José Luis Pardos: "Floridablanca fue el precursor de las Cortes de Cádiz"

El historiador y embajador José Luis Pardos publica «El modernizador. Una aproximación a Floridablanca» (Edit.um.es), obra de referencia sobre el político y hombre de Estado

Por Antonio Astorga


"El modernizador. Una aproximación a Floridablanca" (Edit.um.es) le ha llevado a José Luis Pardos, embajador de España, presidente de la Fundación Los Álamos, diplomático de excepción y excepcional investigador, siete años de pasión. En su libro, José Luis Pardos delinea la personalidad honesta, lúcida, con visión de futuro y de Estado de José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca, que murió en Sevilla hace 203 años

José Luis Pardos, Embajador de España y murciano del Barrio del Carmen. ha elaborado la gran obra de referencia sobre la figura de Floridablanca, el gran ilustrado

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- Su investigación sobre el Conde de Floridablanca era necesaria e imprescindible. ¿Por qué los estudios biográficos sobre los grandes hombres que forjaron la España del siglo XVIII permanecen inéditos?

- Esta afirmación es del Profesor don Vicente Palacio Atard. De Jovellanos y Campomanes se sabe algo más. El primero, es más joven y pudo adentrarse mejor los «vericuetos» del complejo Siglo XIX. El segundo, fue el hombre que quizás tuvo más poder en la Ilustración española, desde el Consejo de Castilla y la Real Academia de la Historia. De muchos otros, como Patiño, Campillo, Ensenada, Carvajal, Grimaldi, Aranda o el mismo Floridablanca...se sabe muy poco o casi nada. Quizás solo en temas muy puntuales, como el excelente libro de 1961, del profesor Rumeu de Armas sobre «El testamento político de Floridablanca» o la inicial biografía del profesor Cayetano Alcazar de 1934, en la Universidad de Murcia. Quizás se deba, asegura Palacio Atard, a la gran dimensión del quehacer de algunos ilustrados, pero particularmente de Floridablanca, que necesitan de una larga dedicación y de un gran empeño, ambos debidamente motivados.

- ¿Floridablanca ha sido nuestro gran modernizador? ¿Cuales han sido sus grandes aportaciones?

- Yo creo que fue el mayor modernizador y ejecutor que tuvimos durante un Siglo tan fundamental como lo fue el XVIII para el progreso de la humanidad. Además, Floridablanca fue quien gobernó mas de 16 años seguidos, con dos monarcas tan distintos como Carlos III y Carlos IV; también lo hizo, en la grave ausencia de Fernando VII, en 1808, como Presidente de la Junta Suprema Central y la Gubernativa del Reino, creada a su propia iniciativa y elegido Presidente en funciones de Jefe de Estado. Además, en todas las áreas por las que atravesaron su larga vida y notorias obras dejó importantes aportaciones, tanto en la política, (en 1787, la creación de la «Suprema Junta ordinaria y perpetua de Estado», el primer precedente de un Consejo de Ministros, así como su Instrucción Reservada, con más de 440 ordenes, muy precisas); la economía (el Banco nacional de San Carlos, actual Banco de España); y especialmente la cultura (la Academia de las Ciencias, actual Museo del Prado y el Jardín Botánico, adjunto a la Academia). Se trata de huellas tan profundas, que han llegado hasta hoy. Pero su forma de gobernar, con su cálida humanidad, habitual como siempre en el buen murciano y el humanitarismo con el que lo hizo, le llevaron a proteger prioritariamente a los más desvalidos, «impidiendo la mendiguez voluntaria, desterrar la ociosidad y promover la educación y aplicación al trabajo de las gentes pobres». Integró a los gitanos, creó las primeras Escuelas para la alfabetización de las mujeres, Hospitales, las Casas de Misericordia, el Fondo Pío beneficial. En la Obras públicas dejó trazadas, en muy pocos años, las redes de canales, puertos y caminos, sobre cuyos originales trazados se asientan las autovías y autopistas de hoy. Todavía existen, como fiel testimonio a la difusión de la educación y la cultura, las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, de las que fundó mas de 60.

