San Marcos exonerará del pago a 1.000 postulantes

Estudiantes de bajos recursos económicos que hayan tenido como promedio 15 en sus notas serán los beneficiados.

Piden presupuesto para continuar investigaciones

Walter Alva recordó que en el 2016 no se ejecutaron trabajos de investigación arqueológica en Lambayeque.

Se realizarán tours nocturnos en Chavín de Huántar

Ministerio de Cultura autorizó visitas para promover importante monumento arqueológico.

Polémica de los Pitufos comunistas ya es mundial

La prestigiosa BBC hace eco de la polémica desatada en Uruguay por comparar a los Pitufos con una sociedad comunista.

¿Se hará realidad la ficción cinemtográfica

Según la agencia, roca espacial circuló demasiado cerca de nuestro planeta.

Crónica de una juventud estrangulada por Mao Zedong (*)


Por ABEL GRAU

No era más que un bebé pero su padre se empeñó. Se asomó a la cuna y le pidió que emitiera sus primeros balbuceos. Y no quería oír "papá" ni "mamá". "Para empezar, di: presidente Mao". El pequeño, claro, no hizo más que repetir "Ma-ma" y "Pa-pa". Pero a su progenitor no le hizo ninguna gracia que su retoño no supiera articular el nombre del insigne líder comunista y montó en cólera. "¡No te pido que digas papa, sino presidente Mao, idiota!", le espetó. La violencia de su reacción da una idea del sometimiento del pueblo Chino bajo la dictadura del Gran Timonel.

>>> Seguir Leyendo... >>>

Aquel bebé se convertiría con los años en el dibujante de cómics Li Kunwu (Yunnan, China, 1955), que ahora recuerda su infancia y adolescencia bajo el régimen comunista en el álbum Una vida en China (Astiberri), firmado junto al guionista P. Ôtié y que acaba de llegar a las librerías. Son páginas autobiográficas que comienzan cuando su padre, un oficial del partido comunista, y su madre, una obrera no cualificada, salen desde su provincia natal de Yunnan e inician un peregrinaje a través de China. A través de sus andanzas muestra un país que asiste al triunfo de la Revolución comunista dirigida por Mao Zedong, y a la draconiana aplicación del programa socioeconómico del Gran Salto Adelante y de la Revolución Cultural.

Sin ánimo de reivindicar ninguna ideología, Li, ex dibujante de propaganda para la República Popular China y con una trayectoria de 30 años en el noveno arte, describe de primera mano los trastornos que sufrió la población del país más populoso del mundo. A través de su relato, compuesto por más de 200 páginas de trazos expresionistas en blanco y negro, Li recuerda cómo siendo un niño creció en la adoración al líder comunista, convertido por la propaganda oficial en casi un ser semidivino. Las sentencias de su Libro rojo eran repetidas y memorizadas obsesivamente. Los niños eran adoctrinados en el parvulario: "El pensamiento de Mao Zedong es la alegría de la revolución/ el que se opone a él, ése es nuestro enemigo!", repetían los alumnos al unísono. Mientras, se creaban las grandes comunidades populares, piedra angular del movimiento del Gran salto adelante.

Los estragos del Gran salto adelante

En su carrera para rivalizar con Occidente, el Partido Comunista chino inició una frenética producción de acero para superar a la de Reino Unido y alcanzar al gran rival capitalista, Estados Unidos, según describe Li en las páginas de su obra. En el empeño de proclamar la supremacía nacional, el país parecía convertirse en unos "grandes altos hornos", a costa de imponer las colectivizaciones, deforestar el territorio y devastar la fertilidad del suelo chino.

De manera que el joven Kunwu asistió, también, a la salvaje hambruna que duró de 1959 a 1961. En medio de escenas de horror en la lucha por la supervivencia, el narrador recuerda cómo uno de sus tíos muere tras recibir una cornada de una vaca a la que intentaba robarla el forraje, o cómo otro tío, totalmente desesperado, intenta comer tierra. "Los historiadores", recuerda el narrador, "no se ponen de acuerdo sobre las cifras de muertos, ¿5, 8 o 10 millones?". Perecieron esas mismas masas a las que Mao llamó "los héroes de la Revolución". El recorrido de Li continúa, con pulso notarial pero sin caer en el tremendismo, hasta 1976, cuando el relato se cierra con la muerte del implacable Gran Timonel.


(*) Publicado en El País, de España, el 28 de junio de 2010.

Nuestra lamentable blogósfera de Historia

Mi amigo Toño Zapata publica hoy en el Facebook de Historia de San Marcos un enlace que nos dirige al blog de Waldemar Espinoza Soriano, el etnohistoriador peruano vivo que más ha publicado en nuestra Universidad. Pero, con todo el aprecio que le tengo a Toño, debo hacer unos comentarios a su enlace.

>>> Seguir Leyendo... >>>

En primer lugar, el blog no es tan reciente como él afirma. Tiene fecha 7 de diciembre de 2009, lo que significa que tiene cerca de siete meses de existencia. La primera vez que lo vi, tuve el deseo de hacer una reseña del mismo, pero la cuestión que se me planteó en ese instante fue ¿Qué reseño? ¿De qué hablo? El blog solo tiene una extensa lista de publicaciones del Dr. Waldemar Espinoza, ninguno de los trabajos mencionados está enlazado a su versión digital (algunos de ellos, los tienen) y, lo que es peor aún, el blog no ofrece ninguna otra información, dato o herramienta que nos pueda ser útil para conocer la trayectoria, pensamiento, metodología o aporte de WES a la etnohistoria peruana. Nada.

Ignoro si el blog, como aparentemente se presenta, es responsabilidad del mismo WES (lo dudo), pero lo cierto es que quien haya querido o pretendido de esta manera rendirle homenaje al doctor Espinoza, se equivoca. Le ha hecho un flaco favor.

El blog es de un nivel casi escolar (lo más probable es que lo haya hecho un estudiante de secundaria como tarea del curso de Historia) y primarioso. Tanto, que me extraña (sorry, amigo) que una persona de la inteligencia y cultura de Toño lo haya incluido en el Facebook de San Marcos. Al menos se hubiera tomado la molestia que se tomó el que hizo el blog del doctor Macera (donde tampoco hay ningún enlace y el apartado biográfico, como el que reseñamos ahora, deja mucho que desear), que lo ilustró y recogió en el blog textos del propio Macera.

Con blogs como estos lo único que queda demostrado es que la blogósfera peruana de Historia sigue en pañales. Que no se entiende o se sabe de qué se trata todo esto que conocemos como Sociedad de la Información y Autopistas de la Información. Que muchos sigue confundiendo versión digital con edición digital. Y que el sueño de emprender una historia digital entre nosotros, es eso, un sueño.

A todos estos impetuosos alumnos o discípulos deseosos de rendir homenaje a su maestro, les recomiendo que lean el post que hoy publica Anaclet Pons (un historiador y autor imprescindible en estos temas) en su blog sobre "La Historia digital y la historia pública", en donde, entre otras cosas, se lee lo siguiente: "Para conseguir un compromiso más significativo del público en torno a las cuestiones de la historia... No podemos limitarnos a exponer una colección de cosas en orden cronológico: ese tipo de presentación no proporciona el trabajo que necesitamos. La historia ha de plantear preguntas".

Si no fuera por los esfuerzos de jóvenes historiadores como José Ragas o Jorge Valdez Morgan (ambos de la Universidad Católica), o Richard Chuhue en San Marcos, lo más probable es que ésta nunca hubiera dado sus primeros pasos. Ragas, dicho con honestidad y envidia, tiene el mejor blog peruano de historia con una acertada combinación de contenidos, diseño y actualización (la clave del éxito en nuestra época) que todos debiéramos imitar. El de Jorge Valdez va por el mismo camino, aunque hay que lamentar que no lo actualice como muchos quisiéramos y que siga sin prestarle atención al diseño que su blog merece. A Richard Chuhue solo queda hacerle el cumplido de que su trabajo es el único que salva el honor de San Marcos en este tema. (Por cierto, la labor del propio Toño con su facebook es más meritoria que el blog que él recomienda).

Mientras sigan apareciendo blogs como el que hoy enlaza Toño, tendremos que seguir esperando a que nuestra blogósfera de historia salga de una vez por todas de su Edad Media, que cada día más se parece a una Edad de Piedra.

XV Coloquio Interdisciplinario de Investigaciones Históricas

La Comisión Organizadora de Estudiantes del Coloquio (COESCO - 2010) invita a la comunidad académica y a todos los interesados a participar del XV Coloquio Interdisciplinario de Investigaciones Históricas y el VIII Coloquio Nacional de Estudiantes de Historia de la Universidad Nacional Federico Villarreal, a realizarse del 8 al 12 de noviembre de este año. De igual modo, anuncian la convocatoria al concurso "Rumbo al Bicentenario de la Independencia: Perú 2021", cuyas bases las pueden encontrar aquí.

Informes:
coescounfv@hotmail.com
coescounfv@gmail.com

Historiadores de Lima Norte participan en el Concurso Bicentenario de la Independencia del Perú 2011 (*)

Por Carlos Santana Aguilar

Carlos Santana Aguilar, Raúl Ramirez Tarazona y Edgar Quispe Pastrana. Foto: Raúl Masgo.El Mag. Raúl Ramirez Tarazona, director del Museo Regional de Arqueología Antropología e Historia de Carabayllo y el historiador Prof. Edgar Quispe Pastrana, co-autor de la obra: "Cono Norte De Lima: Pasado, Presente y Futuro de Carabayllo", recientemente galardonados en el V Concurso "Trabajemos el Patrimonio Cultural y Natural de Nuestra Región" - DIPECUD 2009, acaban de presentar un importante trabajo de investigación al Concurso Bicentenario de la Independencia del Perú 2011, que organizan el Instituto Riva-Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), el Ministerio de Educación (MINEDU), y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

>>> Seguir Leyendo... >>>

“La diplomacia y la guerra en el contexto de la independencia en el valle del Chillón” es el estudio que presentan estos dos investigadores y que tocan importantes hechos poco estudiados y algunos de ellos inéditos, entre ellos:

  • El desplazamiento de don José de San Martín desde Argentina al Perú y su proyecto de federación entre Argentina, Perú, Bolivia y Chile (1818 – 1821).
  • El desembarco de José de San Martín en Ancón (30 Oct 1920).
  • El Motín de Aznapuquio (29 Ene 1821).
  • Batalla de Quiapata entre los montoneros patriotas contra las fuerzas realistas del Brigadier Ricafort en Canta (2 May 1921).
  • La Conferencia de Punchauca (2 Jun 1921).
  • Bolivar y Carabayllo.
  • Los mapas del desplazamiento de las fuerzas libertadoras y los realistas en el valle del Chillón.

