¿Quién es Nikos Mijaloliakos?

Por Jorge Moreno Matos

Pues nada menos que el nuevo dolor de cabeza de la ya bastante maltrecha Europa, que sigue luchando para evitar que algunos países terminen dinamitando la zona euro.

Con el último fin de semana electoral europeo, que resultó más decisivo de lo que se esperaba para varios países de la Unión Europea, especialmente para Grecia, esos esfuerzos se tornan cada vez más inútiles. Los resultados no han podido ser más perturbadores para todos.

El minúsculo Amanecer Dorado, una agrupación manifiestamente neonazi, logró colocar 21 diputados en el parlamento griego, con lo que ganó una excelente tribuna para su virulento discurso xenófobo, nacionalista y antieuropeo.

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¿Qué sabemos de Amanecer Dorado y Nikos Mijaloliakos, su líder?

¡Pónganse de pie!

Para empezar, que tienen muy malos modales. En la conferencia de prensa para comentar los resultados electorales, Mijaloliakos prohibió el ingreso a la sala de periodistas que le resultan incómodos y, lo que causó mayor malestar todavía, sus guardias de seguridad exigieron que los hombres de prensa se pusieran de pie para recibirlo. Quien se negó, fue invitado a retirarse.

¿De dónde viene tanta agresividad y prepotencia?

Mijaloliakos pertenece a esa estirpe de militares retirados nostálgicos de los viejos regímenes dictatoriales de Europa que no solo contuvieron al comunismo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, sino que también llevaron ‘orden’ (espada en mano) a sus países.

Este matemático y ex paracaidista de 55 años, retirado del ejército griego, militó en sus inicios en partidos de ultraderecha y nacionalistas hasta que su fundo el suyo, Amanecer Dorado (Hrysi Avgi, en griego), que actualmente es la mayor organización ultraderechista de Grecia. Fundado a principios de los 80, ha ido ganando apoyo entre la sociedad griega con su prédica antiinmigrante en los diarios y revistas que controla.

No es la primera vez que intenta por la vía electoral imponer sus ideas extremistas a sus compatriotas. En 2009, logró un 0,3% que luego, en las elecciones municipales del año siguiente se transformó en 20% en algunos barrios de Atenas lo que le permitió llevar un diputado al parlamento.

Ahora que su imagen está en las páginas de los diarios de todo el mundo, se ha dedicado a desmentir que el suyo sea un partido neonazi. Como buen líder que es, recita el estribillo que él y todos sus partidarios (incluida su hija de 24 años que comparte sus convicciones políticas) repiten como una lección bien aprendida: “No somos neonazis, porque no somos alemanes. Ni fascistas, porque no somos italianos. Somos griegos nacionalistas”.

Tan griegos y tan nacionalistas que su eslogan de campaña no deja lugar a dudas pese a que lo niegue: “Grecia para los griegos. ¡Fuera los extranjeros!”. Y mucho menos su propuesta de sembrar de minas antipersonales las fronteras griegas para evitar que ingresen más ilegales.


El fascismo no repetirá la historia en Europa

Con los resultados de las últimas elecciones en Grecia y en Francia, en donde los movimientos nacionalistas y de ultraderecha ganaron terreno, a nadie escapó el recuerdo de cómo, en la década de 1930, los movimientos y partidos fascistas pasaron de ser minúsculos grupos con unos cuantos diputados, a ser dueños del poder absoluto en Italia y Alemania en apenas un par de años.

Una aguda crisis económica que asfixia a los países; la persecución de extranjeros o minorías étnicas; y la imposibilidad de los partidos políticos para hallar soluciones al caos político, son las semejanzas que muchos creen ver hoy en el espejo de la historia. Pero no es ese el caso ahora.

Para César Puerta Villagaray, historiador de San Marcos especializado en historia contemporánea, el contexto es completamente distinto.

“Estos movimientos siempre han estado presentes, pero cobran fuerza y tienen presencia en momentos de crisis. Es una tendencia que se puede revertir si las gestiones que asumen ahora, como en Francia, tienen éxito”, nos explica.

“Las tensiones ahora están en otro lado. En Medio Oriente, en el renacer de Rusia como potencia mundial, en la crisis económica. Estos movimientos son un pasado que vuelve como un mal recuerdo, pero no creo que se consoliden como fuerzas importantes. Menos aún que lleguen a constituir regímenes fascistas”, precisa.


Publicado en el diario El Comercio, el domingo 13 de mayo de 2012.


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