- Un hombre hecho a sí mismo como Floridablanca, ¿por qué provoca una admiración rayana en la terquedad?

- Este gran ilustrado, siempre añorante de su Murcia natal, de orígenes muy modestos y hecho a sí mismo, fue Manteista (se cubría con un manteo) porque no tuvo Beca para el Seminario de San Fulgencio (debía pagar sus propios estudios y no habitaba en el Seminario), estuvo siempre muy influido por el Hansenismo y el Regalismo, a la sazón muy afianzados en sus centros de estudios, tanto en Murcia como en la Universidad de Orihuela, por las orientaciones que desde Roma había traído el Cardenal Belluga. Esto le completó su modo de ser humanitario y preocupado, especialmente por los humildes. Floridablanca, afirma reiteradamente, que su vocación es «aparte de servir al rey y a su patria, el adquirir la mejor y más universal reputación». En su larga vida de más de 80 años, desde el intenso aprendizaje como Abogado en Murcia y en los Reales Consejos de Madrid, fue un ávido lector, (en siete idiomas) de todas las más importantes aportaciones de la Ilustración, en la España y la Europa de su tiempo. Su enorme coherencia, en el gobierno, así como a lo largo de toda la persecución política de la que fue objeto, por su liderazgo al frente del grupo de los «golillas» (abogados de modesta extracción y muy innovadores), frente a los «aragoneses» nobles muy conservadores, le han hecho un hombre que es enormemente coherente en toda su vida, porque lo que piensa es lo que dice y lo que hace siempre con terquedad y hasta con obstinación.

- ¿Cómo porfiaba como gran ilustrado que era Floridablanca por la libertad de España?

- Aunque don José Moñino se encontró ligado a Francia por los Pactos de Familia, desde que comenzó su gobierno, en 1777 como Primer Secretario de Estado y del Despacho universal de Carlos III, con quien mantuvo siempre unas excelentes relaciones, compenetrándose a la perfección, inició una Política exterior que llevó a España a tener un gran renombre universal en todo el mundo.

Estableció, con una clara visión de futuro, unas excelentes relaciones con Portugal, con quien firmó en 1777 un muy ventajoso Tratado de Límites, que aparte los beneficios que obtuvo en las Indias meridionales, lo fue completando con los dos matrimonios de Infantes e Infantas portugueses y españoles, que asentarían la situación de cooperación en la Península. Fue un gobernante enormemente imaginativo y creó el concepto de la «Neutralidad armada», que la Zarina Catalina II adoptó como suyo. Amplió nuestras relaciones diplomáticas a los Paises Escandinavos, al Imperio de Prusia, a Marruecos, Argelia, Túnez y Libia, así como a la Sagrada Puerta del Imperio Otomano, liberando las costas del sureste peninsular de las frecuentes invasiones de los piratas berberiscos. Conquistó Menorca y creó el Virreinato de la Plata. Estableció un comercio libre con las Indias, calificando a más de una docena de puertos españoles para llevarlo a cabo. Y aún en los más conflictivos momentos de su Gobierno, tras las importantes Cortes Generales de 1789, mantuvo un gran equilibrio entre las dos grandes potencias del momento, Francia e Inglaterra, en salvaguardia de la propia libertad de España, en las Indias y en los dominios de los Mares del Sur, donde creo la «Compañía de Filipinas» y estableció los viajes periódicos de «La Nao de Manila» desde allí, hacia Nuevo Mexico y el Peru.

- ¿Por qué se desmoronó estrepitosamente el Imperio tras el mandato de Floridablanca?