    Este 21 de Junio se publicarán los resultados del concurso y el 6 de Julio será la premiación, esperemos que estos dos reconocidos profesores e investigadores de Lima Norte obtengan el debido reconocimiento a sus esfuerzos estando próximos a la celebración de un aniversario mas de la fundación hispana de Carabayllo de Lima Norte.

    Fuente: Carabayllo.Net

  • Joseph Dager: "El Archivo General de la Nación seguirá siendo un ente autónomo" (*)

    Por Florence Couillaud

    Joseph Dager / Foto: Franz KrajnikEl pasado 14 de junio el historiador de la PUCP, Joseph Dager, fue designado por Resolución Suprema como Jefe del Archivo General de la Nación. Esta institución, considerada como el bastión de la memoria histórica del Perú, dio que hablar cuando el 16 de enero de este año perdió la Dirección del Archivo Histórico, cuya administración pasó a ser parte del Instituto Nacional de Cultura. Dager compartió sus impresiones sobre el tema considerando a un nuevo actor en el escenario: el Ministerio de Cultura.

    ¿De qué se encarga el Archivo General de la Nación?

    >>> Seguir Leyendo... >>>

    En el Perú existe el Sistema Nacional de Archivos, conformado por instituciones públicas y privadas. El Archivo General de la Nación (AGN) es el ente rector de ese Sistema Nacional de Archivos. Es el organismo del Estado que da las políticas y normas archivísticas, para que las instituciones sigan un criterio uniforme a la hora de ordenar sus documentos. Luego de un periodo de 30 años los documentos públicos pasan al AGN y pertenecen al patrimonio documental de la Nación. Aquí, en el Archivo Intermedio se hace el expurgo documental. Se determina lo que pasa o no al Archivo Histórico. En realidad, en el AGN se decide qué es lo que va a quedar para la posteridad, cuáles serán las pruebas documentales que en el futuro le servirán a los historiadores para hacer la Historia.

    ¿Cuántas direcciones tiene el AGN?

    En este momento el archivo tiene dos órganos de línea, antes eran tres con la Dirección del Archivo Histórico. El AGN tiene la Dirección de Desarrollo Archivístico y Archivo Intermedio, donde están la Dirección de Archivos Públicos, la Dirección de Archivos Notariales y la Dirección de Normas Archivísticas. Además, está la Escuela Nacional de Archiveros, que no ha tenido la suficiente promoción en los últimos años y quiero repotenciar durante mi gestión.

    ¿Qué pasará con la separación de la Dirección del Archivo Histórico del AGN?

    A principios de año, se decidió por Decreto Supremo que el Archivo Histórico, que reúne el Archivo Colonial y el Archivo Republicano, pasaría a depender del Instituto Nacional de Cultura. Yo he asumido el cargo en el AGN cuando esta división ya estaba hecha, pero no estoy ni con el AGN ni con el INC en este conflicto, sino a favor del resguardo del patrimonio documental. Lo que importa no es a cuál de las dos instituciones pertenece la Dirección del Archivo Histórico, sino en cuál va a estar mejor conservado ese patrimonio documental. Cuando salió este decreto se consideró que el INC tenía mejores recursos económicos y humanos para conservar mejor el estado del patrimonio histórico.

    ¿Pero esto no representa una ruptura dentro del AGN?

    Yo no veo esto como un desmembramiento del AGN porque desde aquí vamos a alimentar el Archivo Histórico. Además, como ente rector del Sistema Nacional de Archivos, el AGN decide cuáles son las políticas y normas para conservar esos documentos.

    ¿Qué pasará con la creación del Ministerio de Cultura?

    Probablemente ya no tendrá mucho sentido que exista esta separación. Una vez que el AGN y el Archivo Histórico dependan del mismo ente, el sustento de la división ya no será tan fuerte y seguramente se vuelva a la situación anterior. Cuando se apruebe la ley del Ministerio de Cultura este archivo pasará a depender del ministerio, no como una dirección sino como un organismo ejecutor. Esto es importante, porque si bien el AGN forma parte de un sector, hoy Justicia y más adelante Cultura, va a seguir siendo un ente autónomo presupuestal y administrativamente hablando. Por lo tanto, ese Decreto Supremo ha separado la Dirección del Archivo Histórico, pero no le ha quitado ni las funciones ni la potestad al AGN que sigue siendo el ente rector en materia documental y archivística del Perú.

    ¿Estarías de acuerdo con restituir la Dirección del Archivo Histórico al AGN?

    Yo estaría de acuerdo con que una vez creado el Ministerio de Cultura las cosas sigan siendo como eran, que es lo que ocurre por lo general en América Latina. Existiendo el Sistema Nacional de Archivos y siendo el AGN el ente que recibe los documentos que después van a ser históricos, lo más probable con la existencia del Ministerio de Cultura es que se reúna bajo un mismo ente rector el AGN con todas sus direcciones.

    Desde el punto de vista institucional, no de mi gestión porque acabo de empezar, hay que hacer un mea culpa porque en los últimos tres o cuatro años se han dado muchos casos de pérdidas documentales y de comercio de documentos, muchos del Archivo Histórico. Esa es una realidad que hay que tomar en cuenta para explicar en un contexto más grande la decisión política de separar a la Dirección del Archivo Histórico. Sin embargo, una vez que exista el Ministerio de Cultura y que estemos bajo su amparo creo que las cosas volverán a su cauce.

    ¿Podría haber una ley que le dé el mandato del Archivo Histórico al INC?

    Creo que es muy difícil. En este momento, en el Congreso se discute el proyecto de ley del Ministerio de Cultura y aunque no se dice tan explícitamente, si dice que el AGN se adscribe a este ministerio e incluso hay una disposición, que no sabemos si se apruebe, que pretende derogar el decreto que ha hecho la división.

    Por otro lado, la Dirección del Archivo Histórico no es el único lugar donde están los documentos históricos, ahí están los documentos coloniales y gran parte de los documentos republicanos, pero en el AGN tenemos una serie de documentos históricos que no forman parte de ese Archivo Histórico, por ejemplo los documentos notariales. Hay una serie de conjuntos documentales que se están catalogando y que todavía no han pasado a la Dirección del Archivo Histórico, como la documentación del organismo SINAMOS (Sistema Nacional de Movilización Social) creado en el gobierno de Velasco. El AGN expide una serie de copias fedatarias sobre partidas de nacimiento y actas de propiedad, que forman parte de nuestro actual corpus documental, a pesar que ya no tengamos la Dirección del Archivo Histórico.

    ¿Qué planeas tiene como Jefe del Archivo General de la Nación?

    Dar a conocerlo más. Quiero potenciar la formación técnica de la Escuela de Archiveros; fomentar el financiamiento para la creación de archivos en soportes distintos que el papel, para digitalizarlos o para la recopilación de los documentos más modernos; y difundir esta nueva idea de pensar en la organización administrativa del AGN, que no tiene porqué necesariamente estar ligada a la antigüedad de sus fondos documentales. Las nuevas tendencias archivísticas no dividen los fondos en función de si son históricos o no porque al final todo es histórico, sino que se divide en función de cómo se sirve y de lo que hacen las direcciones. En el AGN podrían existir direcciones encargadas de la investigación, las normas y la capacitación.


    Fuente: PuntoEdu

    Margaret MacMillan: "Los historiadores tenemos la obligación de intervenir en política cuando la historia se está utilizando de una forma falaz" (*)

    EL IMPARCIALLa historiadora y rectora del St. Antony´s College de la Universidad de Oxford, Margaret MacMillan, en los actos de celebración del XXX aniversario del Instituto Ortega y Gasset, ha señalado que "el término memoria histórica suena a contradictorio".

    Por Julio Crespo MacLennan

    La historiadora y rectora del St. Antony´s College de la Universidad de Oxford, Margaret MacMillan visitó el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset el lunes 14 de junio para participar en los actos de celebración del XXX aniversario de esta institución. Allí MacMillan dictó una conferencia sobre el tema de su último libro: "Los usos y los abusos de la historia".

    >>> Seguir Leyendo... >>>

    Dice usted en su libro que los historiadores se han retirado del debate público. ¿Es esta la culpa de los historiadores exclusivamente o del hecho de que los periodistas y los políticos monopolizan los medios de comunicación?

    Aunque es cierto que los periodistas manejan los medios de comunicación, también hay grandes oportunidades de entrar en el debate público que los historiadores rechazan cada vez más. Los historiadores profesionales están cada vez más interesados en aspectos de la historia que no interesan al público en general. Pasamos cada vez más tiempo discutiendo sobre corrientes historiográficas y dando la espalda al público general.

    Cada vez hay más periodistas e historiadores que hacen incursiones en la historia. ¿Qué opinión le merece?

    Las novelas históricas han existido desde hace mucho tiempo y han hecho importantes contribuciones. Tampoco me molesta que haya periodistas que escriban historia. Pero hay también muchos historiadores dedicados a escribir para el gran público que han tenido mucho éxito. Ejemplos como Simon Schama y Niall Ferguson han contribuido al auge de una historia narrativa que atraiga al público en general. Conozco a un historiador que dijo que la historia es demasiado compleja como para hacerla accesible al público en general. Estoy totalmente en desacuerdo. Un historiador puede escribir perfectamente historia para el público general sin necesidad de renunciar a sus principios.

    El escritor peruano Mario Vargas Llosa justificó su entrada en política, cuando se presentó como candidato a la presidencia de su país, alegando que había circunstancias en las que uno no podía abstenerse. ¿Cree usted que los historiadores deben tomar partido en el debate político o incluso participar activamente en política?

    Las dos cosas. Creo que los historiadores deben intervenir en el debate político, no simplemente abstenerse. Somos ciudadanos, después de todo. Sobre todo tenemos la obligación de intervenir en política cuando la historia se está utilizando de una forma falaz. Debemos defender la verdad y denunciar la manipulación con fines políticos allí donde se dé. Luego si un historiador decide dar el salto a la política, creo que esto es perfectamente legítimo. Ha habido bastantes casos de historiadores en política, tanto en Canadá como en el Reino Unido.

