Actualidad y trascendencia: Constitución de Cádiz, 200 años después

Por María Ävalos Cisneros

Después de las celebraciones por el Bicentenario de la Constitución de 1812, el Perú tiene la tarea pendiente de enfrentar con firrmeza, como lo hicieron los peruanos representantes en las Cortes de Cádiz, los lastres sociales, económicos y culturales que aún no permiten afirmar en nuestra Patria el ideal constitucional que se forjara en aquellas primeras décadas del siglo XIX, afirmó el magistrado y director del Centro de Estudios Constitucionales del Tribunal Constitucional (TC), Gerardo Eto Cruz, quien en el país organizó un importante encuentro para analizar este magno acontecimiento y su influencia en nuestro constitucionalismo y la vida del Perú republicano.

Doscientos años después de la publicación de la Constitución de Cádiz, ¿se puede decir que sus principios y contenidos aún están vigentes y pendientes de cumplimiento?

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– En efecto, como lo han sostenido las voces académicas más autorizadas en la materia, la Constitución de Cádiz sirvió como modelo para las nuevas cartas constitucionales que emergieron en las nacientes repúblicas de nuestra región como consecuencia del proceso emancipatorio. Esto significa que el influjo de los principios y valores expresados en la Constitución gaditana aún perviven en nuestros días, si bien adecuadas a nuestras propias realidades y contextos sociales e históricos. Ciertamente, no podemos olvidar que los principios que toda Constitución consagra no son solo norma escrita plenamente vinculante, sino también desiderátum de lo que toda sociedad política aspira a materializar como un ideal compartido. Todavía es difícil que algún país de nuestra región pueda afirmar con determinación que haya llegado a conformar un status quo de Constitución normativa, en la terminología de Loewenstein. Sin embargo, creo que la optimización de los derechos fundamentales en un Estado constitucional es siempre una tarea pendiente, en la medida en que la sociedad siempre evoluciona y exige continuos cambios.

Diversos estudios y juristas han calificado a la proclamación de “La Pepa” como la madre de todas las constituciones, ¿es cierto que un estudio sobre la historia del constitucionalismo peruano no puede realizarse prescindiendo del análisis de la primera Constitución que rigió en América, como es la de 1812?

– Abordar históricamente los orígenes del constitucionalismo peruano implica, naturalmente, remitirnos a nuestra Constitución histórica. Y aunque sea común en la doctrina no incluir en ésta a la Carta de 1812, creo que tal omisión constituye un grave error que contradice la importancia de dicha fuente normativa, que, como es harto conocido, sirvió de influjo directo para la elaboración de nuestras primeras constituciones, desde la de 1823 hasta la de 1828, que es considerada como la madre de todas nuestras constituciones. Es bueno recordarlo, algunos de los representantes peruanos en las Cortes de Cádiz fueron asimismo representantes en el Parlamento Nacional que elaboró nuestra primera Constitución en 1823, lo que demuestra el cordón umbilical que une a la tradición constitucional de Cádiz con el constitucionalismo histórico en el Perú.

Al culminar las actividades políticas, jurídicas y culturales que enmarcaron esta efeméride, ¿cuál es la agenda pendiente que impone para legisladores, magistrados y autoridades la Constitución de Cádiz, que consagró que el poder no es ilimitado frente a los ciudadanos?

– La sociedad actual, especialmente la peruana, tiene frente a sí grandes retos que constituyen la agenda pendiente del proyecto de Perú republicano que idearan los primeros padres de la Patria. Esta agenda tiene que ver con asuntos tan esenciales como la protección de la dignidad humana, de su inmunidad frente a los abusos del poder político o económico; tiene que ver también con la promesa de la igualdad entre ciudadanos y con la participación paritaria de éstos en la esfera pública, así como con la construcción de una democracia real y actuante, retos todos que fueron prefigurados ya por los constituyentes de Cádiz, enfrentados a una sociedad española conservadora, clasista y donde los privilegios de la nobleza y el clero eran los que determinaban el ascenso social. El Perú, pues, tiene la tarea pendiente de enfrentar con firmeza, como lo hicieron los peruanos representantes en las Cortes de Cádiz, los lastres sociales, económicos y culturales que aún no permiten afirmar en nuestra Patria el ideal constitucional que se forjara en aquellas primeras décadas del siglo XIX.

