San Marcos exonerará del pago a 1.000 postulantes

Estudiantes de bajos recursos económicos que hayan tenido como promedio 15 en sus notas serán los beneficiados.

Piden presupuesto para continuar investigaciones

Walter Alva recordó que en el 2016 no se ejecutaron trabajos de investigación arqueológica en Lambayeque.

Se realizarán tours nocturnos en Chavín de Huántar

Ministerio de Cultura autorizó visitas para promover importante monumento arqueológico.

Polémica de los Pitufos comunistas ya es mundial

La prestigiosa BBC hace eco de la polémica desatada en Uruguay por comparar a los Pitufos con una sociedad comunista.

¿Se hará realidad la ficción cinemtográfica

Según la agencia, roca espacial circuló demasiado cerca de nuestro planeta.

Congreso Internacional de 'Historia y Memoria'

La Universidad de Granada organiza entre el 28 y el 30 príximos el Congreso Internacional 'Historia y Memoria', que patrocina la Junta de Andalucía, y en el cual se discutirán los proyectos impulsados para la recuperación de la memoria histórica y analizar el debate actual. La Memoria Histórica es un concepto historiográfico de desarrollo relativamente reciente. En las últimas décadas han adquirido importancia los movimientos de reconstrucción de la memoria histórica de grupos sociales afectados por los procesos de invisibilización.
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El Programa del mismo, que está estructurado en tres bloques, abordará las políticas de la memoria en España, los derechos humanos y la recuperación de la memoria como un debate permanente.

De particular interés resultan los proyectos "Todos los nombres", "El mapa de fosas en Andalucía", "Los tribunales de responsabilidades políticas en Andalucía" y "Actuación de las Comisiones de Incautación de bienes y de los Tribunales de Responsabilidades Políticas en Andalucía, 1937-1945", elaborados por asociaciones andaluzas de recuperación de la memoria e investigadores de la comunidad, que se presentarán durante el Congreso.


Información: Contacto
Mª Esperanza García Casado.
Facultad de Filosofía y Letras.
Campus de Cartuja, s/n
Teléfono y Fax: 958 243569
E-mail: espegar@ugr.es


El 'Dedomedio' volvió a salir

Decíamos anteriormente, cuando apareció esta revista, que "Dedomedio se deja leer con el mismo interés que otras publicaciones similares, aunque habrá que esperar los próximos números para saber si alcanzan la calidad y nivel de éstas". Pues bien, hay que decir que con este cuarto número ya lo han logrado. De todos los números publicados, éste es sin duda el mejor, el más equilibrado, el más seguro de sí mismo. Y sobre todo, el más divertido. Y hay que agregar, además, que sólo han necesitado de cuatro ediciones para lograrlo. La crónica central de la sección política es casi de antología ("Si Lourdes Flores es la imagen de la derecha peruana, ésta última luce más fea que comida de loco"). Un tipo de humor político, desenfadado e inteligente, que ya hacía falta en nuestras mesas de trabajo (sólo El Otorongo le puede hacer competencia, pero este es un suplemento exclusivamente de humor gráfico).
>>> Seguir Leyendo... >>> Y lo mejor de todo, han prescindido de esa sección de comic de tan mal gusto de su número inicial (ojalá no vuelvan a reincidir en él), que desmerecía todo el conjunto.

Una mejora tan evidente, que este reportero (que es un asiduo lector de su sección de 'historia') ya la incluye entre su paquete mensual de lecturas. Aunque, a decir verdad, hasta ahora sólo una duda lo asalta: ¿Cómo hacen para vender una revista con la calidad de la presentación de ésta al casi increíble precio de 5 soles? ¿Es que acaso se esconde algún turbio interés detrás de ella? Esperemos que no.

Conferencia 'El Perú y la Primera Guerra Mundial'

Mañana miércoles 28 de noviembre, a las 6 de la tarde, Ernesto Morales Erroch, Mag en Historia, disertará sobre el tema 'El Perú y la Primera Guerra Mundial', en el marco del ciclo de Miércoles Arqueológicos y Antropológicos que organiza cada semana el Museo de Arqueología y Antropología de San Marcos. >>> Seguir Leyendo... >>>

La cita es en el Salón General del Centro Cultural de San Marcos (ex Casona del Parque Universitario, Centro Histórico de Lima). El ingreso es libre. No faltar.

XVII Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia PUCP – 2007

La Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la PUCP ha programado entre el 27 y el 30 de este mes la realización del XVII Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia que se llevará a cabo en el campus de la Universidad Católica. La inauguración del mismo, que se realizará el martes 27 en la sede del Instituto Riva Agüero (Jr. Camaná 459, Lima), estará a cargo del Dr. Salomón Lerner Febres, Rector Emérito de la PUCP. El programa del mismo es el siguiente:
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Programa
Martes 27

7:00 p.m. Inauguración y Conferencia Magistral Historia, Memoria y Democracia: reflexiones desde la experiencia peruana, a cargo de Salomón Lerner Febres, Rector Emérito de la PUCP
Lugar: Instituto Riva Agüero

Miércoles 28
9:00 a.m.
Mesa 1
Aporte metodológico

María Aguirre y Daniel Morán (UNMSM y Archivo Arzobispal de Lima): La prensa escrita como fuente para la reconstrucción de la Historia. Algunas reflexiones teóricas y metodológicas para su estudio en el Perú


10:00 a.m.
Mesa 2
Proyecto interdisciplinario
“Los rostros de la calle: Lima, 1980-2005”

Ignacio Vargas (PUCP): Cuidando las calles: los guachimanes en Lima.

Luis Miguel Silva-Novoa (PUCP): Pisteros en la ciudad de Lima.

Jhon Sifuentes (PUCP): Etnografía de los fotógrafos de la ciudad de Lima.

Raúl Silva (PUCP): De "feria pueblerina" a "símbolo vivo" de una nueva ciudad: la Plaza San Martín, 1980-1997.


2:00 p.m.
Mesa 3
Arte y proyecto nacional en el Perú del siglo XX

Luis Carlos Malca (PUCP): Nación sobre lienzo.

Sandra Vallejos (PUCP): El acierto de Velasco: folklore peruano e identificación nacional de 1968-1975.


5:00 p.m.
Mesa Redonda
Los temas del presente en el pasado:
recursos naturales y problemas sociales

Paul Gootenberg (Stony Brook University) y Carlos Contreras PUCP / UNMSM)


Jueves 29
9:00 a.m.
Mesa 4
Transporte y sociedad en Perú y Chile

Haydée Méndez (Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga): Discurso e Identidad: El proyecto ferroviario de Ayacucho (1904 – 1919).

Yanina Vargas (Universidad Austral de Chile): El mar como camino en el extremo sur de Chile: el caso de Hornopirén-Puerto Montt en las últimas décadas.


10:30 a.m.
Mesa 5
Política y sociedad en el siglo XX peruano

Jaime Pulgar-Vidal (UNMSM): La fundación de Universitario de Deportes y el civilismo.

Daniela Rubio (PUCP): Las guerrillas peruanas de 1965: un estudio crítico historiográfico.

Javier Puente (PUCP): Clases populares en Lima: una aproximación a través del almanaque La Prensa, 1905.


3:30 p.m.
Conferencia Magistral

Antonio Zapata (UNMSM): Hacer historia desde los medios masivos.


5:30 p.m.
Mesa Redonda
El Taller de Fotografía Social (TAFOS) como fuente para la historia

Susana Pastor (PUCP) y Jorge Valdez (PUCP)


Viernes 30
9:00 a.m.
Mesa 6
Poder y religión en las colonias españolas

Augusto Espinoza (PUCP): Asociándose con el espacio sagrado: la elite limeña y la fundación del monasterio de Santa Catalina de Sena de Lima en el siglo XVII.

Guillermo García-Montúfar (University of Pennsylvania): Comparación y contraste de las empresas misioneras en México y las Filipinas.

David Franco (UNMSM): Los milagros en el Sitio del Cusco de 1536 y la construcción del discurso religioso colonial sobre la conquista de los incas.


11:00 a.m.
Mesa 7
Espacios de poder en América Colonial

Adolfo Polo y la Borda (PUCP): Celebraciones públicas y preeminencias. La lucha por el poder y la construcción del Cabildo cusqueño en el siglo XVII.
Patricia Palma (Pontificia Universidad Católica de Chile): Construcciones discursivas en torno al honor: Incumplimientos de esponsales. Chile 1790-1806.


2:30 p.m.
Mesa 8
Imaginario social y cultura legal en el Perú borbónico

Félix Atúncar (UNMSM): Esclavas litigantes. Esclavitud, maternidad y cultura legal en Lima a fines del siglo XVIII.

Edison Quispe (Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa): Concepción en torno al origen de las enfermedades. Informe del síndico procurador general y el caso del Cementerio de Miraflores: Arequipa 1792-1796.

Marissa Bazán (UNMSM): La participación política de los indígenas durante las Cortes de Cádiz: Lima en el ocaso del régimen español. Un adelanto sobre el estudio del tema.


5:00 p.m.
Mesa Redonda
Prensa, política y opinión pública en el Perú del siglo XX

César Lévano (Director del diario La Primera), Iván Hinojosa (PUCP), Martín Monsalve (PUCP).


7:00 p.m. Clausura
Lugar: Auditorio de Humanidades PUCP
El ingreso es libre.


Mayor información, en el correo electrónico: coloquiohistoria@pucp.edu.pe

Dos nuevos blogs de historia mexicanos

Dos nuevos blogs (en este caso, mexicanos) vienen a sumarse a la blogósfera de historia. Me refiero a Cibercliografia y a Clíotropos. El primero de ellos a cargo de Víctor Gayol, Doctor en Historia por el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, en donde también es profesor investigador. El segundo, Clíotropos, está bajo la responsabilidad de Felipe Castro, un viejo conocido de quienes usamos Internet como herramienta de investigación histórica desde hace un buen tiempo ya que es uno de los moderadores de H-México, uno de los portales de Historia más importantes, sino el más importante, del ámbito hispanoamericano y que reúne de manera virtual a historiadores e investigadores de las ciencias sociales y humanidades interesados en el intercambio de ideas entre historiadores, y del cual este reportero forma parte.
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Aunque ambos blogs son de reciente creación, los pocos posts que han publicado permiten entrever, sobre todo en el segundo caso, que la blogósfera se está volviendo una auténtica posibilidad para la comunicación académica en el caso de los historiadores, como se puede apreciar leyendo las dos partes del artículo "Las revistas académicas en tiempos digitales", cuya impostergable lectura viene complementada con un listado de las revistas en línea sobre historia de México (y disciplinas afines), que resulta fundamental revisar y emprender para el caso peruano.