    Sin embargo, volver a la teórica independencia del académico después de haber estado en política no es fácil.

    El historiador puede volver a su profesión desde la política como cualquier otro profesional. El problema es que si decide escribir sobre el periodo de gobierno en el que estuvo involucrado, tendrá grandes dificultades para hacerlo con imparcialidad, aunque también hay ejemplos de historiadores que han hecho muy buenas aportaciones a la historia como ex políticos. Por ejemplo, el historiador americano Arthur Schlesinger, sirvió en la administración Kennedy y ha escrito libros muy buenos sobre esa época.

    ¿Que nos ensaña la historia sobre la crisis actual?

    Mas que enseñarnos lo que debemos hacer, lo que hace ante todo es dar lecciones sobre lo que no se debe hacer. Por ejemplo la gran depresión de 1929 provocó un retorno al proteccionismo, con dramáticas subidas de las tarifas arancelarias, mientras que en esta crisis, esto se ha logrado evitar. El estudio de las crisis pasadas aporta muchas lecciones útiles para la actualidad.

    ¿Puede la historia contribuir a buscar una salida airosa para los países involucrados en la guerra de Afganistán?

    La historia aporta buenas razones para abstenerse de entrar en guerras como la de Afganistán. Pero ahora ya es demasiado tarde. Una lección útil que da la historia para Afganistán es que no se puede salir de allí sin negociar con los vecinos. Estados Unidos logró una salida airosa de Vietnam gracias a las negociaciones con China. Esto debe tenerse en cuenta, aunque también es cierto que Afganistán es un caso distinto.

    ¿Cree que la historia es esencial para construir y consolidar estados nación?

    Si siempre y cuando se haga con lealtad a la verdad, que a menudo no ocurre cuando hay una historia oficial impuesta por los gobernantes. Los ciudadanos necesitan tener una idea sobre sus orígenes y su pasado reciente para identificarse como miembros de una nación. Los niños también necesitan una narrativa que les explique de donde vienen.

    ¿Qué opina del papel de la historia en el nacionalismo?

    Los nacionalistas en su obsesión por justificar la construcción nacional hacen una interpretación de la historia muy peligrosa. No hay nada malo en buscar un pasado común entre poblaciones que justifique su presente, y las instituciones creadas en torno a un pueblo.Pero, en este sentido, la historia se suele hacer con objeto de incluir a unos y excluir a otros. También hay un elemento racial de la interpretación nacionalista de la historia que ha traído muy malas consecuencias.

    ¿Y la historia en el papel de la construcción europea? La historia ya no parece dar a los europeos una razón para permanecer unidos.

    Sin duda, la integración como necesidad frente a la guerra o el miedo a la Unión Soviética no tienen ningún sentido para la nueva generación de europeos. Pero debe haber una narrativa que explique a los europeos todo lo que les une. Unas pautas de civilización, los romanos, el renacimiento, etc, todos esos factores transnacionales. Los franceses y los alemanes han hecho un esfuerzo muy loable por escribir una historia aceptable para sus dos pueblos. Hay muy buenos libros de historia que rebasan las barreras nacionales entre pueblos de Europa.

    ¿Cree que hay un progreso moral en la historia?

    Me gusta pensar que si, a pesar de lo terrible que ha sido el siglo XX. ¿Podemos considerar que un mundo en el que ha triunfado la democracia liberal es mejor? Yo creo que si lo es.

    ¿Qué opina de la ley de memoria histórica en España?

    Creo que responde a una necesidad muy legítima que tienen los ciudadanos de saber sobre su pasado reciente, y en el caso de España de indagar sobre un episodio tan traumático como la guerra civil. Por otro lado no me gusta que los gobiernos interfieran en la historia y que intenten imponer una historia oficial. La historia pertenece a todos, y les corresponde a los historiadores escribirla no a los políticos. La historia es un proceso que sale mediante un método de hacer preguntas, Los políticos, por otro lado utilizan la historia para justificar sus propios intereses.

    ¿Cree que el término memoria histórica se puede utilizar legítimamente?

    La memoria es un elemento muy importante para hacer historia contemporánea. Los testimonios personales son importantes a pesar de que la memoria puede fallar. Pero si es cierto que el término memoria histórica suena a contradictorio. Memoria colectiva si me parece útil, pero no memoria histórica, ya que o bien hay historia o hay memoria.

    Los historiadores se especializan cada vez más, saben mucho de una época pero a menudo huyen de explorar otras épocas, sin embargo usted ha publicado sobre distintas épocas de la historia con éxito. En su primer libro, “Las mujeres del raj”, trata sobre la India colonial, 1919, sobre el tratado de Versalles, luego publicó con éxito un libro sobre el famoso encuentro entre Nixon y Mao. ¿A qué atribuye su éxito?

    Yo creo que todo historiador debe conocer la época que estudia en profundidad. Yo comencé trabajando sobre la historia imperial británica, de allí salió mi primer libro. Luego me moví hacia la historia internacional, también he enseñado historia de China, por lo tanto mis libros son todos el producto de temas que he enseñado, sobre todo un tema que me interesa mucho que es el de la negociación diplomática. Hay historiadores que se mueven con fluidez en distintos periodos de la historia. Yo me siento cómoda en distintas épocas del siglo XX, aunque no sería capaz de escribir sobre la historia antigua.

    El Instituto Universitario Ortega y Gasset nació bajo la inspiración del St. Antony´s College de Oxford que usted dirige. A qué atribuye el éxito de St. Antony´s College como centro de postgrado que ha ganado tanta reputación en la política internacional.

    La clave fue nacer con una gran curiosidad por el mundo. Luego un proceso de selección muy estricto, mediante el cual se reclutaron grandes especialistas en distintas regiones del mundo. Hay un alto grado de especialización en distintas áreas pero a la vez mucho interés por el mundo en general. Eso hace que el ambiente entre estudiantes y profesores sea tan estimulante. Luego está el factor de pertenecer a la universidad de Oxford, con todo lo que ello significa. Sin embargo creo que el modelo de St. Antony´s se puede extrapolar con éxito a otros países. El Instituto Ortega y Gasset es un buen ejemplo.


    * Publicado en El Imparcial, de España, el 16 de junio de 2010.

    Manifiesto de Córdoba


    >>> Seguir Leyendo... >>>


    REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918

    La Juventud Argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica

    Manifiesto de Córdoba

    21 de junio de 1918
    Tomado de Federación Universitaria de Buenos Aires

    Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.

    La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarrevolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y —lo que es peor aún— el lugar donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.

    Nuestro régimen universitario —aún el más reciente— es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino; el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La federación universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la sustancia misma de los estudios. La autoridad, en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando.

    Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no una labor de ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.

    Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en estas casas de estudio es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad y la falsa competencia. Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el doctor José Nicolás Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria; ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho a la insurrección. Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro mejor estímulo; la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son —y dolorosas— de todo el continente. ¿Que en nuestro país una ley —se dice—, la ley de Avellaneda, se opone a nuestros anhelos? Pues a reformar la ley, que nuestra salud moral lo está exigiendo.

    La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante, sólo podrán ser maestros en la república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien.

    Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba, con motivo de la elección rectoral, aclaran singularmente nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto universitario. La federación universitaria de Córdoba cree que debe hacer conocer al país y a América las circunstancias de orden moral y jurídico que invalidan el acto electoral verificado el 15 de junio. Al confesar los ideales y principios que mueven a la juventud en esta hora única de su vida, quiere referir los aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que está quemando el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córdoba y en esta ciudad no se han presenciado desórdenes; se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente. Referiremos los sucesos para que se vea cuánta razón nos asistía y cuánta vergüenza nos sacó a la cara la cobardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia, de los cuales nos responsabilizamos íntegramente, se cumplían como en el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas. Aquellos representan también la medida de nuestra indignación en presencia de la miseria moral, de la simulación y del engaño artero que pretendía filtrarse con las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba obscurecido en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales.

    El espectáculo que ofrecía la asamblea universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer escrutinio, para inclinarse luego al bando que parecía asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, el compromiso de honor contraído por los intereses de la universidad. Otros —los más— en nombre del sentimiento religioso y bajo la advocación de la Compañía de Jesús, exhortaban a la traición y al pronunciamiento subalterno. (¡Curiosa religión que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad! ¡Religión para vencidos o para esclavos!). Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se creía haber conquistado una garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra traición. A la burla respondimos con la revolución. La mayoría representaba la suma de la represión, de la ignorancia y del vicio. Entonces dimos la única lección que cumplía y, espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical.

    La sanción moral es nuestra. El derecho también. Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la ley. No se lo permitimos. Antes de que la iniquidad fuera un acto jurídico, irrevocable y completo, nos apoderamos del salón de actos y arrojamos a la canalla, sólo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que esto es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación, sesionado en el propio salón de actos la federación universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de huelga indefinida.

    En efecto, los estatutos reformados disponen que la elección de rector terminará en una sola sesión, proclamándose inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de las boletas y aprobación del acta respectiva. Afirmamos, sin temor de ser rectificados, que las boletas no fueron leídas, que el acta no fue aprobada, que el rector no fue proclamado, y que, por consiguiente, para la ley, aún no existe rector de esta universidad.

    La juventud universitaria de Córdoba afirma que jamás hizo cuestión de nombres ni de empleos. Se levantó contra un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas. No se reformaban ni planes ni reglamentos por temor de que alguien en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de «hoy para ti, mañana para mí», corría de boca en boca y asumía la preeminencia de estatuto universitario. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la universidad apartada de la ciencia y de las disciplinas modernas. Las elecciones, encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparaban el espíritu de rutina y de sumisión. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura a la juventud, creyendo que la conspiración del silencio puede ser ejercitada en contra de la ciencia. Fue entonces cuando la oscura universidad mediterránea cerró sus puertas a Ferri, a Ferrero, a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada su plácida ignorancia. Hicimos entonces una santa revolución y el régimen cayó a nuestros golpes.

    Creímos honradamente que nuestro esfuerzo había creado algo nuevo, que por lo menos la elevación de nuestros ideales merecía algún respeto. Asombrados, contemplamos entonces cómo se coaligaban para arrebatar nuestra conquista los más crudos reaccionarios.

