"Hay un nuevo impulso por revisar la historia" (*)

A partir de su libro “¡El pueblo quiere saber de qué se trata!”, la historiadora tucumana Noemí Goldman explica los procesos revolucionarios de Mayo y la noción de “opinión pública”.

La historiadora Noemí Goldman sostiene que a la gente le empezó a interesar la historia argentina, entre otros motivos, a partir de la crisis del año 2001, que generó un interés colectivo por interrogar sobre el pasado. De todos modos, advierte sobre los riesgos de las lecturas reduccionistas del pasado. “No se puede pensar que todos los males de la Argentina actual son de origen. Por otra parte, cada período histórico tiene su configuración particular, que hay que entender en sus propios términos”, afirma. Para explicar por qué hay versiones renovadas de la historia argentina - como la que ella asume en su estimulante libro “¡El pueblo quiere saber de qué se trata!”-, Goldman enfatiza que ello se debe en parte a la estabilidad democrática, que permitió la incorporación de muchos jóvenes investigadores, favorecidos en parte por el Conicet . Y que de la mano de todos esos factores se ha despertado un interesante movimiento editorial sobre el tema, tal como lo muestran “¡El pueblo quiere saber de qué se trata!” - que integra la colección “Nudos de la historia argentina”-, y “Lenguaje y revolución. Conceptos políticos clave en el Río de la Plata 1780 – 1850”, del cual Goldman es editora (hay textos de seis autores). Ambos acaban de ser presentados el viernes, en la tradicional Librería Hernández de Buenos Aires, por la historiadora Hilda Sábato y el italiano Antonio Annino (Universidad de Florencia).

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- Estamos en la semana de Mayo. Supongamos que un alumno del secundario tenga en su currícula el libro “¡El pueblo quiere saber de qué se trata!” ¿En qué cree que le cambiará la visión que tenía, hasta ahora, de la revolución de Mayo?

- El libro se pregunta acerca de las condiciones que hicieron posible la Revolución de Mayo, sin presuponer que en las etapas previas ya estaba inscripto su desenlace. En tal sentido, se emprende una relectura de las concepciones que acompañaron aquel proceso, vinculadas con la cuestión de la acefalía del poder real y de la legitimidad como problema central al cual se enfrentaron los protagonistas del período. El libro enseña cómo la palabra “independencia” tuvo variados sentidos en el período previo a mayo de 1810, y fue usada en diferentes contextos y por diversos actores dentro de una grave crisis de acefalía, agudizada en América del Sur por la disputa entre los distintos imperios europeos, las tensiones jurisdiccionales, las aspiraciones autonómicas y los proyectos de reformas. En suma, el libro abre el abanico al conjunto de las alternativas y experiencias vividas por los protagonistas de la Revolución de Mayo en sus inicios .

- Parece que la historia tradicional se ha ocupado más de enfatizar sobre los personajes que sobre los procesos…

- Me parece que la divulgación histórica sigue poniendo más el énfasis en las personas que en un conjunto de nuevos actores, muchos de los cuales no son necesariamente individuos sino ciudades, pueblos, provincias, cabildos. Y eso está vinculado al concepto de soberanía, porque muestra cómo surgen reclamos soberanos de esos colectivos.

- Una novedad de su libro es que en él se muestra cómo “ayuda” en la búsqueda de soberanía la crisis de las metrópolis.

- Así es. La disputa entre los imperios europeos no es un factor exógeno. Y lo dice el propio Belgrano en su autobiografía.

- Tanto en “¡El pueblo quiere saber de qué se trata!”, como en el libro que usted acaba de presentar - “Lenguaje y Revolución”- aparece con insistencia el concepto de opinión pública ¿Habría sido posible hablar de opinión pública en el período revolucionario sin los nacientes medios?

- Entre 1808 y 1814 se rompe el esquema de publicación del Antiguo Régimen y se asiste al surgimiento de folletos, hojas volantes y periódicos, alentados por los decretos sobre libertad de imprenta que se promueven tanto en España como en Hispanoamérica. En esta inédita coyuntura la voz “opinión pública” ingresa en la publicística política con dos acepciones: como contralor y guía de la acción de los nuevos gobiernos provisionales, y como espacio libre de comunicación y discusión sobre asuntos de interés común. En la Orden de la Primera Junta Gubernativa que dio vida a la “Gazeta de Buenos Ayres”, en junio de 1810, la noción de opinión pública empieza a usarse para dotar de legitimidad al naciente gobierno. Mariano Moreno fundamenta la creación del nuevo periódico en la necesidad de una “continua comunicación pública” de los actos de gobierno y de sus principios políticos, siendo esta el principal vínculo entre el pueblo y sus representantes. A la función legitimadora, Moreno agrega la de esclarecimiento de los principios que debían fundamentar la acción política. Esta nueva tarea –que aparecerá reiteradamente en las posteriores publicaciones rioplatenses- sería no sólo obra del gobierno, sino de los “sabios” u “hombres ilustrados”, convocados para desplegar sus discursos en el periódico, dirigir el patriotismo y expresar la fidelidad a las nuevas autoridades.

- En gran parte del imaginario sobre la conformación de la Nación, muchas de las figuras centrales aparecen con la imagen militar, más que como civiles ¿Tiene eso relación con la importancia de las milicias urbanas en el período revolucionario?

- El peso de las milicias urbanas es decisivo en el desenlace de los sucesos que condujeron a la conformación de la Primera Junta, pero también lo fue la presencia de destacados abogados y hombres de letras como Moreno, Castelli, Paso y Belgrano, entre otros.

- Otro elemento novedoso de su flamante libro es el reconocimiento de la plebe urbana como actor político en el período revolucionario….

- La plebe urbana que aparece en el escenario político con las invasiones inglesas también se constituirá en un nuevo actor político, aunque su accionar será en gran parte guiado por la élite para dirimir disputas por el poder. Por suerte, ya contamos con sólidos libros de historia sobre la formación y el accionar de la plebe urbana en Buenos Aires, como el reciente libro del historiador Gabriel Di Meglio, “¡Viva el bajo pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la política entre la Revolución de Mayo y el rosismo”.

- ¿Y la burguesía? ¿ cómo juega en ese período?

- Si bien la aspiración al libre comercio era compartida por el conjunto de los criollos que participaron en el movimiento, las investigaciones sobre el tema mostraron que no existían aún las clases, en el sentido en que las entendemos hoy, sino comerciantes vinculados con la producción mercantil, y no con una producción capitalista de aparición más tardía. Por otra parte, las bases sociales del nuevo poder fueron inestables y no siempre contaron con el apoyo de los comerciantes, sobre los cuales cayó todo el peso del sostenimiento de los ejércitos en campaña.

- En “¡El pueblo quiere saber de qué se trata!” llama la atención el concepto de “patria” de Buenos Aires. ¿Hay también ahí una génesis de lo que vendría, de la imposibilidad de construir un país federal?

- En el libro señalo que el nuevo protagonismo adquirido por los criollos, durante las invasiones inglesas, y como resultado de la conformación de las milicias voluntarias, incidió en la afirmación de un orgullo localista identificado con la patria de Buenos Aires. Esta identidad localista porteña iba a jugar un rol político muy importante durante buena parte del siglo XIX, e incidió en el surgimiento del centralismo porteño.


Más en: Historia secreta de mayo de 1810


* Publicado en la Gaceta de Tucumán, el 24 de mayo de 2009.

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