cumplió el centenario de Don Aurelio Miró Quesada Sosa, el último de los grandes humanistas peruanos del siglo XX fallecido en 1998, eximio garcilasista y hombre de letras que dio lustre al periodismo cultural peruano.

Don Aurelio Miró Quesada Sosa nació en Lima el 15 de mayo de 1907. Sus padres fueron don Aurelio Miró Quesada de la Guerra y Rosa Sosa Artola. Inició sus estudios en el Colegio Jesuita de “La Inmaculada”, continuando los superiores en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en donde en 1929 obtuvo el grado de Bachiller en Letras, graduándose de Doctor en 1935 con una tesis sobre “América en el teatro de Lope de Vega”. En 1931 se graduó de abogado con la tesis “La responsabilidad del porteador aéreo”.
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En la universidad de San Marcos se desempeñó como docente en la Facultad de Letras regentando la cátedra de Historia de la Literatura Castellana de 1935 a 1956 (fue reconocido como uno de los mayores especialistas en el Siglo de Oro español), llegando a ser decano de esa Facultad entre los años 1948 a 1956 y elegido Rector de su alma mater para el periodo 1956 a 1961, renunciando al cargo al cabo de un año.

En 1947 fue incorporado a la Academia Peruana de la Lengua de la que llegó a ser Presidente entre los años 1967 a 1979. Asimismo, perteneció también a la Sociedad Geográfica de Lima (de la que fue su Director entre 1955 y 1957) y a la Academia Nacional de Historia, llegando a presidir ésta última entre 1962-1967. En 1976 es elegido miembro de número del Instituto de Estudios Históricos-Marítimos del Perú (a él se debe la expresión “el mar, personaje peruano”). También fue Académico correspondiente de las Academias de la Lengua y de Historia de España, así como de las de Brasil, Argentina y México.

Su prolífica obra literaria la inició en el diario El Comercio, propiedad de su familia, en 1927, del que llegó a ser Director y Presidente de su Directorio, aunque también colaboró con la revista “Mundial”, entre otras, y fundó una propia, “Mar del Sur”, en 1948, que llegó a convertirse en un referente cultural en la década de 1950. En mayo de 1939, fue el responsable de la edición conmemorativa por el centenario del diario, un suplemento de más de 200 páginas. Es en estas mismas páginas donde, a lo largo de los años, publicó sus crónicas de viaje al interior del país y al extranjero que lo revelaron como un fino escritor dueño de una prosa transparente, fluida y elegante del cual puede dar fe su “Costa, Sierra y Montaña” (1938), todo un clásico de la bibliografía nacional. Su extensa labor cultural también se vio reflejada en su labor como director de las revistas culturales más importantes del país: Boletín de la Academia Peruana de la Lengua, Letras, Mar del Sur, Revista Histórica y Revista Peruana de Cultura. Además es reconocida por todos su calidad de primer garcilacista del país.

El 24 de setiembre de 1982, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos lo incorporó como Profesor Emérito de esa casa de estudios. De igual modo, el Consejo Provincial de Lima le confirió el título de Vecino Distinguido de la Ciudad el 17 de enero de 1983. Ese mismo año, el presidente Fernando Belaúnde Terry lo condecoró con las Palmas Magisteriales del Perú en el grado de Amauta. En setiembre de 1995 fue elegido miembro de la Comisión Consultiva de Relaciones Exteriores, además de haber presidir la Comisión Nacional del V Centenario del Descubrimiento de América anteriormente. La Academia Interamericana de Derecho Internacional y Comparado lo distinguió con una medalla y lo nombró miembro de número. Las universidades del Cusco, Arequipa, Trujillo, y las de Lima, Pontificia Universidad Católica y Garcilaso de la Vega, le han conferido Doctorados Honoris Causa, y la Universidad Autónoma de México lo nombró Profesor Extraordinario de la misma. Falleció en Lima el 26 de setiembre de 1998.

A lo largo de su vida recibió numerosas condecoraciones, entre las que se encuentran la Gran Cruz de la Orden del Sol, “Al mérito a sus Servicios Distinguidos” conferida por el Ministerio de Relaciones Exteriores (25 de julio de 1963). También ha recibido la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X El Sabio, por su destacada labor cultural de parte del gobierno español (27 de julio de 1963), además de la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil (22 de febrero de 1966) por el mismo. En mayo de 1996, la Sociedad Geográfica de Lima le otorgó la Medalla al Mérito en retribución a sus aportes como maestro y autoridad en el claustro universitario.

En 1987 intelectuales y estudios del país, juntos con familiares y amigos, además de personal del diario El Comercio, editaron en dos volúmenes el Libro-Homenaje por sus 80 años de vida, homenaje que se repitió cuando cumplió noventa años en 1997 con otro Libro-Homenaje, “Entre tinta y papel”. En 1998, la Universidad de San Marcos reeditó su libro “Historia y leyenda de Mariano Melgar”, cuya primera edición se realizó en España en 1978. Al año siguiente de su muerte, sus herederos iniciaron la publicación de sus Obras Completas, cuyo noveno y último tomo, “Nuevos temas peruanos”, fue presentado durante la ceremonia por su Centenario en los ambientes del diario El Comercio.