    No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa, ni al juego de intereses egoístas. A ellos se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra: «Prefiero antes de renunciar que quede el tendal de cadáveres de los estudiantes». Palabras llenas de piedad y de amor, de respeto reverencioso a la disciplina; palabras dignas del jefe de una casa de altos estudios. No invoca ideales ni propósitos de acción cultural. Se siente custodiado por la fuerza y se alza soberbio y amenazador. ¡Armoniosa lección que acaba de dar a la juventud el primer ciudadano de una democracia universitaria! Recojamos la lección, compañeros de toda América; acaso tenga el sentido de un presagio glorioso, la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión.

    La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

    La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su federación, saluda a los compañeros de América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia.

    Enrique F. Barros, Horacio Valdés, Ismael C. Bordabehere, presidentes — Gumersindo Sayago — Alfredo Castellanos — Luis M. Méndez — Jorge L. Bazante — Ceferino Garzón Maceda — Julio Molina — Carlos Suárez Pinto — Emilio R. Biagosh — Angel J. Nigro — Natalio J. Saibene — Antonio Medina Allende — Ernesto Garzón.

    Memoria de Málaga

    A propósito de HIstoria Oral, hace un buen tiempo que quería referirme al Proyecto Memoria de Málaga que impulsa la Vicepresidencia Segunda de la Diputación de Málaga y el que se recogen entrevistas a personas mayores de 80 años de toda la provincia y en la que narran cómo vivieron los años de la guerra civil, la represión post bélica y la resistencia antifranquista. Por ahora están disponibles las primeras 18 entrevistas, pero se espera que estas lleguen a un número mayor. El portal no permite la incrustación de videos en otros sitios, pero las casi dos horas, o a veces tres, que dura cada una resulta una experiencia estimulante para aquellos interesados en los relatos de primera mano. Resulta igualmente útil su selección de enlaces.

    La Reforma Universitaria de 1918

    El pasado 21 de junio se cumplieron 92 años del Manifiesto por la Reforma Universitaria en Córdoba. Con ese motivo, en el sitio de la UCR (Unión Cívica Radical) hay un pequeño especial con algunos textos y, especialmente, un documental que resulta interesante para aquellos interesados en la historia oral.

    La Imaginación al Poder from UCR Nacional on Vimeo.

    Traducen al inglés libro "Buscando un Inca" de Alberto Flores Galindo

    Lima, jun. 22 (ANDINA). Considerado uno de los intelectuales peruanos más destacados del siglo XX, Alberto Flores Galindo (1949-1990) ha sido traducido al inglés. Se trata de su libro Buscando un Inca: identidad y utopía en los Andes, publicado originalmente en 1986.

    Con el título de "In Search of an Inca. Identity and Utopia in the Andes", la prestigiosa Universidad de Cambridge ha publicado la versión anglosajona. La publicación ha sido editada por Carlos Aguirre, Charles Walker y Willie Hiatt.

    >>> Seguir Leyendo... >>>

    El libro, que ya había sido traducido al italiano, es considerado heredero del método que Flores Galindo utilizó del historiador Ruggiero Romano, en los detalles de la microhistoria.

    Se esperaba desde hacía buen tiempo la versión en inglés de Buscando un Inca, considerando el creciente interés que sobre Flores Galindo y su obra existe entre los científicos sociales del mundo anglosajón.

    Utopía andina

    El concepto de utopía andina, desarrollado con Manuel Burga, fue uno de los conceptos más polémicos y que más debates ha generado en los últimos años. Por ello la Introducción de la edición en inglés analiza los fundamentos ideológicos y metodológicos en los que se basó la utopía andina.

    Este concepto explora el mesianismo en los Andes como fuente de cohesión entre las distintas poblaciones. Critica la posibilidad destructiva de estas ideologías, pero busca encontrar una dimensión donde ésta sirva para construir algo en conjunto, aprovechando la utopía.

    Por otro lado, la Introducción revisa los debates que ésta generó, como polémicas con Vargas Llosa y apuntes diferentes de las ideas de Arguedas, y las polémicas que sigue generando aún ahora, ya sea en el Perú o en el extranjero. La excelente obra de Flores Galindo continúa incitando el debate intelectual tan necesario.

    Legado perenne

    1.- Buscando un Inca mereció el premio Casa de las Américas en su año de publicación. Tiene 6 ediciones en español.

    2 .-Alberto Flores Galindo es considerado uno de los renovadores de los estudios históricos en el Perú.

    3.- Introdujo el análisis microhistórico, donde se busca entender los procesos sociales a partir de pequeños detalles significativos.

    4.- Asimismo, utilizó disciplinas como el psicoanálisis para complementar su trabajos.


    Bibliografía completa

    Los Mineros de la Cerro de Pasco (1974).

    Arequipa y el sur andino. Ensayos de Historia regional, Siglos XVIII-XX (1976).

    La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern (1980).

    Apogeo y Crisis de la República Aristocrática, con Manuel Burga.

    Aristocracia y Plebe. Lima, 1760-1830. Estructura de Clases y Sociedad Colonial (1984).

    Tiempo de Plagas (1987).

    Buscando un Inca: Identidad y utopía en los Andes (1986, 1988).

    La tradición autoritaria (obra póstuma).

    El hijo de un colaborador de Mussolini asegura tener sus diarios personales (*)

    Por Soraya Meguizo | Milán

    Serrano Suñer, Franco y Mussolini, en 1941. | EfeHan pasado más de 65 años desde que el dictador italiano Benito Mussolini fuera capturado por los partisanos mientras intentaba huir de Italia con destino a Suiza, y fusilado un día después en una plaza de Milán. Y, sin embargo, los famosos y fantasmales diarios que se presume escribió Il Duce entre 1935 y 1939 -y que él consideraba su seguro de vida- siguen generando polémica.

    >>> Seguir Leyendo... >>>

    Hace apenas unos años era el senador italiano Marcello Dell'Ultri -el brazo derecho de Silvio Berlusconi-, que cuenta en su currículo con varias condenas firmes por asociación mafiosa y fraude fiscal, aseguró poseer los auténticos diarios de Mussolini. Resultó ser un dislate. Ahora, se trata de un hijo del ex-cónsul italiano en Berlín durante los años 40, Guglielmo Della Morte, quien asegura que el dictador italiano le confió a su padre, poco antes de su muerte, una maleta con un candado llena de documentos secretos. Entre ellos, los diarios de Il Duce y la correspondencia que mantuvo con Winston Churchill durante la II Guerra Mundial.

    La promesa

    A simple vista debería ser fácil comprobar si Della Morte dice la verdad. Bastaría con poner el maletín y llevar a cabo los análisis grafológicos y químicos oportunos para determinar la autenticidad de los documentos como ya se hizo en su día con los diarios que decía poseer Dell'Ultri (y que revelaron la falsedad de los escritos). Sin embargo el caballero asegura que Mussolini hizo prometer a su padre que la maleta no sería abierta hasta el año 2025 y piensa mantener su palabra.

    Della Morte padre fue un diplomático de carrera durante el regimen de Benito Mussolini. En los años 20 se unió al Partido Fascista y se trasladó a Alemania donde ocupó distintos puestos diplomáticos hasta convertirse en cónsul en Berlín. En 1943 abandonó la carrera diplomática y se trasladó a Campodolcino di Valle Spluga, en la provincia de Udine. En abril de 1945, pocos días antes de la muerte de Mussolini, fue convocado por éste en Milán donde �iempre según la versión de su hijo- recibió la maleta de manos del mismo dictador. Musolini le explicó que la valija contenía documentos secretos y francos suizos.

    "Si sólo tuviera dinero, no tendría sentido el no poder hacer públicos los documentos hasta esa fecha. Es lógico pensar que Il Duce había escondido en aquella maleta importantes documentos, quizá copias de cartas enviadas a los líderes occidentales para acordar los detalles de su fuga o puede que incluso una copia de sus diarios", asegura Giacomino Della Morte.

    "En cualquier caso", continúa, "se trata de material que seguramente compromete a otras personas, de ahí la petición de mantenerlo en secreto durante 80 años". El hijo del diplomático, que ya tiene 74 años, explica que si ha decidido hacer pública la historia ahora es porque ya tiene una cierta edad y "querría mantener la palabra que mi padre le dio a Il Duce". Según afirma, la maleta estaría en una caja de seguridad enterrada en algún lugar del valle Spluga, a pocos kilómetros de la frontera con Suiza. "iento que debo respetar la palabra dada por mi padre. La fecha de la apertura y la publicación de los documentos ya está definida".

    Pero ¿por qué Il Duce habría dejado en herencia tan importantes documentos precisamente a Guigliemo Della Morte? Según publican algunos diarios italianos, Della Morte no fue un personaje especialmente relevante dentro del Partido fascista. La mayoría de los historiadores andan desconcertados con la historia e, incluso, hay incluso quien duda de su existencia.


    * Publicado en El Mundo, de España, el 21 de junio de 2010.

    Rosemary Thorp: "Aquí se busca mucho olvidar y hasta negar sus antecedentes, quieren blanquearse"

    Otro documento que nos envía el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) es la entrevista a Rosemary Thorp (1), reconocida investigadora norteamericana de la historia económica del Perú y América Latina. Actualmente integra el Programa del Centro de Investigación en Desigualdad, Seguridad Humana y Etnicidad (CRISE), del cual es Investigadora principal y responsable para América Latina. Con ocasión de presentar en marzo en Lima su libro "Ethnicity and the Persistence of Inequality: The Case of Peru" (Etnicidad y persistencia de la desigualdad: el Caso del Perú) (2), fue entrevistada por Carlos de los Ríos, economista e investigador del IEP. Transcribimos aquí su conversación en el que los temas de desigualdad e inclusión en el Perú (JMM).


    Rosemary, el argumento central de CRISE sobre las causas de conflictos internos se refiere a la desigualdad horizontal. ¿Qué entienden ustedes por desigualdad horizontal?

    >>> Seguir Leyendo... >>>

    Creo que el impulso básico detrás de esta investigación proviene de un trabajo conjunto que hemos venido desarrollando con Frances Stewart sobre la importancia de la economía de los grupos. Para cualquier persona humana, un aspecto fundamental en la vida es su pertenencia a un grupo o, mejor dicho, a muchos grupos; porque tenemos muchas identidades colectivas: somos seres humanos; somos madres, padres, hermanos, hijos; somos blancos, negros, mestizos, indígenas; somos de clase alta, media, baja, etcétera. Y nuestra pertenencia a estos grupos influye mucho en nuestro comportamiento y en nuestro sentido de bienestar. Esta es la motivación detrás de nuestra investigación, que a su vez motivó nuestro trabajo sobre acción colectiva.

