"Allco": Restos de perros peruanos en el Santuario de Pachacámac

Un equipo de investigadores del Santuario de Pachacámac encontró 26 perros durante las excavaciones que realizaban en 2010 y 2011 en dos puntos estratégicos del lugar: la entrada norte-sur de la Pirámide y en la Segunda Muralla. ¿Llegaron al lugar como ofrendas o porque acompañaban a sus amos?, se preguntan los investigadores.

Por Susana Mendoza Sheen

La cultura Ichma o Lima, creó a su dios Pachacámac. Alrededor de 1,500 años después, los incas cayeron rendidos ante el poder de su profecía y peregrinaron hacia sus templos, para luego apropiarse de ellos y continuar sometiendo a pueblos enteros a través del imperio religioso. Así creció la fama del santuario, como también sus estructuras e instalaciones para albergar a los que llegaban allí cada día.

Un equipo multidisciplinario de cientíicos liderados por la arqueóloga Denise Pozzi-Escott, desde 2009 se propuso la tarea de investigar la historia ocupacional de algunas calles del recinto para conocer qué tipo de construcción antecedió a las avenidas por las que transitaron los ieles que acudieron al lugar motivados por la fama de la implacable certeza del oráculo.

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"La popularidad de Pachacámac creció a la llegada de los incas, que necesitaron articular más espacios para captar la cantidad de personas que llegaban tanto de la costa norteña como de los Andes centrales, mediante los caminos incas, Capac Ñan de la costa y Capac Ñan de la sierra", cuenta Isabel Cornejo, también arqueóloga e integrante del equipo.

Criterios profesionales motivaron a este grupo de investigadores, como Katiuska Bernuy, arqueóloga responsable de la investigación, a elegir dos puntos estratégicos para cumplir con sus objetivos de estudio: la entrada de la calle Norte-Sur de las pirámides, y la zona denominada Segunda Muralla.

Cuando se iniciaron las excavaciones en 2010 y 2011, respectivamente, encontraron vasijas, mantas, productos agrícolas, animales domésticos diversos, hasta utensilios con imágenes sacras de culturas ajenas a la Ichma o Inca. Pero también hallaron perros. Eran 26 canes con pelo que encontraron en esos años. No fue una sorpresa para ellos. Ya Max Uhle había descubierto en el Templo del Sol de Pachacámac algunos restos de canes a comienzos del siglo pasado, comenta "Kat", así le dicen cariñosamente sus compañeros de trabajo a la arqueóloga encargada de la investigación.

Los canes encontrados corresponden al periodo Inca – 1470-1533 d. C.–. En el primer lugar hallaron seis perros de un fenotipo, asociados a un fardo pequeño, al parecer de un infante. En el segundo, 20 perros, un ídolo chimú y vasijas de la cultura Inca. En este hallazgo descubrieron otros tipos de perro. Las formas de su cráneo y el pelaje son distintos a los anteriores. "Son tres los fenotipos que hemos establecido, a pesar de que algunos de ellos no pudieron ser reconstruidos en su totalidad producto del huaqueo del que fueron víctimas décadas atrás", comenta Enrique Angulo, médico veterinario.

Hasta el momento no pueden determinar la edad de los canes, ni la causa de su muerte. Sin embargo, sostiene el médico veterinario, por la reconstrucción ósea que ha logrado no parece que hubieran sido sacriicados. Aun así, airma, está pendiente realizar estudios para determinar si fueron envenenados o no para usarlos como ofrenda, y todavía falta una investigación de entomología forense para analizar las pupas de moscas que encontraron dentro de ellos, o las pulgas y garrapatas que también hallaron. La primera dará luces sobre el momento del fallecimiento de los canes, si fue un día o dos antes de la ofrenda, y estuvieron expuestos al medioambiente antes de ser sacriicados, o si fueron enterrados inmediatamente. La segunda determinará el lugar y periodo en que pudo ocurrir la muerte.

Y aunque parezca imposible, un estudio ecológico también es necesario desarrollar, comenta Angulo, permitirá conocer dónde se criaron y alimentaron los perros, "pues al parecer llegaron de la costa central del Perú, cercana al valle costero. Los perros tienen en común su juventud y un tipo de fenotipo, por eso estamos motivados a investigar su procedencia".