- El mismo Conde lo dice en el Primer Manifiesto a la Nación Española, de la Suprema Junta Gubernativa del Reino, en 1808: «Una tiranía ejercida por las manos más ineptas que jamás se conocieran había puesto a nuestra patria en la orilla del precipicio». Después de la malévola «exoneración» de Floridablanca, en febrero de 1792, por su casi eterno rival el «aragonés» conde Aranda, quien tras nueve cortos meses en el poder dio paso a toda una serie consecutiva de «descalabros» por el valido Godoy. Pero cuando Floridablanca conoce, desde Murcia, los sucesos del 2 de mayo en Madrid, rompe totalmente su ejemplar y silencioso destierro, para «ex-novo» y desde su ciudad natal, crear la Junta Gubernativa Central en la que anuncia, en su Primer Manifiesto a la Nación Española de 28 de octubre de 1808, (como precursor, como una «antesala» a las Cortes de Cádiz), lo que habría debido ser el camino recto de nuestro Reino, pero que se truncó, con una personalidad tan compleja, egocéntrica y ex-centrica, como lo fue «el deseado» Fernando VII, y cuya ausencia de España, casi mas de cinco años (1808/1814) puso en pie o en el disparadero a la confusa, aislada, criolla y nativa sociedad de las Indias, quien adoptó, como propia, la mayor parte del contenido de la Constitución de Cádiz pero que, en pocos años, se consumará, a la vez que las luchas interiores en la España peninsular, el desmembramiento del Imperio español en las Américas.

- ¿En que Educación creía el Conde?

- No hay duda de que Floridablanca siempre tuvo a la Educación como primer apoyo y finalidad, en sus actuaciones políticas, económicas y culturales. Todo lo que hacía estaba pensado bajo el prisma del ejemplo educativo y sus bases más firmes eran la creación de Escuelas de Oficios de todo tipo, siguiendo las enseñanzas de la Enciclopedia de las Artes y los Oficios. Llegó a impulsar mucho las Escuelas de Oficios agrícolas, y mucho también la investigación, así como las importantes expediciones botánicas y amplió en un gran número los intercambios de estudiantes españoles en el extranjero y viceversa. Floridablanca creyó siempre en el ejemplo. Se esforzó por utilizar la razón y la experiencia, como bases del conocimiento y siempre manifestó la creencia de que «las Ciencias no pueden entenderse sin las Artes», por lo que promovió, y en gran manera, los trabajos de las Reales fabricas de loza de Moncloa, de cristal de la Granja, de curtidos de Sevilla, de panas de Ávila y de géneros de punto de Valladolid, así como la elaboración de un cuarto de máquinas, y un decidido apoyo a los estudios de medicina y de botánica.

- ¿Hay que refundar la Ilustración, el Siglo XXI necesita un espíritu como el de los Ilustrados del XVIII, como sostiene asimismo el Premio Príncipe de Asturias Todorov?

- Quizás sea este el mensaje más importante y actual que esta biografía quiera llevar a cabo. La realidad es que seguimos viviendo de todo lo que nos dio la Ilustración. Hemos desterrado, con mucho trabajo, al oscurantismo. La razón y la ciencia son ya elementos constitutivos de nuestro presente. Hemos progresado en la política (a pesar del desfase de nuestras ideologías), en la economía (a pesar de la conflictiva economía financiera) y en la cultura. Pero especialmente en esta última es en la que mayores progresos hemos logrado desde el Siglo XVIII, cuando tenemos ya una conciencia, cada día mas real y comprobada, de la globalidad, la interdependencia y sobre todo las limitaciones que hemos ido comprobando en nuestro Planeta. Hay que refundar especialmente la innovación, la creatividad, la imaginación que, como muy bien dice Einstein, es más importante que la Ciencia, pero sobre todo hemos de confiar en el progreso de esta etapa, tan difícil, por la que estamos atravesando. Como muy bien dice Todorov, «los autores del Siglo XVIII no podrían resolver los problemas que han surgido desde entonces y que asolan el mundo a diario. Sin embargo, intentar entender este cambio radical puede ayudarnos a vivir mejor en la actualidad».

- ¿En qué fuentes ha buceado para escribir su magnífica obra sobre el Conde de Floridablanca?