Se ha mencionado que Cádiz siempre ha sido una puerta abierta al mundo y, de manera especial, a América, donde dejó encendida la llama de la libertad, pero sobre todo sus artículos e impronta progresistas se perpetuaron en las sucesivas constituciones del mundo hispánico. En ese contexto, ¿cómo influye la Constitución de 1812 en nuestro constitucionalismo y vida del Perú republicano?

– Cádiz sienta los principios. La soberanía ya no le pertenece más al rey, sino al pueblo o la nación. Este es un cambio copernicano en la concepción del Estado y su recepción por las colonias hispanas, fundamental para que ellas postulen su derecho a la autodeterminación, a la independencia de la Metrópoli. También está la división de poderes, la desconcentración del poder será un principio esencial en la formación de las nuevas repúblicas latinoamericanas. La conformación de un poder para legislar, para representar la voluntad popular, un poder para administrar el Estado y dirigir los asuntos internos, como la política exterior, y un poder para resolver las controversias entre los ciudadanos o entre éstos y el Estado. También están las libertades ciudadanas: la libertad de imprenta, de expresión, de difusión del pensamiento, etcétera. Del mismo modo, las garantías básicas de la impartición de justicia: la presunción de inocencia, la de no sufrir tratos degradantes o de no infligir dolor, la imparcialidad judicial, el derecho de defensa en juicio, etcétera. Todos estos principios son esenciales para entender los Estados constitucionales contemporáneos y todos ellos, entre otros más, nos vinieron de Cádiz.


Defensa de la Constitución

  • Los artículos 372 y 373 de la Constitución gaditana establecen lo siguiente: “Art. 372. Las Cortes en sus primeras sesiones tomarán en consideración las infracciones a la Constitución, que se les hubiesen hecho presentes, para poner el conveniente remedio y hacer efectiva la responsabilidad de los que hubieren contravenido a ella. Art. 373. Todo español tiene derecho a representar a las Cortes o al Rey para reclamar la observancia de la Constitución”. Así, la Constitución estableció tímidamente, como única forma de asegurar su supremacía, la fórmula de los artículos 372 y 373.

  • El magistrado Eto Cruz puntualiza que aquí se verá cómo la figura de la infracción constitucional se convertiría en el único medio de defensa de los derechos ciudadanos que la Constitución había establecido. Defensa que, por otro lado, se presumiría en primer lugar como la simple búsqueda de responsabilidad penal de los infractores del texto fundamental, responsabilidad que le correspondería determinar en exclusiva a los jueces; posición que luego las Cortes se harían cargo de variar haciendo intervenir al cuerpo político en pos de la defensa de los derechos ciudadanos.

  • La parte más interesante de la obra de los constituyentes de Cádiz para la defensa de la Constitución fue el establecimiento de los dos primeros artículos referentes al Título sobre la “Observancia de la Constitución y modo de proceder para hacer variaciones en ella” y la interpretación que las mismas Cortes de Cádiz hicieron de ellos.


    Justiican celebraciones

  • Una de las razones principales es el hecho de que la Constitución gaditana de 1812 representa el inicio del largo camino del estado de derecho, la democracia y el constitucionalismo en el mundo hispanoamericano. Si bien esta Constitución también fue modelo para otras constituciones en Europa, su influencia en las entonces colonias hispanas, inaugurando la era de la ibertad, fue notable.

  • Otro motivo para esta celebración eside en que el espíritu liberal que ezuman sus más de 300 artículos nauguró una nueva concepción de la persona, la sociedad y el Estado, basada en las libertades públicas, el pluralismo y la dignidad humana, aun en contra de una sociedad marcadamente conservadora como la española en los albores del siglo XIX.

  • Por lo demás, la Constitución de Cádiz no solo fue luz intelectual para el iberalismo y el constitucionalismo de as nacientes repúblicas atinoamericanas, sino que su espíritu ibertario, contrario a la invasión napoleónica, fue ejemplo también de ebeldía, de afirmación de la soberanía, como condición para el ejercicio de la ibertad.

  • “Todo ello nos enseñó Cádiz, todo ello sirve aún hoy y tiene mucha actualidad; por eso, un homenaje al bicentenario de esta Constitución es más que merecido y seguramente aleccionador”, manifestó el magistrado Eto Cruz.


    * Publicado en el suplemento Jurídica, del diario El Peruano, N° 401, el 3 de abril de 2012.


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