Clíotropos



Cibercliografia


Pronunciamiento de los Profesores de la Universidad de los Andes, Venezuela

El siguiente es el Acuerdo aprobado recientemente por los profesores de la Universidad de los Andes, Venezuela, reunidos en asamblea convocada por la Asociación de Profesores de la ULA (APULA), y cuya lectura resulta enormemente alarmante desde cualquier ángulo, y más aún después de leer noticias y ver fotografías como las de al lado. Desde cualquier punto de vista, lo que viene sucediendo en el hermano país de Venezuela es grave, gravísimo; porque con el argumento de la 'vía venezolana al socialismo', se está sancionando una forma de estado autoritario y enemigo de la pluralidad de ideas que es el fundamento de una democracia, y que en modo alguno el régimen del presidente Hugo Chávez puede representar. La Universidad, bastión de la libertad de pensamiento y del pluralismo ideológico, está seriamente amenazada con el proyecto de 'reforma constitucional' que ahora pretende y que todos debemos repudiar y rechazar. Es en ese sentido que se publica aquí y en solidaridad con los colegas venezolanos, continuamente agredidos. (En el mismo lugar de donde se tomó, Historia a Debate, podemos encontrar otras intervenciones y documentos para conocer, desde todas las aristas, la situación venezolana que ha provocado el inefable presidente Hugo Chávez).
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Asociación de Profesores de la Universidad de los Andes

Los profesores de la Universidad de los Andes, reunidos en Asamblea General, hacemos del conocimiento público las siguientes consideraciones sobre el proyecto de Reforma Constitucional presentado recientemente al país :

1. Los cambios propuestos por el Presidente de la República y los añadidos por la Asamblea Nacional, contienen una modificación normativa que implica transformar radicalmente al Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico; para ello, se requería ineludiblemente la convocatoria y elección de una Asamblea Nacional Constituyente conforme al artículo 347 de la Constitución. Tal modificación no puede hacerse mediante una "reforma constitucional".

2. Toda Constitución democrática es un pacto social producto de un acuerdo nacional. La Constitución debe ser integradora y no la expresión de una parcialidad. Tampoco puede consagrar una ideología en particular porque se encuentra obligada a promover y respetar la pluralidad política, la tolerancia y la participación real en el proceso de su elaboración. Al imponer un modelo ideológico político, la Constitución se torna excluyente y parcializada.

3. La llamada "geometría del poder" es antidemocrática y regresiva, puesto que prescinde del voto como instrumento de selección de los funcionarios de los ámbitos estadales y locales. Por ello, dicho principio atenta contra los gobernadores y alcaldes legítimamente electos, al convertirlos en funcionarios inocuos subordinados a la voluntad absoluta del Presidente de la República.

4. La propuesta de Reforma Constitucional niega el ejercicio de los derechos fundamentales, no sujetos a modificación alguna porque se apoyan en principios universales irrenunciables. Se plantea la degradación constitucional del derecho de propiedad privada individual, contenida en el texto del artículo 115; lo restringe indebidamente y lo coloca en un nivel inferior al reconocido por las declaraciones universales e interamericanas de derechos humanos contenidas en tratados multilaterales que obligan al país.

5. La autonomía universitaria está legal y existencialmente vinculada al ejercicio de la libertad y del pluralismo y, precisamente por ello, la Universidad no puede ser un instrumento al servicio de ideologías sectarias y excluyentes.

6. Instaurar un sistema de reelección indefinida del Presidente de la República atenta contra el principio de la alternabilidad democrática en el poder, piedra angular de la libertad política y de nuestra constitución republicana, consagrado en el artículo 6 de la Constitución vigente.

7. La propuesta de Reforma Constitucional modifica el régimen de los estados de excepción previsto en los artículos 337 al 339 de la carta fundamental, al eliminar el derecho a ser informado, al debido proceso y los demás derechos humanos intangibles del listado de derechos o garantías no susceptibles de restricción o suspensión cuando se dicte un estado de excepción. Asimismo se elimina el control judicial ejercido por la sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia sobre el decreto presidencial que acuerde el estado de excepción y se elimina la temporalidad que debe tener el mismo, violentando de esta forma derechos humanos fundamentales.

Por todo lo anteriormente señalado, esta Asamblea acuerda:

1. Rechazar el proyecto de reforma constitucional presentado por el Presidente de la República y la Asamblea Nacional.

2. Promover un proceso de discusión crítica y abierta del proyecto de reforma constitucional, porque estamos seguro que el pueblo venezolano al conocer sus términos lo rechazará contundentemente.

3. Destacar la necesidad de revertir el clima de violencia y represión contra la expresión libre del pensamiento. De allí, la urgencia de acabar con los brotes de violencia y vandalismo usados políticamente en contra de quienes difieren de la propuesta presidencial.

4. Expresar resueltamente nuestra solidaridad con el movimiento estudiantil venezolano, especialmente con nuestros estudiantes merideños y apoyar sus acciones de protesta cívica. Al mismo tiempo, denunciamos la pretensión de asociar estas protestas con planes desestabilizadores y reiteramos el carácter crítico y no cuartelario derivado de la formación civil y académica de nuestros estudiantes. Ellos sólo reclaman su derecho a vivir en libertad y democracia.

5. Rechazar las declaraciones públicas emitidas por los Ministros Luis Acuña y Pedro Carreño por descalificar tendenciosamente al movimiento estudiantil y a las autoridades universitarias.

6. Consignar un voto de confianza a nuestra dirección gremial al tiempo que se le instruye para que organice un conjunto de acciones en apoyo al derecho de vivir en libertad y a cerrar filas alrededor de de la defensa de la autonomía universitaria.

7. Instar a nuestros agremiados a que discutan este documento y el contenido de la reforma propuesta con sus estudiantes.

8. Exhortar a las autoridades universitarias a mantener abierta la Universidad con todos los servicios estudiantiles funcionando para que siga cumpliendo su altísima misión.

9. Responsabilizar al gobierno nacional por los actos de violencia y los daños personales y materiales que puedan ocurrir como consecuencia de la actuación de los grupos violentos y paramilitares amparados desde el poder.

10. Convocar a los gremios que hacen vida en la universidad y en la ciudad de Mérida y a toda la sociedad civil a los fines de constituir un bloque de defensa de las libertades democráticas.

Finalmente, exigimos el estricto respeto de nuestros derechos civiles consagrados en el Capítulo III de la Constitución Nacional, específicamente los Artículos 46, 53 55, 57, 58, 60 y 61, así como el Artículo 68 referido a nuestros derechos políticos.

A continuación, anexo el texto de los artículos mencionados:

Capítulo III De los Derechos Civiles Artículo 43. El derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte ni autoridad alguna aplicarla. El Estado es especialmente responsable de la vida de las personas que se encuentren privadas de su libertad, prestando el servicio militar o civil, o sometidas a su autoridad en cualquier otra forma.

Artículo 45. Se prohíbe a la autoridad pública, sea civil, militar o de otra índole, aun en estado de emergencia, excepción o restricción de garantías, practicar, permitir o tolerar la desaparición forzada de personas. El funcionario que reciba orden o instrucción para practicarla, tiene la obligación de no obedecerla y denunciarla a las autoridades competentes. Los autores intelectuales y materiales, cómplices y encubridores del delito de desaparición forzada de personas, así como la tentativa de comisión del mismo serán sancionados de conformidad con ley.

Artículo 53. Todos tienen derecho de reunirse, pública o privadamente, sin permiso previo, con fines lícitos y sin armas. Las reuniones en lugares públicos se regirán por la ley.

Artículo 55. Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado a través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que afecten o comprendan una amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de los individuos, sus propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes. La participación de los ciudadanos en los programas destinados a la prevención, seguridad ciudadana y administración de emergencias será regulada por una ley especial. Los cuerpos de seguridad del Estado tienen el deber de respetar la dignidad y derechos humanos de todas las personas. El uso de armas o sustancias tóxicas por parte de los funcionarios policiales y de seguridad estará limitado por los principios de necesidad, razonabilidad y proporcionalidad conforme a la ley.

Artículo 57. Todos tienen derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho asume plena responsabilidad por todo lo expresado. No se permite el anonimato, ni la propaganda de guerra, ni los mensajes discriminatorios, ni los que promuevan la intolerancia religiosa. Se prohíbe la censura a los funcionarios públicos para dar cuenta de los asuntos bajo su responsabilidad.

Artículo 58. La comunicación es libre y plural, y comporta los deberes y responsabilidades que indique la ley. Todos tienen derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo a los principios de esta Constitución, así como a la réplica y a la rectificación cuando se vean afectados directamente por informaciones inexactas o agraviantes. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir información adecuada para su desarrollo integral.

Artículo 60. Toda persona tiene derecho a la protección de su honor, vida privada, intimidad, propia imagen, confidencialidad y reputación. La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos.

Artículo 61. Todas las personas tienen derecho a la libertad de conciencia y a manifestarla, salvo que su práctica afecte la personalidad o constituya delito. La objeción de conciencia no puede invocarse para eludir el cumplimiento de las leyes o impedir a otros su cumplimiento o el ejercicio de sus derechos.

Artículo 68. Los ciudadanos tienen el derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley. Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público.


