Un pueblo liberal. Huancayo y la Constitución de Cádiz

Los huancaínos son rebeldes por tradición. La historia muestra que siempre estuvieron adelante para defender su libertad. Lo hicieron en la época Inca, y lo reairmaron en la Independencia y en la Guerra con Chile.

En el Perú de 1812 se respiraba un ambiente liberal. La Constitución de las Cortes de Cádiz generó una efervescencia política sin antecedentes en la América española. La nueva Carta Magna abolía los cuatro virreinatos (Nueva España, Perú, Nuevo Reino de Granada y Río de la Plata) y, en su lugar, proclamaba que “La Nación Española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios”.

Esta constitución sirvió de inspiración y cauce para la difusión de las libertades de pensamiento, expresión, imprenta y comercio. A la par sirvió también para convocar a elecciones de alcaldes y regidores, diputados provinciales y representantes a las Cortes. Se vivía un tiempo nuevo y el entusiasmo desbordaba.

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En todas las ciudades importantes del Perú de aquella época se realizaron ceremonias donde la población tomó juramento de idelidad a la Constitución de Cádiz, donde estaban presentes también representantes de los pueblos de América. En Huancayo, el acto central se realizó el 1 de enero de 1813. Empezó con una misa de acción de gracias en la Catedral. Luego continuó en la plaza Del Comercio, donde cientos de personas aguardaban la ceremonia de juramentación de idelidad a la Constitución de Cádiz.

Los huancaínos se movilizaron y colocaron una piedra sobre la cual empezaron a irmar los asistentes; luego de dar las vivas, la población prometió respetarla. Fue tal el entusiasmo que causó la ceremonia que los huancaínos bautizaron al lugar como Plaza Constitución, convirtiéndola en su plaza principal. Hasta esa fecha lo era la Plaza Huamanmarca, la más antigua de la ciudad, donde se fundó Huancayo en 1572. Este acto patriótico tuvo una gran resonancia en su época en todo el país.

RAZA INDOMABLE

Con el transcurrir de los años, los movimientos precursores iban ganando adeptos, pero en Lima sus vecinos “notables” se resistían a abandonar su espíritu españolizado. Huancayo, junto a otras ciudades, se adelantó a la capital y proclamó y juró la independencia nacional el 20 de noviembre de 1820, ocho meses antes de la proclamación de la independencia por el general José de San Martín.

En su trayecto para tomar Lima desde los Andes, el ejército libertador del general Juan Antonio Álvarez de Arenales pasó por el Valle del Mantaro rumbo a Pasco. En Huancayo se reaprovisionó y continuó su viaje hacia el norte. Luego de la partida de ese contingente, la ciudad quedó desprotegida. En medio de esta situación, un batallón de soldados independentistas al mando del mayor José Félix Aldao, llega a la ciudad perseguido por las tropas realistas.

Ante esta situación, los habitantes de la ciudad organizaron una milicia con pocas armas de fuego y muchas lanzas y hondas. La milicia estaba conformada por indígenas huancas, criollos y mestizos. En estas condiciones se produjo, el 29 de diciembre de 1820 en el barrio de Azapampa (en el actual distrito de Chilca), el enfrentamiento contra el ejército realista. El resultado de este enfrentamiento fue trágico para los independistas, se desató una carnicería despiadada de la que pocos milicianos huyeron.

Luego de obtenida la independencia, el gobernador José de Torre Tagle le coniere a Huancayo el Título de “Ciudad Incontrastable”, el 19 de marzo de 1822. Este título fue ratiicado por el gobierno provisorio de José de La Mar, el 5 de febrero de 1828.

Simón Bolívar también reconoció el espíritu liberal de los huancaínos. El generalísimo llegó al valle en agosto de 1824, cuando ya era dictador supremo del Perú. En su estadía premia a muchos héroes y brinda reconocimiento a los soldados patriotas, que ayudaron a la independencia total de América.

TRADICIÓN REBELDE

Huancayo se ubica en el Valle del Mantaro, la zona donde se desarrolló la Nación Huanca, un pueblo trabajador, altivo, aguerrido, belicoso e históricamente cruel con el enemigo. Los incas los sometieron tras cruentas batallas.

A las luchas en la época de la independencia se suman otros ejemplos. En 1839, el general Agustín Gamarra promulga la Constitución. Luego, el 3 de diciembre de 1854, el Mariscal Ramón Castilla rubricó la ley que abolió la esclavitud.

Antes de este importante acto, el 31 de octubre de 1854, Castilla derrotó a José Ruino Echenique en la célebre batalla del cerro de Cullcos (lomo de animal), en la actualidad el lugar es conocido como “Cerrito de la Libertad”.

Desde esa fecha, el gran mariscal la eligió como sede de su gobierno. La irma de la ley que abolía la esclavitud se realizó en una casa ubicada en la esquina de las calles Real y Giráldez, frente a la Plaza Constitución. En ese mismo lugar decretó el in del tributo indígena.

Durante la Guerra con Chile, Huancayo no cejó su inquebrantable rebeldía, de que se hizo patente en acciones guerrilleras permanentes, así como en las históricas batallas de Pucará y Marcavalle, con el triunfo de las tropas del legendario general Andrés Avelino Cáceres, el “Brujo de los Andes”. La historia muestra ese espíritu rebelde y libertario de los huancaínos. Que así sea siempre.


* Publicado en el suplemento Variedades, del diario El Peruano, N° 268, el 26 de marzo de 2012.


1 comentario:

  1. Plaza de la Constitución se denominaron todas las plazas de los pueblos donde se publicó y juró la Constitución. Así lo dispusieron las Cortes por un decreto. Una lápida certificaría el cumplimiento de la orden. Por tanto, lo único significativo de la Plaza de Huancayo es que aún conserva el nombre de Plaza de la Constitución. Todo lo demás es una leyenda sin fundamento histórico.

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