Bosnia, veinte años después

Se cumplieron dos décadas del inicio de la Guerra de Bosnia que en tan solo cuatro años acabó con la vida de más de cien mil personas y dejó más de un millón de refugiados. Una guerra en la que se cometieron crímenes contra la humanidad como no se veía desde el fin de la Segunda Guerra Mundial

Por Jorge Moreno Matos

Como sabemos, la frase del canciller de Hierro, Otto von Bismarck, “Una locura en los Balcanes hará estallar la próxima guerra”, se hizo realidad con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del imperio austro-húngaro, a manos de un nacionalista serbio en la ciudad de Sarajevo el 28 de junio de 1914, lo que desencadenó la Primera Guerra Mundial. Casi ochenta años después, el 6 de abril de 1992, el nacionalismo serbio desató otra guerra todavía mucho más demencial.

Algo sorprendente si nos ponemos a pensar que la guerra dio origen a una ‘limpieza étnica’ como no se veía en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero más sorprendente fue que ocurriera en las narices de ella. Como se dice, a tiro de piedra de Italia y a un par de horas en avión desde Viena o París. La Guerra de Bosnia fue, como la llamó alguien, “la vergüenza de Europa”.
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Diferencias irreconciliables

El pasado 6 de abril, cuando se conmemoró los veinte años de inicio de la guerra, la “Línea roja de Sarajevo”, 11.541 sillas dispuestas en 825 filas interminables, recordaba a igual número de hombres, mujeres y niños (643 de ellas eran pequeñas) muertos durante el sitio que los serbios impusieron a la ciudad durante 46 meses. 1.335 días en que sus casi 400.000 habitantes se quedaron sin alimentos, electricidad, agua ni calefacción, mientras los serbios descargaban sobre ellos un promedio de 330 cañonazos por día. ¿Cómo se llegó a esto?

Al desintegrarse la Yugoslavia comunista de Tito, Croacia y Eslovenia declaran su independencia en junio de 1991. Bosnia y Herzegovina se enfrenta entonces al dilema de si permanecer en una república dominada por los serbios o proclamar ellos también la suya. El 3 de marzo de 1992 los musulmanes y los croatas -mayoritarios- dicen Sí a la independencia en un referéndum boicoteado por los serbios. El 6 de abril, una manifestación pacífica es respondida por francotiradores serbios que dejan 11 muertos en las calles. La guerra había comenzado. Y con ella el asedio a Sarajevo. Unos 250 carros y 120 lanzagranadas bombardearan durante tres años y medio la ciudad.

Sin embargo, como nos explica Héctor Maldonado Félix, historiador y profesor de historia política contemporánea en la Universidad de San Marcos, es mucho más compleja de lo que ya es. “Las Balcanes son un territorio donde hay enormes diferencias lingüísticas, religiosas, étnicas y políticas, lo que crea un escenario altamente fragmentado”, nos dice. Más aún, la tragedia de Bosnia, es una que se prolonga en el tiempo.

“Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en Yugoslavia había una gran población de alemanes que había apoyado, a la fuerza, a los nazis. Al terminar la guerra, pensaron que su neutralidad los salvaba de represalias. Pero Tito declaro que los suabos [los alemanes yugoslavos] no existían y que carecían derechos. Miles fueron confinados en campos de concentración durante años y un tercio de ellos murió en ellos. Así que 50 años antes de la guerra de Bosnia, ya había campos de concentración y se practicaba la limpieza étnica. Esta no empezó con la guerra de 1992. Es algo que se ha practicado durante décadas en ese territorio”, explica.

Una trágica realidad que el tiempo se ocupó de exacerbar. De ahí que la Unión Europea tardará tanto en tomar cartas en el asunto nos explica Maldonado. “La Unión Europea ve a los Balcanes dentro de Europa, pero con una dinámica propia. Una dinámica que incluso los países cercanos reconocen. De ahí que esperara tanto tiempo para intervenir”.

Entre 1992 y 1995, la guerra dejó unos 100.000 muertos y más de 2,2 millones de refugiados y desplazados, la mitad de la población de esa época. Pero la guerra abarcó todavía mucho más. Las violaciones masivas y sistemáticas de mujeres, sin importar la edad de cualquiera de ellas, fue la peor de todas las agresiones que sufrieron las mujeres bosnias durante la guerra.