Vía: Historia Inmediata

20 textos gratuitos de The Historical Journal

Esta excelente noticia la da Tapera, el blog colectivo de historia que compite fuertemente (según este reportero) para levantarse con el título de 'Mejor blog en español de Historia' (un título que me he inventado al ver como crece en número y en calidad la blogósfera de historia): la revista The Historical Journal cumple 50 años y para celebrarlo obsequia a la comunidad de internautas el acceso a 20 'papers' clásicos publicados durante su cincuenta años de existencia. El perfil de la revista, a cargo de Anaclet Pons, y aquí la relación de títulos del Special Anniversary Promotion con el que nos obsequia The Historical Journal de la Universidad de Cambridge:
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The Nineteenth-Century Revolution in Government: A Reappraisal (1958)
Oliver MacDonagh, Vol. 1, No. 1, pp. 52-67

Burke and the Ancient Constitution: A Problem in the History of Ideas (1960)
J.G.A. Pocock, Vol. 3, No. 2, pp. 125-143

Josiah Wedgwood and Factory Discipline (1961)
Neil McKendrick, Vol. 4, No. 1, pp. 30-55

History and Ideology in the English Revolution (1965)
Quentin Skinner, Vol. 8, No.2, pp. 151-178

The Ideological Context of Hobbes’s Political Thought (1966)
Quentin Skinner, Vol. 9, No. 3, pp. 286-317

Consent in the Political Theory of John Locke (1967)
John Dunn, Vol. 10, No. 2, pp. 153-182

Late Nineteenth-Century Colonial Expansion and the Attack on the Theory of Economic Imperialism: A Case of Mistaken Identity? (1969)
Eric Stokes, Vol. 12, No. 2, pp. 285-301

Taverns, Coffee Houses and Clubs: Local Politics and Popular Articulacy in the Birmingham Area in the Age of the American Revolution (1971)
John Money, Vol. 14, No. 1, pp. 15-49

The Expansion of Europe and the Spirit of Capitalism (1974)
Theodore K. Rabb, Vol. 17, No. 4, pp. 675-689

The Factory Politics of Lancashire in the Later Nineteenth Century (1975)
Patrick Joyce, Vol. 18, No. 3, pp. 525-553

Women Under Italian Fascism (1976)
Alexander De Grand, Vol. 19, No. 4, pp. 947-968

Reshaping the Right: Radical Nationalism and the German Navy League, 1898-1908 (1978)
Geoff Eley, Vol. 21, No. 2, pp. 327-354

Gentlemen and Geology: The Emergence of a Scientific Career, 1660-1920 (1978)
Roy Porter, Vol. 21, No. 4, pp. 809-836

Parliament in the Sixteenth Century: Functions and Fortunes (1979)
G.R. Elton, Vol. 22, No. 2, pp. 255-278

Mercantilism Revisited (1980)
D.C. Coleman, Vol. 23, No. 4, pp. 773-791

The Origins of the Petition of Right Reconsidered (1982)
J.A. Guy, Vol. 25, No. 2, pp. 289-312

On Revisionism: An Analysis of Early Stuart Historiography in the 1970s and 1980s (1990)
Glenn Burgess, Vol. 33, No. 3, pp. 609-627

Nations and Nationalism in Modern German History (1990)
John Breuilly, Vol. 33, No. 3, pp. 659-675

Golden Age to Separate Spheres?: A Review of the Categories and Chronology of English Women’s History (1993)
Amanda Vickery, Vol. 36, No. 2, pp. 383-414

‘Frantick Hacket’: Prophecy, Sorcery, Insanity, and the Elizabeth Puritan Movement (1998)
Alexandra Walsham, Vol. 41, No. 1, pp. 27-66


¿Hay más libros peruanos en Chile? (*)

Reconciliaciones. Auspicioso primer paso

Por Joseph Dager Alva (**)

La respuesta a esta interrogante, así planteada, es sí, sin lugar a dudas. Según Ricardo Palma, en nuestra Biblioteca, antes de la ocupación chilena, existían 56 mil ejemplares, luego sólo 738. Pero, hoy, después de 123 años ¿es posible seguir afirmando que el Estado chileno continúa atesorando 50 mil volúmenes?

Esta última cuestión no tiene una respuesta fácil ni inmediata. Lamentablemente no tenemos el catálogo de nuestra Biblioteca en esa época, por lo que toda cifra de las existencias será siempre aproximada. Además, es conocido que la ignorancia hizo Cuartel General a nuestro mayor depósito bibliográfico y puso fin a varias de esas joyas, cuyas páginas se usaron, incluso, para envolver productos que se vendían en los mercados. Algunos miles de libros debieron pasar a bibliotecas particulares chilenas. Otros se quedaron aquí; de hecho, el gobierno del general Iglesias publicó un bando en el que ordenaba a los vecinos de Lima devolver los libros que hubiesen pertenecido a la Biblioteca, y hubo muy celebradas devoluciones, signo de patriotismo y civismo. Finalmente, el presidente chileno Santa María, por pedido expreso y reiterativo de Ricardo Palma, devolvió en su tiempo algunos cuantos. Por uno u otro medio, don Ricardo, en los años que siguieron a la Guerra, logró recuperar aproximadamente entre 10 mil y 13 mil ejemplares.
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Por desgracia, en conflictos bélicos no ha sido raro que el vencedor se haya apropiado de bienes culturales con el fin, consciente o inconsciente, de reafirmar la victoria que obtuvo por las armas. Pero los bienes culturales no son trofeos de guerra, por tanto, lo correcto es devolverlos. En este contexto, debemos entender la reciente devolución por parte del gobierno de Chile de 3.788 volúmenes. Además de ser una señal de buena vecindad, es una acción de mea culpa, siempre difícil de procesar. No olvidemos que hasta no hace mucho, la posición oficial de aquel país fue negar sistemáticamente el saqueo. Tiene razón el canciller chileno Foxley al recalcar que se trata de una medida unilateral. No podía ser de otro modo, pues desde el punto de vista formal, el Perú no podía “negociar” bilateralmente la devolución de aquello que es suyo y le fue saqueado.

Lo más importante de esta entrega es el reconocimiento oficial por parte de Chile de que el Perú tenía razón en su posición histórica al respecto. Cierto es que la cantidad devuelta no nos deja enteramente satisfechos, pero calificarla como una burla más, o insistir en que no es ni el 10% de lo que se llevaron, no contribuye a tratar el asunto serenamente. Hoy sabemos con certeza que al Estado vecino llegaron –al menos– 10 mil volúmenes, pues el entonces rector de la Universidad de Chile, Ignacio Domeyko, con la colaboración del historiador Diego Barros Arana, dio a conocer en el Diario Oficial de la República de Chile, en agosto de 1881, un listado que daba cuenta prolija del contenido de los 103 cajones y 80 bultos que recibió.

La actual entrega comprende aquellos libros que llevan el sello de la biblioteca pública de Lima, y que estaban en la Biblioteca de Valparaíso y en la Biblioteca Nacional de Santiago. Como ya existe el reconocimiento oficial de la otra parte, ahora sí es posible que una comisión bilateral de expertos y alejada de toda politización, estudie el listado entregado, lo compare con la “lista Domeyko” y escudriñe en otros repositorios chilenos, en busca del patrimonio que también le fue expoliado, entre otros, al archivo de Torre Tagle y a la Universidad de San Marcos. Por tanto, espero que no resulte descabellado entender esta entrega como un auspicioso primer paso para otras que serán el resultado del trabajo de dicha comisión.

La historia diplomática nos ha enseñado que todo proceso de reconciliación binacional contiene un gesto simbólico, en la significación más profunda del término, de devolución de bienes culturales, en el entendido de que para volver a conciliar, es necesario reconocer los errores o excesos cometidos. Dichas devoluciones tendrán connotación real y fructífera en nuestras mentalidades y en el tipo de relaciones que estableceremos, si se logra que su ejecución no se vicie por rezagos de una injustificada prepotencia, y si en su recepción se consigue minimizar los efectos de una arraigada actitud de sospecha.


(*) Tomado de: Punto.Edu, N° 99, noviembre 2007.
(**) Profesor del Departamento de Humanidades y coordinador de proyectos especiales del Vicerrectorado Académico

La cultura republicana de la desidia

A propósito de la devolución de libros de Chile al Perú

Por Javier Lozano Yalico
Licenciado en Historia UNMSM


Luego de haberse anunciado por todos los medios de prensa el retorno a la Biblioteca Nacional del Perú por parte de las autoridades chilenas de 3,788 volúmenes los cuales fueron extraídos por las milicias sureñas durante la invasión de Lima de 1881, el debate local se suscitó, primero, en torno a la verdadera cantidad de libros que fueron remitidos a Santiago y, seguidamente, en relación al papel moral que le cupo al ejército y gobierno chilenos de ese entonces.
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Expresiones como las del actual director de la Biblioteca Nacional Hugo Neira quien señaló que la decisión chilena constituye “un gesto de buena voluntad” o la del canciller García Belaúnde “ya no quedan libros peruanos en las bibliotecas de ese país” llevaron a César Hildebrandt a escribir furibundos artículos en los cuales pugna el periodista por precisar la verdadera cantidad de libros extraídos. Se dice fueron 45,000. Sabemos que la restitución de tamaña cifra de textos sería lo ideal dado que de esa manera los peruanos, en particular, obtendríamos una reparación espiritual propicia para estos tiempos tan sombríos y el mundo, en general, refrendaría aquello de que la cultura no tiene calificación de botín de guerra. Pero pregunto: ¿es todo esto suficiente?

Lo que no se ha reflexionado –ya que es utilidad de la historia tomar acciones correctivas una vez asumidas las consecuencias de los actos pasados- es sobre la responsabilidad previa de la nación peruana mucho antes incluso de que se vislumbre siquiera un asomo de conato con Chile. Se trata de la endémica cultura de la desidia tan presente en nuestra vida republicana. Gracias a un dato manuscrito legado por el historiador Raúl Porras Barrenechea y que aparece al margen de una de las páginas de sus Fuentes Históricas Peruanas (Lima, 1955), texto que se conserva en el Instituto de Altos Estudios que lleva su nombre, pude tener a la vista la reprografía de una crónica aparecida en el diario El Comercio de fecha 9 de agosto de 1860.

