San Marcos exonerará del pago a 1.000 postulantes

Estudiantes de bajos recursos económicos que hayan tenido como promedio 15 en sus notas serán los beneficiados.

Piden presupuesto para continuar investigaciones

Walter Alva recordó que en el 2016 no se ejecutaron trabajos de investigación arqueológica en Lambayeque.

Se realizarán tours nocturnos en Chavín de Huántar

Ministerio de Cultura autorizó visitas para promover importante monumento arqueológico.

Polémica de los Pitufos comunistas ya es mundial

La prestigiosa BBC hace eco de la polémica desatada en Uruguay por comparar a los Pitufos con una sociedad comunista.

¿Se hará realidad la ficción cinemtográfica

Según la agencia, roca espacial circuló demasiado cerca de nuestro planeta.

Hobsbawm y la crisis global

Nuestro amigo Jorge Luis Valdez, de La Bitácora de Hobsbawm, debe estar realmente muy ocupado que no ha tenido tiempo de recoger esta entevista a Eric Hobsbawm publicada el domingo último en Página 12 de Argentina. En ella, el historiador inglés demuestra que sigue siendo el mejor historiador vivo de nuestro tiempo, además de un excelente analista de la coyuntura internacional. Con la lucidez que lo caracteriza, el autor de "Historia del Siglo XX vuelve sobre los temas que son recurrentes en las entrevistas que le hacen últimamnete y que ponen en evidencia, a sus 92 años, la preocupación que le causa la sociedad contemporánea: los nacionalismos, la xenofobia, el marxismo, la economía global.

“Además de injusto, el mercado absoluto es inviable” (*)
Reportaje al historiador Eric Hobsbawm sobre la crisis global y las amenazas para la democracia

Por Martín Granovsky **


En junio cumplirá 92 años. Lúcido y activo, el historiador que escribió Rebeldes primitivos, La era de la revolución y la Historia del siglo XX, entre otros libros, aceptó hablar de su propia vida, de la crisis del ’30, del fascismo y el antifascismo y de la crisis actual, que según él es a la economía de fundamentalismo de mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue a la lógica soviética del socialismo. Una charla antes del G-20 y la llegada de Cristina a Londres.

>>> Seguir Leyendo... >>>

Eric Hobsbawm aparece en la puerta de la embajada de Alemania en Londres. Son poco más de las tres de la tarde en la hermosa Belgrave Square y las banderas de las embajadas se adivinan por detrás de las copas de los árboles. Lleva anteojos, la gorra puesta, un abrigo no muy pesado. Saluda. Tiene manos grandes y huesudas, pero no parecen las manos de un viejo. Ninguna deformación de artritis las atacó. Muy pronto una pequeña prueba demuestra que las piernas de Hobsbawm también están en buena forma. Baja con agilidad los tres escalones que llevan del palier a la vereda. Parece ver bien. Tiene un bastón en la mano derecha. No se apoya en él, pero quizá lo use como un seguro, por si trastabilla, o como un sensor de alerta temprana que detecta escalones, charcos y, de inmediato, el cordón de la vereda. Hobsbawm es alto y flaco. Uno ochenta y pico. No pide ayuda. El chofer del Foreign Office le abre la puerta izquierda del Jaguar negro. Entra en el auto con facilidad. El coche es grande, por suerte, y cabe, pero el viaje igual es corto.

–Vino un historiador alemán, por eso estoy en la embajada, y debo volver –avisa–. Llegó de visita a Londres y quiso conversar con algunos de nosotros. Sé que vamos a Canning House. Está bien. Poco trayecto, ¿no?

El auto da media vuelta a Belgrave Square y se detiene frente a otro palacete blanco de tres escalones, porche rodeado de columnas y puerta de madera pesada. Por algún motivo mágico el conductor de pelo blanco con mechón sobre la cara, traje azul y sonrisa como la del ayudante del inspector Morse de Oxford, ya le abre a Hobsbawm. Entre esas construcciones tan parecidas, la elegancia del Jaguar lo asemeja a un carruaje recién lustrado. El cochero sonríe cuando Hobsbawm desciende. El profesor le devuelve la simpatía mientras trepa con facilidad hasta un hall oscuro. Ya entró en Canning House y a la derecha ve una enorme imagen de José de San Martín. A la izquierda del pasillo, una gran sala. El té ya está servido. Es decir, el té, las masas y una torta. Otro cuadro del mismo tamaño que el de San Martín. Es Simón Bolívar. Y también es Bolívar el caballero del busto sobre el aparador.

¿Cuánto té habrán tomado Bolívar y San Martín antes de salir de Londres a Sudamérica, a principios del siglo XIX, para cumplir su plan de independencia?

Hobsbawm apura la primera taza y quiere ser él quien arroje la primera pregunta.

–¿Cómo está la Argentina? –interroga pero no tanto, porque no espera y comenta–. El año pasado Cristina estuvo por venir a Londres para una reunión de presidentes progresistas y pidió verme. Yo dije que sí, pero ella no vino. No fue su culpa. Estaba en medio de la confrontación con la Sociedad Rural.

Hobsbawm habla un inglés sin la afectación ni el tartamudeo de algunos académicos del Reino Unido. Pero acaba de pronunciar “Sociedad Rural” en castellano.

–¿Qué pasó con ese conflicto? –pregunta.

Tras la explicación correspondiente, el profesor inclina la cabeza, más curioso que antes, mientras con la mano derecha su tenedor intenta cortar la tarta de manzana. Es una tarea difícil. Entonces se desconcentra de la tarta y fija la mirada esperando, ahora sí, alguna pregunta.

–El mundo está complejo –afirma sin embargo manteniendo la iniciativa–. No quiero caer en slogans, pero es indudable que el Consenso de Washington murió. La desregulación salvaje ya no sólo es mala: es imposible. Hay que reorganizar el sistema financiero internacional. Mi esperanza es que los líderes del mundo se den cuenta de que no se puede renegociar la situación para volver atrás sino que hay que rediseñar todo hacia el futuro.

–La Argentina experimentó varias crisis, la última fuerte en 2001. En 2005 el presidente Néstor Kirchner, de acuerdo con el gobierno brasileño, que también lo hizo, pagó al FMI y desenganchó a la Argentina del organismo para que el país no siguiera sometido a sus condicionalidades.

–Es que a esta altura se necesita otro FMI absolutamente distinto, con otros principios, que no dependa sólo de los países más desarrollados y en el que una o dos personas toman las decisiones. Es muy importante lo que están proponiendo Brasil y la Argentina para cambiar el sistema actual. ¿Cómo están las relaciones entre ustedes?

–Muy bien.

–Eso es muy importante. Manténganlas. Las buenas relaciones entre gobiernos como los de ustedes son muy importantes en medio de una crisis que también implica riesgos políticos. Para los standards norteamericanos, los Estados Unidos están girando a la izquierda y no a la extrema derecha. Eso también es bueno. La Gran Depresión llevó políticamente al mundo a la extrema derecha en casi todo el planeta, con excepción de los países escandinavos y los Estados Unidos de Roosevelt. Incluso en el Reino Unido llegó a haber miembros del Parlamento que eran de extrema derecha.

–¿Y qué alternativa aparece?

–No lo sé. ¿Sabe cuál es el drama? El giro a la derecha tuvo dónde recostarse: en los conservadores. El giro a la izquierda también tuvo en qué descansar: en los laboristas.

–Los laboristas gobiernan el Reino Unido.

–Sí, pero me gustaría hacerle un planteo más general. Ya no existe la izquierda tal como era.

–¿La extraña?

–Lo señalo.

–¿A qué se refiere cuando dice “la izquierda tal como era”?

–A las distintas variantes de la izquierda clásica. A los comunistas, naturalmente. Y a los socialdemócratas. ¿Pero sabe qué pasa? Todas las variantes de la izquierda precisan del Estado. Y durante décadas de giro a la derecha conservadora, el control del Estado se hizo imposible.

–¿Por qué?

–Muy sencillo. ¿Cómo controla usted el Estado en condiciones de globalización? Conviene recordar que a principios de los ’80 no sólo triunfaron Ronald Reagan y Margaret Thatcher. En Francia, François Mitterrand no logró una victoria.

–Había ganado la presidencia en 1974 y repitió en 1981.

–Es así. Pero cuando intentó una unidad de izquierdas para nacionalizar un sector mayor de la economía, no tuvo el poder suficiente para hacerlo. Fracasó por completo. La izquierda y los partidos socialdemócratas se retiraron de la escena, derrotados, convencidos de que nada podía hacerse. Y entonces, no sólo en Francia sino en todo el mundo, quedó claro que el único modelo que podía imponerse con poder real era el capitalismo absolutamente libre.

–Libre sí. ¿Por qué dice “absolutamente”?

–Porque con libertad absoluta para el mercado, ¿quién atiende a los pobres? Esa política, o la política de la no política, es la que se desarrolló con Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Y funcionó –dentro de su lógica, claro, que no comparto– hasta la crisis que comenzó en el 2008. Frente a la situación anterior la izquierda no tenía alternativa. ¿Y frente a ésta? Fijémonos, si quiere, en la izquierda más clásica de Europa. Es muy débil en Europa. O está fragmentada. O desapareció. Refundación Comunista en Italia es débil y las otras ramas del ex Partido Comunista Italiano están muy mal. Izquierda Unida en España también está cayendo de la ladera de la colina. Algo quedó en Alemania. Algo en Francia, con el Partido Comunista. Ni esas fuerzas, y menos aún la izquierda más extrema, como los trotskistas, y ni siquiera una socialdemocracia como la que describí antes, alcanzan todavía como respuesta a esta crisis y a sus peligros. La misma debilidad de la izquierda aumenta los riesgos.

–¿Qué peligro ve?

–En períodos de gran descontento como el que empezamos a vivir, el gran peligro es la xenofobia, que alimentará y a su vez será alimentada por la extrema derecha. ¿A quién buscará esa extrema derecha? Buscará atraer a los “estúpidos” ciudadanos que cuidan su trabajo y temen perderlo. Y digo estúpidos irónicamente, quiero aclararle. Porque ahí reside otro fracaso evidente del fundamentalismo de mercado. Dejó libertad para todo. ¿Y la verdadera libertad de trabajo? ¿La de cambiarlo y mejorar en todos los aspectos? Esa libertad no la respetó porque, para el fundamentalismo de mercado, habría resultado políticamente intolerable. También habrían sido políticamente intolerable la libertad absoluta y la desregulación absoluta en materia laboral, al menos en Europa. Yo temo una era de depresión.

