El otro saqueo de la Biblioteca Nacional

Resulta un poco embarazoso (por no decir, ordinario) citarse a sí mismo, pero hay ocasiones en que las circunstancias lo obligan a uno a hacerlo. Hoy es una de esas. Nuestro amigo José Ragas ha publicado hoy el Manifiesto en defensa de nuestro patrimonio documental que desde hace un buen tiempo circulaba por Internet, a raíz de las nuevas denuncias que El Comercio ha hecho sobre nuevos robos y/o desapariciones en la Biblioteca Nacional. En ese sentido, quiero manifestar mi plena coincidencia con lo expresado por Pepe, el tenor del Manifiesto y condenar una vez más el expolio de nuesto patrimonio bibliográfico y documental. Por eso (y a eso me refería con lo de la autocita), publico una vez más lo que escribí con ocasión de la primera denuncia de El Comercio en enero de este año. Ojalá no haya motivo más adelante para republicarlo nuevamente o, peor aún, escribir otra nota en términos mucho más condenatorios, que parece ser eso pretendiera el doctor Hugo Neira que en sus declaraciones pretende denunciar una supuesta campaña en su contra y de la institución que dirige ¿Por quiénes? ¿Con qué fin? Serenidad, doctor Neira, serenidad (JMM).


En las páginas de El Comercio, en 1970, Luis Durand Florez escribía sobre la descapitalización documental peruana. Y hace unos días el mismo diario denunciaba, otra vez, el robo de auténticas joyas bibliográficas de la Biblioteca Nacional, patrimonio histórico y espiritual de todos los peruanos. Entre una y otra fecha lo que ha permitido semejante latrocinio propio de naciones bárbaras es lo mismo que permitió, en 1943, el incendio de la misma: la falta de recursos que en aquella ocasión condenó Raúl Porras: “Mientras se gastan millones en sostener otras grandes empresas burocráticas, la Biblioteca carece de fondos para libros, para estanterías y para guardianes”. Han pasado 66 años de estas palabras y la situación no ha hecho sino empeorar.

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Resulta increíble de creer, pero hay quienes creen que la Biblioteca Nacional sólo requiere de dinero para comprar libros, olvidando las otras tareas a las que está obligada, por ley, como depósito y guardián de nuestra memoria histórica e intelectual. Tal vez a este “desdén que los analfabetos tienen por los libros”, como apuntaba Ricardo Palma, se deba que ella no cuente con más personal calificado y probo que requiere para cumplir a cabalidad con sus funciones, que éste mismo disponga de sueldos dignos que alejen cualquier tentación dolosa con el acervo que custodian, y, sobre todo, con equipos de seguridad mínimos con el que sí cuentan, por ejemplo, muchas bibliotecas de universidades privadas para salvaguardar su patrimonio bibliográfico.

En circunstancias como esta, resulta un lugar común repetir que la falta de dinero impide no sólo investigar sino conservar ese mismo patrimonio que hoy subsiste amenazado por la desidia oficial y la angurria comercial de salvajes. Que este se oferte impunemente por ‘delivery’, como un pedazo de carne, sólo puede dar otra medida de qué tan honda es la crisis moral en la que hemos caído. Hemos llegado a perder el respeto por el más sagrado objeto de la cultura y hemos echado al olvido absoluto y a la indiferencia total el templo donde se le honra.

Y como si esto fuese poco, como si semejante acto de incultura no bastase para avergonzar a los hijos de nuestros hijos, que algún día preguntarán dónde estábamos cuando todo esto sucedía y a los que heredaremos poco o nada de lo mucho que nosotros heredamos de los que nos precedieron, somos testigos también del robo impune de cientos de cajas de documentos de un organismo oficial del Estado a plena luz del día. Lo que en buena cuenta significa que al abandono del Estado, debemos sumarle también la negligencia propia de los irresponsables. Una negligencia que ha permitido, a lo largo de nuestra historia, que cientos de documentos y libros valiosos se pierdan para siempre en incendios, robos, saqueos y más robos. Tantos que con todos ellos podría armarse otro Archivo Nacional completo o una nueva Biblioteca Nacional. O ambos. ¿Hasta cuándo?


Publicado originalmente el 29 de enero de 2009

5 comentarios :: El otro saqueo de la Biblioteca Nacional

  1. Qué buen artículo ha escrito! Es muy cierto todo lo que dice, la cultura es uno de los sectores menos atendidos en nuestro pais, y una pena realmente la situación de la biblioteca nacional, ojalá la empresa privada también tomará alguna iniciativa para hacer mejoras, se de instituciones como el banco de crédito (BCP) que brindan este tipo de apoyos. Pero en definitiva la obligación de atender esto es del gobierno y que no solo se acuerden de nuestra historia y cultura para promociones turísticas e impresionar a los extranjeros que también se vea como algo que nos va a enriquecer a todos y no hablo precisamente de una riqueza material.

    El dia que este pais tenga una total reforma educativa las cosas irán cambiando en realidad, pero también depende de cada uno de nosotros desarrollar conciencia y equilibrio ante lo que nos rodea.

    Un saludo!

  2. Verdaderamente lamentable. En España, a pesar de ser un País teóricamente entre los diez más ricos del Munod, también robaron hace unos años unos mapas de incalculable valor de la Biblioteca Nacional. Ya veis, ocurre en todas partes, ya no es falta de seguridad, es desidia, irresponsabilidad y en ocasiones, corrupción.

  3. Dentro de un tiempo, alguien en el ministerio decidirá tomar cartas en el asunto y, en aplicación de la tan hispana ley del péndulo, nos iremos al extremo contrario y se exigirán mil avales extraordinarios para que los verdaderos estudiosos, escritores o científicos que necesitan investigar para su trabajo accedan a los fondos. No estaría mal una dotación extraordinaria para la digitalización total de los fondos y la creación de un sistema de acceso a ellos abierto y sencillo.

  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.
  5. Muchos compartimos su indignación. Ojalá pronto haya noticias más felices sobre la Biblioteca Nacional. Por ejemplo, que Neira deje el cargo a alguien más capaz para el mismo.
    Por otro lado, tiene razón: hubo problemas con el feed delblog. Pero este ya se solucionó y está funcionando bien. Usted debe tener el anterior, el que estaba dando problemas. Por favor, actualice su feed.
    Gracias.