En ella el redactor expresa muy agriamente sus ideas. Dice: “Un establecimiento tan importante como la Biblioteca de Lima, debiera de ocupar de preferencia el cuidado no sólo de los hombres de letras, sino también de parte de la administración”.Seguidamente precisa: “No es tan escaso como pudiera creerse el número de ejemplares con que cuenta, puesto que pasa de 30,000 volúmenes”.

Para 1860-1862, cuenta Basadre en su Historia de la República del Perú, los gastos fiscales fueron excesivos al punto de que ni siquiera se podía cumplir con los sueldos y pensiones. Y esto a pesar de que en 1855 el “expendio de guano alcanzó considerable amplitud”. Por eso, bien hablaba el historiador tacneño de la época de la prosperidad falaz; para el caso específico: a pesar de los ingentes ingresos obtenidos, los gobiernos beneficiarios jamás supieron destinar las partidas correspondientes a la buena edificación del local de la Biblioteca Nacional, de allí que el Decano de la prensa advirtiera la pérdida de importantes documentos: “La neglijencia, el descuido ó acaso la demasiada tolerancia de los anteriores bibliotecarios, ha contribuido en gran parte á perder muchas obras interesantísimas, cuyos nombres se ven en el antiguo catálogo, pero que no se encuentran en la Biblioteca”, además muchos manuscritos se perderán “carcomidos por la polilla”.

Como se puede apreciar, la desidia estatal es endémica en el Perú. Chile buscó atesorar lo que de origen no tenía. “Nadie valora lo que tiene hasta cuando lo pierde” predica la sabiduría popular. Luego, el Perú comenzó a añorar, a edificar otra vez la memoria del bien perdido para citar al Inca Garcilaso de la Vega. Por eso, la polémica de hoy en día debe volver, como en 1860, sobre la verdadera misión del Estado en relación al correcto cuidado de los bienes culturales del país. Se trata de que la historia, al menos en esos aspectos, no se repita. Que no vuelvan a ocurrir hechos de lesa cultura los cuales alcanzaron su pico más alto con el incendio de la Biblioteca del 10 de mayo de 1943 (recuérdese que por este hecho el ya citado Basadre dijo en La Vida y la Historia que “En el banquillo de los acusados por delito de omisión debe ser puesto el Estado, a través de muchos años y de varios gobiernos…”) pasando por el tráfico en el mercado negro de documentos coloniales y republicanos sin olvidar las continuas inundaciones del local del Archivo General de la Nación en el sótano del Palacio de Justicia. No esperemos que surjan los bibliotecarios mendigos, logremos más bien que nuestro patrimonio cultural, en toda su magnitud, obtenga los recursos estatales necesarios porque de no ser así continuaremos cosechando los frutos de la desidia.

"Olvidados por la historia. Los sobrevivientes de la Guerra del Pacífico" (*)

Los testimonios de peruanos combatientes sobrevivientes de la Guerra del Pacífico (1879-1883), pasarán a formar parte de la memoria de la historia

Dr. Alejandro Reyes FloresOlvidados y vejados por el gobierno; así pasaron sus vidas, hasta mediados del siglo XX, los peruanos combatientes sobrevivientes de la Guerra del Pacífico, cuyos testimonios están registrados en más de 500 expedientes, encontrados en el Archivo Histórico Militar del Perú, por el doctor Alejandro Reyes Flores, ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de San Marcos.
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A la fecha, 40 de esos casos han sido investigados por el profesor Reyes, quien participó en el seminario “Conflicto Perú Chile. Pasado, presente y futuro”, realizado entre el 14 y 16 de noviembre, en el auditorio Raúl Porras Barrenechea, de la Facultad de Ciencias Sociales, con la asistencia de otros reconocidos historiadores.

Según explicó el doctor Reyes, bajo el título “Sobrevivientes del 79”, los expedientes reúnen las historias de, entre otros, Luis Aguirre Benavides, “chorrillano”, fallecido en 1944 a los 90 años; Fernando Acero Aguilar, “chalaco”, que murió en 1957 a los 94 años y Antonio Adrianzén, natural de la Huaca, Piura, quien en 1954 a los 92 años aún trabajaba como profesor en el Alto, Talara, y declaraba haber combatido a las órdenes del comandante Ricardo Ortiz de Zevallos y Vidaurre.

“Ya es hora que se les rescate del ´cementerio` de los archivos para reflexionar sobre un hecho de tanta trascendencia para la memoria de la historia”, manifestó el catedrático sanmarquino, quien explicó que concluida la guerra, en 1889 el Estado dio una ley para recompensar económicamente a los combatientes, oportunidad que fue aprovechada para recoger documentación y testimonios de los sobrevivientes.

Sin embargo, algunos de ellos, como el profesor Manuel Adrianzén, el mecánico Francisco Aguirre y el indígena cusqueño Manuel Accostupa, no pudieron acceder a la pensión vitalicia “por falta de pruebas”, pues sus documentos habían sido quemados y destruidos por el ejército chileno o, a medida que pasaba el tiempo, sus jefes iban muriendo y no podían dar fe de su participación en la guerra.


(*) Tomado de: San Marcos al día, Nº 151, 19 de noviembre de 2007.

Desde noviciado jesuita hasta centro cultural

La Casona de San Marcos acaba de cumplir 402 años. Hoy es un Centro Cultural donde se desarrollan diversas actividades artísticas, culturales y académicas, pero en sus inicios fue un noviciado jesuita que, con el correr de los años, pasó a ser sede oficial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En este informe conocerá su historia o, mejor dicho, parte de ella, y las razones por las que fue considerada el “pulmón del Perú”.


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Por Sandro Medina Tovar

Es un espacio cargado de historia religiosa, cultural, académica y política. Es un lugar que tiene poco más de cuatro siglos de existencia. Es, quizás, un escape al vértigo, desorden y caos de la ciudad…Es la Casona de San Marcos.

Y, seguramente muchos desconocen sus inicios. Más todavía, pocos se atreverían a decir cuál es la relación entre el comerciante español Antonio Correa Ureña y lo que hoy se conoce como Casona sanmarquina. O qué rol cumplieron, en un comienzo, los jesuitas en este recinto.

Vamos por partes: La Compañía de Jesús buscaba, allá por el siglo XVII, un terreno donde se levantaría un noviciado; ahí surge la figura de Antonio Correa, quien se comprometió ante un notario donar 14 mil pesos para que se construya, por primera vez, este imponente recinto, el cual se ubica actualmente a un costado del Parque Universitario, en Lima.

Esto sucedió un 5 de noviembre de 1605. Y el lugar – a decir del historiador Hugo La Rosa Cordero– resultaba perfecto para educar y formar a los nuevos miembros de la Compañía de Jesús.

“En este entonces, las dimensiones del noviciado que llevaba por nombre San Antonio Abad, era cinco o hasta seis veces más grande que la actual dimensión de la Casona y se encontraba, según algunos estudios, en los arrabales de la ciudad”, indicó.

En 1608, el noviciado estaba prácticamente construido: había una iglesia llamada San Antonio, claustros y varios patios que con el correr del tiempo se iban perdiendo. “Fue el terremoto de 1746 que derrumbó casi todo este noviciado, por lo que los jesuitas vuelven a levantarlo con un nuevo diseño el cual permanece hasta hoy”, narró el historiador.


Expulsión

Por mandato de la corona española, en setiembre de 1767, la Compañía de Jesús fue expulsada de este territorio durante el gobierno del virrey Manuel Amat y Juniet. “Tuvieron que dejar todos sus bienes y propiedades, por lo que el noviciado cerró sus puertas con lo que concluyó su permanencia en este recinto”, subrayó La Rosa. “Hay que recordar que por aquella época, el sistema universitario estaba compuesto por colegios; y San Marcos tenía dos: San Martín (funcionaba en la avenida Abancay) y San Felipe (atendía en el actual Colegio Real). Como había una crisis educativa (siglo XVIII), la corona española decidió fusionarlos y fundar el Real Convictorio de San Carlos; esto fue en 1770”, indicó.

Apogeo

Durante el rectorado de Toribio Rodríguez de Mendoza, a fines del siglo XVIII y hasta el siglo XIX, el Real Convictorio alcanzó un apogeo enorme. “Este personaje trajo la ilustración a la Casona, propiciaba el debate académico y el cuestionamiento de algunas teorías científicas. Hizo que San Marcos tenga una apertura educativa al mundo”, sostuvo.

Algo curioso: el recorte de recursos a la Universidad, por parte del Estado, no es de ahora, sino desde tiempos coloniales: Rodríguez de Mendoza, en 1815, iba a presentar su renuncia ante el virrey Abascal en protesta de la disminución de rentas asignadas al Convictorio, mencionó Reinhard Agustín Burneo en su estudio “Orígenes y evolución del conjunto arquitectónico de la Casona de San Marcos”.

Por este claustro pasó gran parte de los asambleístas, miembros del primer Congreso peruano. Asimismo, Bernardo O’Higgins Riquelme y José Joaquín Olmedo, ambos considerados padres de la patria de Chile y Ecuador, respectivamente, reseñó.

“En el caso peruano, José Faustino Sánchez Carrión, formador de nuestra República, también estuvo en San Carlos, donde aprendió y dejó sabias lecciones”, dijo.

Este espacio académico también alcanzó un nuevo apogeo con la gestión de Bartolomé Herrera. Tanto así que lo convirtió “en el mejor colegio superior de la República (1842)”, resaltó, no sin antes añadir que en 1867, la Universidad Mayor de San Marcos llegó a la Casona “totalmente reformada y tenía como nuevo rector a Gregorio Paz Soldán”.


Prosigue la historia...

La Guerra con Chile fue una etapa nefasta para el Perú y también para San Marcos. Numerosos alumnos y docentes participaron en este conflicto. Aún así, el ejército chileno ocupó esta Casona (1881 - 1883), que fue saqueada.

Había que darle vuelta a esta página. Y fue así que, a comienzos y durante el siglo XX, San Marcos retoma un sitial importante en la sociedad peruana: en la Casona se gesta la Reforma Universitaria de 1919, surgen algunos partidos políticos y se intensifica la labor cultural e intelectual.

