Pío Moa y la mitología histórica

Apenas unos días después, o precisamente por eso, de conmemorarse el 70 aniversario del fusilamiento de las Trece Rosas, el periodista e historiador español Pío Moa ha publicado en su columna habitual de Libertad Digital un artículo provocador desde el título mismo, "Trece rosas y muchas jetas", además de irreverente y poco oportuno. Pero más que carecer de buen gusto y sentido de la oportunidad para titular su columna, lo que más hay que condenar en la misma es la justificación que hace de un crimen colectivo. De un asesinato injustificable y masivo. Lo de Moa es, para decirlo de la forma más clara, la muestra más ruin y abyecta de un revisionismo del que puede darse el lujo ser Moa su representante más calificado.

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Como sabemos, tras concluir la Guerra Civil española y triunfar el bando franquista, vino el exilio de los cuadros republicanos y la persecución y carcelería de los que no pudieron escapar o, simplemente, optaron por quedarse en el país. En este contexto de persecución a los vencidos, fueron detenidas 13 mujeres madrileñas al ser identificadas como militantes del Partido Comunista de España (PCE) y de las las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Tras el asesinato de un comandante de la Guardia Civil y su hija el 29 de julio de 1939 en Extremadura, fueron fusiladas como represalia por el crimen perpetrado por miembros de su organización aún libres junto con otros 42 militantes varones del PCE y las JSU. Al momento de ser ejecutadas, siete de las víctimas eran menores de edad.

Esta historia que he reseñado en unas pocas líneas bastaría por sí sola, en cualquiera de sus detalles, para condenar este crimen cometido hace 70 años. De ahí que lo que trata de hacer Moa en su texto no tenga ningún asidero, ni moral ni histórico. Sobre todo esto último. Porque quienes crean que lo que hace Moa es historia, se equivocan. Lo suyo ni es historia ni es periodismo. Es revisionismo puro, discurso político disfrazado de discurso histórico. Así de simple. Este señor está empeñado en construir, como dice Hobsbawn, una 'mitología histórica' acorde con sus intereses y a quien representa. De ahí su empeño que ni siquiera guarda las formas más elementales por los muertos o los familiares de estos.

Pero lo peor de todo es que este tipo de revisionistas de la historia no es el único, y seguramente tampoco será el último. Ni ahí, en España, ni aquí, en América Latina. Como ya volveré a comentar.

2 comentarios:

  1. Mira como un periodista catalán y comunista explica algunos asesinatos que cometieron en 1934:
    «En Turón se produjo el fusilamiento de nueve frailes; fusilamiento que,revolucionariamente, no está del todo justificado. Eran, es cierto,
    enemigos de la clase trabajadora, pero de entrada hacía falta ver si
    su fusilamiento resultaba provechoso para la revolución. La vida de
    aquellos hombres, en un momento dado, triunfando o no la insurrección, podía ser provechosa. Algo parecido se puede decir de otros fusilados, tanto de los jefes de los carabineros como de los paisanos. Es posible que el ingeniero señor Del Riego con su muerte pagase la conducta observada con los trabajadores» MOLINS Y FABREGA, Narciso. UHP. La insurrección proletaria de Asturias. Ediciones Júcar, 1977. Página 127.

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  2. Hola:

    Creo que no has entendido el artículo de Moa. Te invito a releerlo.

    1. De los 42 hombres fusilados nadie se acuerda.

    2. Del asesinato terrorista, a sangre fría de un militar, su hija adolescente y un soldado conductor en la carretera de Extremadura, nadie se acuerda.

    3. De la legalidad del fusilamiento de estas gentes de las terroríficas JSU, nadie se acuerda.

    4. Del aplastamientor de raíz del terrorismo comunista, nadie se acuerda...

    Aquí nadie se acuerda de que los socialistas y los comunistas llevaron al país a una guerra civil: sus crímenes, su revolución de Asturias, sus trampas electorales, su asesinato de Calvo Sotelo, su dependencia moscovita...

    En fin, para mitología la de las trece rosas, digo espinas sangrientas.

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