Jorge Basadre Grohmann (*)

Por Francisco José Del Solar Rojas

Jorge Basadre Grohmann el gran historiador de la República también lo fue del derecho peruano. Como abogado e historiador fue el primero que sistematizó los conocimientos históricos vigentes en su época para vitalizar la teoría de la existencia de un derecho incaico con todas las características del derecho occidental, tal como lo presentaron primigeniamente los creadores de la cátedra de Historia del Derecho Peruano, en 1875, basados, máxime, en las crónicas del Inca Garcilaso o Huamán Poma. Obviamente, teoría hoy superada gracias a las nuevas fuentes que han servido para escribir la verdadera historia del Tahuantinsuyo, muy alejada de la oficial plagada de romanticismo, etnocentrismo e historicismo. No obstante esta realidad, no podemos dejar de reconocer los tres grandes aportes histórico-jurídicos que Basadre aporta al conocimiento de nuestra historia del derecho.

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Basadre Grohmann nació en Tacna, el 12 de febrero de 1903 y falleció en Lima, el 29 de junio de 1980. Sus padres fueron el ingeniero Carlos Basadre Forero –ex ministro de Fomento y Obras Públicas del gobierno del presidente Eduardo López de la Romaña (1899-1903)– y la patriota tacneña Olga Grohmann y Pividal-Butler de Basadre. Siendo aún niño perdió a su progenitor. Su madre tuvo que solventar la casa con siete hijos huérfanos. Jorge era el menor de ellos.

Cursó los primeros años de primaria en su ciudad natal, en el Liceo Santa Rosa que funcionaba secretamente bajo la conducción de la maestra Carlota Pinto de Gamalla. Recordemos que Tacna y Arica se encontraban cautivas bajo ocupación de las tropas chilenas. Viajó a Lima en 1912 con su familia y fue matriculado en el Colegio Alemán. Estudió en él hasta 1917, año en que el plantel fue cerrado como consecuencia del hundimiento de un barco peruano por un submarino alemán, en el mar Cantábrico. Por ello, doña Olga se vio obligada a buscar un nuevo centro de educación para Jorge y le inscribió en el prestigioso Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe, donde concluyó la secundaria y heredó la vieja tradición histórica y patriótica que aún se respiraba en la cuna de la segunda generación de liberales, creada por el hacendado iqueño Domingo Elías Carbajo, en 1841, y desarrollada por ilustres abogados ex carolinos, como los hermanos José Gabriel y Pedro José Gálvez Egúszquiza, Luciano Benjamín Cisneros, etcétera.

En 1919 ingresó a estudiar letras en la UMSM, donde conoció, entre otros, a Luis Alberto Sánchez Sánchez y Jorge Guillermo Leguía Iturregui, con quienes hizo profunda amistad. Gracias a ellos, en 1920 comenzó a trabajar como auxiliar en la Biblioteca Nacional, de la cual, desde hacía un par de años, ya era asiduo visitante como penitente lector. Se dedicó por entero al trabajo académico y se integró a la generación conocida con el nombre de “la Reforma”, conformando el Conversatorio Universitario junto con Leguía Iturregui, Sánchez Sánchez, Raúl Porras Barrenechea, Manuel G. Abastos Hurtado, Ricardo Vegas García, Guillermo Luna Cartland, Carlos Moreyra y Paz Soldán,Víctor Raúl Haya de la Torre, Pablo Abril de Vivero, José Luis Llosa Belaunde, José Quesada Larrea, entre otros. Es oportuno decirlo, Basadre era el menor del grupo. La amistad con Leguía fue tan grande que se trataban de “hermanos”. Jorge Guillermo era sobrino carnal del flamante presidente Augusto Bernardino Leguía Salcedo, en su segunda administración (1919-1923). Para entonces, nadie intuía que el mandatario se tornaría en dictador y, menos aún, pretender convertirse en vitalicio.

Basadre Grohmann interrumpió sus últimos años de estudios, tanto de letras como de jurisprudencia, para ocupar el cargo de secretario de la Comisión Jurídica en la Comisión Plebiscitaria de las provincias cautivas de Tacna y Arica, que había ganado por concurso.Aquí estuvo dos años, de 1925 a 1926, y es el período de su primer aporte jurídico. En efecto, además del análisis legal de la documentación, en colaboración con el ilustre jurista Ángel Gustavo Cornejo Bouroncle, publica la revista Justicia que en doce números, desde el 24 de marzo al 12 de junio de 1926, sirve de órgano de expresión y difusión de los alcances y logros de la Comisión Jurídica. Gracias a esta publicación se conoce la realidad de lo sucedido legal y políticamente con el frustrado plebiscito.

