Polémica en Chile por su Museo de la Memoria

Por estos días se está desarrollando en la sociedad chilena una polémica en torno al Museo de la Memoria a la que no deberíamos ser ajenos nosotros por ningún motivo, habida cuenta de que aquí está en marcha un proyecto semejante (aunque nosotros hayamos convenido en llamarlo 'Lugar' para complacer a algunos a quienes la palabra 'Museo' les parecía excesiva para el fin para el que fue creado). En esencia, la polémica se centra en dos puntos tan esenciales como irreconciliables en quienes argumentan a favor o en contra: la versión de parte y sesgada que de la Historia chilena reciente supuestamente ofrece el museo, y el rol 'desarmonizador' que en sí mismo representa éste para la reconciliación nacional. ¿No les suena familiar esto? Como ha ocurrido en otras ocasiones, ha sido el historiador Sergio Villalobos quien ha sembrado (con su característico estilo) la semilla del debate que sigue creciendo. Que no nos extrañe, pues, que pronto reeditemos (si le creemos a nuestro presidente y a algunos funcionarios) en los mismos términos y con mayor virulencia probablemente, esta polémica que algunos daban por superada (JMM).

>>> Seguir Leyendo... >>>

Autoridades e historiadores polemizan sobre el rol del Museo de la Memoria

A dos años de su apertura, el museo es acusado de “falsear la historia” y “limitar su visión pedagógica”.

Por D. Espina | J. García


Fue descrito como el proyecto estrella en materia cultural del gobierno de Michelle Bachelet: un museo que recordara las violaciones a los derechos humanos, cometidas bajo el régimen de Pinochet. Sin embargo, desde su anuncio en 2008, no faltaron las críticas que auguraban que el proyecto entregaría una visión sesgada de la historia.

A dos años de la apertura del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, en Quinta Normal, la polémica vuelve a estallar. Durante la semana pasada, cartas enviadas al diario El Mercurio develaron la opinión negativa sobre la institución de figuras como el Premio Nacional de Historia Sergio Villalobos, quien señaló que “la existencia del museo representa el deseo de falsificar el pasado, en cuanto se enfoca en un acontecimiento singular, separado del resto de nuestra historia”.

A esta le siguió la opinión de Magdalena Krebs, directora de la Dibam, quien apoyó las ideas centrales del historiador, diciendo que la circunscripción a los DD.HH. del museo “limita su función pedagógica”, cuestionando su funcionamiento como institución privada construida con recursos estatales, por lo cual, según Krebs, “debiera cumplir un rol social y contribuir a la armonía de la sociedad”.

Las palabras emitidas, sobre todo por la cabeza de la Dibam, molestaron al director del aludido museo, Ricardo Brodsky, quien ayer señaló a La Tercera que “detrás de esas opiniones hay un desconocimiento de lo que es el museo y una desvalorización de lo que significa para el país la violación a los derechos humanos”.

“No le compete al museo abrir un debate sobre la legitimidad del golpe de Estado, que es lo que en el fondo se está planteando. Eso le corresponde al mundo académico y al político”, agrega Brodsky.

Para el historiador Alfredo Jocelyn-Holt: “Todos los museos tienen un sesgo político, yo he sido crítico con el Museo de la Memoria, pero esto que ocurre es sintomático de la polarización política e ideológica que existe. Si fuese por eso, habría que revisar también el Museo Histórico y Militar de Chile”.

Mientras que el historiador Gabriel Salazar piensa que la existencia del museo es oportuna, en cuanto replica otras experiencias como el Museo del Holocausto en Washington D.C. “El museo debería ampliarse, no sólo para recordar a los muertos, sino también a quienes fueron torturados y exonerados. Quienes se sienten perjudicados por esto, que hagan otro museo”, señaló.

Inaugurado en enero de 2010 y cerrado unos meses tras el terremoto, el museo fue visitado en abril pasado por el Presidente Piñera, quien reafirmó su compromiso con la institución: “Estoy muy emocionado por lo que esto recuerda, por lo que esto evoca, por lo que es, porque es una época de nuestro país”, dijo el Mandatario.

El Museo de la Memoria recibe unos $ 1.400 millones al año, asignados por el Estado a través de la Ley de Presupuestos, correspondientes al 90% de los recursos que necesita para funcionar. Su directorio lo componen figuras de la política, como la senadora PPD Carolina Tohá, el abogado y asesor del ministro del Interior, Gastón Gómez, y Arturo Fontaine, presidente del Centro de Estudios Públicos.

La exposición permanente del museo está basada en los informes Valech y Rettig sobre la violación a los DD.HH. durante el régimen militar, mientras que también acoge muestras temporales, como la muestra del colombiano Fernando Botero sobre los abusos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib.

Consultado por La Tercera, el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, no quiso referirse a la polémica, mientras que tampoco fue posible comunicarse con la directora de la Dibam, quien se encontraba en el sur del país.


Fuente: Diario La Tercera de Chile (25/6/2012)


0 comentarios:

Publicar un comentario