–¿Usted no tiene dudas, ya, de que entraremos en depresión?

–Si lo desea podemos hablar técnicamente, como los economistas, y cuantificar trimestres. Pero no hace falta. ¿Qué otra palabra puede usar uno para denominar un tiempo en el que muy velozmente millones de personas pierden su empleo? De cualquier manera, hasta el momento no veo un escenario de una extrema derecha ganando por mayoría en elecciones, como ocurrió en 1933 cuando Alemania eligió a Adolf Hitler. Es paradójico, pero con un mundo muy globalizado un factor impedirá la inmigración, que a su vez suele ser la excusa para la xenofobia y el giro hacia la extrema derecha. Y ese factor es que la gente emigrará menos –hablo en términos masivos– al ver que en los países desarrollados la crisis es tan vasta. Volviendo a la xenofobia, el problema es que aunque la extrema derecha no gane podría ser muy importante en la fijación de la agenda pública de temas y terminaría por imprimirle una cara muy fea a la política.

–Dejemos a un lado la economía por el momento. Pensando en política, ¿qué cosa disminuiría el riesgo de xenofobia?

–Me parece bien, vamos a la práctica. El peligro disminuiría con gobiernos que gocen de la suficiente confianza política por parte del pueblo por su capacidad de restaurar el bienestar económico. La gente debe ver a los políticos como gente capaz de garantizar la democracia, los derechos individuales y al mismo tiempo coordinar planes eficaces para salir de la crisis. Ahora que hablamos de este tema, ¿sabe que veo a los países de América latina sorprendentemente inmunes a la xenofobia?

–¿Por qué?

–Yo le pregunto si es así. ¿Es así?

–Es posible. No diría que son inmunes si uno piensa, por ejemplo, en el tratamiento racista de un sector de Bolivia hacia Evo Morales, pero al menos en los últimos 25 años de democracia, por tomar la antigüedad de la democracia argentina, la xenofobia y el racismo nunca fueron masivos ni nutrieron partidos de extrema derecha, que son muy pequeños. No pasó ni siquiera con la crisis del 2001, que culminó el proceso de destrucción de millones de empleos, a pesar de que la inmigración boliviana ya era muy importante en número. Ahora, no hablamos de los cantos de las hinchadas de fútbol, ¿no?

–No, yo lo pienso en términos masivos.

–Entonces las cosas parecen ser como usted las piensa, profesor. Y, como en otros lugares del mundo, el pensamiento de la extrema derecha aparece por ejemplo con la crispación sobre la seguridad y la inseguridad en las calles.

–Sí, América latina es interesante. Yo lo intuyo. Fíjese el país más grande, Brasil. Lula mantuvo algunas líneas de estabilidad económica de Fernando Henrique Cardoso, pero extendió enormemente los servicios sociales y la distribución. Algunos dicen que no es suficiente...

–¿Y usted qué dice?

–Que no es suficiente. Pero que lo que Lula hizo, lo hizo. Y es muy significativo. Lula es el verdadero introductor de la democracia en Brasil. Y nadie lo había hecho nunca en la historia de ese país. Por eso hoy tiene el 70 por ciento de popularidad, a pesar de los problemas previos a las últimas elecciones. Porque en Brasil hay muchos pobres y nadie jamás hizo tantas cosas concretas por ellos, desarrollando a la vez la industria y la exportación de productos elaborados. Aunque la desigualdad sigue siendo horrorosa. Pero hacen falta muchos años para cambiar más las cosas. Muchos.

–Y usted piensa que serán años de depresión mundial.

–Sí. Lamento decirlo, pero apostaría a que habrá depresión y que durará algunos años. Estamos entrando en depresión. ¿Sabe cómo se da cuenta uno? Hablando con gente de negocios. Bueno, ellos están más deprimidos que los economistas y que los políticos. Y a la vez, esta depresión es un gran cambio para la economía, capitalista global.

–¿Por qué está tan seguro?

–Porque no hay vuelta atrás hacia el mercado absoluto que rigió en los últimos 40 años, desde la década de 1970. Ya no es una cuestión de ciclos. El sistema debe ser reestructurado.

–¿Le puedo preguntar otra vez por qué está tan seguro?

–Porque ese modelo no sólo es injusto: ahora es inviable. Las nociones básicas según las cuales las políticas públicas debían ser abandonadas, ahora están siendo dejadas de lado. Fíjese lo que hacen, y a veces lo que dicen, dirigentes importantes de países de-sarrollados. Están intentando reestructurar las economías para salir de la crisis. No estoy elogiando. Estoy describiendo un fenómeno. Y ese fenómeno tiene un elemento central: ya nadie siquiera se anima a pensar que el Estado puede no ser necesario para el desarrollo económico. Ya nadie dice que bastará con dejar que fluya el mercado, con su libertad total. ¿No ve que el sistema financiero internacional ya ni funciona? En un sentido, esta crisis es peor que la de 1929-1933, porque es absolutamente global. Los bancos ni funcionan.

–¿Dónde vivía usted en ese momento, a comienzos de los años ’30?

–Nada menos que en Viena y Berlín. Era un chico. Qué horroroso ese momento. Hablemos de cosas mejores, como Franklin Delano Roosevelt.

–Usted lo rescató en una entrevista con la BBC al principio de la crisis.

–Sí, y rescato los motivos políticos de Roosevelt. En política aplicó el principio de “Nunca más”. Con tantos pobres, con tantos hambrientos en los Estados Unidos, nunca más el mercado como factor exclusivo de asignación de recursos. Por eso decidió realizar su política de pleno empleo. Y de ese modo no solamente atenuó los efectos sociales de la crisis sino sus eventuales efectos políticos de fascistización sobre la base del miedo masivo. El sistema de pleno empleo no modificó de raíz la sociedad, pero funcionó durante décadas. Funcionó razonablemente bien en los Estados Unidos, funcionó en Francia, produjo la inclusión social de mucha gente, se basó en el bienestar combinado con una economía mixta que tuvo resultados muy razonables en el mundo de la segunda posguerra. Algunos Estados fueron más sistemáticos, como Francia, que implantó el capitalismo dirigido, pero en general las economías eran mixtas y el Estado estaba presente de un modo u otro. ¿Podremos hacerlo de nuevo? No lo sé. Lo que sé es que la solución no estará solo en la tecnología y el desarrollo económico. Roosevelt tuvo en cuenta el costado humano de la situación de crisis.

–Es decir que para usted las sociedades no se suicidan.

(Piensa) –No deliberadamente. Sí pueden ir cometiendo errores que las llevan a terribles catástrofes. O al desastre. ¿Con qué razonabilidad, durante estos años, se podía creer que el crecimiento con tal nivel de burbuja sería ilimitado? Tarde o temprano se terminaría y algo debía ser hecho.

–De manera que no habrá catástrofe.

–No me interesan las predicciones. Mire, si viene, viene. Pero si hay algo que se pueda hacer, hagámoslo. Uno no puede perdonarse no haber hecho nada. Por lo menos un intento. El desastre sobrevendrá si nos quedamos quietos. La sociedad no puede basarse en una concepción automática de los procesos políticos. Mi generación no se quedó quieta en los años ’30 y ’40. En Inglaterra yo crecí, participé activamente de la política, fui académico estudiando en Cambridge. Y todos estábamos muy politizados. Nos tocó muy de cerca la Guerra Civil española. Por eso fuimos firmemente antifascistas.

–Le tocó a la izquierda de todo el mundo. También en América latina.

–Claro, fue un tema muy fuerte para todos. Y nosotros, en Cambridge, veíamos que los gobiernos no hacían nada por defender a la República. Por eso reaccionamos contra las viejas generaciones y los gobiernos que las representaban. Años después entendí la lógica de por qué el gobierno del Reino Unido, donde nosotros estábamos, no hizo nada contra Francisco Franco. Ya tenía la lucidez de saberse un imperio en decadencia y tenía conciencia de su debilidad. España funcionó como una distracción. Y los gobiernos no debieron haberla tomado así. Se equivocaron. El alzamiento contra la República fue uno de los hechos más importantes del siglo XX. Recién después, en la Segunda Guerra...

–Poco después, ¿no? Porque el fin de la Guerra Civil española y la invasión alemana de Checoslovaquia ocurren en el mismo año.

–Es verdad. Le decía que recién después el liberalismo y el comunismo hicieron causa común. Se dieron cuenta de que, si no, eran débiles frente al nazismo. Y en el caso de América latina el modelo de Franco influyó más que el de Benito Mussolini, con sus ideas conspirativas de la sinarquía, por ejemplo. No lo tome como una disculpa a Mussolini, por favor. El fascismo europeo en general es una ideología inaceptable, opuesta a valores universales.

–Usted habla de América latina...

–Pero no me pregunte de la Argentina. No sé lo suficiente de su país. Todos me preguntan por el peronismo. Para mí está claro que no puede ser mirado como un movimiento de extrema derecha. Fue un movimiento popular que organizó a los trabajadores y eso quizás explique su permanencia en el tiempo. Ni los socialistas ni los comunistas pudieron establecer una base fuerte en el movimiento sindical. Sé de las crisis que sufrió la Argentina y sé algo de su historia, del peso de la clase media, de su sociedad avanzada culturalmente dentro de América latina, fenómeno que creo que todavía se mantiene. Sé de la edad de oro de los años ’20 y sé de los ejemplos obscenos de desigualdad comunes a toda América latina.

–Usted siempre se definió como un hombre de izquierda. ¿También sigue teniendo confianza en ella?

–Sigo en la izquierda, sin duda con más interés en Marx que en Lenin. Porque seamos sinceros, el socialismo soviético falló. Fue una forma extrema de aplicar la lógica del socialismo, así como el fundamentalismo de mercado fue una forma extrema de aplicación de la lógica del liberalismo económico. Y también falló. La crisis global que comenzó el año pasado es, para la economía de mercado, equivalente a lo que fue la caída del Muro de Berlín en 1989. Por eso me sigue interesando Marx. Como el capitalismo sigue existiendo, el análisis marxista aún es una buena herramienta para analizarlo. Al mismo tiempo, está claro que no solo no es posible sino que no es deseable una economía socialista sin mercado ni una economía en general sin Estado.

