Hace 300 años nació Rousseau, un rebelde de alma resignada

Por Peter Zschunke (DPA)

Ginebra/Berlín, 26 jun (dpa) - "Rousseau pour tous", o Rousseau para todos, es el lema con el que la ciudad suiza de Ginebra celebra el tricentenario del nacimiento su hijo ilustre Jean-Jacques Rousseau, que se cumple el 28 de junio.

Sin embargo, la ciudad no trató demasiado bien al filósofo en vida. Curiosamente, esta semana el calendario recuerda otra fecha notable sobre Rousseau: la orden de quema que hace 250 años dieron las autoridades para dos de sus obras clave, el tratado pedagógico "Emilio" ("De la educación") y el político "El contrato social".

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No menos polémico ha sido el juicio de Rousseau a posteriori, "aunque la mayoría lo recibieron selectivamente", afirma el experto alemán Iring Fescher. "Tomaron de él lo que les convenía y pasaron por alto lo que les contradecía.

Así, se afirma que Rousseau inspiró la Revolución Francesa, sobre todo al radical jacobino Robespierre, que basó su gobierno del terror (1793/94) en una enrevesada interpretación de las teorías políticas del filósofo.

El modelo de la filosofía política de Rousseau, que aspiraba tanto a la democracia como a la igualdad social, fueron las pequeñas y relativamente independientes comunas como la entonces República de Ginebra.

En el corazón de su teoría subyace la pregunta de cómo mantener la unidad social sin el dominio de un gobernante absolutista. Para responderla desarrolló el concepto de voluntad general, que idealmente incluiría a todos los ciudadanos y que no debe confundirse con la voluntad de la mayoría, como en los procesos electorales.

Rousseau formuló más bien tarde sus pensamientos. Nació el 28 de junio de 1712 en Ginebra, hijo de un relojero. Su madre murió poco después, y a los diez años el pequeño Jean-Jacques pasó a la custodia de un sacerdote. En 1728 huyó de la ciudad porque su maestro le pegaba, y deambuló durante unos años entre Suiza, Francia y el norte de Italia.

Rousseau trabajaba como profesor de canto, y también se ganaba la vida componiendo música de entretenimiento al estilo de la época. Además, intentó abrirse camino como dramaturgo. Vivía con una mujer con la que no se casó hasta 1768. Sus cinco hijos fueron a un hogar de acogida, una práctica muy extendida por aquel entonces pero que le granjeó fuertes críticas.

Uno de los momentos decisivos de su vida tuvo lugar en 1749. De camino a la cárcel de Vincennes (cerca de París), donde iba a visitar a su amigo Dennis Diderot, leyó en una revista una pregunta de la academia de Dijon: "Contribuyen las artes y las ciencias a corromper al individuo?"

"Los fuertes latidos de mi corazón amenazaban con asfixiarme; no podía respirar y me recosté bajo un árbol en la calle", describe en sus memorias "Confesiones". Ganó la competición ensayística de la academia con su argumentación radical a favor del "sí". Su ópera "El adivino de la aldea" fue estrenada en 1752 en presencia del rey Luis XV, y Rousseau se presentó en ropa de diario y mal afeitado. Así, en un principio no logró hacer carrera.

Sin embargo, gracias al afecto que sentían por él las mujeres de la nobleza, pudo dedicarse a escribir en el aislamiento de Montmorency, al norte de París. En 1761 publicó la novela "Julia, o la nueva Eloísa" y en 1762 siguieron el "Emilio" y "El contrato social".

Tras su consiguiente destierro, primero de París y luego de Ginebra, sigue una especie de exilio interior, durante el cual se dedica sobre todo a la botánica. Cuando lo expulsan del pueblo suizo de Môtiers regresa a la isla de San Pedro, bañada por el lago de Biel. Cada vez más aislado, enfermo y sintiéndose perseguido, Rousseau pasó los últimos 11 años de su vida en Francia. Murió el 2 de julio de 1778 en Ermenonville, al noroeste de París.


Fuente: El Universal de venezuela (27/6/2012)


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