¿Tenemos una nación?

"Después de 200 años ¿tenemos una nación?", se pregunta Luis Alberto Romero en un artículo publicado hoy en La Gaceta de Tucumán y la pregunta es tan valida para ellos, los argentinos, como para nosotros. En realidad, para todos los países de América Latina. A un año de cumplirse el bicentenario de su Independencia para algunos de ellos, la pregunta de Romero clama por una respuesta, sino definitiva por lo menos desprovista de los clásicos fervores patrioteros y ditirámbicos con que suelen salirnos los historiadores más tradicionales. ¡Por supuesto que hay nación!, nos dicen ellos y nosotros nos preguntamos dónde. ¿Aquí, en Lima, donde la polarización política divide cada vez más a los peruanos hasta en los temas donde debería haber mayor consenso? ¿O tal vez en la Amazonía, donde el Estado quiere desconocer los derechos de la mayoría en nombre de una minoría a miles de kilómetros de ella?

Muchos de los conceptos e ideas, así como los cuestionamientos, que desglosa Romero a lo largo de su artículo bien podrían aplicarse para el Perú. Recapitulando cómo vieron el primer centenario los argentinos de 1910, Romero se hace la misma pregunta que se hicieron aquellos: ¿Qué tareas nos parecen pendientes? Más aún, cuando escribe, por ejemplo, que: "No es posible pasar por alto que en estos recientes 100 años conocimos dos Argentinas diferentes, separadas por una profunda brecha en la década de 1970", resulta inevitable señalar que esa década de muerte para ellos inaugurada por la Junta Militar, fue para nosotros la década de los 80 con el inicio de la violencia armada en nuestro país.

¿Qué tareas tenemos pendientes? Muchas. La primera de ellas, hacer real, palpable, tangible para muchos peruanos aquella 'comunidad imaginada' de la que habla Benedic Andeson.

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