En este último año, Basadre asumió la dirección de la Biblioteca Central de la UMSM y publicó su libro El alma de Tacna, en coautoría con José Jiménez Borja. En 1927 se reincorpora a la universidad y concluye sus estudios de letras, al par de avivar su espíritu de justicia y reivindicación sociales. Se acercó a José Carlos Mariátegui y escribe en la revista Amauta su artículo “Jarana”. En tal condición, comienza a participar en actividades de lucha social y criticar al régimen de Leguía Salcedo. Fue acusado de conspirar contra la dictadura, de colaborar con Mariátegui y ser activo corresponsal del exiliado Haya de la Torre. Motivo por el cual fue encarcelado en la isla San Lorenzo, durante tres semanas (junio, 1927). En prisión escribió la novela corta La que se olvidó de amar, en coautoría con Hildebrando Castro Pozo y Cristóbal Meza.

Después de esta ingrata experiencia política, Jorge se dedicó por entero a la vida intelectual. En efecto, en 1928 obtuvo el grado de doctor en Letras y se incorporó a la planta docente de su alma máter, como también de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y de la Escuela Militar de Chorrillos. Cabe destacar aquí que Basadre asume la cátedra de Historia del Derecho Peruano a invitación del catedrático titular de la asignatura, el egregio jurista Manuel Vicente Villarán Godoy, uno de los más preclaros maestros sanmarquinos. Así también, enseñó historia del Perú en prestigiosos colegios del país. Ese mismo año, por ser el catedrático más joven de la UMSM le correspondió ofrecer el discurso de orden en homenaje al presidente Leguía, quien visitaba la universidad. Sin ánimo de crearse mayores problemas, Jorge decidió leer su trabajo La multitud, la ciudad y el campo en el Perú, que luego publicó en 1929. Después apareció Programa analítico de Historia del Perú. Sin descuidar su formación jurídica profundiza sus estudios históricos y en 1930 publica su libro La iniciación de la república, en dos tomos, obra fundamental con la que dará inicio a su ilustre carrera como historiador.

En agosto de 1930 el comandante Luis M. Sánchez Cerro destituyó a Leguía y el autor del Manifiesto de Arequipa, abogado arequipeño José Luis Bustamante y Rivero, fue nombrado ministro de Instrucción Pública. El año que siguió fue clave para Jorge Basadre Grohman. En primer lugar obtuvo el bachillerato en Derecho con la tesis El dilema entre el gobierno fuerte y la libertad en el Derecho Peruano hasta 1872. En segundo lugar, el ministro autor de la proclama revolucionaria –Bustamante– le nombra miembro integrante de la comisión encargada de redactar el nuevo estatuto universitario que sustituya al repudiado y leguiísta de 1928 y al anacrónico de 1920. En ella participaron Manuel Vicente Villarán, José León Barandiarán y Basadre. El abogado y profesor sanmarquino Luis Alberto Sánchez Sánchez, quien también había sido propuesto por la Federación de Estudiantes, fue tachado por el presidente Sánchez Cerro. En tercer lugar, ganó una beca para estudiar biblioteconomía en la Universidad de Columbia, Estados Unidos de América, otorgada por la Fundación Carnegie.Y, en cuarto lugar, apareció su Perú: problemas y posibilidades. Ensayo de una síntesis de la evolución histórica del Perú. A la sazón, Jorge tenía 28 años de edad y escribió con énfasis: “Quienes únicamente se solazan con el pasado, ignoran que el Perú, el verdadero Perú, es todavía un problema. Quienes caen en la amargura, en el pesimismo, en el desencanto, ignoran que el Perú es una posibilidad. Problema es, en efecto y por desgracia, el Perú; pero también, felizmente, posibilidad”.

Empero, lo retos perseguían a Jorge Basadre. Sánchez Cerro fue obligado a renunciar y entregó el poder al arzobispo de Lima, monseñor Holguín (marzo 1, 1931). Éste en correcta actitud constitucional se lo transfirió al presidente de la Corte Suprema de Justicia de la República, Ricardo Elías, quien gobernó por tres días y presionado por el comandante Gustavo Jiménez (“Zorro”), le dejó el mando supremo. El “Zorro” Jiménez llamó al viejo caudillo pierolista David Elías Samanez Ocampo para que se haga cargo del gobierno. Constituido como tal, nombró una comisión encargada de redactar un proyecto de ley electoral. En ella se establecería el registro electoral único, poder electoral autónomo y se incorporaría, por primera vez, el voto secreto y la representación de las minorías. Es, pues, el origen primigenio del actual Jurado Nacional de Elecciones.

