Hace un par de semanas asistí a un taller de crónicas dictado por Juan Manuel Robles, en el que, como un ejercicio narrativo, se nos pidió a los participantes que redactáramos un breve autorretrato a partir de dos fotografías tomadas en distintas épocas. Sin saber muy bien porqué, escogí estas dos que aparecen abajo y ahora que todo está consumado, no hay palabras, ni metáfora ni ejercicio de estilo alguno que reemplace la presencia y ausencia que hay en ellas.

Autorretrato



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Por aquella época era tan feliz como delgado. “Loro flaco” le decían y no le importaba para nada la broma o el mote porque por aquel entonces todavía no existían para él los otros, sólo él y su madre, que está a su lado y quien parece sentirse más feliz que él mismo. Pareciera que ambos compiten por la sonrisa más grande o más sincera. Ella, con las manos cruzadas sobre su regazo, tiene la actitud digna y humilde con la que él siempre gusta recordarla, con la que se empeña en recordarla y en eso quizás radique porque le gusta tanto esa fotografía de las muchas que conserva de ella. Y porque en ella también se ve a sí mismo con la ilusión de que el mundo será igual para siempre y su madre y él también.



Entre una y otra imagen han transcurrido dieciocho años y ahora está casado, y se ve que el tiempo y las circunstancias han hecho lo suyo. Está gordo, excesivamente formal y obligadamente serio, muy serio. Aunque quisiera reír tanto como en la primera imagen, pero no puede ni debe. Y sin embargo está feliz, feliz de estar entre tanta luminaria intelectual a su lado y de la que él cree ingenuamente ser parte. Pero la sombra de esa noche irrepetible llega y sabe que entre tanta estrella rutilante falta la luz de su madre, cuya sonrisa esa noche no ilumina nada, se ha apagado para siempre y entonces mira a todos lados buscando lo que sabe que no va a encontrar nunca más.

Comments

3 Responses to “Elena Victoria Mattos Mattos (1937-2008)
In Memoriam”

  1. claudia garcia on domingo, septiembre 21, 2008

    siempre la recordaremos como la mujer, la madre, la esposa, la hija que nunca perdio la sonrisa y la alegria que la caracterizaba, por eso siempre estara con nosotros. Jorge tu esposo que siempre te tendra presente.

  2. claudia garcia on domingo, septiembre 21, 2008

    mi madre siempre tuvo una sonrisa sincera y luminosa, ahora que ya está en el cielo, cada estrella luminosa es una sonrisa de ella que nos acompañara el resto de nuestras vidas.
    CRISTINA MORENO MATTOS

  3. Daniel Salas on miércoles, septiembre 24, 2008

    Muy conmovedor retrato, Jorge. Un abrazo. Tú eres una de las personas a través de quien me interesé por la colonia y te lo agradeceré siempre.

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