Bibliografía:
• América en el Teatro de Lope de Vega (1935)
• Vuelta al Mundo (1936)
• Crónica de un Viaje Efectuado (1933)
• Costa, Sierra y Montaña (1938)
• Artes y Oficios del Perú (1939)
• Martín de Porres en el Arte y en el Folklore (1939)
• Notas de Tierra y Mar (1940)
• El Inca Garcilaso de la Vega (1945 y 1948)
• Don José Antonio Miró Quesada (1945)
• Lima Ciudad de los Reyes (1946)
• Cervantes, Tirso y el Perú (1948)
• Lope de Vega y el Perú (1962)
• Veinte Temas Peruanos (1966)
• Palabras sobre Palma (1969)
• El Inca Garcilaso y otros Estudios Garcilasistas (1972)
• Tiempo de leer, tiempo de escribir (1977)
• Nuevos temas peruanos (1982)
• El Inca Garcilaso de la Vega: Antología (1996)

Seminario sobre Historia de los Medios de Comunicación


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Para este viernes 18 de mayo, la Universidad Católica ha organizado un Seminario sobre Historia de los Medios de Comunicación que promete estar de lo más interesante. Participarán en el mismo tanto destacados periodistas como historiadores de reconocida trayectoria.

La jornada, que está organizada en un sólo día, está dividida en cuatro mesas y se realizará en el auditorio de Humanidades de la PUCP, de acuerdo al siguiente programa:

9:00 a.m. Inauguración

9:15 a.m. Mesa 1: Los Periodistas.
Ponentes: Domingo Tamariz, Manuel Jesús Orbegozo y Sonia Luz Carrillo.

10:30 a.m. Mesa 2: Los Medios Regionales.
Ponentes: Segundo Llanos (Trujillo), Óscar Pacheco (Arequipa) y Juan Gargurevich.

11:30 a.m. Refrigerio.

11:45 a.m. Mesa 3: Los Medios y la Historia.
Ponentes: Claudia Rosas y César Salas.

12:30 p.m. Conferencia: El Historiador y los Medios de Información.
Expositor: Manuel Burga.

1:15 p.m. Receso.

3:00 p.m. Conferencia: El Periodismo del Siglo XIX.
Expositor: Oswaldo Holguín.

3:30 p.m. Mesa 4: Los Nuevos Medios.
Ponentes: Fernando Samillán, Maritza Buendía y Eduardo Villanueva.

5:00 p.m. Clausura.

Para mayores informes, llamar al teléfono 626-2000 (anexo 5438) o escribiendo al correo electrónico dptocomunica@pucp.edu.pe

¿De qué tamaño es la dimensión ética de Daniel Abugattás?


“Creo que ya se ha cumplido con la justicia.
Ya ha sido sancionada y no se puede hacer leña del árbol caído”


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En qué estaba pensando el congresista nacionalista Daniel Abugattás cuando utilizó semejante argumento para defender lo indefendible, para mirar hacia otro lado, no lo tenemos claro; pero de lo que sí estamos seguros es de que su defensa de algo tan reprobable como la contratación de una empleada doméstica como asesora congresal resulta de lo más tradicional, y repudiable, de nuestra política criolla. Nunca antes como ahora un político 'no tradicional', que llegó al congreso con el manoseado discurso de cambiar la forma de hacer política en este país, de transformar las estructras de esta nación, fue más típicamente tradicional que este señor, si le alcanza la palabra. Y qué mejor prueba de ello que los argumentos utilizados, que además de pobres en ideas, sólo han servido para mostrarnos la estatura moral de este sujeto. ¿Es que acaso no se ha enterado cabalmente de lo sucedido? ¿No está al tanto de la gravedad de los hechos? ¿Esconde su actitud comprensiva algún interés o componenda futura e intercambiable? Es lo más probable; sino no se explicaría semejante estupidez, semejante desfachatez.

De ser así, el nacionalismo (este nacionalismo versión Humala y cuyo exegeta más calificado es, por lo visto, Daniel Abugattás), estaría cavando su propia tumba. Con congresistas como estos, con defensas absurdas como ésta, con chanchullos como estos que el señor Humala pierda toda esperanza en el 2011. Para suerte nuestra, a Dios gracias.

Metodología e Historiografía del siglo XX

Carlos Antonio Aguirre Rojas es un historiador mexicano que ha orientado sus investigaciones, fundamentalmente, al estudio de la historiografía del siglo XX. Es, tal vez, a nivel hispanoamericano quien mejor conoce las corrientes y autores de la historiografía mundial contemporánea, destacando entre ellos sus valiosos aportes al conocimiento de la Escuela de los Annales y su enorme influencia posterior. Su bibliografía, que no es poca, va desde la teoría de la historia y la historiografía, como ya se ha dicho, hasta los movimientos globalización y zapatista como se desprende de la siguiente selección de sus trabajos disponibles en Internet que adjuntamos:
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  • La corriente de los Annales y su contribución al desarrollo de la historia económica en Francia (Primera parte) (Aportes: Revista de la Facultad de Economía-BUAP. Año VI, N° 17)

  • La Historia Económica en Francia durante el periodo de los “Annales Braudelianos” (Segunda parte) (Aportes: Revista de la Facultad de Economía-BUAP. Año VI, N° 18)

  • Annales en la historia editorial del fce (La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, N° 406, Octubre 2004)

  • La Historia en Clave Braudeliana (Extracto de su libro "Fernand Braudel y las Ciencias Humanas", p. 35-62)

  • El itinerario intelectual de Marc Bloch y el compromiso con su propio presente (En: Contribuciones desde Coatepec, enero-junio, 2002, p. 72-94)

  • El Queso y los Gusanos: un modelo de Historia critica para el analisis de las culturas subalternas (Revista Brasileira de História. São Paulo, v. 23, nº 45, pp. 71-101 - 2003) [También aquí].