Antes de que la UNMSM se trasladé a su actual sede de la Ciudad Universitaria, en 1966, no hay que dejar de reseñar a algunos personajes que transitaron por estos claustros como Raúl Porras, José de la Riva Agüero, Jorge Basadre, Luis Alberto Sánchez, Pedro Zulen, José María Arguedas, Víctor Andrés Belaunde,

José Santos Chocano, José Antonio Encinas, José León Barandiaran, Aurelio Miró Quesada, Estuardo Núñez, Ella Dunbar Temple, Luis E. Valcárcel, Julio C. Tello, César Vallejo, Federico Villarreal..., entre muchos otros.

Aquí Mario Vargas Llosa decidió ser escritor. Aquí asistieron presidentes de la República para la apertura de los años académicos universitarios. El último de ellos fue el doctor Valentín Paniagua Corazao, en 2001, hecho con el cual se trataba de restablecer esta antigua tradición.

Por ahora la Casona luce espléndida e imponente gracias al trabajo de restauración que se ejecutó desde 1992, merced a un convenio entre la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y la Universidad.

Es la Casona de San Marcos y sus 402 años de historia religiosa, cultural, académica y política.


MAS DATOS

La Casona tiene un área aproximada de 12 mil metros cuadrados, sin incluir el Panteón de los Próceres. Ocupa casi toda la manzana comprendida entre los jirones Azángaro (cuadra 9), Cotabambas (cuadra 2) y parte de las Bambas. El frontis era la antigua calle de Inambari, pero como está unida hoy al Parque Universitario, es actualmente la cuadra 12 de la avenida Nicolás de Piérola.

En 1924, el presidente Augusto B. Leguía convirtió la Iglesia de San Antonio Abad en el Panteón Nacional a los Próceres de la Independencia, separándola de la Universidad.



(*) Tomado de: San Marcos al día, Nº 151, 19 de noviembre de 2007.

Conversatorio 'Sebastián Lorente y el Primer Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe'

Sebastián Lorente e Ibáñez (Alcantarilla de Murcia, 1813 - Lima, 1884) es considerado uno de los intelectuales liberales más imporatnates en el Perú del siglo XIX. Antes de su arribo americano, estudió teología, medicina y leyes, ocupando la cátedra de Filosofía en el Colegio Real de San Isidro de Madrid en el año 1835.

Más tarde, a consecuencia de la lucha ideológica y política entre conservadores monarquistas y liberales republicanos en España, el sabio murciano viajó al Perú y aceptó la propuesta de Domingo Elías para dirigir el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe entre los años 1844 a 1849, logrando renovar los estudios en dicho plantel mediante la enseñanza liberal e introducción de asignaturas nuevas. De manera silmuntánea, Lorente ejerció la docencia en el Colegio de San Carlos y en el Colegio de la Independencia.

Obligado por la hemotisis que le aquejaba, se retiró de la capital y trasladó a Huancayo donde fundó el Colegio de Santa Isabel; posteriormenete, participó en la Revolución Liberal del año 1854 y fundó el diario La Voz del Pueblo, su tribuna para apoyar la abolición de la esclavitud y servidumbre.
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A partir de 1866, Sebastián Lorente se incorporó como catedrático en la Universidad de San Marcos y ocupó el decanato de la Facultad de Letras desde el año 1868 hasta su muerte en 1884; su labor en dicho claustro fue tan significativa que su sucesor, Carlos Lisson, la resumió con las palabras siguientes: "el pasado de la Facultad de Letras, en el año transcurrido y todos los anteriores, desde su fundación, está concretado en un solo nombre: Lorente. Todo es obra suya; plan de estudios, establecimiento de cátedras, textos escolares, métodos, disciplina, todo, repito, es obra suya, en todo está su mano".

Finalmente, la obra histórica conocida de Lorente representada por sus cursos elementales, compendios y la celebrada Historia del Perú, compendiada para el uso de los colegios y de las personas ilustradas (Lima, 1876) demuestra, como lo apuntó Raúl Porras Barrenechea, "la capacidad de Lorente para la síntesis histórica, y sus dones didácticos. Es fácil, preciso, documentado en los hechos y a la vez con una visión general filosófica que los aclara y coordina" (1954).


PROGRAMA

Primera sesión
Jueves 22 de noviembre (5.00 - 8.00 p.m.)

Inauguración
  • Dr. Bernardino Ramírez Bautista, Decano de la Facultad de CC.SS. de la UNMSM
  • Dr. José A. de la Puente Candamo, Presidente de la Academia Nacional de la Historia
  • Sr. Paul Pérez Chávez, Coordinador General del Conversatorio

    Moderador: Mg. Manuel valladares Quijano, Profesor Principal de la UNMSM

  • Dra. Cecilia Méndez G. (University of California, Santa Barbara). Nociones de raza y geografía en el siglo XIX: ¿de indio colonial a serrano republicano?
  • Prof. Plácido Díaz S: (UNMSM). La acción educativa de Sebastián Lorente en el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe.
  • Lic. Juan José Heredia (UNMSM). Los orígenes y antiguedad de los peruanos en la obra de Sebastián Lorente.
  • Lic. Antonio Coello R. (UNMSM). Los documentos inéditos de Sebastián Lorente.
  • Dr. Oswaldo Salaverry G. (UNMSM). Sebastián Lorente y la medicina peruana: los manuales de higiene.
  • Dr. Miguel Maticorena Estrada (UNMSM). La idea de Nación en la obra de Sebastián Lorente.


    Segunda sesión
    Viernes 23 de noviembre (5.00 - 8.00 p.m.)

    Moderador: Dr. Fernando Quevedo Ganoza, Presidente de la Fundación San Marcos

  • Dr. Manuel Burga D. (UNMSM). Sebastián Lorente y la historiografía del siglo XIX
  • Mg. Carlos Carcelén R. (UNMSM). La filosofía de la Historia en la obra de Sebastián Lorente.
  • Lic. Ernesto Pajares R. (UNMSM). Sebastián Lorente y la civilización del Perú bajo los Incas.
  • Mg. Alex Loayza P. (El Colegio de México). El Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe y las generaciones de políticos liberales peruanos del siglo XIX.
  • Lic. Horacio Maldonado F. (UNMSM). Los hermanos Gálvez: guadalupanos y liberales.
  • Lic. David Rengifo C. (UNMSM). Sebastián Lorente y la Guerra Perú-España de 1866: una valoración crítica.
  • Dra. Aurora Marrou R. (UNMSM). La educación peruana en el siglo XIX.
  • Clasura del Conversatorio.

    Lugar:
    Salón General del Centro Cultural de San Marcos.
    ENTRADA LIBRE


  • Un texto de Jorge Basadre sobre la Biblioteca Nacional

    "La estampa de la Biblioteca Nacional, tan familiar para los estudiosos hasta mayo de 1943, es ahora un recuerdo que va esfumándose y embelleciéndose con el tiempo hasta que nadie viva para evocarlo. La puerta de entrada abríase a la calle de Estudios; y, al atravesarla, se ingresaba en un claustro con sobrios portales en los cuatro lados y un amplio espacio descubierto en el centro. Era la clásica vista de un convento antiguo lleno de una nobleza que los pretenciosos edificios modernos no suelen tener. A la izquierda, en toda el ala de los bajos, estaba el Archivo Nacional con sus altos y empolvados muebles de madera, llenos de expedientes. La Biblioteca ocupaba sólo el centro y el ala derecha del edificio en ese piso. Una escalera de mármol, también al extremo derecho del patio, conducía a los altos, donde hallábanse las salas de conferencias y de sesiones y la biblioteca de la Sociedad Geográfica, en mi época no muy frecuentada. En ese piso vivió don Ricardo Palma con su familia.
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    Antes de entrar en dicho establecimiento, hallaba el visitante en los últimos años anteriores al incendio, la columna sobre la que se erige la cabeza del tradicionista, esculpida por Piqueras Cotolí. Un pequeño corredor daba acceso, a la derecha, a la sala de la Dirección; a la izquierda a un depósito de revistas; y, al fondo, al salón de lectura. La Dirección tenía sólo los muebles necesarios, sin ostentación alguna y en sus estantes de madera guardábanse algunos documentos considerados muy valiosos, como los tomos correspondientes al archivo Paz Soldán, las memorias del general Luis La Puerta y los folletos de la colección Zegarra. Un retrato de don Ricardo Palma, obra de Teófilo Castillo, pendía de la pared, detrás del modesto escritorio del Director. La sala de enfrente, jamás abierta, albergaba colecciones no leídas de revistas europeas, en su mayor parte españolas y francesas, que se repartían en las estanterías insertas en la pared del piso y en un altillo al que se subía por una escalera de caracol perteneciente a la misma armazón. Más el fondo y colindante con el Archivo Histórico, hallábase una segunda sala de depósito, sin estanterías, donde en su suelo estaban hacinadas, en enormes montones, revistas europeas, la desencuadernada mayoría perteneciente a los años posteriores a 1912 y anteriores a 1918. Entre ellos hallé alguna vez El Motín, periódico anarquista de Barcelona, seguramente de la época en que fue Director Manuel González Prada.

    [...] La Biblioteca Nacional albergó en 1880, 56,127 volúmenes. En 1884 fue reabierta con un total de 27,894 volúmenes. Al quemarse en 1943, se dijo que tenía 100,000 volúmenes. Cuando llegó a ser reabierta en 1947 contaba con más de 134,000 volúmenes. Este último cálculo no lo he hecho yo. Consta en la Memoria del Director de la Biblioteca, Ingeniero Cristóbal de Losada y Puga. Señala esa Memoria también que en la Sala Perú había en 1950, 25,980 obras a las que sería justo sumar 3,800 folletos peruanos sin catalogar, 7,897 publicaciones oficiales, 3,976 libros peruanos duplicados y 8,040 folletos peruanos duplicados. Ellas integraban en la nueva Biblioteca un fondo nacional más considerable que la totalidad de la colección de la Biblioteca reabierta en 1884. Llamo la atención sobre este año, inmediatamente posterior al de la desocupación de Lima por los chilenos. La Biblioteca destruida en 1943 sólo pudo ser reabierta a fines de 1947".