La comisión estuvo conformada además de Basadre Grohmann,por los abogados Sánchez Sánchez, José Antonio Encinas Franco, Luis Eduardo Valcárcel Vizcarra y otros ciudadanos como Alberto Arca Parró, Carlos Manuel Cox, Federico More y Enrique Telaya. El resultado apareció el 26 de mayo de 1931 con el nombre de Estatuto Electoral, aprobado por D-Ley Nº 7177. Fue entonces cuando se activó la vida política y se permitió el retorno del exilado Haya de la Torre, quien había fundado en México, la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), el 7 de mayo de 1924 y sus seguidores hicieron lo propio en el Perú, bajo el nombre de Partido Aprista Peruano (PAP), el 21 de setiembre de 1930.

Basadre renunció a seguir participando en la aludida comisión (setiembre, 1931) y decidió hacer efectiva la beca ganada, aprovechando de la visita del director del Institute of International Education de Nueva York, Stephan Duggan. Jorge fue despedido con un almuerzo íntimo en el restaurant alemán Edén que le organizó su antiguo amigo, colega y flamante aprista Luis Alberto Sánchez Sánchez, candidato a la Asamblea Constituyente. Las elecciones se realizarían el 11 de octubre de 1931. Primer proceso electoral del siglo XX que se coronó con el más flagrante fraude electoral al arrebatar la presidencia a Haya de la Torre para favorecer al comandante Sánchez Cerro, quien terminó siendo más dictador que el tirano Leguía.

Al concluir su beca, Basadre viajó a Europa. Se instaló en Alemania y logró obtener una tarjeta de alumno visitante en la Universidad de Berlín. Asistió a las clases del curso de historia del derecho a cargo del famoso profesor Federico Mainecke, seguidor de la escuela histórica del derecho de Karl Savigny. Después de dos años de convivencia germánica en los inicios del nazismo, se vio obligado a trasladarse a España, habida cuenta que su trabajo como traductor no le era lo suficientemente rentable en un país en plena ebullición política y social, con más de 10 millones de desocupados, quienes respaldaron la asunción y consolidación de Adolf Hitler en el poder. En la madre patria contó con el apoyo de los hermanos Francisco y Ventura García-Calderón Rey, y pudo compartir inquietudes académicas en el Centro de Estudios Históricos de Madrid, con Silvio Zavala, Ángel Rosemblatz, Américo Castro y Ramón Menéndez Pidal. Abandonó la península como consecuencia de la guerra civil.

Jorge Basadre retornó al país en 1935 y al abrirse la UMSM después de un largo receso, obtuvo por su alma máter el título de abogado y el grado de doctor en Derecho con la tesis Las fuentes de la historia del Derecho Peruano. Así también, asumió la dirección de la Biblioteca Central de la universidad, cargo que desempeñó hasta 1942.

En 1937 se registra el segundo aporte jurídico de Jorge Basadre Grohmann al publicar su Historia del Derecho Peruano dentro de las corrientes etnocentrista e historicista, las mismas que predominaban en los estudios históricos de Alemania y que fueron hábilmente aprovechadas por el Fürher para generar la doctrina pangermanista y predominio de la raza aria, vale decir, el sustento ideológico del nazismo. En este libro que fue texto de cátedra obligado durante más de cincuenta años en la asignatura Historia del derecho peruano en las facultades de jurisprudencia de casi todas las universidades del país, Basadre analiza las instituciones o formas de derecho desde los incas hasta mitad del siglo XIX republicano en el Perú.

En cuanto a la etapa de los incas, sistematizó la historia romántica del Tahuantinsuyo referida a las formas o costumbres de control social y afirmó que hubo un Derecho Inca, igual o similar al derecho occidental. Sus fuentes fueron fundamentalmente las crónicas, al igual como lo habían planteado los primeros catedráticos de esta asignatura en 1875, los juristas Román Alzamora y Ricardo Aranda.Aporte que, muchos años después, va a ser objetado, cuestionado y replanteado académicamente sin desmerecer la valía que significó en ese largo período mencionado. Respecto al Derecho Indiano o derecho castellano aplicado en América, nosotros hemos relievado estos capítulos donde trata magistralmente la legislación y las recopilaciones durante la colonia. Precisa que “la legislación de Indias fue, además benévola para los indios, pero hostil a los criollos”. Lo tratado del Derecho Republicano fue sólo una introducción a la etapa codificadora nacional. Sin embargo, debemos precisar que su magna obra Historia de la República, por ser una historia integral, enciclopédica, incluye la historia del derecho republicano.

