Patrimonio virreinal en peligro

Las noticias de robos en iglesias coloniales son una constante que se debe prevenir. Para ello urge conocer el legado cultural que tenemos de esos años.

Por María Luz Crevoisiera

Hace poco se denunció el sacrílego hurto de 270 piezas de arte colonial de objetos y lienzos en la iglesia de San Francisco de Cajamarca, entre los que se hallaban La Coronación de la Reina del Cielo y La Virgen de los Apóstoles. También en la Catedral de esa ciudad se sustrajeron diversas piezas (coronas, cruces y dos lienzos), entre ellas La Virgen de Chiquinquirá.

Estos sistemáticos robos pertenecen a una bien planeada sustracción de nuestro patrimonio virreinal, tanto en iglesias y capillas –especialmente de pueblos de la serranía– como en conventos y monasterios, para ser vendidos en Europa, Estados Unidos e incluso en el mismo Perú. Frente al último atentado, el viceministro de Cultura, Rafael Varón Gabay, enfatizó que se coordina con la Policía Nacional del Perú para impedir que estos tesoros culturales salgan del país. Sin embargo, como recalca este funcionario, de nada sirve tomar medidas preventivas, pues si no estamos concientizados del valor real de nuestro patrimonio cultural, todo esfuerzo será en vano.

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A estos robos se suman los diferentes atentados que sufrieron diversos monumentos arqueológicos, como las ruinas de la ciudadela de Chan Chan. De ahí la necesidad de difundir la historia del arte peruano de manera didáctica y permanente mediante programas educativos, por diversos medios de comunicación, para generar en la población una identificación con nuestra cultura.


Prevención

Una propuesta interesante es la que realiza, mediante entregas mensuales por Power Point, la especialista en arte,Gabriela Lavarello de Velaochaga, quien reside en Brasil. La señora Lavarrello (Lima, 1943) es especialista en museología, museografía y restauración y es autora del Diccionario de artistas plásticos en el Perú, siglos XVI al XX.

Para la señora de Velaochaga, la afamada Escuela Cusqueña recién se inicia en el siglo XVI, en que Diego Quispe Tito (1611-1685) es el pintor más importante. Otros fueron Basilio Santa Cruz Pumaccallao (1635-1710), Manuel Basilio Pacheco, activo entre 1738 y 1752, Marcos Zapata, quien trabaja desde 1748; y varios más.

Una constante en el arte virreinal es la presencia de vírgenes y arcángeles. De acuerdo con las investigaciones realizadas por Gabriela Lavarello, la primera Virgen corresponde a la del Rosario, obsequio del rey de España en 1533, la cual estaba destinada al Cusco, pero por una suerte de hechos milagrosos se quedó en Xauxa. La fuente de esta versión ha sido recogida del diario de doña Inés de Alcántara, cuñada de Francisco Pizarro. Una de las madonas más bellas es la de la Catedral de Lima, llamada de la Evangelización.

En cuanto a los arcángeles, esos extraordinarios personajes de gran belleza y misterio se empezaron a pintar en Europa, sin ser esto impedimento para que los de la Escuela Cusqueña sean únicos en su género. Finalmente, para la investigadora de Velaochaga es un error afirmar que existan cuadros anónimos, pues los lienzos se hacían en serie y solo en el último se firmaba. Se aprovecha de esta circunstancia –error de la época– para robar las pinturas y hacerlas aparecer como de autores anónimos.


Fuente: Diario El Peruano (16/5/2012)


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