  • Contribución a la historia de la microhistoria italiana (Revista Contrahistorias. La otra mirada de Clío, N° 1, setiembre 2003-febrero 2004)

  • Wallerstein y el diagnóstico sobre el mundo contemporáneo (La Insignia. México, noviembre del 2004)

  • Norbert Elías: Historiador y crítico de la modernidad. [También aquí] (En: Mapocho, N° 45, 1999, p. 121-140)

  • 1968 as a turning point in historical thinking: changes in western historiography (História, são paulo, 23 (1-2): 2004)

  • Para una crítica del concepto de “Globalización" (Aportes: Revista de la Facultad de Economía-BUAP. Año VI, N° 16)

  • La “Sexta Declaración” Neozapatista. Una lectura en perspectiva global (Biblioteca Virtual de Clacso)

  • América Latina hoy: una visión desde la larga duración (Revista Theomai [edición electrónica], número 6, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina)

  • 11 de 2001: Una puesta en perspectiva histórica (En: 11 de setiembre: Las caras de la globalización, p. 38-55)

  • Balance crítico del siglo XX histórico. ¿Breve, largo o muy largo siglo XX? (Paideia, Año 2, Vol. 2, N° 8, 2004-2006, p. 49-65)

  • Encrucijadas actuales del neozapatismo mexicano. A diez años del 1 de enero de 1994 (Revista Contrahistorias. La otra mirada de Clío, N° 2, marzo-agosto 2004)

  • Un análisis crítico de la globalización y la mundialización (La Insignia. España, noviembre del 2004)

  • Chiapas, Latin America and the Capitalist World-System (Revista THEOMAI, N° 11, primer semestre de 2005)

  • Ir a contracorriente: el sentido de “la otra campaña” Extramuros, Año II, NºIV, Enero-Abril de 2006)

  • Walter Benjamin y las lecciones de una historia vista a "contrapelo" (Historia Agenda, N° 1, julio-agosto 2003)

  • Ocho lecciones de método de la historiagrafía occidental entre 1968 y 2001 (Historia Agenda, N° 1, julio-agosto 2003)

    También pueden consultarse las siguientes reseñas de sus libros:

  • 'Braudel y las Ciencias Humanas', y de

  • 'Antimanual del mal historiador o cómo hacer hoy una buena historia crítica' [Aquí también].

  • 'Cien años de soledad'
    Edición Conmemorativa

    Acabo de concluir, por enésima vez, la lectura de "Cien años de soledad", la novela de Gabriel García Márquez considerada la novela en español más importante después de El Quijote. Una novela que atrapa al lector desde la primera línea y no lo suelta hasta que uno ha concluído su lectura, como me ocurrió a mí, y seguramente a todos, la primera vez que la leí y ahora, que la compré interesado más en los textos que acompañan esta edición conmemorativa de la Real Academia Española que en la obra misma. Sobre todo estaba interesado en uno de los textos, el de Mario Vargas Llosa, movido por esa morbosa curiosidad que dio que hablar a nosotros, sus lectores, y a la prensa las semanas previas a su publicación por el hecho de que él mismo habría significado la reconciliación entre ambos escritores luego de un distanciamiento que ya dura tres décadas. Pero, valgan verdades, esta edicíon, pulcramente editada, sólo tiene el mérito el de ser conmemorativa y así seguramente será recordada.
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    El texto en cuestión, el de Vargas Llosa, es una reelaboración, una apretada síntesis, de lo contenido en el libro que le dedicó en 1971 a García Márquez y a su teoría sobre la novela y que muchos ya conocemos. No tengo a la mano su clásico "Historia de un deicidio", para corroborar mi aserción, pero casi podría asegurar que no me equivoco. Los demás trabajos, aunque valiosos, no aportan nada nuevo a lo que ya se ha escrito de diferentes formas y en todos los idiomas. Baste para reconfirmar lo dicho la lectura del de Carlos Fuentes, que en nada alcanza las cotas de calidad y profundidad que alcanzó, por ejemplo, la introducción que hizo para la edición de "El Siglo de las Luces" de Alejo Carpentier para la Biblioteca Ayacucho; sino la mejor, es sin duda alguna una de las mejores introducciones a una novela que se hayan escrito. En todo caso, esta nueva edición de "Cien años de soledad" es un edición para coleccionistas y su precio increíble de S/. 32.00, tratándose de una en tapa dura, justifica largamente su adquisición.

    Esta edición trae, como ya se ha dicho, los textos de Álvaro Mutis (Lo que sé de Gabriel), Carlos Fuentes (Para darle nombre a América), Mario Vargas Llosa (Cien años de soledad. Realidad total, novela total), Víctor García de la Concha (Garbriel García Márquez, en busca de la verdad poética) y Claudio Guillén (Algunas literariedades de Cien años de soledad) a modo de presentación; y los textos de Pedro Luis Barcia (Cien años de soledad en la novela hispanoamericana), Juan Gustavo Cobo Borda (El patio de atrás), Gonzalo Celorio (Cien años de soledad y la narrativa de lo real-maravilloso americano) y Sergio Ramírez (Atajos de la verdad), a modo de colofón. Además complementan esta edición un árbol genealógico de los Buendía, la bibliografía utilizada en ela edición, un glosario de términos y locuciones comunes utilizados en la novela y una relación de nombres.