    (*) Jorge Basadre. La vida y la historia. Lima, 1975, 622 p.

    Presentan Actas de Seminario Internacional

    "La pluma y la ley. Abogados y jueces en la narrativa peruana"

    Si a algunos sorprendió la elección de Carlos Ramos Núñez como miembro de número de la Academia Nacional de la Historia, la lectura de este libro puede ayudarlos a salir de ese asombro. "La pluma y la ley. Abogados y jueces en la narrativa peruana", sin ser un gran libro, resulta exhaustivo en cuanto al tema que toca. Un tema que por cierto no ha sido ajeno a nuestros jurisconsultos, como lo demuestran, entre los más notables, las anteriores trabajos de José León Barandiarán sobre Shakespeare y Kafka o los de Jorge Eugenio Castañeda sobre "El Derecho en el Quijote". Del primero de ellos, hay que resaltar la elegante y castiza prosa de nuestro más reconocido civilista. En cuanto al segundo, hay que decir que su lectura dista mucho de disfrutarse por el recargado tono jurídico que le imprime a su trabajo. Y aunque ha habido otros intentos (Mario Alzadora Valdez, Fernando de Trazegnies, y el último de Iván Rodríguez Chávez), hay que decir que el libro de Carlos Ramos no sólo viene a actualizar el tema, sino que lo enriquece profusamente. Un alarde de erudición y conocimiento, que sumados a su biografía de Toribio Pacheco y su monumental "Historia del Derecho Civil Peruano" en seis tomos, justificarían su ingreso a la Academia.
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    Desde Narciso Aréstegui a Santiago Roncagliolo; desde Ciro Alegría, Arguedas y Scorza hasta Vargas Llosa, Bryce y Alonso Cueto; por sus páginas desfilan infinidad de autores, libros y personajes entresacados de novelas, cuentos, obras de teatro de nuestra literatura urbana y andina. Un libro que repasa toda la gama posible de personajes posibles en este asunto: magistrados, jueces, fiscales, abogados, tinterillos y estudiantes de derecho. Nada ni nadie se le escapa. Una lectura que no sólo nos ayuda a tener una nueva mirada sobre nuestra literatura, sino también de nuestro propio derecho y de qué manera éste se ve reflejado en la primera. En resumida cuenta, una lectura entretenida además de fructífera.


    Beteta, la otra estrella peruana de YouTube


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    "Su nombre es Beteta", me dijo un amigo cuando le comenté que por fin había convencido a mi hijo de que aprendiera a bailar marinera. Cuando le pedí que me sugeriera un profesor, oí su nombre por primera vez. Pero como mi hijo cambió de opinión al día siguiente, olvidé el asunto y también el nombre. Ayer domingo, casi un mes después, en que asistí a un festival escolar de danzas costumbristas al que una de mis sobrinas me invitó en Lurín, una parejita de niños que bailaba marinera me hizo volver hacia Rodrigo y decirle: "Ya ves. Tienes que aprender a bailar, hijo". Mi hermana, que estaba a mi lado, se volvió hacia mí y me sorprendió con lo que me dijo: "Que le enseñe Beteta. Es lo máximo". ¿Beteta? ¿Dónde he oído antes ese nombre? "Búscalo en YouTube", me dijo. "Es recontra famoso ahí".

    Fue entonces cuando descubrí que la segunda estrella peruana de YouTube es Jorge Eduardo Beteta Venturo, un jovencito que ha 'revolucionado' la marinera norteña, uno de los bailes más queridos y tradicionales del Perú, lo que, por ese motivo, lo ha convertido en el centro de la admiración y la polémica del popular servidor de videos.

    Si uno digita su nombre en YouTube, encuentra que hay cerca de una veintena de ellos (uno de los cuales se acerca al cuarto de millón de visitas), y en los que los comentarios (que en algunos casos suman cientos) van de la más rendida admiración a la crítica más dura, cuando no infame y hasta vulgar. ¿Por qué? ¿Por qué Beteta despierta reacciones tan encontradas, tan dispares? Sólo hay que ver uno de los videos para encontrar la respuesta.

    Este talentoso jovencito baila, salta, gira y hasta vuela con tanta gracia y ritmo que uno no puede menos que preguntarse si realmente es una marinera lo que está bailando. Y lo cierto es que, en mi humilde opinión, sí lo es. Lo que ha hecho es hacerle ciertas concesiones a la espectacularidad, le ha sumado pasos, giros y movimientos casi subversivos para el baile, pero nada de ello es negativo o nocivo al baile mismo. Decir, como dice uno de los comentarios, que hay pasos de Michael Jackson en su rutina es exagerar el asunto, y hasta cierta mezquindad. Por el contrario, creo que deberíamos agradecerle que lo haya 'renovado', que le haya insuflado nuevos aires, que es lo mismo que decir que lo ha revitalizado para estos tiempos de globalización y 'regateon'. No hay nada de irreverente en todo este esfuerzo; y aún si lo fuera, hay que recordar que cierta dosis de irreverencia nunca es mala, ya que ayuda a llamar la atención sobre aquello que ya necesita ser renovado, sacudido. Y vaya que Beteta lo ha hecho. Y de qué manera.

    'Puente', rara y excelente muestra de periodismo institucional

    De todas las formas de periodismo que existen, ninguna más aséptica, más desabrida y hasta más incolora que el llamado periodismo institucional. Las hay sus excepciones, por supuesto, pero generalmente cuando éste escapa al rígido formato original que reclaman sus auspiciadores, es muy poco probable que terminen convirtiéndose en periodismo cultural de calidad como lo son, por ejemplo, la Gaceta Cultural del INC o Libros y Artes de la Biblioteca Nacional. Aunque de vez en cuando surjan raras avis como las mencionadas, ninguna más rara que esta revista, Puente. Ingeniería, Sociedad, Cultura, que por pura casualidad cayó en mis manos y que resulta una sorpresa total.
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    Esta publicación del Colegio de Ingenieros del Perú, y cuyo ejemplar que reseño corresponde a marzo de este año (Año II, Nº 4), trae un total de 12 notas y todas ellas dignas de figurar en la mejor de las revistas culturales de nuestro medio. Abre el número el trabajo que firma Héctor Gallegos, decano del CIP, en el que nos habla del "Riesgo" desde una perspectiva histórica. Otro ingeniero, Arturo Rocha Felices, aborda el tema de 'El Niño' en la misma perspectiva del anterior. Le sigue el trabajo que tal vez sea el plato fuerte de este número: Pablo Macera escribiendo sobre "Túpac Amaru-San Isidro-Pentecostés", un tema de la cultura popular andina que nos devuelve al mejor Macera que conocíamos, al profundo conocedor de la pintura popular y sus temas más representativos. Es una verdadera lástima que este extraordinario trabajo, que rebosa sabiduría y erudición, se hallé casi perdido en uan publicación que, seguramente, no tiene la difusión que merece. Le sigue un acertado perfil de Luis Jaime Cisneros a cargo de José Miguel Cabrera, "Maestra Vida".

    Luego, el otro plato fuerte del número: "Perseguidas, locas, exiladas", de Sara Beatriz Guardia, sobre la escritura femenina del siglo XIX que es de lo mejor que ha publicado esta escritora y periodista. Además escriben Miguel Gutiérrez (Carlo Emilio Gadda y la novela del siglo XX), Rogelio Llanos (reseñando 'Madeinusa', la polémica película de Claudia Llosa), Jorge Bernuy (sobre el constructivismo de Joaquín Torres García) y Guillermo Niño de Guzmán sobre fotografías inéditas que Hiram Bingham hizo de Macchu Pichu. Cierra el número las siempre inteligentes caricaturas de Carlín y una nota de humor de Luis Freire Sarria.

    'Lanceros', nueva revista cultural

    "Lanceros no es una revista de buena fe. Advertimos que en ella no encontrarán lo políticamente correcto... Lanceros será muchas veces violenta, otras veces insolente y contradictoria, y es que, para encontrar la auténtica belleza, es preciso destilar energía por lo que se cree, y perder la vergüenza de parecer insensatos o soñadores". De esta manera, nada menos y perdiendo la verguenza como afirman, hace su aparición en sociedad Lanceros. Revista de ideas y opinión. Y vaya que si tienen ideas y opiniones que compartir. Este número inicial, aunque parece escrito sólo por tres personas, viene nutrido de un grupo de textos que intentan responder a la cuestión fundamental de ¿dónde están los intelectuales? Y aunque desde mi punto de vista, no responden del todo a la cuestión no deja de ser interesante su lectura, el esfuerzo editorial y la intención de generar polémica, que no es lo mismo que debate.
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    Por cierto, la revista cuenta también con su blog, que apenas pretende (muy mal) promocionar la revista, tomando en cuenta que la presentación de la misma es bastante esmerada. Esperemos los números siguientes para juzgarla debidamente y poder afirmar si ha nacido realmente una revista cultural que ha sabido ganarse su espacio.

    Libros sustraídos durante conflicto con Chile.
    “Patrimonio de San Marcos y del país” (*)

    Durante la Guerra del Pacífico (1879-1884), las Bibliotecas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos resultaron saqueadas; muchos de los libros fueron llevados a Chile y otros destruidos por las tropas chilenas que ocuparon Lima. Hoy, la Decana de América desea recuperar su importante patrimonio bibliográfico.