–¿Por qué dice lo último?

–Si uno mira la historia y mira el presente, no tiene ninguna duda de que los problemas principales, sobre todo en medio de una crisis profunda, deben y pueden ser solucionados por la acción pública. El mercado no está en condiciones de hacerlo.


* publicado en Página 12, de Argentina, el 29/0372009.
** Analista internacional. Presidente de la agencia nacional de noticias Télam.

¡1,000 posts!

Hasta que por fin El Reportero de la Historia llegó al post número 1,000. Con un poco de dificultad, pero lo hizo. Quien hubiera imaginado que lo que empezó como un simple ejercicio y ejemplo para las clases de nuevas tecnologías que dictaba en una universidad se convertiría con el tiempo en una forma de seguir manteniéndome relacionado con mi profesión. Porque si bien es cierto que el periodismo es una buena forma de ejercer la carrera de historiador en la era de la información, también lo es que éste te absorbe y termina alejándote demasiado, cuando no completamente, de los predios de Clío. Yo, para evitar eso, empecé y continué con ERH cuando hacerlo resultaba para muchos una forma de perder el tiempo. Afortunadamente, otros colegas, con el transcurrir de los años, han terminado por darme la razón. Y de qué manera.

Hubiese deseado que este post tuviese por tema uno más importante o interesante, o, en el mejor de los casos, uno más alegre que la noticia que les comenté, pero la falta de tiempo (como siempre) me impiden dedicarme a él como quisiera. Ojalá pronto pueda disponer de la rutina que antes llevaba y así escribir más seguido por aquí, que es lo que más me agrada en el mundo. Ojalá.

>>> Seguir Leyendo... >>>










García Márquez tira la toalla

Esta si que es una mala manera de empezar el día. La primera noticia con la que me encuentro al revisar la prensa es esta: García Marquez tira la toalla. Mejor dicho, dejará de escribir, que es lo mismo. Porque nada se compara mejor a un combate de box que el acto de escribir. Es una auténtica pelea con las palabras escribir una buena entrada que invite al lector a seguir con la lectura, continuar con un párrafo atractivo que lo convenza a no dejar el texto hasta acabar con él, y terminar con unas líneas que lo motive a repetir la lectura. Y en eso, García Márquez era un auténtico maestro. Sólo me queda para para curarme de esta mala noticia, releer unas páginas de Noticia de un secuestro o, en lo que me queda libre de la mañana, Crónica de una muerte anunciada. Así sabré, por siempre, que Gabo sigue escribiendo. Porque en cada relectura de sus libros uno siempre descubre un libro nuevo.


Biógrafo y amigos dicen que García Márquez no volverá a escribir (*)
El comentario circula hace meses, pero nadie con el conocimiento de la célebre agente literaria Carmen Balcells lo había dicho tan claramente: el autor de Macondo no escribirá más.

Por Roberto Careaga C.


Entre los escritores colombianos es un secreto a voces: Gabriel García Márquez ya no escribe. A los 82 años, el padre del realismo mágico -aseguran cuando se apagan las grabadoras- no está para nuevas aventuras literarias. La página en blanco ya se le hace demasiado pesada. Y aunque a cada tanto alguien anuncia que el autor de Cien años de soledad acaba de terminar una nueva novela, Carmen Balcells tampoco tiene muchas esperanzas. La célebre agente literaria española que echó a andar el boom de la narrativa latinoamericana en los 60, dijo el domingo a La Tercera: "Creo que García Márquez no volverá a escribir nunca más".

>>> Seguir Leyendo... >>>

No es la primera que lo dice, pero probablemente sí la persona mejor informada. Balcells lleva décadas manejando la carrera de García Márquez. No sólo son amigos, el creador de Macondo es clave para su negocio: representa el 36,2% de sus facturaciones. Otros aún tienen fe. El escritor argentino Tomás Eloy Martínez, cercano al escritor a través de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, duda de los malos augurios: "Solo él conoce sus ganas y sus límites para seguir escribiendo (si acaso los tiene). Y todo lo demás son adivinanzas", afirma.

Algo ha dicho el Nobel colombiano. En diciembre pasado, tras participar en un homenaje a Carlos Fuentes en la Feria del Libro de Guadalajara, aseguró que su salud estaba "maravillosa", pero en el apartado literario había un problema: "Me cuesta trabajo escribir libros", dijo.

Un adiós maravilloso

El británico Gerald Martin no cree ser amigo de García Márquez, pero lo conoce bien. Demoró casi 20 años en la investigación para Gabriel García Márquez: A Life, la primera biografía autorizada del escritor. Martin está con Balcells. "Yo también creo que Gabo no escribirá más libros, aunque no me parece muy lamentable, porque como escritor fue su destino tener la inmensa satisfacción de llevar a cabo una trayectoria literaria totalmente coherente muchos años antes de completar su existencia biológica", asegura.

Ha sido una despedida paulatina de las "memorias y las palabras", dice el escritor colombiano Héctor Abad. Miembro de una generación que superó el realismo mágico, el autor de El olvido que seremos cree que el adiós tiene algo "melancólico y hermoso".

Añade: "Se cuenta que hace poco García Márquez invitó a comer en su casa de México a un grupo de amigos para festejar algo que por lo general los escritores no celebran: llevaba dos años sin escribir un solo párrafo. Su primer retiro fue declararse 'reportero en reposo', y abandonar el periodismo. Después, como si quisiera llegar paso a paso al silencio, decidió jubilarse también como novelista".

Sin embargo, que García Márquez no escriba más no significa necesariamente que no veremos nuevos libros suyos. Durante el 2008, dos periodistas colombianos, supuestamente cercanos al escritor, dijeron que existía una novela de amor lista para ser publicada. Uno de ellos aventuró incluso el título: En agosto nos vemos. Según Martin, efectivamente el novelista guarda un par de libros completos. La pregunta es otra: "Saber si decide que aquellos textos son dignos de ser publicados bajo el nombre insigne de Gabriel García Márquez", sostiene el biógrafo.


* Publicado en La Tercera.com, de Chile, el 31/03/2009.

Conferencia "Historia, memoria y dos cuentos de Borges"

Mañana martes 24 de marzo a las 4:00 p.m. se desarrollará el Taller “Historia, memoria y dos cuentos de Borges”, a cargo del escritor Daniel Salas, en el Instituto Raúl Porras Barrenechea (Colina 398, Miraflores).

El taller consistirá en un ejercicio de lectura atenta de dos relatos del libro Ficciones de Jorge Luis Borges: “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” y “Pierre Menard, autor del Quijote”. La finalidad de esta reunión será discutir y compartir nuevas ideas sobre la memoria, la historia, el revisionismo y el totalitarismo, a partir de la lectura de ambos cuentos. Para ello se intentará hallar las claves desde las cuales el célebre autor argentino construye una crítica a los proyectos totalitarios, así como su impacto en la degradación del lenguaje y la imaginación del pasado. Bajo esta premisa, los cuentos, ensayos y poemas de Borges sugieren que, ante la impotencia del hombre para percibir las leyes que rigen el orden de la realidad, el hombre ha inventado su propia realidad, ordenada, según leyes humanas, que puede por ello mismo conducirlo al caos.

Daniel Salas-Díaz es candidato a doctor por la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos). Ha recibido dos veces la beca de la Fundación Thomas E. Devaney. Obtuvo, además, el grado de bachiller en Literatura por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Actualmente escribe su tesis doctoral “La fábrica del presente: El discurso histórico y los cristianos nuevos en Granada y el Perú (siglos XVI y XVII)”.

Hay egos verdaderamente grandes...


Enormes. Sin la menor duda. Hace ya casi tres meses del fin de la navidad y la enorme banderola que promociona el último libro del doctor Hugo Neira, Director de la Biblioteca Nacional, y que por cierto estropea inmisericordemente la fachada del histórico edificio reconstruido por Jorge Basadre, aún se yergue para satisfacción de su propulsor y verguenza de los empleados de esa noble institución.

>>> Seguir Leyendo... >>>

No tengo a la mano las estadísticas del caso, pero hasta donde alcanza mi memoria el libro peruano más vendido, hasta el día de hoy, son los 7 Ensayos de Mariátegui. Es decir, el libro peruano que más se vende sin necesidad de promoción alguna. Porque si de marketing editorial se trata, aparejado al renombre del autor, los de Vargas Llosa marcan la pauta. Y si de antologías se trata, hay que mencionar las que llegó a publicar la desaparecida Edubanco, sobre la prosa y verso peruanos, que se vendieron bastante bien. Y, en el rubro o tema de la que se ocupa el libro del doctor Neira, la que publicó Caretas, "Los 50 libros que todo peruano debe leer", se vendió mucho más todavía y con el aliciente además de que se hizo a un precio más que accesible al público. Algo que no se puede decir del libro "Sueño y pasión por el Perú", que tiene sus méritos (ya haremos pronto la reseña del libro), pero la edición de lujo que se eligió para hacerla y el precio de venta al públicó, no creo sean precisamente algunos de ellos.

Semejante banderola promocional (y dentro del edifico hay otras tres más todavía) nada menos que del libro del propio director de la Biblioteca sólo puede revelar el enorme ego que devora a este hombre inteligente y al cual debemos libros fundamentales de la cultura peruana. Mejor destino debieron tener los dineros gastados en ellas antes que estropear la merecida reputación de este hombre, alumno predilecto de Porras. Que alguien se lo diga al doctor Neira, por favor. Tal vez Don Mario, gran amigo de él.


Para algo, al menos, sirve Chávez

La siguiente sí que es una buena noticia. Ahora sabemos que para algo bueno, al menos, sirve el presidente venozolano Hugo Chávez: para fomentar la lectura y la escritura, sobre todo de libros de historia. En todo caso, que se publiquen tantos libros sobre su persona le asegura, sino la inmortalidad liteararia sí la histórica. Tal vez a eso se deba, como decíamos anteriormente, su afán de querer revisar cómo se escribe ésta. Vano intento. Ya sabemos qué lugar ocupa. Por otro lado, presten atención a la presencia de la novela histórica en la nota. Dato interesante que debe llamar la atención de quienes nos dedicamos a la historia (JM).