    Entonces, Frances Stewart ha elaborado la noción de desigualdad horizontal para contrastarla con la desigualdad vertical, que es el territorio de los individuos, a partir del cual se desarrollan la mayor parte de las medidas de desigualdad. La desigualdad horizontal se refiere a la desigualdad entre grupos de personas, para lo que hay que definir cuáles son los grupos más significativos en una sociedad específica; y eso varía entre sociedades. Entonces, puede ser que, en una sociedad como la peruana, el aspecto étnico sea muy importante. En Inglaterra, por ejemplo, el aspecto étnico sería menos relevante, o en Chile, por ejemplo. El primer paso es siempre definir los grupos importantes para las personas, en términos de su motivación y actitudes.

    En el Perú hay una yuxtaposición entre clase y etnicidad, entonces, hablar de desigualdad horizontal suena un poco confuso, porque la relación es naturalmente muy vertical. Yo prefiero usar la frase “desigualdades entre grupos”; pero en el proyecto más amplio usamos el concepto de desigualdad horizontal, que es la palabra utilizada por Frances Stewart.

    Entonces, el tema de desigualdad horizontal se refiere más bien a diferencias entre grupos… En la literatura clásica de desigualdad se habla básicamente de distribución del ingreso. Sin embargo, en los últimos años se ha venido desarrollando una visión multidimensional tanto de la pobreza como de la desigualdad, inspirada en el trabajo de Amartya Sen. ¿Qué tipo de desigualdad/diferencias son las que estudian ustedes?

    Eso, la desigualdad horizontal se refiere básicamente a diferencias entre grupos. Las diferencias que nosotros estudiamos se refieren tanto a aspectos económicos como sociales, políticos y culturales. Todos estos campos están comprendidos en la dinámica de los grupos y no podemos mirarlos de manera independiente.

    Es cierto que últimamente hay mayor interés en el análisis multidimensional, pero el trabajo de Sen no toma explícitamente en consideración la noción de grupos. Frances Stewart ha elaborado un paper en el que resalta la importancia de considerar las desigualdades horizontales como una dimensión más del desarrollo humano.

    En el Perú, en los últimos veinte años, hemos sido testigos de grandes cambios, tanto en nuestra estructura política como económica y cultural. ¿Cómo ves el Perú de hoy? ¿Cuál crees que ha sido el impacto de la liberalización económica y de la entrada del capitalismo en la desigualdad en el Perú?

    Para darte una mejor respuesta, tengo que darle un contexto más histórico. Primero hablemos de una visión de largo plazo; luego podemos tocar más claramente tu pregunta.

    Creo que el impacto del capitalismo —ojo, es tu palabra, no mi palabra, yo usaría una economía primario-exportadora— es que ha servido para crear y ampliar las desigualdades. Si bien no es posible tener cifras exactas sobre el largo plazo, hay muchos indicadores en términos de historias y elementos cualitativos que pueden reforzar esta afirmación.

    Yo creo que la desigualdad es estructural, básicamente debido a una confluencia de factores asociados tanto a la liberalización económica y una economía primario-exportadora como al modus operandi de las instituciones sociales, políticas y económicas del país. Cambiar la orientación de estas instituciones, cuya estructura de funcionamiento data de décadas atrás y que se ha venido enraizando con el tiempo, es una tarea muy difícil.

    En nuestra investigación hemos visto cómo la geografía, la política y la economía han interactuado para marginar a la sierra, y con ello, a la población indígena. La sierra ha sido víctima de un proceso de más de dos siglos de explotación económica que la dejó al margen del proceso de desarrollo. Así, la sierra no se modernizó, sino más bien sirvió como fuente de trabajo para sostener el crecimiento de la costa, que estaba basado en la explotación y exportación de recursos naturales. Este proceso de desarrollo de la costa y las características geográficas de la sierra llevaron a una concentración del poder tanto político, como económico y social en la costa.

    Pero, paralelamente a este problema económico, se presenta otro que contribuye al enraizamiento de la desigualdad, y que no está exactamente relacionado con el tipo de capitalismo primario-exportador peruano. El poco desarrollo de la sierra obligó a una migración de la población indígena más educada y empresarial, aumentando la marginación de la sierra. Esta migración abrió una nueva brecha entre la población de origen indígena; entre los “cholos urbanos” y “los campesinos de la sierra”, entre los cuales se produjo una relación de dominación a la que se denomina gamonalismo. Este es un término que simboliza la relación de largo plazo de dominación de la sierra, pero con personas en su mayoría mestizas. Estas personas miran hacia los dos mundos; por un lado se identifican como “indígenas andinos”, pero por otro, tienden a rechazar sus raíces, y buscan “blanquearse”, aunque sin ser aceptados totalmente por los blancos.

    Esto es un fenómeno de la sociedad peruana que viene desde la colonia y que interactúa de muchas maneras con la economía del país. Entonces, son ambas cosas que se interrelacionan generando una persistencia en la desigualdad.

    De acuerdo. Pero quería acercarme a los últimos veinte años. En nuestro país se han presentado muchos cambios después de la crisis económica originada en el primer gobierno de García. La entrada de Fujimori, la liberalización económica, la guerra interna y el boom exportador, por citar algunos. ¿Qué cosas han cambiado y qué cosas siguen vigentes?

    Yo creo que con los años noventa, e incluso más con el inicio de siglo, se ha dado una nueva ola de invasión, de penetración —si tú quieres— del mercado internacional, y eso se puede observar como un esfuerzo por reafirmar el proceso primario exportador. Como te comenté, yo no puedo echarle la culpa solamente al modelo económico. Para mí siempre es una interacción de distintos elementos.

    La inversión extranjera llega en un contexto formado, con sus distorsiones y desigualdades, todas ellas funcionando para favorecer a un lado y no al otro. Estas desigualdades históricas de las que hablábamos se vieron exacerbadas aún más con la violencia política y el posterior centralismo desarrollado por Fujimori.

    Todo este legado de violencia, si bien no tiene raíces étnicas, provino de un fuerte sentimiento de injusticia hacia las personas pobres de la sierra. La violencia cambió mucho el contexto político. Las frágiles estructuras políticas peruanas y los débiles partidos políticos, que en los años ochenta ya estaban en decadencia, fueron destruidos con la entrada de Fujimori al gobierno. Con Fujimori hay un nuevo esfuerzo por centralizar la economía y la sociedad en la costa —principalmente en Lima— con el objetivo de controlar, lo que de alguna manera tenía sentido en el medio de la violencia y ¡la inflación! Pero ese centralismo fue nocivo para la vida local y la vida institucional del país.

    Entonces, la nueva ola de liberalización entra en un momento en el cual hay mucho más debilidad de las estructuras políticas y un mayor centralismo. Esta nueva ola de inversiones se concentra adicionalmente en la minería y petróleo, dos sectores que han tenido un alza significativa en los últimos años. Yo creo que estos son pésimos como recursos naturales; como lo dice la literatura, son los “dones del diablo”. Parecen tan bonitos que confluyan precios altos con una demanda muy fuerte, pero es tan difícil sacar desarrollo de estos recursos… porque invertir los recursos con éxito en la diversificación de la economía y en el mejoramiento de la vida cotidiana va contra los propios incentivos del modelo.

    Con los precios tan altos, todos los incentivos están en obtener estos recursos y vivir de ellos; entonces, muchos actores, rent seekers, fijan sus expectativas en estos recursos y viven de los ingresos o rentas que de estos se derivan. Esta dependencia de un sector genera problemas de distribución entre la población de donde proviene el recurso. Además, el propio modelo neutraliza la posibilidad de invertir en otras actividades que permitan diversificar la economía, sobre todo en un contexto de precios tan elevados. La actividad minera, que promueve algunos sectores conexos como construcción o comercio, genera una dependencia exclusiva de esta actividad, y no promueve el desarrollo de otros sectores. Además, la bonanza tiene siempre fecha de caducidad, generando problemas de estabilidad en el largo plazo. ¿Qué va a pasar cuando se acabe el boom minero, sea por precios o porque se agota la mina si no ha habido inversión productiva?

    Entonces, es muy difícil generar desarrollo con esas condiciones. Ese es el desafío. En ese sentido, veo un impacto muy grande sobre la desigualdad, tengo miedo de eso. Porque para combatirla son necesarias instituciones fuertes, creativas y decididas, que alienten a la población a gastar adecuadamente e invertir en actividades locales productivas y sostenibles. No veo que exista esa capacidad, ni encuentro el incentivo necesario para que eso suceda, porque es mucho más fácil vivir de las rentas.

    Hemos hablado un poco de la producción y reproducción de la desigualdad en el Perú, en un contexto histórico, tanto de largo plazo como más actual, pero ¿cómo entran los distintos grupos en esta historia? ¿Cómo identificamos a los grupos relevantes?

    En el Perú, como hemos mencionado, ha habido una constante marginación de la sierra, que se caracteriza por albergar mayoritariamente a los indígenas. Además encontramos en nuestros estudios de campo que los principales marcadores de etnicidad están siempre presentes, si no los más importantes, en la autoidentificación de las personas.

    Nosotros argumentamos que la categorización racial en el Perú es compleja y responde principalmente a una construcción social. Hemos encontrado que la identidad se construye tanto a partir de las percepciones subjetivas individuales de pertenencia a un grupo en particular, como a partir de cómo te ven los individuos fuera del grupo. Esta posición reconoce que hay aspectos culturales, ideológicos o religiosos que hacen posible tomar conciencia de un grupo étnico determinado. Pero también admite que considera que la identidad es manipulable según convenga y es totalmente autoconstruida.

    Entonces, la construcción de la identidad es en el Perú muy fluida y compleja, con divergencias importantes entre las percepciones subjetivas (de adentro del grupo) y las objetivas (desde afuera). Pero la identidad es muy importante para la gente, y además nos transporta directamente a temas como el prejuicio y la discriminación, que están muy presentes en el Perú.

    Las nociones tanto objetivas como subjetivas se superponen, y eso dificulta mucho su medición. Creo que se necesita un debate a nivel nacional de la sociedad para lograr consensos sobre lo que consideramos etnicidad.

