Una voz discordante (*)

Por Manuel Burga

El libro de Charles Walker, Diálogos con el Perú. Ensayos de historia, ha sido presentado tanto en Cusco como en Lima y eso merece una explicación. Es un libro de historia, una voz discordante, que nos faltaba escuchar. Extenso, 469 páginas, publicado por el Pedagógico San Marcos, reúne 15 ensayos. El autor, joven historiador norteamericano, profesor de la U. de California (Davis), con un recorrido profesional de 22 años, nos advierte que no le pidan marco teórico, teorías sofisticadas. Su sincera intención, nos dice, es dialogar con el Perú a través de su historia. Yo sí creo que tiene “un marco teórico”, una agenda oculta, consciente o inconsciente.

El libro tiene tres partes. En la primera, Lima, la ciudad sirve como escenario para analizar temas que me parecen trascendentes. Entre ellos el peso de la religión y de la iglesia, que son analizados de una manera bastante original a partir de las diversas secuelas que dejó el terremoto y tsunami del 28 de octubre de 1746. Muere muchísima gente en Lima y el Callao es literalmente arrasado por el tsunami. Entonces todos miran al cielo y se preguntan, ¿por qué esta destrucción y muerte? No hay respuestas, todos callan. Sin embargo un padre, Joaquín de la Parra, en 1756, diez años después, cuando el recuerdo solamente producía pesadillas, se atreve a predicar desde el púlpito, casi dramatizando, sobre las visiones de unas monjas limeñas, que manifestaban que Dios había manifestado su ira ante el relajamiento de las costumbres.

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Llama la atención cómo una catástrofe de esta magnitud desnuda a los actores sociales y enfrenta a los poderes de la época, el virrey, el arzobispo, el inquisidor, los notables y los sectores populares. Al final gana la Iglesia, el párroco iluminado fue silenciado, pero lo curioso es que en la lucha entre los notables y los sectores populares el virrey, que cuidaba la continuidad del orden colonial, parecía alinearse con las mayorías sociales y buscar la seguridad de todos los pobladores. Compara la situación de Lima, afectada por el terremoto, con Lisboa, circunstancias similares y la misma época, pero con una historia más bien al revés, pues en Europa la razón parece triunfar.

En la segunda parte el gran tema es la sublevación de Túpac Amaru II (1780-1781). La analiza a su manera, dentro de la lógica de las explicaciones y desarrollo de su libro. Rescato solamente la enorme secuela que dejó este movimiento en las conciencias colectivas de la época: un gran miedo, como el que recorre el territorio francés luego del estallido de la Gran Revolución. Tan grande que genera un abismo que comienza a separar a los indígenas, del resto de la población, En su opinión, que es además muy compartida, este gran movimiento anticolonial, cargado de emociones nativistas, parecería desacelerar el proceso histórico que conduce a la independencia, generando más bien actitudes y mentalidades que hacen desaparecer al indígena del escenario republicano.

Aparece una actitud antiindígena, un gran miedo, como silencio, inhibición, en el discurso criollo, en el Mercurio Peruano, como el de Unanue, que defiende el clima, la naturaleza, las plantas, pero olvida al hombre, al indio. Pero –el autor lo enfatiza– no todo fue así: aparecen también voces discordantes, criollos atípicos, como el chileno Eyzaguirre, que levantan el tono, ciertamente con moderación, en defensa del indio, y termina –como el párroco iluminado del siglo anterior– silenciado. El otro gran tema es la independencia y vuelve, pero de manera original y documentada, sobre sus debilidades. La independencia no generó, como esperaban algunos liberales auténticos, ciudadanía, nación, sino caudillos conservadores, también liberales, que ignoraron la presencia de las mayorías indígenas.

En la tercera parte, como un final bastante lógico de una historia republicana errática, sin teleología ni escatología, analiza el trabajo de la CVR reciente, los peruanos inmigrantes en Chicago y finalmente rompe lanzas contra “La Nueva Historia y la historia de siempre”, en nuestro país. El tema de la verdad y la historia o de la historia como búsqueda de la verdad es un tema tan difícil que los historiadores generalmente lo abordan en la madurez. Bienvenido Chuck Walker. ¿Los peruanos en Chicago? No es un tema estrictamente de historia, pero sí resultado de una historia que hubiera podido ser mejor.

Finalmente el autor nos devuelve a la historiografía de los años 80, que algunos quisieran ver sepultada, o quizá simplemente superada. Lo hace de la mano de notables historiadores peruanos, cuyas voces discordantes ahora parecen algo silenciadas, opacas, pero que gracias a este libro las volvemos a escuchar, para decirnos algo tan simple que todos sabemos o sentimos: el gran proyecto de nación es aún una promesa en nuestro país y lo debemos construir no contra las mayorías, sino como se construyen las naciones modernas.


* Publicado en La República, el 6 de agosto de 2009.

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