En la Venezuela de Chávez el ensayo político se convierte en best seller (*)

Ensayos políticos, textos de historia y novelas que recrean los momentos más álgidos de la política contemporánea se han convertido en los libros más buscados por los lectores venezolanos, ávidos de explicaciones sobre el proceso que vive el país bajo la presidencia de Hugo Chávez.

"A partir de 2003 se produce un auge del ensayo político, como producto natural de la necesidad de explicación al fenómeno que vive la Venezuela actual", dijo a la AFP Ulises Milla, director de la editorial Alfa.

>>> Seguir Leyendo... >>>

En Caracas, las vitrinas de las librerías exhiben títulos como "Ideas para debatir el socialismo del siglo XXI", de Margarita López Maya, "Hugo Chávez sin uniforme", de Alberto Barrera y Cristina Marcano, o "El poder y el delirio", del historiador mexicano Enrique Krauze, todos con el rostro del presidente venezolano en la portada.

"Una foto de Chávez ayuda a las ventas", reconoció Milla. "Al final, él termina siendo el centro alrededor del cual gira todo, la razón por la cual se publican estos libros".

Los textos de historia también se han convertido en éxito de ventas, al punto de que las editoriales han creado colecciones aparte para el género.

"Hay una búsqueda de la identidad, un deseo por conocer cuál es la raíz de lo que está ocurriendo en la actualidad política", refiere Milla.

También las novelas históricas de contenido político tienen gran acogida entre los lectores en Venezuela.

"El pasajero Truman", de Francisco Suniaga, que recrea la historia de Diógenes Escalante, candidato de consenso para ocupar la presidencia en 1945 y a quien la locura súbita se lo impidió, desatándose una crisis que terminó en golpe, es reconocida como el best-seller del último año.

En 2005 había sido éxito de ventas la novela "Falke", de Federico Vega, sobre un grupo de jóvenes residenciados en Europa que a principios del siglo XX deciden desembarcar en Venezuela para derrocar la tiranía de Juan Vicente Gómez.

Héctor Bujanda, investigador en el Instituto de Estudios Avanzados de Caracas y autor de la novela "La última vez", ambientada en los días del "Caracazo", cree que el secreto de esas obras es haberse asomado a momentos conflictivos del pasado "con la mirada del presente".

"Hay una idea de que los dilemas actuales han estado siempre presentes en la historia de Venezuela. Los periodos de grandes crisis institucionales y de lucha por el poder necesitan un discurso cultural. La gente quiere relatos de mayor alcance, que conecten con sus angustias y que den algunas respuestas", señaló Bujanda.

Los libreros coinciden que el interés de sus lectores cambió radicalmente en el último lustro.

"Antes vendíamos principalmente literatura. Ahora es mucha la gente que viene buscando ensayos. Los clientes no han cambiado, pero sí sus preferencias, y eso ha tenido también una respuesta de los autores", según Nikolai Herrera, de la librería Noctua de Caracas.

La publicación de ensayos políticos y textos de historia de Venezuela no sólo nutre a las editoriales privadas en Venezuela, sino también a las del Estado, como El Perro y la Rana o Monteávila, que tienen además su propia red de librerías.

En esa librerías abundan los textos sobre el Che Guevara, Fidel Castro, la revolución cubana y la guerrilla en Colombia. También hay libros de la marxista Marta Harnecker y de la colección de Le Monde Diplomatique.

El Perro y la Rana acaba de cumplir su tercer aniversario y se precia de haber editado hasta ahora cerca de 1.500 títulos y más de 40 millones de ejemplares.

Su director, Miguel Márquez, asegura que la editorial ha sido una "respuesta urgente, necesaria, incluyente, magnífica y revolucionaria, a tono con el país que estamos viviendo y sus políticas de inclusión".

* Publicado en Eco Diario, el 20/03/2009.

La historia detrás de la historia

A propósito de novelas históricas, hace poco escribí un post sobre el asunto en el blog "La historia detrás de la historia" que los amigos de El Comercio, el diario donde trabajo, han tenido la gentileza de alojar y que es el proyecto del cual les hablé hace un par de semanas. Por ahora apenas he podido escribir tres entradas, por el poco tiempo que me queda para escribir mis tareas en la sección Metropolitana, donde actualmente funjo de periodista, más aún, de reportero, que es el oficio más interesante y duro de todos en el periodismo.


El auge de la novela histórica en México

De un tiempo a esta parte la novela histórica ha registrado un auge como pocas veces se ha visto. Y aunque se trata de un fenómeno que resulta mundial, en el Perú (aunque se han escrito algunas en los últimos años) todavía estamos esperando 'la novela histórica' que cuente la historia del Perú desde otro ángulo y perspectiva. Tarea pendiente de nuestros novelistas o historiadores, el tiempo lo dirá (JM).


Mucha historia novelada (*)
Cada semana, una o dos ficciones históricas aparecen en las listas de los libros más vendidos. El gran público está acudiendo a ellas para conocer el rostro humano de los personajes de alta trascendencia


Por Sonia Sierra

Había una vez un Miguel Hidalgo que los libros de historia presentaban como un “ancianito amable de cara dulce”. Había otro, bastante atractivo, brillante, que amaba el teatro —montaba obras francesas en su casa—, hablaba seis idiomas, era virtuoso del violín y tenía, documentados, cuatro hijos. Y había un tercero, que fue el Hidalgo que calló ante las bárbaras matanzas de españoles inocentes en Guadalajara y Valladolid.

Ese otro Hidalgo es el que el novelista Eugenio Aguirre contará en un libro —con título por definir— de más de 500 páginas, que ya entregó a la editorial Planeta y que se publicará en el segundo semestre de este año.

>>> Seguir Leyendo... >>>

La dimensión humana de los personajes históricos, que no figura en la historias oficial y académica, ha llegado al gran público, a partir de los libros de literatura histórica, cada vez más buscados por los lectores. Lo ratifican cifras que, según el personaje, el autor o el tiempo de publicación, varían entre 10 mil y 100 mil ejemplares de ventas. Cada semana, títulos de ficción histórica se sitúan en la lista de los más vendidos en México.

Para explicar el fenómeno de tantos lectores de novela histórica hay diversos argumentos: porque el país ha cambiado en la última década y se quiere entender más el pasado, porque los lectores ya no se conforman con la manipulada versión oficial, porque el escritor de ficción se puede dar licencias que el académico no, porque la escritura literaria es accesible para las mayorías al contrario de la de muchos historiadores.

“En México hay un público al que le gusta la historia”, afirma José Ortiz Monasterio, historiador, quien contrasta que a esos lectores, cuando fueron niños o adolescentes, les chocaba una historia que pasaba por memorizar fechas y nombres para los exámenes, eligieron aprender del tema.

Aunque encuentra que la producción de novela histórica es cíclica, la editora de Alfaguara, Marisol Schulz, reconoce que en México hay un interés muy fuerte entre los lectores: “Se piensa que a partir de la novela histórica se puede aprender algo de la historia nacional, y aunque es un fenómeno internacional, en nuestro país hay un interés real, verídico. La novela histórica, de una manera diferente de la académica, le hace a la gente participar. En todo caso, son dos géneros distintos, que serían complementarios, uno no tendría por qué suplir al otro”.

Autor de Juárez, el rostro de piedra, el escritor Eduardo Antonio Parra se propuso hace una década crear una novela histórica. Buscó personajes y halló a Juárez, un ser plano, inexpresivo —de ahí la frase “el rostro de piedra”—, de quien se han hecho libros académicos —como la biografía de Ralph Roeder—, pero pocas novelas.

Parra explica que la suya no fue una investigación sistemática, pero que sí se documentó a fondo y leyó todo lo que escribió el propio Juárez. El cuentista defiende el rigor de los hechos que describió: a la hora de hacer ficción, lo que como narrador creó fueron las situaciones referidas a la vida diaria del personal, la gente que lo rodeaba, lo que sentía, cómo reaccionaba ante las adversidades. Se trata, dice Parra, de llevar al lector a respirar la atmósfera de los personajes.

“El presente es un momento que se presta para la novela histórica. A partir de 2000, cuando se cambia la historia con el cambio de gobierno, todos empezamos a querer analizar lo que pasó”.

Parra sostiene que la historia oficial está llena de mitos y leyendas con la intención de “fortalecer al nacionalismo”. “Con Juárez traté de contar la historia como ocurrió, pero falta que se haga con otros personajes: tenemos endiosados a demasiados diablos y señalados como traidores a unos que fueron muy buenos para la historia de México”.

Eugenio Aguirre es autor de títulos sobre personajes de la historia como Gonzalo Guerrero, Victoria e Isabel Moctezuma, y acaba de entregar el manuscrito de Hidalgo; lleva tres décadas creando ficción congruente:

“La verdad histórica, con mayúsculas, no existe —dice Aguirre—. La historia siempre ha sido interpretada por algún investigador o historiador, y las versiones varían mucho. Tratándose de literatura podemos darnos tantas licencias como nos resulten pertinentes, inventar personajes y llenar lagunas que las fuentes no han llenado. Lo que hacemos es crear vehículos de divulgación popular. La gente está acudiendo cada vez más a la novela histórica porque es más amable, placentera, divertida, ligera”.

El novelista Pedro Ángel Palau, autor de una trilogía acerca de Emiliano Zapata, Cuauhtémoc y Morelos, comenta que “quería escribir una novela histórica sin ficción, porque cuando te enfrentas con héroes de esta dimensión hay una responsabilidad histórica que está por encima de la responsabilidad literaria”.

Palau cree que la lectura de las novelas históricas conduce a algunos hacia la biografía u obras especializadas: “Algún lector me dijo: yo no sabía nada de Zapata, leí tu novela y de inmediato busqué el libro de John Womack (la biografía Zapata y la Revolución Mexicana)”.

