¡No al Colegio de Historiadores del Perú!

Mi amigo y colega Jorge Valdez Morgan (@LBHobsbawm) me acaba de hacer llegar el dictamen de la sesión del 5 de marzo de la Comisión de Educación del Congreso de la República en que se aprobó el texto sustitutorio de la ley que crea el Colegio Profesional de Historiadores del Perú y que no es, como el mismo apunta, otro que el mismo de la vez pasada. Es decir, reproduce los mismos errores de argumentación que tenía el proyecto original. Pero una atenta lectura del documento revela también otros aspectos de esta noticia que, a mi juicio, resultan importantes.

En realidad sí hay cambios; mínimos, pero los hay. Han tenido el suficiente criterio (o vergüenza) de eliminar del texto una 'Exposición de motivos' que resultaba verdaderamente vergonzosa y que hablaba muy mal de la solidez formativa de quienes la promueven. Valgan verdades, barrabasadas seudohistóricas de nuestros colegas de la AHIRSA y el FPPHP en que confundían o metían en el mismo saco de 'historiador' a Garcilaso y a Paz Soldán, a Basadre y a Mariátegui, confundiendo como un todo a la crónica, la recopilación y el ensayo con el trabajo historiográfico propiamente dicho, ese mismo que ellos pretenden proteger (por supuesto, todo esto ya lo señalamos anteriormente). Pero leyendo atentamente ambos textos nos percatamos todavía de mucho más.

>>> Seguir Leyendo... >>>

El proyecto de ley aprobado semanas atrás elimina, como se ha dicho, la Exposición de motivos; pero para darle fuerza argumentativa la han reemplazado con un 'Análisis de la propuesta' que obvia esas disquisiciones históricas y le imprime un carácter enteramente legalista a la propuesta. O sea, quieren apoyarse en la ley para obligar a todos los historiadores a asumir la propuesta y, por consiguiente, a colegiarse. Y ese es el error.

Más aún, le han agregado a esta un 'Contenido de la propuesta legisltaiva' que, en esencia, es la justificación y explicación de la existencia de los colegios profesionales. Pero no necesariamente el de uno de Historiadores. ¿Por qué? Por la sencilla razón, como se ha dicho hasta la saciedad, que el trabajo de historiador es completamente distinto al de un abogado, médico o ingeniero. Con una corporación como está, dicho claramente, la libertad de pensamiento corre un grave peligro en el Perú. Así de simple.

Basta leer los artículos 2, 4 (incisos 1, 2 y 12), y 6 (inciso 3) para comprobarlo. De hecho, muchos políticos estarán contentos con este último artículo ¿será esa la razón de tanta insistencia con semejante despropósito legal? ¿Conseguir con la ley y con la 'ética' acallar voces críticas? Apostaría que sí.

En ese sentido, la obcecada actitud de sacar adelante este Colegio en contra de la opinión de ¡los propios historiadores!, pone de manifiesto la serie de intereses personales y de grupos que se mueven al interior de nuestro desprestigiado parlamento. Que las leyes se hacen según quien tenga las posibilidades (lobbys) de impulsarlas y que se logran cuando algún político (en este caso, todos) saben que sacarán provecho de ella.

Así, los colegas de la AHIRSA y el FPPHP han terminado, muy a su pesar, convertidos en tontos útiles. Su justa aspiración de contar con un gremio que los defienda (¿de quién? ¿quién les prohibe investigar o publicar?) ha terminado desnaturalizada porque va camino a acabar con el libre ejercicio de la profesión de Historiador en el Perú. De haber insistido en la creación de un Colegio Regional de Historiadores de Arequipa y logrado, a la postre, una gestión eficiente del mismo, lo más probable es que, ante una inexistente e inútil Academia Nacional de la Historia (esa que en este asunto no ha dicho absolutamente nada), muchos hubieran seguido su ejemplo.

Pero lo que han hecho los colegas arequipeños es echar una losa bien pesada sobre los historiadores del Perú. ¿Cuántos de los artículos que he escrito en este blog servirían para documentar fehacientemente ante un Tribunal de Honor mi inconducta profesional y exigirme que me retracte? ¿Deberé pensarlo dos veces antes de escribir el próximo artículo en que se critique como los políticos se burlan de nuestro voto? ¿O cómo otros, tratando de ocultar o limpiar su pasado, nos cuentan una historia o muy distinta o muy sesgada? ¿Servirá una sentencia del Tribunal de Honor de este Colegio para que algún político sustente una demanda en mi contra?

En resumidas cuentas, el texto de la ley es el mismo pero la argumentación varía. Lo que delata que sus responsables han leído atentamente las objeciones que desde todos lados y en todos los tonos han hecho a esta lamentable iniciativa. Pero han cometido la torpeza de confundir una cosa con la otra, el contenido con el continente. No estamos contra la forma de presentarla o justificarla, sino contra el colegio mismo señores congresistas.

¡No al Colegio de Historiadores del Perú!


0 comentarios:

Publicar un comentario