    Por Rosa Ayala Solísa

    Luego de cuatros años de negociaciones en las que intervinieron diplomáticos, intelectuales y funcionarios públicos, el gobierno chileno devolvió al Perú 3,788 libros sustraídos de la Biblioteca Nacional durante la ocupación chilena. Esta remesa viene a ser solo una parte del patrimonio bibliográfico que perdió nuestro país, incluido el de las bibliotecas sanmarquinas que se encontraban en la antigua Casona (Parque Universitario) y en la Facultad de Medicina Humana “San Fernando”.
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    De los libros devueltos, ninguno corresponde al patrimonio sanmarquino, razón por la cual, la Decana de América ha iniciado el proceso de recuperación de los más de seis mil libros sustraídos en esa época, informó el jefe de la Oficina General del Sistema de Bibliotecas y Biblioteca Central (OGSBBC), licenciado Alonso Estrada Cuzcano. “El pedido inicial está centrado en conocer cuántos libros llegaron a Chile para poder recobrarlos, porque no solo es patrimonio de San Marcos sino del país”, enfatizó, al tiempo de señalar que ha alcanzado a las altas autoridades sanmarquinas un Informe sobre la colección de la Biblioteca de San Marcos perdida en la Guerra del Pacífico.

    Según los procedimientos, las autoridades universitarias deberán presentar un informe general sobre este patrimonio al subsecretario de Política Cultural Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, embajador Martín Irigoyen, quien se encargará de derivarlo a la Comisión peruana encargada de la recuperación de bienes culturales en poder de Chile, conformada por el director de la Biblioteca Nacional del Perú, Hugo Neira; el historiador sanmarquino Cristóbal Aljovín, un representante del Archivo General de la Nación, entre otros destacados profesionales. “Con la recuperación de esta colección podemos seguir enriqueciendo el patrimonio bibliográfico de nuestra casa de estudios, pues se sabe que San Marcos, después de la Biblioteca Nacional del Perú, es la Universidad que posee el más rico patrimonio documental”, manifestó el jefe de la OGSBBC. Medicina Otra de las bibliotecas saqueadas fue la Facultad de Medicina Humana. “Las tropas chilenas se llevaron 15 mil volúmenes aproximadamente, entre los que se hallaban obras pertenecientes a las bibliotecas particulares de ilustres ilustres médicos y catedráticos de medicina como Hipólito Unanue y Cosme Bueno, comentó el historiador y estudioso de estos temas, Miguel Ángel del Castillo.

    “La biblioteca de San Fernando era más valiosa que la ubicada en San Carlos (Casona) no solo por el número de obras que contenía sino por su antiguedad, y aunque se especializaba en medicina y cirugía, incluía también valiosos textos de filosofía, letras y ciencias”, refirió el historiador, quien precisó que casi una tercera parte de los libros desaparecidos en esa Biblioteca fueron debidamente identificados por el recientemente desaparecido doctor Miguel Rabí Chara, quien entregara el resultado de su investigación a la autoridad sanmarquina.


    * Publicado en el Boletín San Marcos al día, Nº 150, Semand el 12 al 8 de noviembre de 207

    Informe sobre la devolución de los libros peruanos saqueados por Chile




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    En el coro de voces unánimes (y felices) que en los últimos días se ha oído para agradecer el 'gesto amable' de Chile al devolver lo que no le pertenecía, es grato saber que al menos ha habido una voz discordante que no se ha unido al mismo. En el informe que la periodista Mariella Patriau propaló en el programa Panorama el último domingo, se llama la atención sobre aquello que la mayoría de la prensa ha obviado u olvidado en medio de la 'fiesta' por la devolución.

    El difícil ejercicio de reconstruir el pasado (*)

    Tanto la apertura del archivo del Holocausto, sólo el año pasado, como la lenta desclasificación de documentos secretos en Europa del Este y América latina muestran lo complejo que resulta recuperar la historia luego de procesos totalitarios traumáticos

    Por Jorge Liotti

    “Quien controla el pasado, controla el futuro. Y quien controla el presente, controla el pasado”. La famosa frase de George Orwell en la obra 1984 ha sido una inspiración constante para gobiernos de distintas latitudes a la hora de confeccionar archivos históricos y, fundamentalmente, de darlos a conocer a la sociedad.
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    La posibilidad de influir sobre la percepción del pasado ha sido una tentación recurrente, ya sea para limpiar culpas propias, reconstruir identidades nacionales después de procesos traumáticos, o simplemente para afectar las chances electorales de un oponente político.

    Estos comportamientos fueron particularmente evidentes a la hora de revisar períodos totalitarios, como el de la Alemania nazi y el de la Europa comunista, pero también en el caso de EE.UU. y de varios países latinoamericanos durante la transición democrática.

    El archivo del Holocausto, que contiene 50 millones de documentos elaborados por la burocracia nazi en relación con el destino de 18 millones de personas, recién fue abierto en mayo del año pasado. Hasta entonces, sólo podían acceder a él personas afectadas o familiares de víctimas del Tercer Reich. La demora en acceder a su apertura fue una manera de mitigar los efectos del complejo e inconcluso debate sobre el grado de responsabilidad de sectores de la sociedad alemana en las acciones del régimen nazi. Pero también fue una decisión de las potencias occidentales, encargadas junto a la Cruz Roja de la tutela de ese material, para evitar difundir información que podría resultar incómoda.

    En todos los países de Europa Oriental que estuvieron bajo la férula comunista la reconstrucción del pasado tuvo como eje los archivos en los que consta el accionar de los servicios secretos. Determinar quién y en qué grado cooperó con los espías se convirtió en una cuestión política central. No sólo por la condena social, sino sobre todo porque en algunos países, como Polonia y la República Checa, se aprobaron leyes de lustración que prohibieron el acceso a cargos públicos a ex colaboracionistas del régimen.

    “El acceso o la denegación del acceso a los archivos secretos del Estado ha servido como una importante arma para desacreditar oponentes políticos o para minar la credibilidad de las nuevas instituciones políticas. Por eso, en todos los países de Europa central y del este, la confiabilidad de los archivos y los rumores que rodean la desaparición o destrucción de ellos son una preocupación central”, señala Helga Welsh, académica de la Wake Forest University, de Estados Unidos.

    Uno de los casos más simbólicos es el de la extinta República Democrática Alemana, en donde la Stasi recopiló información sobre seis millones de personas en unas 62.500 toneladas de papel. Pero este caudal de datos no garantizó un procesamiento exhaustivo, ya que como señala Louisa McClintock, de la Universidad de Harvard, “el desafío más serio para el uso de los archivos de la Stasi en la reconstrucción del pasado es su falta de confiabilidad, porque la información era a menudo distorsionada intencionalmente. Eso ocurrió en parte porque los informantes eran sancionados si no proveían una determinada cantidad de datos”. Esta situación, certeramente retratada en la película La vida de los otros, se vio agravada tras la caída del muro de Berlín porque ex agentes de la policía secreta destruyeron parte del material o lo sustrajeron para su venta.

    Como consecuencia, en las primeras elecciones libres realizadas en marzo de 1990, se produjo un auténtico festival de denuncias contra supuestos ex espías, y muchos candidatos se vieron obligados a declinar sus postulaciones. Según McClintock, este factor fue muy importante para que muchos políticos occidentales se decidieran a “colonizar” el electorado de la ex RDA.

    Polonia también constituye un caso paradigmático, ya que el debate público tras la caída del comunismo estuvo fuertemente impregnado por las acusaciones y el uso político de los archivos de la policía secreta. Inclusive le costó el cargo al ex primer ministro Józef Oleksy, quien debió dimitir en 1996 bajo acusaciones de haber sido espía de la KGB.

    Rumania ha sido uno de los casos más complejos de resolver, porque si bien en 2001 el Parlamento creó un Consejo para el Estudio de los Archivos de la Securitate, tanto políticos como ONG han cuestionado seriamente su eficacia. “Realmente hay pocos motivos para estar orgullosos respecto del trabajo del Consejo. Ese órgano ha sido incapaz de desenmascarar personalidades notorias por sus vínculos con la policía secreta”, sostiene Lavinia Stan, del Centro para Estudios de Post Comunismo de Canadá. Muchos ex funcionarios de la dictadura de Nicolae Ceausescu aún ocupan cargos públicos y si se documentaran sus antecedentes se pondría en riesgo la imagen de renovación que le permitió a Rumania ingresar a la OTAN y a la UE.

    Pero no sólo países europeos recurrieron a la manipulación de documentos para forzar una reinterpretación de hechos históricos. EE.UU. tiene una larga lista de temas que, pese al reclamo de varias organizaciones e instituciones no gubernamentales, se mantienen en secreto como documentación clasificada del Departamento de Estado o de la CIA.

    Washington ha seguido una línea de revelaciones graduales, en general a partir de un período de al menos 30 años después de ocurridos los hechos reportados. Así, por ejemplo, recién en 2001 se desclasificaron documentos que probaron la contratación por parte del gobierno norteamericano de espías nazis que después de la II Guerra Mundial colaboraron con EE.UU. en la detección y seguimiento de agentes soviéticos. Esta realidad era difícil de admitir en los años posteriores al Holocausto, pero no tanto medio siglo después.

    Algo similar ocurrió con la actuación de la Casa Blanca en relación con las dictaduras latinoamericanas. Sólo en forma muy parcial hace pocos años se empezaron a difundir documentos que demostraron, entre otras cosas, que Henry Kissinger pidió a sus funcionarios “alentar” al gobierno de facto argentino, dos días después de haber tomado por la fuerza el poder en 1976.

    En América latina la revisión de las dictaduras también estuvo impregnada por el debate sobre la apertura de los archivos. En Brasil fue tema de agenda política con Fernando Henrique Cardoso y nuevamente con Lula Da Silva por la presión de distintas organizaciones para que difundieran los documentos que tutela la Agencia Brasileña de Información (ABIN). Ambos mandatarios optaron por no revelar esos reportes para no incomodar a las fuerzas armadas, todavía muy influyentes. En otros casos, una parte de la documentación salió a la luz forzadamente, como ocurrió con la revelación de los archivos del terror en Paraguay o de la DINA en Chile.

    En la Argentina quedaron pocos rastros documentales del accionar militar en los 70, a pesar de la insistencia de los organismos de derechos humanos para que se difundieran las listas de muertos y desaparecidos. Apenas hubo algunas filtraciones, como las de la Operación Claridad, montada para identificar “cuadros subversivos” en los sectores artístico y educativo.