    Para la identificación de los grupos, hemos trabajado conjuntamente con Adolfo Figueroa y Manuel Barrón. Si bien la identificación de la etnicidad es muy compleja, hicimos un intento por definir estos grupos, con el objetivo de establecer las diferencias existentes entre ellos. Los grupos se construyeron a base de la autoidentificación y al lugar de nacimiento. A pesar de las limitaciones de nuestra medida, encontramos importantes brechas en muchos indicadores sociales.

    ¿Cómo es que se evidencia entonces esta relación entre grupos?

    La hipótesis detrás del proyecto es que comunidades indígenas o grupos étnicos han sido discriminados durante años, generando importantes consecuencias en el largo plazo. Esta discriminación se evidencia en términos de menor educación, falta de inversión social, incluso discriminación social, etcétera, todo esto de forma acumulativa. Esta discriminación además va mucho más allá de temas económicos o sociales. Es incluso una discriminación política.

    Esto afecta mucho a la gente en función de sus capacidades, en términos de su autoconfianza, de su capacidad para reunirse y pensar proyectos. Son personas que han sufrido mucho durante años. Los resultados son fuertes diferencias entre grupos étnicos. Creo que es mucho más fuerte ser partícipe de esta desigualdad como un grupo que como individuo. Además la discriminación es una cosa grupal, no una cosa individual.

    Esta discriminación interrelaciona aspectos políticos, sociales y económicos, generando una internalización de esta discriminación y afectando la autoestima de los miembros del grupo. Definitivamente esto tiene consecuencias.

    Ustedes han trabajado mucho la idea de que las desigualdades horizontales aumentan la probabilidad de conflictos violentos. ¿Qué nos puede contar sobre esto?

    La importancia de que estemos hablando de grupos justamente se refiere al tema de conflictos. La idea detrás es que cuando hay desigualdad horizontal, sobre todo en términos políticos, la probabilidad de que se genere un conflicto violento es mucho mayor.

    Tenemos evidencia, por ejemplo, de un estudio que hizo Ostby para 55 países en desarrollo. Él encuentra que no hay mayor evidencia de una correlación transversal entre desigualdad vertical y violencia. Sin embargo, cuando usa la noción de desigualdad horizontal, se evidencia el problema: a mayor desigualdad horizontal, mayor violencia política. La violencia también se presenta en términos de grupos, por definición, ¿no?

    Creo que el problema proviene de la fragilidad de la característica grupal de la formación de las sociedades. Creo también que lo que se debe hacer es actuar para cambiar la situación en función de los grupos y las causas reales detrás de su situación. Hay que corregir esta historia de discriminación y trato diferenciado de grupos. Estos grupos tienen que retomar su identidad y sus capacidades en un sentido constructivo para operar articulados al proceso de modernización.

    A mí me parece muy interesante el caso de Bolivia… hace poco leí que el cambio más importante que se está dando en ese país —y totalmente al margen del tema económico— es que la población indígena ha ganado autoestima y confianza, haciendo que grupos tradicionalmente excluidos se sientan empoderados desde la raíz, ya que el cambio lo están observando hace algunos años los niños… ¿Qué nos puedes comentar sobre las diferencias que pueden haber entre el caso peruano y el caso boliviano?

    Sí. Claro que sí. Es que salta a la vista que estos dos países con una historia común hasta los finales de la colonia han evolucionado en direcciones muy distintas. Creo que es interesante; con el tiempo siempre en Bolivia había más autonomía de los grupos indígenas, y eso tiene sus raíces en la misma colonia, ya que el cacique boliviano tenía menos poder que su par peruano. Con la independencia, tuvimos en Bolivia comunidades mucho más autónomas.

    Por ejemplo, en el Perú, durante la colonia, mucha gente fue reubicada con la finalidad de conseguir más impuestos; este simple hecho contribuyó significativamente a enraizar la desigualdad, en particular en el sentido de identidad colectiva. Definitivamente, lo que estoy diciendo no es blanco y negro, y tampoco tan simple, pero creo que es una diferencia importante. Creo que con los años se ve la diferencia con Bolivia en las desigualdades políticas entre los grupos. Evidentemente en Bolivia han habido ups and downs, seguramente no ha sido ningún paraíso, además ha habido también mucha represión y dificultades; pero al final del día los grupos indígenas han tenido más autonomía.

    Claro, en relación con los recursos económicos y sociales, ambos países son muy similares; en ambos casos hay mucha desigualdad, incluso Bolivia está peor que el Perú en eso. Pero este modelo, que ha podido darles en términos políticos, les ha conseguido una relativa paz social. Si bien Bolivia también enfrenta situaciones de conflicto, no ha padecido conflictos armados con las consecuencias que tuvieron en el Perú o Guatemala. El contraste con estos dos países es bárbaro.

    En el Perú, falta más identidad de grupo y de orgullo colectivo. Aquí se busca mucho olvidar y hasta negar sus antecedentes, quieren “blanquearse”… y eso es el legado de los siglos de discriminación. Y claro, esto es fomentado también por las instituciones y los tratos que dan a los indígenas, siempre hacia abajo.

    Pero en el Perú se están dando cambios recientemente. Hace algunos años tuvieron que cerrar Café del Mar por problemas de discriminación. La Defensoría del Pueblo está haciendo un buen trabajo en ese sentido. Veo también muchos gobiernos locales buscando fortalecer sus identidades. Creo que hay cambios, y que pueden ser muy favorables. Soy muy optimista.


    NOTAS

    (1) PhD en Economía por la Universidad de Oxford, Inglaterra. Investigadora principal y responsable para América Latina del Programa del Centro de Investigación en Desigualdad, Seguridad Humana y Etnicidad (CRISE), Queen Elizabeth House, Universidad de Oxford. Su primer libro fue Perú: 1890-1977. Crecimiento y políticas en una economía abierta, escrito con Geoffrey Bertram en la segunda mitad de los años setenta. Pero es probablemente su libro Progreso, pobreza y exclusión: una historia económica de América Latina uno de sus más ambiciosos y laureados libros. Igualmente, Rosemary ha sido autora y editora de innumerables libros y artículos sobre la realidad económica de América Latina, y ha recibido numerosos reconocimientos a su labor y trayectoria. En 2008, la Universidad Católica le otorgó la distinción de doctora honoris causa.

    (2) Esta publicación forma parte de un estudio mayor de CRISE —en tres regiones: América Latina, sudeste Asiático y Africa occidental— que está investigando las causas que determinan por qué algunos países multiétnicos son pacíficos y por qué otros experimentan conflictos violentos. Rosemary, con el apoyo de investigadores locales, se centra en el estudio de Bolivia, Guatemala y el Perú. En el Perú, Marisa Paredes cumple el rol de investigadora local.


    Fuente: De los Ríos Carlos. “Desigualdad, etnicidad y conflicto: entendiendo las interrelaciones” Entrevista a Rosemary Thorp. En Revista Argumentos, año 4, n° 2. Mayo 2010. Disponible en http://www.revistargumentos.org.pe/facipub/index.php?fp_ui_item=contenido&idpub=358 ISSN 2076-7722.

    Discurso de orden de Martín Tanaka en la investidura del Doctorado Honoris Causa a Julio Cotler por la PUCP

    Los amigos del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) nos han hecho llegar tres documentos complementarios al último número de su revista Argumentos. Uno de ellos es el el discurso de orden pronunciado por Martín Tanaka (*), doctor en sociología e investigador principal del IEP, el 10 de junio último en la Pontificia Universidad Católica del Perú, ocasión en que se otorgó el Doctorado Honoris Causa a Julio Cotler (los videos con los discursos de rigor aquí, en la página del IEP), fundador e investigador principal del IEP. Como es un documento de primer orden, y considerando el aprecio y respeto que tenemos por la persona y la obra de Julio Cotler, lo reproducimos aquí con permiso de sus editores (JMM).

    Sr. rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Marcial Rubio Correa
    Sres. vicerrectores, Pepi Patrón y Efraín Gonzales de Olarte
    Sra. decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Catalina Romero
    Sr. jefe del Departamento de Ciencias Sociales, Aldo Panfichi
    Sres. autoridades de la Pontificia Universidad Católica del Perú
    Sra. Defensora del Pueblo, Beatriz Merino
    Señoras y señores,

    Estimados amigos:

    >>> Seguir Leyendo... >>>

    Estamos aquí reunidos para reconocer y homenajear el aporte intelectual de Julio Cotler, figura respetada y admirada tanto dentro como fuera de nuestro país. Tengo el honroso encargo de reseñar aquí los méritos de su trayectoria académica, que lo hacen largamente merecedor del honor que le será conferido. Se trata de una tarea fácil y grata de un lado, difícil y comprometedora del otro. Lo primero por la amistad y el aprecio con quien ha sido un maestro para varias generaciones de científicos sociales, principalmente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y en su casa de siempre, el Instituto de Estudios Peruanos; y porque resaltar la valía de alguien que ha producido tanto a lo largo de cinco décadas resulta prácticamente redundante. Cotler despierta un amplio y espontáneo reconocimiento; testigo de esto es que la “Encuesta del poder”, del Instituto Apoyo, que recoge las consideraciones de los principales líderes de opinión del país, coloca a Julio Cotler como uno de los intelectuales más influyentes del Perú ininterrumpidamente desde 2000, junto a Mario Vargas Llosa, otro doctor honoris causa de nuestra institución. Al mismo tiempo, la tarea que se me ha encomendado es harto complicada; podría hacer un inventario de sus muchos escritos, que resaltan su importancia y aporte a la comprensión del país, pero tomaría demasiado tiempo hacerlo. De otro lado, elegir destacar los aspectos más importantes de su obra es riesgoso, porque siempre se cometerá la injusticia de dejar de lado asuntos importantes.

    Decidí que hacer justicia a la trayectoria intelectual de Julio Cotler en este discurso nos debe llevar a concentrarnos en dos asuntos fundamentales: primero, indagar por las claves que explican su influencia, que se ubican en su obra; y segundo, preguntar por las claves que explican el reconocimiento que despierta, que se ubican en su carácter excepcional en las ciencias sociales peruanas, lo que nos remite a los debates en los que ha participado y a la postura crítica que siempre ha mantenido. Así, considero que la clave de su influencia reside en que Cotler nos ha proporcionado persuasivas imágenes globales de interpretación del país en su conjunto, pero basadas en la especificación de los mecanismos que las hacen funcionar, no en consideraciones ideológicas; mientras que la clave de su reconocimiento está en que ha sido un intelectual que tuvo el valor de ser una figura excepcional, que fue claramente a contracorriente de las modas intelectuales, lo que lo hizo crítico de los entusiasmos ideológicos de cada momento desde posiciones “realistas”. Así, desde muy temprano reivindicó la importancia de las libertades democráticas, lo que lo convirtió en un duro crítico de los autoritarismos tanto de derecha como de izquierda. Estos elementos han hecho de Julio Cotler una figura respetada y admirada en todos los sectores del país, logro que muy pocos pueden exhibir.