    Choloblog y el código de ética bloger

    Hoy, leyendo el blog de Gustavo Faverón, me he dado con la lamentable noticia de la forma en que los responsables de Choloblog decidieron resolver el tema de un post en el que ellos reproducían un mensaje apócrifo atribuyéndoselo al antropólogo Luis Millones, y que pone de manifiesto el pésimo criterio que tenían y tienen para administrar su blog. Y resulta, además, doblemente lamentable porque se trata de un espacio dedicado a las Ciencias Sociales hecho por científico sociales, lo que indicaría que la ética de estos 'científicos' deja mucho que desear y su forma de trabajo aún más. Sin embargo, he de apuntar que en esta autocrítica debo inscribirme yo mismo, ya que las consideraciones que señala Gustavo también me atañen: debí comprobar con ellos la veracidad del texto. Decir ahora (escudarse sería la palabra más apropiada) que me bastó para tomarlo por cierto el hecho de que lo publicara alguien del prestigio de Choloblog y sus autores no me exime de mi parte de culpa, sería la salida más fácil. Sólo dire en mi propia defensa que en el post que publiqué también deslicé la posibilidad de un apócrifo, pero que inmediatamente la descarté por tratarse de un espacio auspiciado nada menos que por el IEP.
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    La forma en que han procedido sólo se asemeja a lo sudedido con el caso Bryce: han tratado de echar tierra al asunto y aquí no pasó nada. Pésima decisión. Han olvidado por completo todas las consideraciones de carácter ético y, peor aún, las de tipo editorial, aunque se trate de una publicación electrónica: Han optado por borrar las huellas de su error, modificar lo publicado y obviar toda mención al respecto.

    Tal vez por estar inmersos en sesudas lecturas y teorías sociológicas los amigos de Choloblog hayan pasado por alto o desconozcan que incluso un medio como éste, los blogs, ya cuentan con foros, propuestas y hasta borradores para un código de ética bloger que ha generado todo un debate. Tal vez su caso algún día sea materia de estudio o ejemplo de lo que no debe hacer un editor o responsable de un blog: borrar o modificar lo publicado para esconder la falta de seriedad en el trabajo. Al menos yo, en este aspecto, no he caído todavía y espero no caer nunca. Y, como ya hice en el primer párrafo, asumo mi responsabilidad en mi parte de culpa (algo que por cierto no desdice las ideas expresadas en torno al concurso 'Las siete Nuevas Maravillas del Mundo' y que todavía sostengo).

    Si a Bryce se le exigió explicaciones plausibles en lo sucedido, ¿por qué no exigirle lo mismo a Choloblog? ¿Por que el IEP guarda un silencio casi cómplice en todo esto? ¿Es que acaso hay un desprecio total por este medio y los que hacemos uso de él?

    El Caso Bryce: de la 'teoría de la conspiración' a la 'teoría de la demencia senil'

    Salir del enorme lío en que por propia mano se metió Alfredo Bryce luego de demostrarse hasta la saciedad los plagios en los que incurrió, le ha salido carísimo al autor de Un mundo para Julius: ha tenido que hacerse pública una apararente demencia senil que lo estaría aquejando y que sería la razón de sus graves desaciertos. Y ahora las recientes declaraciones hechas a un diario dominicano, en el sentido de que el director de Tiempos Violentos, Quentin Tarantino, estaría preparando la versión fílmica de su obra más famosa, parecerían confirmarlo. La noticia ha tenido tal impacto que inmediatamente rebotó en los principales diarios latinoamericanos, incluidos El Comercio y Perú 21, aunque ha sido sólo en la blogósfera donde al anuncio se le ha dado la dimensión que merece: se le ha puesto en entredicho.
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    A éstas había que agregar las que hizo a una revista chilena, reproducidas por Perú 21, en el sentido de que todo el escándalo de los 'supuestos plagios' no sería más que un concertado complot contra el más antifujimorista de todos los escritores peruanos, o sea él. Una hipótesis que adolece de todo fundamento porque entonces el complot sería general y a todo nivel, ya que fue la blogósfera peruana la que reveló el escándalo, primero, y toda la prensa peruana, después, la que se ocupó del asunto.

    Pero si a alguien todavía le quedan dudas de cómo la hipótesis de la demencia senil viene ganado adeptos, sólo tienen que leer la columna que ayer publicó Alonso Alegría en Perú 21 y ver como ésta va camino a convertirse en 'verdad oficial', oleada y sacramentada. Algo que por cierto a éste reportero aún le cuesta creer, ya que de ser cierta la de Bryce sería un caso singular por tres razones.

    Primero porque uno de los plagios documentados correponde a diez años atrás, periodo en el cual Bryce publicó siete libros, en cuya preparación, apararentemente, su 'demencia senil' nada afectó y tiempo en el que nadie 'detectó' los síntomas que ahora ven por todos lados. Segundo porque los casos de plagio denunciados han tenido que ver exclusivamente con artículos periodísticos, lo que evidenciaría que su enfermedad sólo lo afecta cuando se trata de escribir para diarios y no novelas o libros de memorias. Y tercero, porque entre los que han esgrimido la explicación (¿coartada?) de la demencia senil (fungiendo de doctores improvisados) están precisamente ese grupo de amigos y periodistas que, según palabras del propio Bryce, lo han apoyado 100% en todo este lamentable asunto (una nómina en la que, por cierto, no incluyo a Alonso Alegría, quien por su buena fe parece ser víctima de la teoría de la 'demencia senil').

    Así que cuando oigamos o leeamos las cada vez más disparatadas declaraciones, anuncios o explicaciones de Bryce pensemos en esto: ¿realmente sufre de demencia senil? ¿o está ajustando los engranajes de una coartada que muchos de sus lectores quieren aceptar como justificación y explicación de lo sucedido?.