- Para ser sincero, lo primero que he hecho ha sido leerme y releerme, con pausas, pero con mucha reflexión, la mayoría de las 32 obras dejadas por escrito, de este gran modernizador. Son obras que hay que reeditar para que aprendamos las virtudes de su intenso y denso trabajo; de la coherencia ilimitada, de ser, pensar y actuar; de la precisión inigualable de sus escritos; de su manera de presentar, por dos veces y por escrito, la dimisión a Carlos III y a Carlos IV; de su altísimo grado de humanismo y humanitarismo; de su progresiva idea de lograr un Estado ilustrado, que casi llega a alcanzar, en el desarrollo de las Cortes Generales de 1789, cuyo contenido, y por indicaciones del profesor Palacio Atard, me he leído con mucho detalle, así como las Notas y Billetes que se cruzaban Floridablanca y Campomanes a quien le nombra Presidente de aquellas importantes Cortes, que parecen renovarse, tras la restitución de Floridablanca, el 28 de marzo de 1808 por Fernando VII y especialmente, en el Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación Española, que firma él como Presidente, solo unas semanas antes de fallecer en Sevilla, y antes de que la Junta tenga que trasladarse y refugiarse en Cádiz. Hay mucha coherencia en todo lo que pasa en torno a la Ilustración, que sin duda es el «antecedente» profundo, de donde surge la Constitución de 1812, la primera y definitoria de todo el anterior pensamiento ilustrado. Hay mucha bibliografía, sobre el Siglo XVIII que he consultado con avidez.

- ¿Que rasgos de Floridablanca necesitarían los políticos que nos gobiernan para conducir mejor a sus naciones?

- Pues permítame que le diga que los rasgos que adornan la personalidad de este ilustrado político, abogado, diplomático, gobernante, crítico escritor, humanista y en ciertos momentos hasta optimista en su vida y de su obra, son los que se necesitarían ahora. Pero no hay que olvidar, repito, que Floridablanca, es de origen muy modesto, pero también es altivo cuando lo requiere la ocasión, además de ser un trabajador y estudioso infatigable, conocedor de las ciencias jurídicas, procesales, con una excelente biblioteca y con claras ambiciones de notoriedad, muy bien dotado para la negociación y muy hábil previsor del futuro y del presente, pero siempre con un amplio conocimiento del pasado. Aplica realmente la máxima de Eduardo Chillida, de que «el pasado y el futuro son contemporáneos». Entresaque usted alguna de estas cualidades, de las que está dotado Floridablanca, y tendrá quizás «la receta» de lo que necesitan los políticos de hoy para mejorarnos a todos.

- ¿El espíritu de Floridablanca nunca perderá su vigencia en este siglo?

- Yo creo, firmemente, que una de las obras cívicas más serias y perdurables, que creó Floridablanca, fueron y son las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, que no solo pueden, sino que debemos dotarlas de la modernidad y de los nuevos instrumentos adaptados a lo que necesita la gran transición que estamos viviendo en nuestra Sociedad. Como dicen Morin, Touraine o Bunge -mi maestro-, hablan de estar en el alba de una nueva Civilización, a la que vamos llegando a una gran velocidad, mucho mayor de la que, a diario nos damos cuenta. Quizás aquí esté la clave de un futuro lleno de logros. Escribo estas líneas cuando se celebra el Segundo centenario de la confirmación de los Derechos humanos en la Constitución de 1812; la libertad de expresión e impresión; la supresión de las persecuciones religiosas (abolición del Santo Oficio), la Soberanía Nacional en el pueblo y la división de poderes, que sitúa al Monarca, no como poseedor o dueño del Estado, sino como arbitro sucesorio, en el juego parlamentario.

Habría que fundar, como en la Ilustración, unas Sociedades, Clubs o Grupos de opinión que, bajo la égida, la lucidez y la actualidad del Conde de Floridablanca, se reunieran con siglas digitales, tales como el GoF, la SoF o el CoF para analizar y discutir, con la experiencia en la mano y la razón en la mente, todo lo que nos concierne, nos agobia o lo que todavía desconocemos y por tanto tememos, en nuestro, cada día mas complejo, global e inter-conectado Planeta.


Fuente: Diario ABC de Madrid (26/3/2012)


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