    Decía que Cotler nos ha dado persuasivas imágenes del país como totalidad: ellas están en toda su obra, pero ciertamente articuladas en su impresionante Clases, Estado y nación en el Perú, de 1978 (1). Allí encontramos los grandes parámetros de lo que podríamos llamar “la visión del Perú de Julio Cotler”: seríamos un país marcado por la continuidad de prácticas coloniales, signadas por la exclusión de importantes sectores de la población, la discriminación y el racismo; por una relación entre Estado y sociedad que generó fragmentación y desarticulación; país que pasó por un intenso y profundo proceso de modernización y democratización social desde mediados del siglo pasado, pero parcial y contradictorio; límites que se explican por la debilidad de los actores políticos que podrían haber llevado a la práctica las aspiraciones de cambio existentes, consecuencia de patrones de relación confrontacionales, no democráticos. Estas imágenes gruesas, construidas sobre ambiciosas lecturas históricas, económicas, sociológicas y políticas, no se construyeron sobre bases ideológicas o voluntaristas, no se guiaron por la búsqueda y justificación de un agente depositario de las expectativas e ilusiones de cambio.

    Creo que la clave que explica por qué las ideas de Cotler pudieron resistir a las modas intelectuales y a las apuestas políticas del momento está en que las imágenes globales del Perú propuestas por el autor descansaban no en un puro discurso teórico, sino en el examen de los mecanismos específicos que daban cuenta de su funcionamiento(2), lo que permitió establecer un diálogo entre la teoría y la investigación empírica. Así, Cotler nos habló de una sociedad basada en criterios estamentales y de casta (entrada que deja ver su formación original de antropólogo), con la resultante fragmentación social y la dificultad para agregar intereses y representarlos políticamente; con articulaciones débiles en gran medida explicadas por lógicas de cooptación desde intereses locales y desde el Estado, que se constituyen en el vértice de un “triángulo sin base”, que recurren a una “incorporación segmentaria”, que asegura el mantenimiento de una privatización del poder, regido por lógicas patrimoniales, clientelísticas, corporativas, no pluralistas; un Estado por esa misma razón subordinado y dependiente de los intereses dominantes, nacionales y extranjeros (3).

    De este modo, si bien Cotler se alimentó de las ideas predominantes en su momento, nunca dejó de imprimirles un peculiar sello personal: miró al Perú desde la sociología histórica y el estructuralismo, pero no perdió de vista la importancia de dar cuenta de los mecanismos que explican su dinámica(4). Si bien fue influenciado por el funcionalismo y la teoría de la modernización, vio también los patrones de exclusión y explotación históricos en la sociedad peruana; si bien fue influenciado por el marxismo y la teoría de la dependencia, no solo pensó la sociedad y el Estado desde las clases sociales, sino que consideró la lógica estamental, de clanes, estratos y redes de la primera, y las tradiciones institucionales corporativas y patrimoniales del segundo. Por supuesto, con el paso del tiempo estas imágenes y estos mecanismos se deben complejizar, matizar, se debe cambiar la importancia relativa asignada a cada una de las variables consideradas, se deben incorporar nuevos elementos, cuestión inherente a un esquema interpretativo abierto a la verificación empírica y a la aparición de nueva evidencia, pero considero que lo que podríamos llamar la “ecuación básica” sigue totalmente en pie, continúa siendo una entrada útil para entender nuestro país. A propósito, un texto de Cotler fundamental es el prefacio a la tercera edición de Clases, Estado y nación... de 2005, en el que el propio autor examina la vigencia de su libro veintisiete años después de su publicación.

    En la actualidad discutimos sobre los alcances de un acelerado proceso de crecimiento y modernización del país, que ha desencadenado intensos cambios económicos y sociales, que han abierto posibilidades de movilidad social, pero de maneras muy contradictorias y desiguales, que generan expectativas que no concuerdan con sus posibilidades de realización. Estas tensiones generan un potencial de movilización y protesta social, pero limitadas por la fragmentación social, por patrones de intermediación social y política que no agregan intereses, por patrones de intervención del Estado con una lógica de asignación de recursos sobre bases territoriales (canon minero, por ejemplo), no sectoriales o universalistas, que refuerzan lógicas localistas; un Estado vulnerable frente a presiones de grupos de interés privados e internacionales, y limitado por actores políticos particularistas. Y debatimos hasta qué punto vivimos hoy nuevos patrones de relación entre economía y política, entre sociedad y Estado, o si estamos ante el predominio de viejos patrones de carácter oligárquico. Como puede verse, gran parte de la discusión de lo que sucede en el Perú de hoy se mueve dentro de los parámetros de la visión del Perú de Julio Cotler. De allí la vigencia del autor, y que sus intervenciones siempre sean tan demandadas por todos.

    Pero la excepcionalidad de Cotler, lo peculiar de su visión, lo alejaron relativamente de colectivos o núcleos intelectuales. Su única aventura colectiva desarrollada sin interrupciones desde la década de 1960 hasta el día de hoy ha sido el Instituto de Estudios Peruanos, en el que ha sido y es permanente animador. Y en el instituto promovió un espíritu plural, interdisciplinario, diverso en lo teórico y en lo político; nunca buscó discípulos o seguidores, sino interlocutores con los cuales intercambiar puntos de vista y alimentarse de visiones diferentes a la suya.

    Cotler ha sido una figura excepcional, atípica en las ciencias sociales peruanas desde el inicio de su vida académica. Si bien Cotler hizo sus estudios doctorales en Francia (realizó el doctorado en sociología en la Universidad de Burdeos entre 1957 y 1960), y fue permeado por la influencia del marxismo y del estructuralismo en boga en esos años, también se dejó marcar por los clásicos del funcionalismo norteamericano y de las teorías de la modernización. Cabe aquí destacar la influencia de maestros como François Bourricaud, a su vez discípulo de Talcott Parsons, quien introdujo el estudio de clásicos como Max Weber y otros en la Universidad de San Marcos desde finales de la década de 1950(5). La familiaridad con la producción norteamericana permitió que Cotler pase una estancia como investigador visitante en el prestigioso Massachussetts Institute of Technology entre 1964 y 1965. Así, Cotler en su formación no solo tuvo influencias europeas, sino también norteamericanas, que se expresan en su temprana amistad con académicos como David Collier, Alfred Stepan, Abraham Lowenthal y otros, lo que lo convirtió rápidamente en una de las principales referencias de las ciencias sociales peruanas dentro del campo de la política comparada. Ejemplos de esto son textos como “State and Regime: Comparative Notes on the Southern Cone and the ‘Enclave’ Societies”, en el volumen editado por David Collier en 1979, The New Authoritarianism in Latin America (1979), en el que Cotler debate con sus pares Guillermo O’Donnell (otro doctor honoris causa de la PUCP) y Fernando Henrique Cardoso. También su texto “Intervenciones militares y transferencia del poder a la civilidad en el Perú”, editado por Guillermo O’Donnell, Philippe Schmitter y Laurence Whitehead, en el libro Transiciones desde un gobierno autoritario de 1986 (6).

    Más singularidades: Cotler fue crítico con el velasquismo. Mientras los intelectuales peruanos de izquierda debatían sobre su carácter de clase o los de derecha se oponían a sus reformas desde posiciones conservadoras, Cotler criticó su lógica populista, corporativa y autoritaria, en la misma línea que intelectuales como Alfred Stepan (7). Sus críticas al gobierno militar le valieron la deportación a México (1973-1976), país en el que coincidió con los exiliados latinoamericanos que también huyeron de o fueron deportados por las dictaduras de sus países. Se afincó en el prestigioso Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIS-UNAM). Un excelente texto de este momento es “Perú: Estado oligárquico y reformismo militar”, de 1977, publicado en el libro América Latina: historia de medio siglo, coordinado por Pablo González Casanova, del IIS de la UNAM (8).

    En México se consolidó su temprana identificación con valores democráticos y un rechazo a los autoritarismos, tanto de derecha como de izquierda; también un estilo de razonamiento que articuló un enfoque estructuralista histórico junto a una temprana reivindicación de la democracia y del pluralismo político, resultado de una síntesis original de la combinación de influencias ya reseñadas. Esto puede verse en varios de sus textos publicados a finales de la década de 1970: su clásico Clases, Estado y nación en el Perú; “A Structural-Historial Approach to the Breakdown of Democratic Institutions”, compilado en el libro The Breakdown of Democratic Regimes, de Juan Linz y Alfred Stepan (1978), que a su vez tiene antecedentes en el texto “Crisis política y populismo militar”, publicado en el volumen Perú hoy (1971), otro clásico del Instituto de Estudios Peruanos (9).

    Desde este ángulo, Cotler analizó los cambios asociados a los procesos de modernización, democratización y movilización social ocurridos desde las décadas de 1950 y 1960; registró su profundidad, pero también su carácter trunco, que se debe principalmente a sus límites institucionales y políticos; la explicación está en el carácter del Estado, en sus lógicas de incorporación segmentada y en la presencia de actores políticos excluyentes, no democráticos. Así llega Cotler a la visión crítica de los partidos y de sus proyectos. Quisiera resaltar que es una crítica que no cuestiona la inconsecuencia revolucionaria de la izquierda o el APRA, o que celebra la debilidad de los partidos de derecha, sino que objeta la imposibilidad de conformar un sistema de partidos representativo, una comunidad política plural que recoja las demandas de la población y canalice institucionalmente los conflictos.