    Ni calco, ni copia (1).
    La historiografía peruana en debate

    Existen, desperdigados en periódicos, suplementos y revistas, culturales o especializadas, cuatro o cinco textos breves pero medulares sobre la evolución de la historiografía peruana en los últimos años del siglo pasado. Textos, pese a su carácter efímero o de divulgación, que resultan interesantes para conocer la evolución de nuestra disciplina en las postrimerías del siglo XX y cómo ésta fue evaluada en su contexto y por sus propios protagonistas (como el clásico debate que animó Heraclio Bonilla en la desaparecida La Revista, o el texto del entonces joven Luis Arana Bustamente, hoy ya un historiador cuajado). En modo alguno, estos trabajos deben ser confundidos con los recuentos bibliográficos que ocasionalmente se publican como un puesta al día de determinada especialidad o problema historiográfico, ya que los primeros han aspirado a presentar en su momento (y de ahí la importancia de los mismos), un balance de la historiografìa peruana vista en conjunto, expresando las "tensiones y conflictos" a las que se refería Alberto Flores Galindo. El Reportero de la Historia se ha propuesto 'rescatar' esos textos en esta sección y comienza el 'salvamento' con el artículo del profesor Wilfredo Kapsoli, "Las tendencias actuales de la historia peruana", publicado en el desaparecido diario Marka de Lima en 1985.
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    Las tendencias actuales de la historia peruana
    Por Wilfredo Kapsoli
    Historiador


    La historia es la ciencia que estudia las relaciones sociales de los hombres y las modalidades de sus permanencias y cambios. Toda sociedad tiene una estructura determinada, un modo de desarrollo y funcionamiento e implícitamente un principio de contradicción que impulsa su negación pacífica o violenta.

    Al interior de aquellas estructuras se producen acontecimientos y coyunturas cuya medición y explicaciones incumbe a los historiadores. La presentación de tales fenómenos ha estado asignado, en ocasiones, por la mera acumulación de datos o evidencias empíricas dejando que “los hechos hablen por sí mismos”. Tampoco ha estado exenta la trivial especulación o la ligera generalización ignorando el andamiaje fáctico y documental. Es sólo en la época contemporánea cuando la teoría y el método se han dado la mano para conferirle un status científico de suerte que las categorías de génesis, proceso, contradicción y totalidad pudieron actuar creadoramente.

    La historia, aún antes de ser ciencia, cumplió un rol activo. Los hombres del pasado, carentes de escritura y grafía, no dejaron de recurrir a ella. Lo hicieron a través de la tradición oral, de boca y de oídas a fin de que las generaciones impregnen en su conciencia aquello que el grupo o la clase suministraba. Así, el mito, la leyenda y el cuento, fueron elementos encubiertos destinados a la formación de una conciencia histórica local o nacional.

    Pero, cuando la sociedad logra la escritura, organiza la dominación y el Estado, la historia cumple, por medio de la escuela, los textos y los libros, una función concreta: la de entender el pasado, de dirigir su presente y orientar el futuro. En nuestro caso, papel de “cemento” y de legitimación del sistema. Los grupos dominantes casi siempre han recurrido a ella para justificar el dominio de sus antecesores y el suyo propio. El latifundio y el gamonalismo ignoraron y distorsionaron la vida de las sociedades andinas, de los hombres del campo; privilegiando sólo los valores del grupo terrateniente y de los cacicazgos provinciales. La oligarquía elogió sólo al individuo y al señor. Y más recientemente, los grupos de poder han reproducido y alimentado especialmente valores de su clase y no las del pueblo.

    Una corriente alternativa de historiadores dedicados a reconstruir la temática de las clases populares y de los destinos de la nación, permite valorar la función crítica del conocimiento histórico y comprender su utilidad social. Eso se puede servir como elemento auxiliar a la formación de la conciencia de clase y a la afirmación de la personalidad. Aquí vale la pena detenernos para comentar que vivimos una época en donde la crisis del capitalismo ha generado un estado de inseguridad y de violencia, atrofiando y enturbiando la sensibilidad humana, particularmente de aquellos que carecen de educación y de cultura. La historia, pensamos, permite comprender los mecanismos que reproducen y garantizan su funcionamiento. De este modo, los hombres pueden actuar con una lógica de tolerancia u optar por un rol que apueste por el cambio y por la supresión de la situación vigente.

    En los últimos veinte años, la producción historiográfica en el país ha adquirido una connotación singular. Distintos temas, problemas, trabajos muy puntuales, como investigaciones de historia general, han aparecido con toda regularidad permitiendo que esta disciplina sea considerada, actualmente, como una de las ramas más privilegiadas del quehacer intelectual.

    Varios factores han influido para que ello suceda. Primero, en la década del 60 se produce una gran movilización social: el campo es afectado por convulsiones y protestas que comprometen al país en su conjunto. La clase obrera protagoniza, igualmente, jornadas de gran trascendencia en pos de mejoras económicas y sociales. Y el movimiento estudiantil es actor de reclamos y demandas populares. En el contexto internacional, la Revolución Cubana influye en el pensamiento de los hombres y jóvenes latinoamericanos ocasionando la pérdida de la hegemonía ideológica del APRA. En suma, el contexto social y el auge ideológico de la izquierda repercuten en la conciencia de los intelectuales y estudiantes de historia orientando su pensamiento y acción.

    El segundo es más bien la composición social de los historiadores. Las universidades, de San Marcos y de provincias, acceden al ingreso de gentes de extracción pequeño-burguesa, provinciana y hasta campesina. Ellos al seguir los cursos y las carreras profesionales se encontraron con que la clase social a la que pertenecían no estaba presente en la historia oficial de manera que, en respuesta, se propusieron buscar su identidad y rescatarla de la tradición y de la memoria colectiva.

    El tercero es la irrupción y generalización del marxismo dentro de la universidad. El debate y encuentro con los clásicos obvió el libro-manual y las “citas”. Aunque, con precisión, este fenómeno es de la década del 70, no dejó de influir en los que estudiaron en los 60. Estos tuvieron que retomar un aprendizaje de tipo autodidacta y, en buena cuenta, extra-universitario. El uso del marxismo creadoramente, orientado por historiadores extranjeros como Pierre Vilar, Marc Bloch en Francia; Eric Hobsbawm, Edward Thompson y Christopher Hill en Inglaterra; Eugenio Genovese en Estados Unidos; Boris Porshnev en la Unión Soviética y de Witold Kula en Polonia, refrendaron académicamente esta opción ideológica.

