
La noticia la da el diario El País en su edición de hoy domingo. Katyn, la extraordinaria película del director polaco Andrzej Wajda, está encontrando serias dificultades para su exhibición en la Rusia de Putin. Y no podría ser de otro modo ya que se trata de un extraordinario documento fílmico, una contundente acusación contra Rusia como la responsable de la matanza de 4,143 oficiales polacos en los bosques de Katyn, cerca a la localidad rusa de Smolensk en 1940, y que pese al reconocimiento oficial de la matanza por parte de ellos en 1990 y a existir sobradas pruebas de la misma, todavía constituye un crimen difícil de asimilar por el Kremlin, porque aunque el gobierno ruso de entonces reconoció la masacre, se negó a calificar a la misma de 'genocidio' y a revelar los nombres de los responsables. Como resulta obvio señalar, la película está inspirada en los sucesos ocurridos luego de la derrota del ejército polaco en 1939, en que la oficialidad polaca, prisionera del Ejército Rojo, fue trasladada a campos de prisioneros soviéticos mientras que los soldados polacos eran transferidos al ejército alemán como trabajadores forzados u obligados a luchar por ellos. La correspondencia que existe de los primeros con sus familias desde los campos soviéticos resulta fluida hasta los primeros meses de 1940, luego de la cual se pierde toda noticia sobre ellos. Hasta el 13 de abril de 1943, en que el ejército alemán, en su avance sobre Rusia, descubre unas fosas con centenares de cadáveres con las manos atadas a la espalda y con un tiro en la cabeza. Todos los cadáveres tienen el uniforme de oficiales polacos. Lo que sucedió antes y después de la matanza, y los pormenores de la masacre misma, están narrados en el film de Wajda con un realismo y una honestidad histórica que la película se convierte en un alegato no tanto ya contra el crimen en sí mismo, sino contra el silencio y la tergiversación de la historia que se pretendió hacer, y se hizo, durante décadas.
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¿A qué se debió la matanza? De todas las investigaciones realizadas, ninguna ha sabido dar una explicación convincente para ella. Sin embargo, siempre se han manejado tres hipótesis como las más plausibles. La primera de ellas alega que la matanza se realiza justo antes de la invasión alemana de Rusia, y ante el temor de que los polacos lucharan del lado de los alemanes, resultaba urgente deshacerse de ellos. Una segunda, sostenida básicamente por historiadores polacos, conjetura sobre las intenciones de Stalin de impedir el renacimiento de Polonia una vez finalizada la guerra y para lo cual había que eliminar en primer lugar a quienes encabezarían cualquier resistencia o rebelión contra la Unión Soviética. La tercera, y menos creíble de todas, es la que se basa en el acendrado odio que Stalin sentía por Polonia y en especial por su ejército, que le infringió una humillante derrota durante la guerra de 1920.
Pero si Putin ha logrado evitar que Katyn sea visto en Rusia, aquí podemos disfrutar de su visión gracias (como siempre) a los piratas de Polvos Azules que ya la tienen en venta en los puestos 'especializados' en filmografía europea y cuya adquisición resulta impostergable. ¿Es que acaso ninguna distribuidora traerá esta excelente película a salas limeñas?











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