"La crítica social de Larra continúa vigente en la España de hoy día" (*)

Manuel Martín Ferrand y Alfredo Amestoy defienden la figura del escritor, que ocupó ayer la cita de los Martes Literarios en el bicentenario de su nacimiento

Por JOSÉ CARLOS ROJO| SANTANDER


«Alarma». Es la palabra que sugiere el revisionismo de una de las grandes figuras del Romanticismo español. «Apenas existen ecos de su bicentenario y todo ello constata la falta de memoria de lo nuestro», denunciaba Manuel Martín Ferrand, periodista.

Participó en la mesa del ciclo Martes Literarios de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que en la cita que ayer dedicó su recuerdo a Mariano José de Larra. Su colega de profesión, Alfredo Amestoy compartió y discutió opiniones surgidas también en el curso que en torno al escritor y periodista se tratan durante la semana en el monográfico 'La vigencia de Mariano José de Larra'.

Han transcurrido dos siglos desde su nacimiento, pero sus reivindicaciones sociales aún siguen vigentes. Cerca de 500 artículos conforman la obra periodística de Mariano José de Larra «y ya hay quién denuncia la sospechosa ocultación del aniversario. No es un caso aislado. El pasado año ocurrió algo parecido con Espronceda».

>>> Seguir Leyendo... >>>

El pesimismo del autor romántico enciende una mecha que termina en la bomba del devenir: «cuando el pasado no le interesa al presente, el futuro es imposible».

Son palabras, ideas, conceptos, denuncias..., cuya traducción a las problemáticas sociales de la actualidad resulta de lo más eficaz. «Larra pertenece a una época en la que arranca el proyecto de una nueva España. Llega con el afrancesamiento y se consolida como uno de los máximos hostigadores del carlismo, y todo ello completado con la entrada en vigor de nuestra primera constitución». Los textos rezumaban crítica «que alcanzan a una sociedad, la de hoy, que perfectamente puede ser contenedor de esas frases».

Su pensamiento constituye el paradigma del compromiso con su época, con unas atenciones que van dirigidas directamente a la sociedad, a su falta de actividad, a la ausencia de integración en su propia conciencia, en la inexistencia de respuesta a los excesos del poder. Ambos periodistas coincidieron en denunciar, en la velada literaria del Paraninfo, «el olvido y el sospechoso silencio» al que están sometidos Larra y Espronceda, cuyo romanticismo podría haber competido con el de otros autores exponenciales del movimiento en Europa.

El dibujo del pensamiento del que se escondiera bajo el seudónimo de 'Fígaro', se torna oscuro, tétrico y la sentencia es clara. «Larra murió de desesperación, consecuencia del amor imposible, pero también de la España que le dolía». De una nación que, con la distancia del tiempo, aún enferma de los mismos males.

«Donde continuamos disfrutando de una democracia escasa, formal, que no es representativa ni parlamentaria y en la que la 'partitocracia' es el verdadero espíritu popular». Ferrand encontró así los frágiles cimientos que la nación no ha sabido apuntalar, idea aprovechada por Alfredo Amestoy para espolear el imaginario y encontrar la revisión del mismo concepto de Larra. «Ya no sabríamos si se trata de un arquetipo, un prototipo o un estereotipo. El tiempo le hizo perder definición. Convendría pensar si es algo a imitar, algo inimitable o lo que ya está consolidado, cerrado, y aceptado como tal para constituir un legado.

¿Qué es y qué puede ser para nosotros Larra? Su muerte prematura contribuyó a generar la duda. Aunque ciertas cosas están claras. Todo periodista ve reflejado en Larra un ideal de su profesión, porque si bien «es recordado como clásico de la literatura española, el reconocimiento es mayor cuando se hace en el contexto de la profesión periodística», aseveró Amestoy.


* Publicado en eldiariomontanes.es, el 5 de agosto de 2009.

0 comentarios:

Publicar un comentario