    La historia que produjeron estos nuevos estudiosos, en un primer momento se caracterizo por ser básicamente contestaria, por enfrentar la historia tradicional de biografías y descripciones de batallas, con una historia pensada en la vida de las muchedumbres y en la lucha de las mismas. Podríamos decir que fue apenas una oposición romántica con lo anterior. En este sentido, el sector más privilegiado fue la Historia Social y, dentro de ella, los movimientos campesinos del siglo XX. Posteriormente, se realizaron estudios con mayor rigor y serenidad, hasta encontrar una explicación a toda la dinámica y estructura del movimiento campesino en el Perú, desde la Conquista hasta el presente. En el mismo sentido la clase obrera ha merecido trabajos que dan cuenta de diversos aspectos de su historia, desde las jornadas por las 8 horas de trabajo, el proceso de sindicalización, la hegemonía anarquista, hasta la formación de la C.G.T.P. y la situación actual del movimiento obrero. Ejemplo de esas inquietudes son los libros de Wilfredo Kapsoli, “Los movimientos campesinos en el Perú” y “Los Ayllus del Sol (Anarquismo y Utopía andina)”; los de Denis Sulmont, “El movimiento obrero en el Perú”; y los trabajos de Alberto Flores Galindo, “Los mineros de la Cerro de Pasco” y “Aristocracia y Plebe”.

    En esta preocupación estuvo ausente la ideología, la política y la historia de los partidos políticos que sólo tuvieron la atención pionera de un historiador norteamericano, Peter Klaren, con su obra “Formación de las haciendas azucareras y los orígenes del APRA”. Luego, más bien, fueron sociólogos como Sinesio López y Julio Cotler quienes estudiaron el Estado oligárquico y el problema de las clases y la nación, conjuntamente con antropólogos como Rodrigo Montoya, Alejandro Ortiz, y César Fonseca, los que se dedican al recuento de la economía, la ideología y los mitos del mundo andino. La historia económica fue cultivada con mucho esmero por Pablo Macera. Inspirándose en los trabajos de la escuela francesa explicó la dinámica de las plantaciones, las haciendas y del “Feudalismo colonial americano” a la par con la docencia y preparación de los futuros historiadores. Ernesto Yepes enfatiza al respecto:

    “Un papel destacado en este proceso de vigorización de la historiografía peruana, cumplirá Pablo Macera. Dotado de una sólida formación profesional, de una mente ágil, crítica y de una pluma incisiva, Pablo Macera, nacido en 1929, es probablemente el historiador que más influencia ha ejercido sobre los jóvenes estudiosos que a partir de la década del sesenta irrumpen desde diversas disciplinas en el razonamiento histórico peruano. Sus trabajos sobre agricultura y minería son piezas claves para una historia económica del Perú republicano que está por escribirse. Aquí me gustaría citar su trabajo “Las plantaciones azucareras en el Perú, 1821-1875”, donde Macera desborda el tema que sugiere el título y nos conduce por un camino riquísimo en sugerencias, hipótesis, acerca del desarrollo mercantil en el agro peruano. Aborda allí problemas espinosos, cruciales para la comprensión del Perú moderno con planteamientos acerca de la expansión de las haciendas en la República, siguiendo caminos diferentes para la hacienda costeña respecto de la andina, hipótesis sobre el yanaconaje andino del siglo XIX y su ausencia en aquella época en la agricultura de la costa; apuntes de interés sobre los culíes chinos, etc. En fin, la de Macera es una obra que aborda problemas múltiples – arte, agricultura, economía, política, etc. – dentro de una perspectiva temporal que escapa permanentemente a límites reducidos, fijos”.

    Manuel Burga con su tesis “De la encomienda a la hacienda capitalista” ha continuado este ejemplo enriqueciéndolo firmemente. Una historia económica que se preocupa por otros aspectos como el comercio, la minería, la acumulación y el crecimiento no ha sido abordada sistemáticamente sino en los últimos años por Javier Tord que produjo el ensayo “Economía y fiscalidad colonial” y por Heraclio Bonilla y Sempat Assadurian que se han dedicado a explicar la estructura de la minería y del comercio internacional colonial y republicano. De Bonilla dice Baltazar Caravedo:

    “Es muy significativo que, en un reciente trabajo publicado por Bonilla sobre los mecanismos de control del capital británico, le atribuya a éste y a la situación internacional el motor explicativo más importante de lo que ocurre en la sociedad peruana del siglo XIX. Como ejemplo, señalamos tan sólo sus reflexiones a propósito de la constitución de la Peruvian Corporation: “Pero esta empresa no nace en el vacío; de múltiples maneras en el proceso de su formación, aparecen reflejadas las tensiones internacionales en las cuales estuvo envuelto el Estado peruano y son éstas en última instancia las que van modelando su significado y su sentido” […] Su afirmación es unilateral en el sentido de no percibir el movimiento interno de las clases. Este tipo de respuesta reposa en una concepción teórica acerca de la dialéctica de la historia. Se trata… […] de una visión estructuralista donde, por último, las clases de la sociedad peruana no son percibidas sino como resultado. El proceso que vincula voluntad y estructura, ideología, economía y política, las luchas de los diversos grupos sociales, no es develado, presentado, analizado”.

