El legado de Zela: una lección bicentenaria

Por Betsy Recavarren Merino de Zela (*)

El 20 de junio próximo, se conmemora el 201° aniversario del grito de libertad dado por el Prócer Francisco Antonio de Zela y Arizaga en Tacna en el año 1811. Esa fue la primera gesta autonomista del Perú, ya que atendiendo a la convocatoria hecha por los patriotas argentinos de la Junta de Buenos Aires, representados por el vocal Juan José Castelli, formó parte del primer movimiento libertario de magnitud regional.

La rebelión liderada por el Prócer peruano Zela constituye un hito histórico, ya que proclamó a Tacna como “patria libre” del virreynato de Perú, 10 años antes que la declaración de independencia hecha por el argentino José de San Martín en 1821. Fue tal su visión histórica, que Zela se declaró “Comandante de la Milicias Unidas de América”, mucho antes que Bolívar, tan mentado hoy en día por seudo demócratas con fines oscuros. Paralelamente, el valiente rol de su esposa María Siles de Antequera –de connotada familia-, durante y después de la rebelión, remarca la lealtad de la mujer tacneña a la causa patriota.

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Algunas personas pretenden minimizar la gesta heroica de Francisco Antonio de Zela, alegando que no se constituyó en una Junta como la de Argentina. O que Tacna no era una ciudad de importancia. Pero olvidan que Tacna tenía una prosperidad singular ya que articulaba las actividades comerciales del virreynato, el Alto Perú y las portuarias de las costas de Perú y Chile. Privilegiada zona de confluencia que resaltaba además por no haber tenido fundación española “oficial”: Tacna surgió por el esfuerzo popular. Mayor, pues, su mérito! Cabe resaltar que el Prócer Zela se rebeló en 1811 junto a sus amigos los líderes indígenas: el cacique de Tacna Toribio Ara, su hijo José y el cacique de Tarata y Putina, Ramón Copaja. Un ejemplo de unión y confraternidad entre criollos, mestizos e indios, tan necesario en ésta coyuntura actual.

Luego de la derrota de Castelli en Guaqui, Zela fue apresado y enjuiciado en Lima, siendo el único condenado a muerte, pena conmutada por el exilio a Cuba. Habiendo cambiado su destino por el de la prisión de Chagres, viajó allá junto con su pequeño hijo de doce años, falleciendo ambos en esa tenebrosa cárcel panameña. Poco después, el Perú logró su independencia. El grito de libertad dado hace 201 años por el Prócer Zela, criollo peruano comprometido con su pueblo, nos deja un valioso legado que debemos continuar.

Lima 20 de junio de 2012

(*) Descendiente del Prócer Francisco Antonio de Zela y Arizaga.



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