    Así, en la década de 1980 encontramos a un Cotler siempre crítico con el poder, con los gobiernos y los partidos, por sus visiones sectarias, dogmáticas, confrontacionales; denunciando tanto la violencia de los proyectos terroristas y las ambigüedades de algunos sectores de la izquierda, como las violaciones a los derechos humanos por parte de los gobiernos de turno; abogando por prácticas democráticas, por la búsqueda de acuerdos y consensos, como en su texto “Los partidos políticos y la democracia en el Perú”, de 1987, compilado por Luis Pásara y Jorge Parodi en el libro Democracia, sociedad y gobierno en el Perú. Lo encontramos siendo crítico con el optimismo desmedido de quienes apostaron por los movimientos sociales, por proyectos populistas o revolucionarios; apostando por afirmar la democracia en un contexto en que era asediada desde la derecha y la izquierda, preocupación expresada en el seminario y en el libro que llevó ese título, publicado por el Instituto de Estudios Peruanos en 1987. En la misma lógica de ser crítico e ir contra la corriente, en una investigación reciente sobre las elites regionales, expresó su cautela frente al entusiasmo con el proceso de descentralización y la promoción de la participación ciudadana; si no tenemos un Estado mínimamente consolidado, difícilmente podremos descentralizarlo exitosamente (10).

    Cotler ha encarnado, pues, posiciones descarnadamente realistas, críticas tanto del poder como de los entusiasmos ideológicos y voluntaristas del momento, presentes en todos sus textos e intervenciones. Su visión del país no se guió por la búsqueda y exaltación de algún agente depositario de las expectativas e ilusiones de cambio: este agente fue la clase media en la década de 1960, bajo la influencia del funcionalismo y la teoría de la modernización; la clase obrera en los años setenta, bajo la influencia del marxismo; los movimientos sociales en los años ochenta, bajo la influencia de la teoría de los nuevos movimientos sociales; y la población en los ámbitos locales en los años recientes, desde apuestas descentralistas y participativas, promovidas tanto por propuestas de democracia radical como por posturas liberales desconfiadas del Estado. Acaso las expresiones más acabadas de este punto de vista realista estén en sus textos Drogas y política en el Perú. La conexión norteamericana (Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1999) o en “La gobernabilidad en el Perú entre el autoritarismo y la democracia”, referido al fujimorismo y publicado en 2000 (11). Ambos resaltan el papel de factores internacionales para dar cuenta de la dinámica interna del país, pasando por encima de las ilusiones de protagonismo de los actores locales.

    En suma, Cotler levantó desde muy temprano una reivindicación de la democracia en un medio en el que la izquierda y la derecha se han dejado llevar fácilmente por tentaciones autoritarias, en nombre de los principios revolucionarios o de la libertad de mercado, y miró el país desde un realismo crítico tanto con el poder como con las utopías de cambio. Esta independencia ha hecho que Julio Cotler sea permanentemente buscado por investigadores y periodistas para ser entrevistado: debido a su peculiar ángulo de mirada, todos sabemos que Julio nos dirá siempre algo desconcertante e inesperado, lanzará una frase lapidaria que nos dejará congelados, nos dirá algo que no queremos oír, con lo que seguramente no estaremos muy de acuerdo, pero que sabemos encierra una gran verdad. De allí que todos estemos siempre pendientes de sus escritos e intervenciones en los medios, y que sea tan solicitado por ellos. Los periodistas saben que Julio siempre lanzará una frase contundente que hará un excelente titular. Solo alguien con bases intelectuales y morales sólidas puede darse el lujo de ser tan concluyente.

    He resaltado el realismo de Julio Cotler; ahora quiero decir que realismo no significa cinismo o falta de compromiso. Ya mencioné las consecuencias que tuvieron sus críticas a Velasco: la persecución y el destierro, y que fue activo defensor de la democracia política en la década de 1980, crítico tanto del poder como de las propuestas antisistema. En la década de 1990 denunció con energía el autoritarismo fujimorista: no solo con gestos y declaraciones: fue profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos desde 1964, y se alejó en 1994 luego de la intervención militar de la universidad. Fue miembro activo del Foro Democrático y de la Asociación Civil Transparencia, organismos clave en la lucha por la institucionalización democrática en el marco de un gobierno autoritario. Más recientemente, todos recordamos cómo en las elecciones de 2006 denunció con energía el riesgo de la aparición de un proyecto autoritario de izquierda. Todo esto es muestra de cómo un intelectual puede intervenir en los grandes asuntos de interés público con rigor y contundencia, no por vías de compromisos partidarios, sino por la adhesión a principios esenciales: pluralismo, tolerancia, democracia, transparencia, pero sin renunciar a una mirada realista, siempre crítica.

    La combinación de valor académico, independencia intelectual y coraje cívico es la que le ha dado a Julio Cotler un reconocimiento y una admiración entre todos los sectores del país. Quizá la mejor manera de terminar este discurso de orden sea recordando la célebre entrevista que le hiciera César Hildebrandt, publicada en la revista Caretas en setiembre de 1979 (12). Allí Hildebrandt le dice que los mejores análisis de fondo de la realidad peruana desde una perspectiva de izquierda vienen de gente como él, pero que lamentablemente los dirigentes de izquierda no lo leen. Cotler llama la atención sobre la necesidad de que esa izquierda asuma un paradigma democrático, que implica tolerancia, pluralismo, pero también la necesidad de distribución y de profundos cambios sociales; lanza una de sus célebres predicciones, y vaticina que un posible gobierno del APRA podría terminar con un proceso hiperinflacionario; confiesa su admiración por Trostky y su rechazo a Stalin. La entrevista termina cuando Cotler dice: “Yo estoy a favor de lo que se debe hacer. Yo no creo que la política sea el arte de lo posible. Eso me parece profundamente cínico. Yo creo que la política consiste en hacer posible lo necesario”. Frase con el sello inconfundible de Julio Cotler, que es un llamado que debemos tener siempre presente en nuestra comunidad universitaria, en la Facultad de Ciencias Sociales y en nuestra nueva especialidad de Ciencia Política. “Hacer posible lo necesario”: frase que ilustra bien por qué Julio Cotler es ampliamente merecedor de la distinción de doctor honoris causa de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y por qué para la universidad es un privilegio contar con Julio, a partir de ahora, como un miembro de nuestra casa. Muchas gracias por su atención.

    Martín Tanaka
    Pando, jueves 10 de junio de 2010


    NOTAS

    * Politólogo, investigador del IEP.

    (1) Ver Clases, Estado y Nación en el Perú. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1978. Sobre este libro ver de Guillermo Rochabrún, “La visión del Perú de Julio Cotler”, en Análisis, n° 4, enero-abril, pp. 69-84, 1978; y Martín Tanaka, “Clases, Estado y nación en el Perú”, en Que Hacer, n° 156, septiembre- octubre 2005, pp. 46-53. Un comentario sobre este libro y sobre el conjunto de la obra de Cotler puede verse en “La reinvención de la historia desde abajo”, de Sinesio López, en Libros y artes: revista de cultura de la Biblioteca Nacional del Perú, n° 30-31, febrero 2009.

    (2) No por casualidad uno de los primeros y más importantes textos de Cotler lleva por título “La mecánica de la dominación interna y del cambio social en el Perú” [énfasis mío]. En José Matos Mar et al., Perú problema: cinco ensayos. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1968, pp. 153-197.

    (3) Sobre estos temas ver, además de Clases, Estado y nación... y “La mecánica...”, “Actuales pautas de cambio en la sociedad rural del Perú”, en José Matos Mar et al., Dominación y cambios en el Perú rural. La micro-región del valle de Chancay. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1969, pp. 60-79; y Giorgio Alberti y Julio Cotler, Aspectos sociales de la educación rural en el Perú. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1972.

    (4) Sobre el uso de mecanismos en las explicaciones dentro de las ciencias sociales ver de Jon Elster, “A Plea for Mechanisms”, en Peter Hedstrøm y Richard Swedberg (eds.), Social Mechanisms: An Analytical Approach to Social Theory. Cambridge: Cambridge University Press, capítulo 3, pp. 45-73).

    (5) Sobre Bourricaud ver, de Carmen Salazar, “La presencia de la antropología francesa en los Andes peruanos”, en el Bulletin de l’Institut Français d’Études Andines, vol. 36, n° 1, 2007, pp. 93-107.

    (6) “State and Regime: Comparative Notes on the Southern Cone and the ‘Enclave’ Societies”. En David Collier (ed.), The New Authoritarianism in Latin America. Princeton: Princeton University Press, 1979, pp. 255-284; “Military Interventions and Transfer to Power to Civilians in Peru”, en Guillermo

    (7) O’Donnell, Philippe Schmitter y Laurence Whitehead (eds.), Transitions From Authoritarian Rule. Vol. II: Latin America. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1986, pp. 148-172. 7 Ver de Alfred Stepan, The State and Society. Peru in Comparative Perspective. Princeton: Princeton University Press, 1978.

    (8) “Perú: Estado oligárquico y reformismo militar”. En Pablo González Casanova (ed.), América Latina: historia de medio siglo. Vol. 1: América del Sur. México D. F.: Siglo XXI, 1985, pp. 373-423.

    (9) “A Structural-Historical Approach to the Breakdown of Democratic Institutions: Peru”. En Juan Linz, y Alfred Stepan (eds.), The Breakdown of Democratic Regimes. Latin America. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1987, pp. 178-206. “Crisis política y populismo militar”. En Fernando Fuenzalida et al., Perú, hoy. México D. F., Siglo XXI, 1975, pp. 87-174.

    (10) Ver “Los partidos políticos en la democracia peruana”. En Luis Pásara y Jorge Parodi, (eds.), Democracia, sociedad y gobierno en el Perú. Lima: Centro de Estudios de Democracia y Sociedad, 1987, pp. 151-191; Julio Cotler (ed.), Para afirmar la democracia. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1987; e “Introducción”, en Julio Cotler (coord.), Poder y cambio en las regiones. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, PNUD, 2009, pp. 13-23.

    (11) “La gobernabilidad en el Perú entre el autoritarismo y la democracia”. En Julio Cotler y Romeo Grompone, El fujimorismo. Ascenso y caída de un régimen autoritario. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2000, pp. 13-75.

    (12) “Julio Cotler (24 de setiembre de 1979)”. En César Hildebrandt, Cambio de palabras (3ª ed., corregida y aumentada). Iquitos: Tierra Nueva Editores, 2009, pp. 185-195.


    Fuente: Tanaka, Martín. Discurso de orden del otorgamiento del doctorado honoris causa a Julio Cotler en la Pontificia Universidad Católica del Perú. En Revista Argumentos, año 4, n° 2. Mayo 2010. Disponible en http://www.revistargumentos.org.pe/index.php?fp_verpub=true&idpub=359 ISSN 2076-7722