Los canes se encontraron en lugares de acceso a las pirámides, y probablemente hayan sido parte de una ofrenda por esa razón, sostiene Cornejo. "Pachacámac fue un centro religioso, dividido en zonas donde se levantaban los templos principales, como el Pintado o el de Pachacámac, el más importante de todo el complejo sagrado, y los templos secundarios.

DE LOS PERROS ENCONTRADOS

"Allco" signiica perro en quechua. Y al centro religioso llegaron muchos de ellos. Algunos con sus amos o amitos, otros vagabundeando por los caminos incas hasta encontrar un lugar donde ampararse.

Lo importante de estos hallazgos es que el equipo de cientíicos ha podido reconstruir tres fenotipos de perros dentro del santuario, diferentes al perro sin pelo que todos conocemos como perro peruano. Para Pozzi-Escott, es un aporte fundamental. Sin embargo, sostiene, falta conocer si fueron ofrendas, acompañaban a sus dueños o servían de señal para precisar el comienzo de una construcción. "Lo sorprendente es la cantidad de canes que hemos encontrado en nuestras excavaciones, si consideramos que antes de nosotros Max Uhle, y otros arqueólogos como Peter Eeckhout, Málaga, Ponciano Paredes y Régulo Franco, también hallaron restos en el santuario.

Llama la atención del actual equipo de cientíicos el estado de conservación de algunos perros por su momiicación natural y la conservación en buenas condiciones de piel, pelos y huesos articulados. Gracias a la buena preservación, explica Angulo, puede saberse que son canes de pelaje color marrón amarillento y/o marrón oscuro, y cola larga. De otro grupo de restos, solo sus huesos soportaron las inclemencias del tiempo.

Si bien es cierto que aún faltan realizar estudios que amplíen la información sobre la vida y procedencia de estos canes milenarios, puede sostenerse que existe otro tipo de can encontrado, dice Angulo, al que se le deiniría como de fenotipo costeño. Es el perro chusco de la costa, con los incisivos hacia afuera semejante a un perro bóxer y cuyos antecedentes se remontan a Asia, probablemente.

"Estos perros se mestizaron en algún momento con los que no tienen pelo, por eso no se puede hablar de perro peruano. Pero falta la evidencia para demostrarlo. Los estudios de ADN nos ayudarán a determinar la rama original de donde provienen los canes hallados", sostuvo.

De los 26 canes hallados, hay un cachorro de cuatro meses aproximadamente. Angulo ratiica la airmación mostrándonos la ausencia articular de las tibias que a esa edad no tienen todavía los perros. Al descubrirlo durante la excavación estaba cubierto con una manta de algodón y colocado en forma de fardo. El tiempo de su existencia, como la de sus otros compañeros, corresponde al periodo Inca.

A los adultos los identiicaron por su dentadura. Por su forma, puede decirse que algunos se alimentaron de maíz, pescados, cangrejos, muy muy, anchoveta. "Se nota que han consumido proteína marina, pero no podemos hacer generalizaciones". Los estudios siguen y quizá haya sorpresas.


LUGAR SAGRADO

"De diversos lugares llegaban para adorar a Pachacámac o para conocer las previsiones que los oráculos hacían sobre las batallas que los incas planeaban contra sus enemigos o entre ellos. Le ocurrió a Atahualpa, quien acudió a consultarle cómo le iba a ir con los españoles. Hasta Hernando Pizarro llegó al templo por el Capac Ñan de la costa por el año 1553, junto con sus colegas españoles", narra Isabel Cornejo.


APUNTES

  • Cualquier perro que nace en el Perú es peuano. Actualmente en Cusco y Puno se conserva un tipo de perro que parece descender de una raza anterior al tiempo Inca.

  • Según detalla el veterinario Enrique Angulo, los descendientes de esta especie se cruzaron con otros tipos de canes que llegaron a esa zona conforme transcurrió la historia.


    * Publicado en el suplemento Variedades, del diario El Peruano, N° 285, el 23 de julio de 2012.


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