"Historia del Derecho Civil Peruano. Vol. VII: La Dogmática en triunfo"

La primera vez que leí un libro de Carlos Ramos Núñez era estudiante de Historia y de Derecho, en un intento por estudiar lo que yo deseaba y de complacer a mi padre que estaba convencido que estudiando lo primero me moriría de hambre (afortunadamente, el tiempo ha terminado por mostrarle su error). El libro que leí en aquella ocasión fue la biografía “Toribio Pacheco, jurista peruano del siglo XIX” que Ramos publicó en 1993 y que leí (sin ninguna exageración) con verdadero deslumbramiento (una humilde reseña en una revista de estudiantes de historia en aquella época testimonia esa admiración).

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Hasta entonces las historias del derecho o las biografías de juristas que yo había leído o eran muy jurídicas o muy biográficas y casi nada históricas. Es decir, ofrecían muy poca luz sobre la dinámica de la época y la sociedad en la que ocurrían y sí, más bien, eran un recuento de disposiciones legales o puntuales descripciones de los sistemas legales en los que se desenvolvían esas historias o la vida de los biografiados. Con la biografía de Pacheco, Ramos ofrecía (ya desde ese temprano libro) un verdadero panorama de la interacción entre la sociedad, las personas y las leyes y de la dinámica que el derecho juega en esa interacción. Desde entonces he leído todo lo que he podido de Ramos Núñez y siempre con el mismo interés y provecho.

No sé si desde época ya Ramos tenía planificada su “Historia del Derecho Civil Peruano” (HDCP) y mucho menos si este plan tenía las dimensiones que la obra ha alcanzado hasta el momento (siete tomos en diez volúmenes a la fecha), pero casi podría apostar que sí. Y es que un trabajo historiográfico de estas dimensiones no se construye así como así al azar y mucho menos nacen por generación espontánea. La de Ramos es una historia digna de figurar entre las mejores de su tipo y de la bibliografía mundial, y entre nosotros es una obra que tardará mucho tiempo antes de ser superada. Si acaso.

Una buena muestra de lo dicho es el volumen que tengo entre mis manos y con el que, aparentemente, cierra su HDCP. Me refiero al tomo VII que lleva por título “La dogmática en triunfo”. Es, como los libros que le precedieron, un extraordinario ejercicio de erudición e investigación histórica que pocas veces he visto en nuestra historia jurídica. Por supuesto, he leído bastante de esta pero en modo alguno me puedo considerar un especialista en esa rama. Lo que sí saqué en provecho de esos años primigenios de estudios e investigación histórico-jurídica fueron buenos amigos y muchas lecturas, las mejores que hice en aquella época. Sobre todas alemanas, las que, a mi modo de ver, son las mejores en esa tradición historiográfica. Tal vez por eso, con cierta presunción y atrevimiento, me atrevo a afirmar que la obra histórico-jurídica en general, y la HDCP en particular, que Carlos Ramos Núñez ha construido a lo largo de estos años, además de profusa, es la más sólida, rica y erudita que se ha escrito entre nosotros.

No he podido revisar, como hubiera sido lo más pertinente para escribir esta reseña que me ocupa, los tomos V y VI correspondientes al siglo XX (el segundo de ellos, dedicado al Código Civil de 1936), pero dos factores me permiten hacerlo. El primero de ellos, que conozco bastante bien los que dedicó al siglo XIX; y, en segundo lugar, que durante los tres años que estudié Derecho leí y releí con bastante interés a muchos de los autores que menciona Ramos Núñez. Incluso, tuve la suerte de conocer y ser alumno de uno de ellos, de Ferdinand Cuadro Villena, a quien dedica un acápite en el Cap. 14 del libro. Así, aún como un lego más, algo puedo decir de este magnífico libro.

El tema central de “La dogmática en triunfo” es la reconstrucción del pensamiento civilista peruano del siglo pasado. Es decir, lo que muchos estudiantes de Derecho generalizan con la palabra ‘doctrina’ y que el autor, más apropiadamente, llama ‘dogmática’. Es este pensamiento dogmático (y que desde las primeras líneas Ramos se encarga de aclarar que en el Derecho, la palabra se refiere a un conjunto de ideas a discutir y no, por el contario, un conjunto de ideas que se acepta de forma indiscutible) el que el autor reconstruye a través de las biografías y obras de los principales teóricos de nuestro derecho civil. En ese sentido, el gran mérito del libro es el de haber rescatado muchos autores que, o eran desconocidos o eran pasto del olvido; nombres que la mayoría de nosotros apenas relaciona con el nombre de una calle y sin cuya contribución nuestro derecho civil no hubiera llegado a la solidez que exhibe hoy. Conocer el pensamiento de juristas como Plácido Jiménez (con que se abre el libro), ministro de Justicia en el primer y breve mandato de Oscar R. Benavides en 1915, nos puede acercar desde la óptica jurídica a la época de cambios y transformaciones como fueron las primeras décadas del siglo XX; o las páginas dedicadas a Ángel Gustavo Cornejo y Luis León Barandiarán (las mejores del libro, sin lugar a dudas), que contribuyen a conocer nuestra historia política o ciertos periodos de ella desde otra perspectiva.

Otro mérito del libro es la diversidad de fuentes a las que ha recurrido el autor. Lo que en buena medida significa que el suyo no es una obra en estricto sentido ‘jurídica’, sino una obra de historia que puede resultarle muy útil incluso a quien no se decanta por estos temas. Una lectura que puede resultar tanto o más provechosa como la de los tomos que le precedieron. Tanto o más útil que muchos manuales de historia que ni por asomo logran lo que este libro sí y que por esa misma razón recomiendo encarecidamente a todos leer.


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