Aprendamos de la experiencia histórica

Manuel Burga
Historiador y Docente universitario


Hoy se presenta el cuarto volumen de la colección Compendio de la historia económica del Perú, dirigido por el historiador Carlos Contreras Carranza y editado por el Banco Central de Reserva (BCR) y el Instituto de Estudios Peruano (IEP). Cinco historiadores, de generaciones diferentes, han sido convocados para abordar temáticas de historia económica en este volumen, Economía de la primera centuria independiente, 1820-1930, desde sus experiencias profesionales. Un extenso y completo apéndice cuantitativo de 128 páginas, elaborado por Luis Miguel Espinoza, lo acompaña.

Se inicia con un estudio de Jesús Cosamalón, "Población y mercado laboral, 1827-1940", en el que estudia el tránsito desde un patrón demográfico de antiguo régimen a uno más moderno, con crecimiento, con una pirámide de edades más regular y una nueva distribución geográfica de la población peruana.

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Llama mucho la atención que el autor, llevado por la calidad de las fuentes, haya tomado un período diferente para poder utilizar de manera exhaustiva y comparada los censos de 1876 y 1940: así constatamos que no hubo un censo en 64 años de República. Si ampliamos el marco cronológico, podemos encontrar solamente tres censos, 1790, 1876 y 1940, y entonces preguntarnos, ¿cómo se puede gobernar un país prácticamente a ciegas?

El ensayo de Fernando Armas Asín, "Tierras, mercados y poder", es muy original en el estudio de las repercusiones de la agitada primera centuria republicana en la propiedad de la tierra. Muestra cómo las haciendas cambian de propietarios con la independencia y también con la llegada de los capitales del guano, que ponen en marcha una modernización de las haciendas costeñas y una multiplicación de las haciendas en las zonas andinas. Hace un interesante análisis del crédito hipotecario tradicional, que proviene de la época colonial y que penosamente supervive hasta el siglo XX.

La figura del presidente hacendado parece ser propia de esta centuria.

El experimentado historiador José Deustua se une a este grupo con su ensayo "Guano, salitre, minería y petróleo", que nos sorprende de nuevo con sus cifras tan rotundas para mostrar la importancia del sector minero en la economía nacional de esta época.

Las cifras de las exportaciones de plata, oro y cobre solo fueron superadas por el guano en ese alucinante período de 1845 a 1873. No se sabe qué queda de este período que se inicia con los liberales de Ramón Castilla y termina con los liberales de Manuel Pardo. Fue una gran oportunidad para el liberalismo peruano, que no supo aprovechar esta riqueza creada por la demanda europea para salir del modelo económico primario exportador que vuela en pedazos durante la Guerra con Chile.

Martín Monsalve, de la Universidad del Pacífico, en su ensayo "Industria y mercado interno", se pregunta con Copello y Petriconi, que criticaron en 1876 "la prosperidad ficticia" del guano, por qué los liberales de aquella época pudieron hacer las cosas de una manera diferente.

¿Por qué no apoyaron un desarrollo industrial moderno? Las respuestas escapan lógicamente a la voluntad de las personas y tienen que ver, más bien, con esa lógica implacable y inmediatista del capital: va donde gana más, y rápido, no donde tiene que esperar y pensar en los otros para ganar. ¿Por qué el incipiente desarrollo industrial se frustró?

El última ensayo corresponde al historiador sanmarquino Alejandro Salinas, "Finanzas públicas", como para analizar el complicado manejo del tesoro público y mostrar cómo se generan y legitiman gestiones presidenciales dispendiosas y nada técnicas en esta centuria. Nos muestra cinco modelos fiscales: mestizo, guanero, descentralista y centralista oligárquico, entre 1820 y 1930. Nos muestra con abundante información cómo la Colonia se prolonga en la República.

El editor, Carlos Contreras, nos advierte en la introducción que el balance de este período "es bastante ambiguo". Hay avances, pero también retrocesos notables, como una escasa redistribución de los excedentes a los sectores sociales menos privilegiados y una pobre y errática inversión en educación pública.

¿Por qué el guano jugó en contra del desarrollo de un Perú moderno? ¿Por qué persistimos en el modelo primario exportador? Este conocimiento ya no es exclusivo de los historiadores, sino que parece formar parte de nuestra cultura histórica nacional, que ahora interpela al proyecto Conga y pide una nueva minería para Cajamarca y por qué no también para todo el Perú. ¿Por qué no aprender de la historia?


Fuente: Diario El Peruano (26/4/2012)


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