    La formación de un grupo de etnohistoriadores, en donde se han dado la mano antropólogos e historiadores, combinando métodos y fuentes para conocer a las sociedades ágrafas desde los incas hasta la actualidad, es un aspecto relevante de esta etapa. Los aportes y planteamientos de John Murra, que creó toda una escuela de seguidores y descubrió nuevas fuentes (ignoradas hasta entonces) como las visitas y probanzas, ha dinamizado esta disciplina. Pablo Macera comenta:

    “La Etnohistoria supone el hecho colonial y a la vez trata de superarlo a nivel de la información. La Etnohistoria precisa reinterpretar esta información colonial para acceder a lo que Wachtel ha llamado “la visión de los vencidos”, es decir, la auto-imagen de los pueblos colonizados. Esa interpretación puede valerse solamente de un análisis crítico de los testimonios documentales. O también puede buscar la cooperación entre esos testimonios y las evidencias arqueológicas como lo intentó Murra en Huánuco y María Rostworowski en la costa […] En la práctica el límite resulta impuesto por la disponibilidad de las fuentes. En todo caso, la Etnohistoria ha supuesto una reivindicación que tiene su correspondiente metodología en la preferencia por los estudios microregionales. No es fácil decir cuál es a este respecto el impulso originario: si la reivindicación o el método. Esta tendencia es notoria en los trabajos de Millones y Ossio sobre los mitos andinos. Pero es todavía más patente en María Rostworowski y Waldemar Espinoza”.

    Estos historiadores se han dedicado a estudiar además las economías agrícolas y de pastores, los problemas familiares y de relaciones étnicas y últimamente al análisis de la ideología y, en general, de las mentalidades en el mundo andino. Aquí sobresalen nuevamente los trabajos de Luis Millones, también los de Franklin Pease y Blas Gutiérrez.

    El último tema preferente es el de la historia oral, donde un grupo de jóvenes están tratando de rescatar la tradición y la memoria de los hombres del pueblo: dirigentes, campesinos, obreros y personas anónimas que simbólicamente, a través de su relato, pueden testimoniar su vida o la de su clase y de su época. Es decir, dejar con el registro de la grabadora un documento que de otra manera desaparecería con el informante. La historia oral está sujeta a críticas y reservas, toda vez que los actores manejan un corpus ideológico que van transmitiendo de acuerdo a privilegios que pueden conceder a su pasado, presente o al historiador con quien se relacionan. Por consiguiente hay riesgo de caer en el subjetivismo o en la banalidad. La compulsa, sea con otras personas de su época o con documentos puede clarificar mejor la valía de la información y de la fuente con que se pretende reconstruir aquella historia. La biografía de Condori Madani recogida por Ricardo Valderrama; la memoria de Juan H. Pevez por Teresa Oré, y la de Julio Portocarrero que está siendo trabajada por Fernando Tapia, son ejemplos de esta línea de trabajo.

    Por su parte, algunos historiadores con el afán de socializar más conocimientos han incursionado en la elaboración de los textos escolares. Es el caso de Pablo Macera y de Waldemar Espinoza quienes siendo eruditos y profesionales están intermediando sus productos para ponerlos al alcance de los profesores y alumnos de colegio.

    Finalmente, la historia en el país se va perfilando en lo regional (con los aportes de Lorenzo Huertas, Wilson Reátegui, Mariano Pacheco y Alejandro Málaga), y en lo nacional con los esfuerzos de Fernando Silva Santisteban. Con lo cual comprobamos que es posible caminar no sólo en lo monográfico, sino en lo macro histórico como lo habían hecho con maestría José Carlos Mariátegui, en los “7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana”, y más específicamente Jorge Basadre, en sus libros “Perú, problema y posibilidad” e “Historia de la República del Perú”.

    La historia del Perú se verá fortalecida aún más con los aportes que realizan estudiosos extranjeros que alternan con los nacionales en la búsqueda de su concreción científica y en la definición de su función social. De este modo pasaremos del “simple libro de Historia”, al libro de la reflexión o del instrumento para el pensamiento nacional y popular.


    * Publicado en el Diario Marka, de Lima, el 12 de mayo de 1985.

    Breve historia del diario El Comercio

    Fundado el 4 de mayo de 1839, el diario El Comercio se ha convertido, por el esfuerzo de sus trabajadores y el reconocimiento del público, en el medio de comunicación de mayor credibilidad del país.

    Fundadores y Directores

    Sus fundadores fueron el chileno Manuel Amunátegui y el argentino Alejandro Villota, quienes tuvieron a su cargo la dirección hasta 1860, en que la muerte del segundo dejó a Amunátegui sólo al frente del diario. En 1875 éste último entregó la dirección a José Antonio Miró Quesada, quien hasta entonces se había desempeñado como un brillante periodista y corresponsal del diario en el Callao y como redactor del “South Pacific Times”. Este se asoció con Luis Carranza, destacado periodista ayacuchano, que lo acompañó en la consolidación de la empresa periodística hasta su muerte, ocurrida en 1898. Desde entonces y hasta 1905, afianzó el diario, lo modernizó dotándolo de mejores equipos y convocó a las mejores plumas. No por nada se le ha llamado ‘el segundo fundador de El Comercio’.
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    En 1905 asume la dirección Antonio Miró Quesada de la Guerra, quien no sólo realizó una gran labor en la conducción del diario, sino que además descolló como periodista. A su muerte, ocurrida por su vil asesinato y el de su esposa por un fanático en mayo de 1935, asumió la dirección su hermano Aurelio Miró Quesada de la Guerra, cuya gestión anterior como administrador del diario legó a las futuras generaciones uno de sus títulos de gloria: su local principal inaugurado el 9 de diciembre de 1924, uno de los edificios más representativos de la ciudad de Lima. En 1940 se suma a la dirección del diario su hermano, Luis Miró Quesada de la Guerra, quien quedaría como único director a la muerte de Aurelio ocurrida en 1950, hasta 1974, en que se sucede uno de los capítulos más vergonzosos de la historia peruana contemporánea.