No obstante el éxito de la Historia del Derecho Peruano (1937), ésta fue objeto de análisis y compulsa con nuevas fuentes de la historia del Tahuantinsuyo. De ahí que el profesor de esta misma asignatura y discípulo de Basadre en la UMSM, Juan Vicente Ugarte del Pino, cuestionó la fundamentación científica de la parte correspondiente al derecho inca, teniendo en cuenta la revolución que sufrieron las investigaciones andinas en base a los informes administrativos de las visitas, documentos judiciales y estudios de los historiadores especializados en la etapa incaica como John V. Murra, Enrique Mayer, María Rotsworoski de Diez Canseco y Franklyn Pease García-Irigoyen, entre otros.

Reconociendo la valía de estos nuevos aportes, el propio Basadre planteó, en 1978, la necesidad de reescribir su Historia del Derecho Peruano, habida cuenta las limitaciones con las que fue escrito, respecto no sólo a las corrientes imperantes ya mencionadas, sino, principalmente, a los revolucionarios planteos en la historia incaica o andina, y que tiraban al traste esa concepción romántica de imperio, unidad, organización socialista, etcétera, que difundía –y hasta hoy difunde, lamentablemente– la historia oficial. Jorge hizo esta declaración en el extenso capítulo que le agregó a la segunda edición de su inmortal Perú: problema y posibilidad, bajo el título de “Algunas reconsideraciones cuarentisiete años después”, ya que la primera edición de esta vigente obra data de 1931, tal como ya hemos apuntado.

En este contexto, en 1988, nosotros escribimos una nueva Historia del Derecho Peruano. El Tomo I trata, justamente, del derecho primitivo y fue prologado por Ugarte del Pino. En el libro en mención pretendimos superar la limitación de la que el mismo Basadre hizo hincapié. Algunos años después, de igual forma de pensar ha sido el destacado historiador del derecho peruano y abogado Carlos Augusto Ramos Núñez, quien afirmó que en la época en que Basadre escribió su Historia del derecho inca tuvo algunas limitaciones que después fueron superadas por Murra, Rowe y otros historiadores del mundo andino que revolucionaron imagen y conceptos que se formularon de esa época (Entrevista a Ramos por el historiador y editor de Culturales del Diario Oficial El Peruano, Augusto Ruiz Zevallos, Lima, miércoles 17 de setiembre de 2003, págs. 12 y 13). Dicho sea de paso, el Tomo II de nuestra Historia…: derecho indiano, fue presentado por el colega y amigo Jorge Basadre Ayulo, hijo de nuestro ilustre biografiado.

Empero, regresemos a la vida de quien es el historiador mayor de la República. Su obra, en verdad, es y será insuperable.Todo historiador tendrá que referirse y citar a Basadre Grohmann. En 1939 presentó la Historia de la República, en un solo tomo. Después lo corrigió y amplió, en varios tomos, hasta que en ediciones sucesivas llegó hasta dieciséis (16) volúmenes más 1 que incluye la bibliografía, en 1968-1969. Ésta constituye la obra monumental, enciclopédica de Basadre, la misma que ha sido recientemente editada por el diario El Comercio, en 17 volúmenes (Lima, 2005).

El presidente Manuel Prado y Ugarteche, en su primer gobierno (1939-1945), nombró a Basadre, director de la Biblioteca Nacional en 1943. Cargo que desempeñó hasta 1948. Su paso por esta importante pero abandonada entidad pública está marcado por una labor técnica, prolija y sacrificada que dieron grandes beneficios a la nación. En efecto reconstruyó este “reducto de intelectualidad” –como él solía llamarla– después del incendio del 10 de mayo de 1943. Fue, entonces, cuando fundó la Escuela Nacional de Bibliotecarios (1944), para lo cual contó con el apoyo y asesoramiento de profesores estadounidenses y se inició la construcción de la Biblioteca (Av. Abancay), cuya estructura central inauguró exitosamente el 24 de julio de 1945. Como reconocimiento a su labor, el presidente y jurista José Luis Bustamante y Rivero (1945-1948) le designó ministro de Estado en la cartera de Educación en los años 45-46, conformando el gabinete del abogado Rafael Belaunde Diez Canseco. En 1948 fue elegido director del Departamento de Asuntos Culturales de la Unión Panamericana, con sede en Washington D.F., Estados Unidos de América, donde permaneció hasta 1950.