Un holocausto cultural

En “Territorio comanche”, el escritor y periodista español Arturo Pérez-Reverte, corresponsal de guerra en Bosnia, narra la destrucción de bibliotecas y archivos administrativos, universitarios y hasta los de empresas estatales. Todos fueron arrasados para hacer realidad la “Carta abierta a los enemigos de Serbia sangrante y martirizada” que circulaba desde 1989: “Haremos todo lo posible para erradicar sus tribus y sus herederos con el fin de que la historia no les mencione nunca más”. Así, los serbios también se aseguraban de que jamás Bosnia contara con los elementos mínimos para funcionar como un país civilizado.

Sarajevo no solo sobrevivió al asedio, sino que además, después de la paz lograda con los Acuerdos de Dayton (Estados Unidos) en diciembre de 1995, negociados bajo presión internacional, inició una reconstrucción que aún hoy, dos décadas después, no restaña las heridas del pasado. Más aún, dejó a una Bosnia todavía más dividida, incluso políticamente con dos entidades, una serbia y otra croato-musulmana, con una alta autonomía cada una aunque con instituciones de gobierno débiles.

Hoy, Bosnia, aspirante a integrar la Unión Europea, es uno de los países más pobres de Europa. El desempleo golpea a más del 40% de sus 3,8 millones de habitantes y una cuarta parte de la misma vive por debajo de la línea de la pobreza, según la ONU. Los principales responsables de la guerra (como Radovan Karadzic y Ratko Mladic ) fueron detenidos y son juzgados por la justicia internacional o han fallecido.

“Veinte años después creemos que las cosas han cambiado y no es así. El nacionalismo sigue latente y ante la crisis puede emerger. Aunque a Serbia su nacionalismo beligerante y agresivo no le haya servido para nada”, sentencia Maldonado.

Sarajevo, la ciudad mártir

Durante 1.335 días, uno de los más prolongados que recuerde la historia moderna, Sarajevo resistió el asedio serbio. De esos dramáticos días quedan los nombres de cientos, miles de decididos defensores, médicos y anónimas personas que resistieron heroicamente.

No pudieron contra ellos los más de cuatro millones de proyectiles disparados sobre la ciudad, los francotiradores que convirtieron en un suicidio el simple hecho de caminar por la calle o hacer la fila para comprar pan. Y la escasez de agua, comida y electricidad. Sarajevo se sobrepuso al horror con dignidad y, en ocasiones, hasta casi con humor.

En pleno asedio, organizó un concurso de Miss Sarajevo Cercada; una compañía de teatro organizó el SARTR, el Teatro de Guerra de Sarajevo. Cientos de sarajevitas asistieron a un concierto de cámara en una iglesia con una temperatura de 17 grados bajo cero. Fue una lección de valentía al mundo como pocas veces se ha visto. En todos los rincones del planeta se empepezó a hablar del “Espíritu de Sarajevo”. Pero más allá de cualquier drama personal o colectivo, la tragedia cultural de Sarajevo fue inconmensurable.

Durante el asedio, la ciudad vio arder o caer bajo los bombardeos del ejército sitiador la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia-Herzegovina, el Museo de los XIV Juegos Olímpicos de Invierno, el Instituto Oriental y antiquísimas mezquitas. Quien diga que estas tragedias son propias de cualquier guerra, se equivoca o miente.

Contra la Biblioteca Nacional y Universitaria, la noche del 25 de agosto de 1992 se dispararon directamente sobre ella decenas de proyectiles incendiarios. Su objetivo era destruir el edificio que la albergaba y con él siglos de identidad cultural. Más de dos millones de libros, manuscritos, mapas, partituras y obras de arte alimentaron el fuego del odio.

¿La ONU al banquillo por Srebrenica?

La Corte Suprema de Holanda dictaminó el viernes último que la ONU no puede ser juzgada en Holanda por no impedir el genocidio de musulmanes bosnios en Srebrenica en julio de 1995 . Los abogados que representan al grupo de familiares de los más de 8.000 musulmanes asesinados indicaron que apelarán la decisión ante la Corte Europea de Derechos Humanos.

Cuatro años de implacable guerra

3/3/1992
Bosnia-Herzegovina proclama su independencia.

6/4/1992
Fuerzas serbobosnias inician el asedio de Sarajevo que durará toda la guerra.

9/2/1994
Creación de una zona de exclusión de armas pesadas alrededor de Sarajevo por la ONU. Ultimátum de la OTAN a los serbios.

11/7/1995
Matanza de Srebrenica. Fuerzas serbobosnias, asesinan a 8.000 musulmanes.

30/8/1995
Empiezan 14 días de ataques aéreos de la OTAN contra objetivos serbios en Bosnia.

21/11/1995
Firma los Acuerdos de Dayton que pone fin a la guerra.

Publicado en el diario El Comercio, de Lima, el domingo 15 de abril de 2012.

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