Aguirre dice que “los historiadores se dieron cuenta de que tenían que escribir bien, en forma amena, no hacer ladrillos”. En ese sentido, destaca la escritura de investigadores y académicos como Friedrich Katz, Jean Meyer, Lorenzo Meyer, Enrique Florescano, Miguel León-Portilla y Eduardo Matos.

Álvaro Matute, doctor en historia y Premio Nacional de Ciencias y Artes, recuerda que la práctica de los novelistas de entrar en terreno histórico es vieja, desde el siglo XIX, y que hubo ejemplos tan destacables como los de Justo Sierra o Vicente Riva Palacio.

“Es erróneo juzgar estas novelas por su valor como historia, aunque debemos exigirles rigor a los novelistas históricos. A menudo a mis alumnos les recuerdo que Gabriel García Márquez en El general en su laberinto estuvo a punto de empachar a Simón Bolívar de mangos, y un colega historiador (Vinicio Romero) le dijo que en ese entonces esa fruta no había llegado a Colombia y Venezuela; fue así como lo empachó con guayabas. El escritor fue riguroso y honrado; otro ejemplo de rigor lo dio Fernando del Paso con Noticias del Imperio que, aparte, está muy bien escrito”.

Matute cree que la novela histórica acercar al público en general a la historia: “¿Cuántos de nosotros no supimos la historia de la Francia del siglo XVII, gracias a Alejandro Dumas?, sin pensar en que íbamos a dedicarnos a la historia”. (Con información de Sandra Licona)


Las novelas históricas más leídas en México (*)
Cuatro son los textos preferidos por los lectores, los cuales están ubicados en diferentes momentos históricos de nuestro país


Por Julio I. Godínez

Cuatro son las novelas históricas mexicanas mas leídas. La primera de ellas es "Noticias del imperio" de Fernando del Paso, texto en donde Carlota le reclama a Maximiliano, postumo a su muerte, la vida que le dio en México.
La novela ha tenido múltiples ediciones desde su publicación en 1988 y en ella se narra la vida en aquellos años en nuestro país.

Otra de las novelas históricas que han causado furor entre los lectores de habla hispana en los últimos años es "Las Batallas en el Desierto" de José Emilio Pacheco publicada en 1981.

El gran libro del maestro José Emilio deja ver la vida del pequeño Carlos, un niño clasemediero que vive conflictos entre judíos, árabes y gente del sur del país en la colonia Roma. La historia se desarrolla durante el gobierno de Miguel Alemán y ha sido, incluso llevada al cine por Alberto Isaac, en una adaptación de Vicente Leñero.

Una más es la novela histórica de Juan García Ponce "Crónica de la intervención", que vio la luz en 1982.

José Antonio Lugo llamó a este texto como el universo narrativo más ambicioso y logrado del autor. Por su parte Octavio Paz aseveró que, "en todos los cuentos de García Ponce asistimos al gradual develamiento de un secreto pero las palabras, al llegar al borde de la revelación, se detienen: el núcleo, la verdad esencial, es lo no dicho".

"Crónica de la Intervención es en muchos sentidos un homenaje y un reflejo de El hombre sin atributos, de Robert Musil. Del mismo modo que en la magna obra del escritor austriaco la Acción Paralela, destinada a mostrar el brillo del imperio austro-húngaro termina por ser su canto de cisne, en la novela de García Ponce el Festival Mundial de la Juventud -las olimpiadas de 1968- son precedidas por la matanza de Tlaltelolco", sostiene José Antonio Lugo.

Por último, Mariano Azuela dejó en "Los de Abajo", la cual es una novela histórica situada en la Revolución Mexicana. En la historia corren detalles poco conocidos de la lucha para quitar a Porfirio Díaz del poder. Sin duda otra de las grandes novelas escritas en el siglo XX.

Fuentes: Revista Nexos; Castro Ibarra, Germán, Sierra O’Reilly: pionero de la novela histórica y de folletín en México


* Publicado en El Universal, de México, el 20/03/2009.

** Publicado en El Universal, de México, el 20/03/2009.

Reposición histórica (*)

Por Gustavo Pérez Ramírez
Analista


Los historiógrafos ecuatorianos, investigadores, estudiosos y el país en general deben estar de pláceme, por la reposición de documentos originales de la historia ecuatoriana que estaban fuera del país.

Gracias a las gestiones de la Academia Nacional de Historia, dirigida por el Dr. Manuel de Guzmán Polanco, en Ecuador se podrán consultar documentos de su historia, hasta ahora inéditos y desconocidos, que se encontraban en el Archivo Histórico Restrepo en Bogotá. El total de ese acervo documental: fue copiado en microfilme en 98 rollos que acaba de adquirir la Academia Nacional de Historia y tiene en su biblioteca a disposición de los estudiosos.

>>> Seguir Leyendo... >>>

Pero ¿qué es el Archivo Histórico Restrepo? Es el archivo central originado en Santa Fe de Bogotá, cabeza del Virreinato de Nueva Granada, donde se depositaba la documentación que, junto con la que se generaba en Santa Fe, se recibía normalmente desde la Audiencia de Quito y de la Capitanía de Venezuela, y que, fue constituyendo la base que le permitió a su organizador, el historiador José Manuel Restrepo y Vélez (1781 - 1863), en su condición de Ministro del Interior, brazo derecho de Bolívar y testigo que fue de las gestas de la Independencia, escribir la Historia de la Revolución de la Republica de Colombia, publicada en París, en 1827 en 10 volúmenes y un Atlas.

En 1935, con motivo de una segunda edición, que apareció revisada y ampliada en 1858, Restrepo acudió al presidente Vicente Rocafuerte, quien dio orden de enviar los archivos que había disponibles, aunque fueron originales.

Antes de su muerte, el historiador Restrepo dejó establecido una especie de mayorazgo, de suerte que el hijo mayor heredara el cuidado del archivo, para conservarlo indivisible e inalienable, y aumentarlo.

Sabia institución del derecho castellano, que permitía mantener vinculados para siempre el conjunto de bienes que pasaban al heredero, normalmente el mayor de los hijos, de forma que el grueso del patrimonio no se disipaba.

A la muerte de don José Manuel Restrepo en 1863, su hijo mayor, Ruperto Restrepo Montoya, en cumplimiento de la voluntad de su padre, no solo conservó la herencia, sino que la enriqueció con preciosos documentos, particularmente del siglo XVII, dando especial atención a las genealogías.

A su turno, su hijo José Manuel Restrepo Sáenz, continuó a cargo del Archivo, seguido por su hijo José María Restrepo Sáenz. A su muerte tomó la posta monseñor José Restrepo Posada, quien puso énfasis en la historia eclesiástica, como historiador que fue de la Iglesia colombiana. Le sucedió su hermano Andrés Restrepo Posada, y actualmente su hijo José Manuel Restrepo Ricaurte, es el curador de tan precioso tesoro histórico.

El Archivo se compone de trece Fondos, en total 299 volúmenes.

El volumen 25 del Fondo I, se titula Revolución de Quito 1809, y contiene 584 folios de originales de tan importante período de la historia de Ecuador. Valga solo esta referencia para calibrar la importancia de la adquisición histórica coincidiendo con este año Bicentenario de la Revolución de Quito.


* Publicado en El Telégrafo, de Quito, el 16/03/2009.

Nueva orientación en la historia del derecho peruano (*)

Por Francisco José Del Solar

Desde que aparecieron los nuevos aportes historiográficos sobre los incas y su historia integral, en la década de 1960, de John Víctor Murra, Tom Zuidema, Giorgio Alberti, Enrique Mayer, Natham Wachtel, María Rostworowski de Diez Canseco, Franklyn Pease García-Yrigoyen, y, los más recientes, Luis Guzmán Palomino, Luis Millones, Marco Curatola, Mariusz Ziólkowski y Juan Ossio, entre otros, se ha producido un cambio sustancial en la historia del Tahuantinsuyu que no puede ignorarse o dejarse de lado, para tener un nuevo enfoque u orientación en la historia del derecho peruano, máxime en lo que se ha venido llamando, equivocadamente, derecho inca.

La percepción de la existencia de un derecho incaico se sustenta en fuentes y estudios del pasado, muy anteriores a los mencionados en el primer parágrafo, es decir, en los cronistas del siglo XVI y XVII, en los cuales se inspiraron los primeros tratadistas de esta parte de la historia del derecho peruano, como, primigeniamente, lo hizo Román Alzamora Mayo (Lima, 1847-1883). Ello fue continuado por el joven Jorge Basadre Grohmann (Tacna 1903-Lima 1980), en 1937, con su libro Historia del derecho peruano. No es menos cierto que Basadre modernizó, en parte, el contenido de esa historia; empero, incidió en el error de una visión historicista y etnocentrista, llegando a formular un derecho inca similar al derecho occidental.

>>> Seguir Leyendo... >>>

La apreciación, si se quiere nacionalista, del joven Basadre fue válida hasta la década de 1970, porque no se contaba para entonces con otras fuentes confiables para interpretar la vida jurídica del Estado inca. A partir de allí, se confirmaron las hipótesis de trabajo histórico-científico formuladas en la década de 1960 por la ilustre pléyade de historiadores, antropólogos y científicos sociales, en general, ya mencionados. En consecuencia, había que reescribir la historia del Perú. Era, pues, una historia nueva, diferente a la oficial y oficialista que se venía enseñando en los colegios. La diferencia se encontraba cuando uno seguía estudios universitarios de humanidades o letras, tanto en los dos años de estudios generales como en los cinco restantes de especialidad en historia. Y, obviamente, en la maestría y doctorado de la misma rama.

NUEVA HISTORIA DEL MAL LLAMADO DERECHO INCA

Fue el profesor del curso de Historia del Derecho Peruano, Juan Vicente Ugarte del Pino (Lima, n. 1923), quien formuló, en 1960, la necesidad de actualizar las copias o libros escritos sobre esta asignatura en la parte correspondiente al "derecho inca", llamado así por equivocación que se arrastraba desde antaño.

Ugarte del Pino, jurista e historiador y maestro, vio la conveniencia de reformular el sílabo de enseñanza de este curso en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), donde dictaba cátedra de este curso. Se trataba, en concreto, de no afirmar la existencia del derecho inca porque este no existió de manera similar al derecho occidental. El planteo reformista de Juan Vicente caló hondo en los abogados estudiosos del pasado jurídico nacional. Modestamente, entre ellos, nos ubicamos (Vid. Jurídica N°s 225 y 241, de 18-11-2008 y 10-03-2009, respectivamente).