    Entre los años de 1974 y 1980, los dueños de los principales medios de comunicación sufrieron la confiscación de sus diarios a manos de la Junta Militar de Gobierno. Sólo con el retorno a la democracia, en julio de 1980, se repararía este atropello con la devolución del decano a sus legítimos dueños, asumiendo entonces la dirección don Oscar Miró Quesada de la Guerra, Racso, (Don Luis había muerto en marzo de 1976), por un breve periodo ya que moriría al año siguiente. Desde aquella fecha, El Comercio tendría dos directores, Don Alejandro Miró Quesada Garland y Don Aurelio Miró Quesada Sosa. Luego de la muerte del doctor Aurelio en 1998, quedarían como directores generales el primero de ellos y Don Francisco Miró Quesada Cantuarias, y, desde 1999, Alejandro Miró Quesada Cisneros como director.

    Los locales de El Comercio

    La historia de El Comercio es también la historia de sus locales. Su primer número del 4 de mayo de 1839 se imprimió en el taller de la calle Arzobispo Nº 47, hoy cuadra 2 del Jr. Junín, a media cuadra de Palacio de Gobierno. En este primer local, al que se le conoció como de “La Pila”, el diario funcionó tan sólo 24 días, imprimiéndose en el mismo 21 ediciones. Desde el 28 de mayo funcionó en el local ubicado en la calle San Pedro Nº 63, cuadra 3 del Jr. Ucayali, llegándose a imprimir en este local 686 ediciones en los poco más de dos años en que funcionó el diario allí.

    Desde el 9 de octubre de 1841 empezó a publicarse en la Imprenta de la calle de la Rifa Nro. 68, que se localizaba en la esquina de San Antonio y La Rifa, antes Cañafe e Híjar y hoy Jr. Antonio Miró Quesada. Este tercer local fue conocido como “La Casa del Pino”, debido a un pino sembrado por el propio Amunátegui en el patio central del local.

    En 1919 la “Casa de La Rifa” fue demolida para dar paso a la construcción de la cuarta y última sede del Diario El Comercio, cuya construcción se inició en 1921. El 4 de mayo de 1923, fue inaugurado de manera extraoficial.

    El nuevo edificio se caracteriza por tener líneas sólidas con acabados, gruesas rejas de fierro, frisos decorados, escaleras de mármol y un vitral importado de Bélgica el cual cubre el hall central del edificio. El tiempo de construcción duró 3 años y fue entregada el 9 de diciembre por los arquitectos Felipe Gonzales del Riego, Enrique Romero Tremouille y el ingeniero Aurelio Miró Quesada de la Guerra.

    El 23 de Julio de 1980, el local central de El Comercio fue declarado Monumento Histórico, mediante RM 0928-80-ED.

    En 1991, conmemorando los 150 años del diario en su sede actual, se develó una placa conmemorativa del acontecimiento como un recordatorio de su fructífera y continuada historia. La placa, colocada en el hall de ingreso, reza textualmente "En este solar se edita El Comercio desde el 9 de octubre de 1841".

    Sus rotativas

    A lo largo de su historia, El Comercio ha tenido nueve cambios de rotativa. Sus primeras ediciones fueron impresas en una prensa manual marca Scott. En 1855 adquirió una prensa de reacción de la Casa Marinoni que funcionaba por la fuerza de vapor y sirvió a los fines de El Comercio por casi 50 años. Después de ésta, a partir de 1902 el diario pasó a imprimirse en sucesivas rotativas, cada cual dotada de la más moderna tecnología del momento.

    El 19 de enero del 1902 se adquirió la rotativa Marinoni, movida por electricidad, que revolucionó la industria tipográfica en el país y que imprimía ediciones de ocho páginas. En 1917 se adquirió la rotativa del sistema Goss, que imprimía 32 páginas a razón de 24.000 ejemplares por hora. Otras rotativas de impresión fueron la Hoe, la Lithomatic II (offset) y la Goss Newsliner. Esta última imprimía 75.000 ejemplares por hora a todo color y fue inaugurada en agosto de 1997.

    El 28 de junio de 1984 El Comercio pasó del sistema de estereotipia al de fotocomposición y del tradicional procesamiento en caliente —con empleo de plomo— al moderno sistema offset.

    La innovación también se produjo en el campo de la redacción. Desde la introducción del color, las páginas de este diario muestran renovaciones en materia del diseño impuestas por la tipografía y la diagramación computarizada. De igual modo, se ampliaron los campos informativos y se incorporaron nuevas secciones. Asimismo, al paso de la globalización, se pensó en nuevos productos para satisfacer las necesidades de los diferentes públicos. Así, nació El Dominical (1953), se crea el Geniograma (1960); además se innova en la edición de diversas revistas y El Comercio en Internet.

    Sus grandes campañas

    A lo largo de su más de siglo y medio de existencia, El Comercio no sólo ha cubierto los grandes acontecimientos y causas nacionales, sino que además se ha identificado con ellos y ha sido partícipe, cuando no estímulo, de los mismos. El ejemplo más clamoroso de ellos lo constituyen, sin lugar a dudas, en el siglo XIX la campaña por la libertad del esclavo y en el siglo XX el llamado Plan del Perú, que buscaba realizar una radiografía del país y cuyo empeño le tomó cinco años al diario concretar. Además está la gran causa nacional que el diario no sólo auspició, sino también promovió de manera tan entusiasta: la colecta Pro Marina, que buscaba reemplazar los buques de la Marina dados de baja por antigüedad.

    En sus 167 años de existencia, la historia de El Comercio ha sido la historia de su lucha por la dignidad humana, la soberanía nacional, el imperio de la Constitución y de las leyes, las libertades democráticas, la paz interna y la justicia social. Una lucha en la que no ha faltado nunca la defensa de los intereses del país y la libertad de prensa.