    * Publicado en el Diario La Nación, de Buenos Aires, el 28 de octubre de 2007

    La memoria perdida:
    archivos, desidia y falta de información (*)

    Entre funcionarios que al terminar su período se llevan los papeles y aquellos que la destruyen por considerarla poco importante, la calidad de la documentación en nuestro país sigue siendo mala.

    Por Laura Zommer

    Si tienen que hacer ciertas cosas, háganlas rápido y vuelvan lo antes posible a la normalidad." Las palabras de Henry Kissinger al interventor militar en la Cancillería argentina, César Guzzetti, dos meses y medio después del golpe del 24 de marzo de 1976, quedaron registradas en un memo de aquella reunión -uno de los cerca de 70 mil documentos de la CIA y de los departamentos de Estado y de Defensa norteamericanos sobre la represión de las dictaduras del Cono Sur que ha logrado desclasificar el National Security Archives (NSA)- que hoy prueba de manera categórica que el gobierno de los Estados Unidos siempre estuvo al tanto de la represión ilegal en la Argentina.
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    Además de servir para reescribir la historia oficial, la documentación obtenida -haciendo uso de la Freedom of Information Act (FOIA), la ley de acceso a la información de ese país- fue fundamental para esclarecer el destino de una docena de desaparecidos en la Argentina, cuyas familias venían peregrinando vanamente en busca de información desde hacía varios años.

    Sólo con este ejemplo, uno de los miles que han ocurrido en el mundo gracias a la desclasificación de información oficial, uno entiende que la confección y conservación de documentos de la administración pública no es un mero capricho de archiveros aburridos o funcionarios fanáticos por juntar papeles, sino que puede ser clave para reconstruir o rectificar procesos históricos y para rescatar del dolor de la incertidumbre a familias enteras. La gran Historia y la pequeña historia individual coinciden en este punto.

    En Argentina, sin embargo, entre funcionarios que al terminar su período se llevan los papeles a casa, otros que alteran la información de sus computadoras para no dejársela a los sucersores y algunos que por ignorancia destruyen documentos que consideran poco importantes, la calidad de la documentación en nuestro país -en los niveles nacional, provincial y municipal-todavía es mala.

    Según quién sea el interlocutor, por supuesto, el diagnóstico será más o menos grave.

    Pedro Victorio Bevilacqua, subdirector del Archivo General de la Nación, repite la misma frase que ya crispó a sus jefes hace algún tiempo: "Estar en el Archivo es estar sentado sobre una montaña de oro. Pero, nos dan dos chapas de cartón y nos dicen: "Tápenlo".

    Pero Marta Oyhanarte desafía: "Este es el período de la historia argentina en el que más se trabajó y avanzó a nivel nacional en estos temas de acceso a la información. Desafío a cualquiera a que me pruebe lo contrario". Sin embargo, la titular de la Subsecretaría para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia, el organismo que debe hacer cumplir el Decreto 1172 de diciembre de 2003 -que prevé un reglamento para acceder a información de la administración central-, reconoce que falta mucho y que "hay aún carencias y, una de ellas, es la cuestión del registro, la organización de la información oficial y su archivo".

    Aunque más crítico, Bevilacqua, el hombre que custodia un tesoro en donde hay desde fotos de la vida cotidiana en la época colonial hasta decretos recientemente firmados por Kirchner, también reconoce avances: el aumento previsto en el presupuesto 2008 permitiría digitalizar la documentación hasta 1939. Pero, claro, aun cuando el Archivo pudiera cumplir con su trabajo como se debe, si la información no se produce o no se envía para su guarda, probablemente se avance poco.

    Empezar de cero

    Los archivos de los ministerios y demás organismos del Estado son lugares singulares. En ellos suelen convivir funcionarios entrenados, celosos y comprometidos en la guarda de la documentación, que muchas veces se enfrentan con los funcionarios políticos de turno en pos de la conservación de ciertos documentos, y agentes estatales castigados por alguna razón y relegados a pasar sus días apilando o clasificando papeles a los que dan poca importancia.

    Y a veces hay intencionalidad. "Muchísimos funcionarios se llevan la información cuando terminan su gestión porque creen que les pertenece", advierte Roberto Saba, director ejecutivo de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC). Varios funcionarios de gestiones anteriores y actuales lo confirman en off de record , igual que dos jueces federales porteños. "Decenas de funcionarios relatan que llegan a sus oficinas al inicio de su gestión y casi no encuentran ninguna información sobre lo que se estaba haciendo hasta ese momento. Bajo esta lógica, las políticas se comienzan desde el principio una y otra vez", agrega Saba.

    Los dos magistrados consultados, cuya tarea consiste básicamente en reconstruir hechos recientes de corrupción o tráfico de drogas, confirmaron que, en la práctica judicial, se advierte que muchos funcionarios se llevan los archivos -originales o, a veces, copias- sin tener mayor consciencia de que eso está prohibido. "A veces, los presentan como prueba de defensa", contó uno. Además, mencionaron casos en los que encontraron computadoras reseteadas antes de que se produjera un allanamiento en una repartición estatal o adulteraciones de documentación gracias a la tecnología.

    La ignorancia también hace lo suyo. Es bien conocido que fueron pocos los archivos de la dictadura argentina que se han descubierto en el país. Uno de ellos fue el de la División de Inteligencia de la Policía de Santa Fe. ¿Qué pasó con él, en plena democracia? Cuando lo abrieron, por ley, decidieron que cada persona se llevara su legajo o el de su familiar desaparecido o asesinado. Algunos, dejaron copias. Otros, ni eso, ya que la ley no lo preveía.

    Sin duda, no existe ningún rincón del mundo donde no haya secretos y todo -aun las verdades más incómodas- se haga público. El problema es que, según la mayoría de los especialistas, es poco lo que se ha hecho para avanzar en materia de registro, producción de información y archivo.

    De hecho, la Ley 15.930, que crea y regula al Archivo General de la Nación, es de 1961, y los dos decretos reglamentarios de esta norma, que también están vigentes, fueron dictados durante la última dictadura militar: uno fue firmado por Jorge Rafael Videla y Albano Harguindeguy y, el más reciente, por Roberto Eduardo Viola y Tomás Liendo.

    Esos decretos reglamentarios dictados durante gobiernos de facto prevén el descarte de documentos y la destrucción de archivos administrativos y documentación pública "que no merezcan ser conservados". ¿Quién decidía entonces qué se guardaba y qué no? Y ahora, ¿quién lo hace y con qué criterios? ¿Quién le indica a cada uno de los funcionarios de la Argentina qué información debe registrar o mandar al Archivo para conservar y cuál no?

    Es más, ¿por qué, si pasaron casi 24 años desde la restauración democrática, nunca se dictó una nueva ley de archivos? ¿Cómo se explica que el Archivo funcione aún en la órbita del Ministerio del Interior? ¿Cómo se prevé conservar en el futuro la información que hoy el Estado genera en diversos programas informáticos que, probablemente, ya no existan cuando alguien quiera consultarlos en algunas décadas?

    Una posible respuesta es que nadie -o, para ser justos, sólo unos pocos- presta verdadera atención a este asunto. Por ejemplo, el Decreto 1172/3 estableció un sistema para que todos los funcionarios de cierta jerarquía publiquen en Internet las reuniones que puedan implicar conflictos de intereses. De hecho, en www.mejordemocracia.gov.ar uno puede enterarse de con quién se reunió el Presidente hasta hace tres días atrás. Pero, claro, nunca suele haber información demasiado precisa.

    Como ésta, por ejemplo: el diario El País de Madrid publicó el 25 de septiembre último que George W. Bush avisó al ex presidente José María Aznar que estaría en Bagdad en marzo de 2003 con o sin resolución de la ONU y que el jefe de Estado español le pidió apoyo en la opinión pública. La nota, que revela el contenido de una reunión que mantuvieron Bush y Aznar cuatro semanas antes de la invasión de Irak, pudo escribirse gracias a que la información de las reuniones presidenciales se publica periódicamente en los Estados Unidos.

    Ratones en la historia

    El director del Proyecto del Cono Sur del National Security Archives, Carlos Osorio, que colaboró y colabora con la Justicia argentina a raíz de sus hallazgos, explica cómo trabaja su organización: "Hacemos una tarea de hormiga. Seleccionamos episodios importantes de la historia y formulamos entre 500 y 1000 pedidos sobre un mismo asunto a diversas reparticiones del Estado para reconstruir lo que pasó realmente y, muchas veces, reescribir la historia". Además de averiguar sobre la Guerra de Malvinas y el Plan Cóndor, Osorio y sus compañeros trabajaron con la política de los EE.UU. con Venezuela entre 1990 y 2000, el llamado caso Irán contras y la invasión de Bahía Cochinos, entre otros episodios relevantes de la historia reciente. Los documentos obtenidos pueden consultarse en www.gwu.edu.

    "Es extraordinario poder reconstruir episodios desde acá y tristísimo que no pueda hacerse desde el lugar donde ocurrieron", agrega Osorio, que prevé entre sus futuros proyectos solicitar la misma información en los EE.UU. y en la Argentina sobre las medidas que llevaron a la crisis de 2001. ¿Pasará ahora lo mismo que con las decisiones de la dictadura, volveremos a reconstruir desde allá?

    En Nueva Zelanda, las cosas, desde hace un tiempo, son diferentes. En el Archivo General del país, que Oyhanarte visitó recientemente junto con el intendente de Morón, Martín Sabbatella, y otros jefes comunales, hay una bóveda similar a la del Banco Central de la República Argentina. Pero en ella, no se atesora dinero sino el Tratado de Waitangi, firmado el 6 de febrero de 1840 entre los maoríes y la Corona Británica y considerado el acta fundacional de Nueva Zelanda. El documento tiene una forma particular y sus bordes llaman la atención por lo irregulares. ¿Cuál es la explicación para ello? Que literalmente lo comieron los ratones y, sólo después de eso, las autoridades neozelandesas tomaron conciencia de que su desidia, ayudada por dientes de varios roedores, estaba comiendo su historia.


    * Publicado en el Diario La Nación, de Buenos Aires, el 28 de octubre de 2007