Y es que este nuevo enfoque coincidía con el despertar de la nueva escuela de historia científica, –la de los Anales–, que dejaba al traste la historia romántica, de literatura, elaborada por escritores mas no historiadores. Era, pues, la historia revisionista, no conformista, que buscaba causas y consecuencias de los hechos, de los aportes, de la cultura, del accionar no de un “gran hombre”, sino de un pueblo, etcétera.

FELIZ COINCIDENCIA

Basadre Grohmann, en su madurez, con la genialidad que le caracterizó y su inmensa generosidad de científico y hombre bueno, aceptó que tenía que reescribir su Historia del derecho peruano, sobre todo lo concerniente a los incas (1). Asimismo, aceptó con beneplácito el surgimiento de la Escuela de la Nueva Historia o de los Anales.

En este contexto, el historiador y abogado José Tamayo Herrera (Cusco, n. 1936), profesor de Historia de Derecho Peruano de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, coincidió con Ugarte del Pino en la necesidad de actualizar el sílabo de este curso en la parte correspondiente a lo que se venía enseñando como "derecho inca" (2). Fue, entonces, en 1985, cuando nos iniciamos como profesores de esta asignatura en esta universidad, con la influencia de estos dos ilustres maestros. Escribimos nuestra Historia del derecho peruano –en tres tomos: I. Derecho primitivo, II Derecho indiano y III Derecho republicano –, obra totalmente agotada.

Planteamos un nuevo sílabo, moderno, actualizado con los más recientes aportes historiográficos ya mencionados. Lamentablemente, después lo dejaron de lado para regresar a lo más fácil, al obsoletismo de lo historiado. Hoy, de nuevo, estamos en la reformulación de acuerdo con lo más nuevo, con lo actual, que sustenta la cientificidad de la historia del derecho y esta al derecho mismo como ciencia normativa.


NOTAS

[1] BASADRE GROHMANN, Jorge. Perú: problema y posibilidad. Consorcio Técnico de Editores S.A.-Cotecsa, IV Edición. Lima, 1984, p. 265 a p. 270. Y, además, en Los fundamentos de la historia del derecho. Segunda edición. Editorial Universitaria. Lima, 1967. p. 208.

[2] TAMAYO HERRERA, José. Breve historia de un historiador -Un ensayo de ego historia, (Centro de Estudios País y Región-Cepar, Lima, 1989. p. 190).


* Publicado en el Suplemento Jurídica, N° 242, del diario El Peruano, el 17/03/2009.

Cuatro misiones extranjeras trabajarán este año en ciudadela de Machu Picchu (*)

Cusco, mar. 18 (ANDINA).- Al menos cuatro misiones extranjeras de apoyo técnico trabajarán este año en la ciudadela incaica de Machu Picchu, informó hoy Fernando Astete, jefe del parque arqueológico que alberga dicho monumento histórico.

Explicó que las misiones arribarán paulatinamente a partir de junio, con la finalidad de brindar apoyo técnico y realizar estudios para la conservación del lugar, además de capacitar al personal del Instituto Nacional de Cultura (INC).

El primer grupo será el denominado proyecto de Uku Pacha de la universidad Jaime I de Castellón-España, que capacitará al personal del INC en técnicas de proyección vertical o espeleológica.

>>> Seguir Leyendo... >>>

Ello permitirá que los técnicos y obreros del INC puedan acceder a sitios difíciles para restaurar o investigar, y dar auxilio a los turistas que eventualmente sufran de alguna emergencia en los barrancos adyacentes.

Sobre la segunda delegación, Astete refirió que estará compuesta por miembros de la universidad de Pensilvania, expertos en ingeniería informática, quienes obtendrán imágenes en 3D del monumento y de lugares específicos.

En tercer lugar, mediante el apoyo de Polonia, llegará un equipo de expertos en el tratamiento de la piedra que ayudará, con sus conocimientos, a detectar y limpiar elementos orgánicos nocivos de las piedras de las edificaciones de Machu Picchu.

Asimismo, un proyecto internacional de ingeniería geotécnica, con el apoyo del Banco Mundial (BM), realizará estudios a fin de detectar riesgos sobre posibles deslizamientos de rocas, comentó.

Se prevé, además, que luego de realizar los mencionados estudios elaborarán proyectos para evitar deslizamientos, utilizando conocimientos de ingeniería geotécnica en la colocación de cables y anclajes.


* Vía: Andina

Documental "Rejas en la memoria"

A propósito de Franco y antifranquistas, si alguien todavía no ha visto el documental "Rejas en la memoria", dirigido por Manuel Palacios, y que recuerda a los vencidos y olvidados de la Guerra Civil española. La historia de los miles de presos republicanos y aquellos catalogados como desafectos al régimen franquista recluidos en campso de concentración (y que fueron reducidos a la condición de esclavos para trabajar en los proyectos faraónicos del Caudillo como su gran 'pirámide', el Valle de los Caídos) está retratada con la honestidad que requiere el tema. Su visión es de carácter obligatorio. Para quien desee ver el documental completo, aquí les dejo los enlaces: Partes 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9. Prestar atención a la documentada ficha del especial en Youtube.




Franco para antifranquistas

Ya está disponible en librerías españolas el último libro de Pío Moa, el, dizque, 'historiador revisionista' de la Guerra Civil Española. La nota de prensa que circula por varias web, y que reproduzco abajo, es sumamente generoso con él ("el historiador que revolucionó la historiografía española"). Debemos suponer que está redactada por la propia editorial y no me sorprendería que por el propio Moa. Pero como sucede aquí y en todas partes, lo indefendible siempre encuentra alguien capaz y gustoso de hacerlo (JM).


Moa explica Franco a los antifranquistas (*)

A los treinta y tres años de su muerte, el general Francisco Franco permanece en el centro de la vida española. Muchos jóvenes que nacieron en los años 80 se interesan por su régimen y los políticos tienen su nombre en la boca constantemente. ¿Se recordaba a los generales Baldomero Espartero o Miguel primo de Rivera con semejante intensidad a los treinta años de sus fallecimientos? Obviamente, no. Entonces, ¿a qué se debe esta resistencia del pasado a desvanecerse, a quedar para el estudio de los historiadores?

Pío Moa, el historiador que revolucionó la historiografía española con sus descubrimientos sobre el carácter antidemocrático de la izquierda en la Segunda República, se dedica en este libro a explicar la persona y el régimen del general Franco. En Franco para antifranquistas. En 36 preguntas clave, el autor recurre al método didáctico de preguntas y respuestas, como si respondiese a estudiantes en la universidad o a espectadores en un programa de televisión.

>>> Seguir Leyendo... >>>

El historiador gallego, que fue uno de los pocos antifranquistas que se jugó la vida contra la Policía del régimen, discierne tres cuestiones como decisivas en este debate: a) ¿Se rebeló Franco contra una democracia o contra un proceso revolucionario?; b)¿Fue la suya una dictadura totalitaria o una dictadura autoritaria?; c) ¿Proviene la democracia actual del régimen franquista o de la oposición política a Franco?

Planteadas las preguntas sin censuras y contestadas en su habitual estilo llano y documentado, Pío Moa interpela al lector: ¿qué sabe usted de Franco?, ¿está seguro de que eso que le han contado o que ha visto en televisión es lo que ocurrió?, ¿quiere conocer usted la verdad?

"Franco para antifranquistas", un libro provocador por sus conclusiones y sus datos. Aquí quien pregunta recibe una respuesta, aunque no le guste.

Pío Moa (Vigo, 1948) es el autor de algunos de los libros de historia más vendidos de los últimos años, como Los mitos de la guerra civil, 1934: Comienza la Guerra Civil y Falacias de la izquierda, silencios de la derecha. Experto en la II República, cada uno de sus nuevos ensayos produce oleadas de entusiasmo y de enfado.


* Publicado en Cope.es , el 18/03/2009.

La historia en segunda plana

A Eduardo Blanstein le debemos un libro imprescindible todos aquellos que nos dedicamos al periodismo,"Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso". Y sobretodo, aquellos que pretendemos hacer historia del periodismo. Él nos ha enseñado cómo. Que muchos no hayamos aprendido no es culpa de él y tampoco de nosotros, que no tenemos la culpa de no poseer el enorme talento y la inteligencia que él tiene para saber escribir y decir las cosas como se deben. Hace un par de días dió una vez más en El Argetino una lección de cómo hacer historia del periodismo. Esa que tanta falta nos hace (JM).


Es hora de hablar del diario La Nación, esa tribuna de doctrina fundado por Bartolomé Mitre en 1870 (*)
Miró hacia Europa, dio la espalda a América latina y apoyó cuanta dictadura hubo.

Por Eduardo Blaustein (**)


Todavía estaba caliente la sangre derramada por los paraguayos aniquilados durante la guerra de la Triple Infamia cuando Bartolomé Mitre, uno de los responsables de la masacre, fundó el diario La Nación. 139 años después es tiempo de debatir sobre su pasado y su presente.

“Procesión rodante y aullante… una ululante bacanal demagógica… un raid callejero… una manifestación que por su confuso abigarramiento y su inofensiva truculencia recordaba a la vez a la Mazorca y al Carnaval.”.

>>> Seguir Leyendo... >>>

Estas líneas aparecen citadas en un ensayo publicado en 1993 por un intelectual al que difícilmente le cabe el calificativo de kirchnerista, Ricardo Sidicaro. Se trata de la política mirada desde arriba. Las ideas del diario La Nación (1809-1989) y las citas corresponden a un editorial aparecido en el diario La Nación que describía a su modo las manifestaciones póstumas de apoyo a Hipólito Yrigoyen, inmediatamente antes del golpe del 30.

El martes pasado, en la urgida cobertura electrónica de la reunión de las patronales ruralistas con funcionarios de Gobierno, la versión digital de La Nación usó la exquisita fórmula “Cristina irrumpió” para informar sobre la aparición de la Presidenta en ese encuentro.