Ese año, Jorge Basadre regresa al Perú y se dedica a la docencia y a la investigación. Produce, entonces, después de cinco años interrumpidos por otras actividades, su tercer aporte jurídico. En efecto, en 1955, concluye su libro Los fundamentos de la Historia del Derecho, obra dedicada a Villarán Godoy (Librería Internacional del Perú S.A., Lima, 1956). Comenzó a escribirla en 1938 para una segunda edición revisada y ampliada de su Historia del Derecho Peruano, empero los avatares de la vida más las grandes responsabilidades que asumió a partir de ese año, impidieron su pronta culminación. Este libro es más técnico y mejor trabajado y más científico que el que motivó su aparición. Reconoce y agradece el apoyo brindado por los abogados Víctor A.Villavicencio Cúneo, Alberto Sommaruga y su antiguo amigo y compañero de estudios universitarios Abastos Hurtado. En 1956, Basadre es nuevamente designado ministro de Educación. En efecto, cuando Prado y Ugarteche asume por segunda vez la presidencia de la República (1956-1962), le llama para que dirija la política de educación nacional, durante los años 56 y 58.

Después de ello, en realidad, abandonó el ejercicio profesional del derecho para dedicarse por entero a la historia, a la docencia y a escribir. Fue elegido y reelegido presidente de la Academia Nacional de Historia (ex Instituto Histórico del Perú) desde 1956 hasta 1962. Su hijo, también abogado e historiador, Jorge Basadre Ayulo, afirmó:“el legado de mi padre es incalculable porque es una serie de libros y producciones relativos al Perú como problema y como posibilidad, desentrañándose su espíritu a lo largo de los siglos XIX y XX”.

En vida, Basadre Grohmann fue condecorado con la Orden El Sol del Perú, en el grado de Gran Cruz, por el jefe de Estado, general Francisco Morales-Bermúdez Cerruti, el 26 de enero de 1979. En homenaje al maestro, la Universidad Nacional de Tacna lleva su nombre. Un año y medio después, el conspicuo historiador se reunía con el Señor a los 77 años de edad.

El año 2003 llevó el nombre de “Centenario del nacimiento de Jorge Basadre Grohmann” por decreto supremo sancionado por el gobierno del presidente Alejandro Toledo Manrique. El salón Eulogio Eléspuru (sargento mayor que falleció defendiendo a Leguía cuando éste fue expulsado por las turbas en 1930) o Sala de las Calezas de Palacio de Gobierno, fue rebautizado como Salón Jorge Basadre, el 12 de febrero por el Mandatario, quien expresó: “Ésta es una oportunidad para evocar al gran historiador, al director de la Biblioteca Nacional, al ministro de Educación, al tacneño ilustre, al visionario, al maestro”. Ocasión que aprovechó el Jefe del Estado para anunciar que el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional, ubicado en San Borja, se le conocerá con el nombre de este egregio personaje, subrayando que “la monumental obra de Basadre está marcada por una única y recurrente preocupación, que es la comprensión de nuestro pasado, presente y futuro como nación”...”Supera las visiones incompletas y obtusas de nuestra historia donde está la riqueza de nuestra nación. En la complejidad del Perú está la posibilidad de un futuro mejor”.

En este sentido, hay que reconocer que Basadre fue un pensador e historiador optimista y positivo. Siempre pensó en un Perú con esperanza y futuro, con muchas posibilidades.Ahí está su obra Perú: problema y posibilidad (1931), que le ubica entre los grandes pensadores que quisieron reconstruir una nación más justa y digna, a la par de moderna y desarrollada, como fueron Francisco García Calderón, Víctor Andrés Belaunde, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre y Luis Alberto Sánchez, entre otros.

En honor a la verdad histórica, hay que recordar que el maestro Basadre no tuvo poder político ni económico, el dinero no aparece en el horizonte de su ambición. Su fuerza e influencia fueron eminentemente intelectuales. Contrajo nupcias con la dama chorrillana Isabel Ayulo Lacroix, con quien tuvo su único hijo, Jorge Basadre Ayulo, destacado jurista, ex decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lima (F. del S.).


* Publicado en el suplemento Jurídica, N° 84, del diario oficial El Peruano, el 7 demarzo de 2006.




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