Otra vez el Colegio de Historiadores

La siguiente 'columna' en torno al Colegio de Historiadores ha sido publicada el día de hoy en el diario Correo de la ciudad de Arequipa. La misma no va firmada, pero por el tono de la misma y los razonamientos casi calcados que esgrime de los documentos de la AHIRSA, debo suponer que el columnista es un miembro de la misma. Sobre la columna en cuestión quisiera decir dos cosas. La primera, que el texto nos devuelve al principio del debate. Después de semanas de discusión e intercambio de ideas, estos señores vuelven sobre los mismos temas y con los mismos argumentos. La segunda, que hay que felicitar a los promotores del CHP el hecho de que tengan a su disposición un medio de comunicación, un diario, para la difusión de sus ideas (Aquí sería casi imposible publicar lo que ellos han publicado de manera anónima). Aquí, salvo dos historiadores, que afortunadamente son columnistas en diarios impresos, ningún medio se ocupó del asunto. Si no fuera por la blogósfera de historia (gracias, José Ragas) que la dio a conocer, el asunto habría pasado completamente desapercibido. ¿Hasta cuándo? (JMM).

Un colegio para historiadores (*)

AREQUIPA | Hace poco la Comisión de Educación del Congreso del Perú aprobó unánimemente la creación del Colegio Profesional de Historiadores del Perú, como eje fundamental de la defensa de la profesión; justamente con el aval de la mayoría de historiadores del sur, proyecto que AHIRSA promueve y asume la defensa. Pero, en los últimos días, hay opiniones en contra de la propuesta enmarcada dentro del principio constitucional y legal de la República peruana. Con todo, esas opiniones contrarias de personajes que quieren menospreciar una propuesta del sur. Gente que ha vivido de la historia y no para historia, sin ser historiador; no negamos que los lingüistas, abogados, profesores, etc., escriban, pero, deben respetar la profesión que viene de las aulas universitarias, específicamente de siete universidades.

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Autotitularse historiador, sólo por su afición a la historia, no da derecho a ocupar nuestro campo de estudio y de alguna manera el campo laboral. Además, estudiar un doctorado de historia fuera del país, donde sólo se estudia en promedio dos o tres años, desluce nuestros estudios profesionales, mientras nosotros lo hacemos en el pregrado cinco años, luego presentamos tesis. Precaria realidad, y, todavía hay la osadía de publicar artículos contrarios a espaldas de la mayoría.

La profesión de historiador ha evolucionado desde los tiempos de Jorge Basadre G. y Raúl Porras Barrenechea, los cuales estudiaron letras para acercarse a la profesión, graduándose de DOCTORES EN LETRAS. Cambia el status quo cuando en los sesenta surgen escuelas profesionales, especialmente en las universidades públicas. Antes de 1984 fueron Doctores en Historia Pablo Macera, Heraclio Bonilla, Franklin Pease, Manuel Burga, Eusebio Quiroz Paz Soldán, y otros. A partir de la actual ley universitaria se otorga titulo de licenciado en historia y demás grados.

Ahora, el 95% de nuevas generaciones de historiadores se forman a través del estudio en las referidas escuelas profesionales. Es momento de ratificar la defensa del campo laboral, estando capacitados para hacer la historia de la medicina o del derecho, y especialmente la historia local y regional. Empero, no quiere decir que nosotros no trabajamos interdisciplinariamente, claro que lo hacemos, porque las nuevas tendencias historiográficas lo ameritan; así, el historiador utiliza, por ejemplo, la arqueología y geografía, pero jamás diremos que somos arqueólogos o geógrafos, la profesión se defiende y respeta.

Es momento de cerrar filas detrás del Colegio profesional como antaño, y defendernos de intereses creados de pocos, y protejamos nuestro título profesional. Además, en breve veremos nosotros y las futuras generaciones nuestro Colegio Profesional. Y, promueva a nuevas generaciones de historiadores con las mismas capacidades de Basadre o Porras, no lo sé, en la cancha se miden los gallos, dice un viejo adagio.


* Publicado en Correo, de Arequipa, el 4 de julio de 2009.

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