Al día siguiente, Mariano Grondona se preguntó: “¿Ha iniciado el Gobierno un giro profundo desde el anticapitalismo y el antiruralismo que lo caracterizaban en busca de una postura equilibrada?”. Equilibrado, fino interrogante planteado ante una audiencia capaz de excitarse –que lo explique algún antropólogo cultural– que persiste en la idea de que en Argentina reinan los soviets.

Se sabe: esta semana el Gobierno nacional se anotó un poroto provisorio en la disputa. Pero La Nación encuentra en el enojo de las bases un modo de continuar la lucha. El viernes pasado, una firma fuerte del diario, Fernando Laborda, escribió esta frase acerca de los subsidios que pudieran recibir los productores rurales: “¿Se les pedirá que, a cambio, hagan número en los actos públicos del oficialismo, como ocurre en el conurbano bonaerense con tantos beneficiarios de planes sociales?”. Es un tic largamente conocido, lo que se dice doble standard para cualquier política de subsidios, según se trate de civilización o barbarie. La historia de siempre y la furia de siempre.

El sonido y la furia. “La historia es un cuento contado por un idiota, llena de sonido y de furia”, dice la terrible sentencia shakesperiana. Por suerte ahí está la pequeña historia argentina relatada por el diario La Nación como para que uno pueda aferrarse a la idea de que la historia alberga restos de racionalidad, genealogías, lógicas, continuidades. Aun cuando estemos hablando de un diario que nació como estricta herramienta puesta al servicio de un partido político, aun cuando haya estado al servicio del partido de la gente del campo y del Partido Militar, aun cuando haya hecho tanto, durante tantos gobiernos civiles tronchados y hasta la fecha, por la antipolítica, antes que por la República. Desde esa coherencia sin fisuras, cambiado el escenario político, La Nación ya abandonó el abuso del calificativo hegemónico, opera a favor de un nuevo armado para la restauración del orden conservador, así como operó hace pocos años, pifiándola fulero, a favor del candidato López Murphy (29/12/2002: el subdirector Claudio Escribano firma una columna titulada López Murphy, un candidato que crece con vuelo propio. Ninguna encuesta avalaba la afirmación).

Más de de una vez, en los primeros años de la democracia, Rodolfo Terragno, como periodista, reiteró la idea de hasta qué punto los diarios argentinos se comportaron como pichichos mansos en los regímenes militares, para ensañarse con los gobiernos elegidos democráticamente. En su relación con los gobiernos kirchneristas La Nación batió todos los récords.

La relación nació pésima –para decirlo en términos futboleros– desde los vestuarios. O desde antes: en el portal de Diario sobre Diarios se reseñó alguna vez que desde el 8 de junio de 2002 al 4 de mayo del 2003 el diario dedicó la enormidad de siete editoriales contra Néstor Kirchner. El título del último fue Candidatos del pasado. Es famosa –y la corroboró Kirchner en el programa de Mirtha Legrand– la nota en la que Horacio Verbitsky informó sobre el apriete que Claudio Escribano hizo en nombre de su diario (5/5/2003), exigiendo el cumplimiento de un pliego de cinco puntos: alineamiento con Estados Unidos, no más revisiones sobre la “lucha contra la subversión”, enchamigamiento con el empresariado, Cuba y, por último, medidas excepcionales contra la inseguridad.

Pasaron unos pocos días y ya Claudio Escribano escribía “la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año”. Se trató de nuevo de una pifiada feroz. Pero ya se sabe que los medios no suelen pagar por esas pequeñeces y que en todo caso los únicos actores que tienen la culpa de todos los males universales son los políticos.

Una agenda así de chiquita. En los primeros tiempos de hiperkinesia kirchnerista, algo perplejo, el mainstrseam de la derecha mediática, con La Nación a la vanguardia, hizo lo que pudo con las insolencias oficiales, tirando jabs. En plena renegociación de la deuda, hacia enero de 2004, eran comunes los titulares catastróficos del tipo “Podrían embargar desde hoy bienes argentinos”. Fernando Laborda escribía: “A medida que se acelere la recuperación económica, más irrisoria les parecerá a los acreedores la propuesta de quita”. José Luis Espert espantaba así: “Lo que el Gobierno no dice cuando se planta en su ridícula propuesta de una quita del 90 por ciento es que quiere seguir gastando en clientelismo político todo el aumento de recaudación que trae la recuperación de la economía”. Morales Solá (8/2/2004): “Malvinizar el conflicto de la deuda podría construir de nuevo una Argentina aislada”. Mariano Grondona no se daba por vencido en la apuesta de instalar a Ricardo López Murphy: en su programa de TV El Bulldog aparecía presentado como “el Opositor”. La sensatez, siempre, del lado de los acreedores. Elisa Carrió no se animaba a lo que sí se anima a reclamar hoy: volver al FMI. Y la presunta agenda opositora de la derecha mediática era más bien pobre, diminuta, casi idéntica a la actual pero sin conflicto agrario a la vista: privatizadas, inseguridad, Blumberg, odiosos piqueteros, revisión de los ’70, negociación por la deuda.

¿Hubo alguna vez algún comentario retrospectivo de La Nación u otros voceros de la derecha sobre el resultado de la negociación por la deuda? Pregunta pava: habrá que reiterar que los medios no son muy dados a revisar sus yerros, por usar una palabra suave. ¿Qué autocrítica podría hacerse un diario que jamás hizo revisión de su apoyo rabioso a la última dictadura militar?

La historia no está tan loca. 25 de marzo de 1976. Dice el editorial inaugural de La Nación en dictadura: “La crisis ha culminado. No hay sorpresa en la Nación ante la caída de un gobierno que estaba muerto mucho antes de su eliminación por la vía de un cambio como el que se ha operado. En lugar de aquella sorpresa hay una enorme expectación… Por la magnitud de la tarea a emprender, la primera condición es que se afiance en las Fuerzas Armadas la cohesión con la cual han actuado hasta aquí. Hay un país que tiene valiosas reservas de confianza, pero también hay un terrorismo que acecha”. Noticia de tapa a los días de producido el golpe: “Argentina normaliza relaciones con el FMI”. El gran diario argentino publica como noticia principal: “Nuevo récord de alzas y operaciones en la bolsa”.

1º de abril de 1976. La Nación publica dulces palabras del dictador Videla dichas ante los corresponsales extranjeros: “La libertad de prensa será respetada y garantizada, confiando en que se sabrá interpretar la vocación del gobierno militar de restituir y asegurar la vigencia de los principios fundamentales acordes con nuestra forma de vida”. Ah, gloriosos años, aquellos, los del reino pleno de la libertad de expresión.

Gloriosos los del primer aniversario del golpe, cuando la Asociación de Bancos Argentinos expresaba en un aviso/solicitada su “convicción de que el país ha tomado el buen camino”, pues la asunción del poder por los militares había significado “una convocatoria a las fuerzas sanas del país para rescatarlo del caos”. Pasarán cuatro años de gobierno militar y La Nación, alerta, se crispará en un editorial dedicado a los riesgos de iniciar algún diálogo político (16/4/80): “Durante muchos años aún, la democracia vivirá en estado de guerra con el ideologismo dictatorial y es obvio que para sobrellevarla victoriosamente, la voluntad civil habrá de estar asociada con la aptitud militar”. Y llegará otro aniversario del golpe, el previo a Malvinas, esa gesta apoyada por el diario que se presenta como la quintaesencia de la racionalidad. Es el 28 de marzo de 1982 y La Nación vuelve a erigirse en custodia de la Patria: “De ninguna manera está en juego la revisión de la guerra contra la subversión. Y no está en juego ese revisionismo por la misma causa que tampoco lo está el de nuestras guerras de la Independencia, ya que sus victorias –ayer como hoy– son la causa de que la Nación viva”.

Y en el medio de toda esa historia, pleno Mundial del ’78, habrá pasado la solicitada publicada por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (27/6/78) con la consigna: “La verdadera Argentina es noticia”. “Ante la acción de aquellos que en el exterior intentan deformar la realidad del país -decía el texto-, entidades privadas representativas de la comunidad argentina se autoconvocan para expresar la reacción nacional”. “Se autoconvocan”, decía el texto. Como hoy. Sentían ser exclusivos representantes de lo “nacional”. Como hoy. La consigna aparecía escrita en distintos idiomas para que el mundo supiera, pues por entonces el mundo estaba equivocado. Y aparecía además hermoseado aquel aviso con un dibujo entre telúrico y yupanquiano, “el campo”, como hoy. Y entre las entidades firmantes de la solicitada aparecían consignatarios, cerealeros, ganaderos, exportadores de granos. Como hoy.


* Publicado en El Argentino.com, el 10/03/2009.
** Autor del libro Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso

La Historia en primera plana

El primer nombre que pensé para este blog era precisamente el que da título a esta noticia, "El pasado en Primera Plana", y si lo deseché es porque aún abrigo la esperanza de tener la oportunidad de contar con tiempo y recursos para digitalizar las primeras planas de diarios peruanos y hacer una historia del siglo XX que lleve ese nombre. Tal vez algún día me saque la Timka y puede cumplir ese sueño. Por ahora me consuelo con saber que hay otros locos enamorados de la historia y el periodismo que coleccionan periódicos como yo que ya no sé que hacer con tantos de ellos. Aunque claro está, el mío no se acerca ni por asomo a esta increíble colección (JM):


La Historia en primera plana (*)
Un periodista atesora 10.000 portadas con los hitos del siglo XX


Los periódicos se conservan mal. No pueden ver la luz ni soportar grandes variaciones de temperatura ni estar en contacto unos con otros. Quizá por eso Josep Bosch, portavoz español de la Organización Mundial de Comercio, guarda su colección en su garaje de Ginebra (Suiza).

La prensa se hace para caducar a las 24 horas, pero este ex corresponsal de la agencia Efe atesora la que se publicó al día siguiente de los grandes hitos del siglo XX. Todo empezó en mayo de 1968, con un France Soir que Bosch compró cuando estudiaba bachillerato. En primera plana, la revuelta contra la autoridad en el barrio latino de París.

>>> Seguir Leyendo... >>>

De logros y búsquedas

Desde entonces, en intercambios, subastas, internet o mercados de antigüedades, Bosch se ha hecho con 10.000 ejemplares, "no todos catalogados". Y por el camino se ha convertido en lo que él llama un "arqueólogo histórico-periodístico". Cita dos piezas de su colección que nunca pensó conseguir: "Un periódico sobre la reunión de Yalta que encontré en una librería estonia y El telegrama del Rif del 18 de julio de 1936", día del inicio de la Guerra Civil. Pero señala también otra que aún está buscando: el Diario 16 del día después de la Constitución Española, titulado Adiós, dictadura, adiós.

Preferentemente, Bosch busca los periódicos que se publicaron en el lugar exacto de la noticia, y así tiene el Dallas Morning News que recoge el asesinato de John F. Kennedy o el Bosnische Post de Sarajevo donde aparece el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Bosch lamenta que en su colección abunden episodios trágicos, bélicos o atentados terroristas. "Si se inventa una medicina, por ejemplo, no ocupa una parte importante de la primera página". Y, frente a la crisis, aporta su particular receta: "Repasar el crack de 1929 o la crisis de Japón de 1987 y ver cómo lo reflejó la prensa del momento". Otra crisis, la de 1898, es la que marca la fecha de inicio de su muestra, que sigue ampliando, también con periódicos actuales. El último, uno español que habla de la mayor pérdida de empleo de los últimos 50 años.


* Publicado en Adn.es, el 17/03/2009.

La gran rebelión Inca


Gracias a los amigos de la lista de Arqueología he podido dar con este especial de NOVA y la National Geographic sobre los últimos días del imperio incaico, "La gran rebelión inca". El documental está realizado con las últimas técnicas de la ciencia forense y los últimos descubrimientos arqueológicos e históricos. Aunque se trata de un especial que sólo se se puede ver en zonas de Estados Unidos, el sitio ofrece transcipciones del programa y algunas herramientas multimedia, como este sobre el equipo para la batalla de ambos bandos que está bastante bien realizado.

Tampoco tiene pierde darse una vuelta por su sección de historia, que trae abundante material que puede resultar de gran utilidad para la clase de historia.

Los consejos de guerra de Franco

España da una vez más una lección de auténtica democracia. No esa democracia que en boca de nuestros políticos se convierte en la mejor manera de sacar el cuerpo e irse a donde puede convenirle mejor a sus intereses. Tampoco esa otra que, en nombre del pueblo a quien dice representar, impone la cultura del 'perro muerto' que nos retrasa como país ofreciendo muy mal ejemplo a futuros ciudadanos. Mucho menos esa democracia que brinda oportunidades de expresarse a algunos y se las niega a una gran mayoría. La lección que da España hoy es la de un país que sabe que para que exista auténtica democracia es necesario que el ciudadano cuente con las herramientas (documentos) necesarios para reclamar sus derechos, entre los que está su derecho a conocer su pasado, lo que realmente ocurrió. Nada de ocultamientos y 'aquí no pasó nada'. Nada del olvido premeditado que a tantos conviene (JM).


Luz sobre los consejos de guerra de Franco (*)
Defensa pone en marcha un plan piloto de archivos - 400.000 expedientes, entre ellos los juicios sumarísimos de 1938 a 1945, se restaurarán y digitalizarán

Por Treixa Constenla y Miguel González

Imagen de un depósito del Archivo General Histórico de Defensa / CARLOS ROSILLO"Preguntada dónde le sorprendió el Glorioso Movimiento, dice que le sorprendió en esta localidad. Preguntada para que manifieste si es cierto que durante el dominio rojo penetró en el convento de las hermanas carmelitas y se llevó una lámpara que había en el altar y una fotografía de las religiosas, dice que la lámpara la llevó al hospital y la fotografía la entregó a una vecina".

No todos tuvieron la suerte de esta mujer de Benicarló (Castellón) a la que un consejo de guerra condenó a seis años de cárcel, el 30 de enero de 1942. Por ejemplo, el padre de un diputado de UCD en la primera legislatura democrática, que era teniente de la Guardia Civil en 1936, fue ejecutado sólo porque se le consideró sospechoso de "ideología confusa".

>>> Seguir Leyendo... >>>

Sus historias figuran en algunos de los 20.000 legajos, unos 400.000 expedientes, millones de páginas, en los que se describe, con lenguaje burocrático y leguleyo, una de las etapas más negras de la historia de España: la represión despiadada que siguió a la Guerra Civil. La mayoría son procedimientos sumarísimos, instruidos entre 1938 y 1945, por los Juzgados Togados Militares Territoriales números 11, 12 y 13, con sede en Fuencarral (Madrid) y Valencia, con jurisdicción sobre Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid y Comunidad Valenciana. Aunque también hay procedimientos que llegan hasta 1980.

Al socaire de la Ley de la Memoria Histórica, el Ministerio de Defensa ha trasladado estos documentos al nuevo Archivo General Histórico de Defensa, que ocupa dos naves del cuartel Infante Don Juan, en el madrileño paseo de Moret, para poner en marcha un proyecto piloto de restauración y digitalización de archivos militares. El traslado de los legajos a Madrid ha generado una marejada política en Valencia o Castellón, donde su retorno se ha convertido en una reivindicación compartida por todas las instituciones y partidos, en lo que parece una reedición de la disputa por los papeles de Salamanca.

Álvaro Martínez-Novillo, funcionario del cuerpo de conservadores de Museos y subdirector de Patrimonio Histórico-Artístico de Defensa, afirma que su único objetivo es salvar un fondo documental en grave peligro y hacerlo accesible a los investigadores.

El PAÍS ha podido comprobar que muchos de los expedientes están seriamente dañados, con páginas que se desintegran al tocarlas y otras ilegibles por la descomposición del papel y la tinta. Muchos de ellos son documentos almacenados en los sótanos de la Capitanía General de Valencia, que se inundaron por el desbordamiento del Turia de 1957, e incluso conservan aún manchas de barro. Aunque los legajos de Castellón estaban mejor conservados, carecían de medidas de seguridad (sistema contra incendio o control de la humedad) y de normas modernas de clasificación y acceso.

El problema, como explica Martínez-Novillo, es que los archivos de los juzgados militares, por su carácter judicial, quedaron al margen del reglamento de archivos militares de 1998; y, por el castrense, fueron excluidos del decreto de modernización de archivos judiciales de 2003. Debido a esta doble exclusión, nadie se ha ocupado de ellos.

En teoría, el permiso para acceder a un expediente judicial lo concede, caso por caso, el tribunal competente, según el interés del solicitante (si es familiar directo del afectado) o el tiempo transcurrido (en el caso de investigadores). En la práctica, impera la arbitrariedad, ya que los juzgados militares carecen de personal especializado y tienen bastante con ocuparse de los asuntos de trámite. Esta situación ha servido de caldo de cultivo para picarescas como la de un funcionario del tribunal militar de Sevilla, ya fallecido, que vendía copias de expedientes.

El ministerio que dirige Carme Chacón se propone aprobar un nuevo reglamento que clasifique los archivos militares en cuatro categorías: de gestión (para expedientes abiertos); centrales (con más de cinco años de antigüedad); intermedios (en torno a 25); e históricos (con más de 30). Estos últimos serían de acceso público. Los expedientes judiciales seguirán una trayectoria similar: pasarán del juzgado militar al tribunal territorial y luego al archivo histórico.

Se acabará así con el hermetismo de estos fondos, que serán tratados como los demás archivos del Estado, según una ley que prepara el Ministerio de Cultura, y se normalizará el trabajo de los investigadores. "Aunque han pasado 70 años [del fin de la guerra] y el Ejército de hoy no tiene nada que ver con el del franquismo, nadie sabe lo que hay [en los archivos]. Abrir los expedientes de los consejos de guerra puede hacer que algunas familias vayan a los tribunales a pedir su nulidad, pero ¿va a hundirse la democracia por eso?", reflexiona un historiador que ha investigado la Guerra Civil y el franquismo.

La cuestión no es sólo legal sino, sobre todo, económica. Para garantizar la conservación de los documentos y su acceso público es necesaria su digitalización, última fase del proyecto de Defensa. Sólo el plan piloto de los juzgados de Madrid y Valencia costará millón y medio de euros. Para acelerar el proceso, se han firmado acuerdos con varias comunidades autónomas (Cataluña, Aragón y Andalucía), pero aun así puede tardar décadas.

"Si hay dos instituciones que han demostrado su afán por documentarlo todo son la Iglesia y el Ejército", explica Martínez-Novillo. "Y tengan la seguridad de que el Ejército español ha gastado mucho más papel que munición".

Lo demuestran los 25 archivos que los tres ejércitos tienen distribuidos por toda España, a los que hay que sumar los fondos documentales de los 26 juzgados y tribunales castrenses y los dispersos por ciudades, como Castellón, donde hubo órganos judiciales que ya han desaparecido. Para poner orden en este galimatías va a crearse el Archivo General Histórico de Defensa, con sus 27 kilómetros de estanterías. "La cuestión no es si los documentos vuelven a Castellón o van a Salamanca", concluye Martínez-Novillo, "sino que un día podamos verlos donde deben estar: en Internet".


* Publicado en El País, de España, el 16/03/2009.

CineHistoria

Ya sé que es de muy mal gusto, ya no de decir de educación, eso de andar comentando las páginas de los amigos por la vulgaridad aquella de que te acusen de "¡Eh!, mira como comenta la página del amigo que luego él comenta la suya", pero lo cierto es que no me resisto a hacerlo con ésta por una cuestión de justicia. Me refiero a Cine Historia de Tomás Valero Martínez, viejo conocido en la blogósfera y amigos de muchos de los que compartimos el amor por la historia y el cine. Pero sobretodo, excelente maestro en el diseño de contenidos temáticos. Su blog es, sino enciclopédico, completísimo en lo que a cine e historia concierne. Desde hace un buen tiempo que por falta de tiempo no entraba a Cine Historia, pero hoy que lo he hecho me he dado con la grata y enorme sorpresa que la ha renovado tanto en contenidos, como en herramientas. Lo suyo es ya un trabajo titánico. Difícil de igualar. Pero si de algo estamos seguro, es que será el propio Tomás quien nos siga sorprendiendo con nuevas cambios, mejoras y actualizaciones. Es típico de él.