Arequipa: Patrimonio y cultura agredidos

Por Eduardo Ugarte y Chocano | ASDEPROA

Los transeúntes que pasan por la segunda cuadra de la Av. Parra o de la Av. Tacna y Arica, y el Parque Melgar, reciben la visión de un extraño domo o semiesfera verde que emerge entre centenarias construcciones de la estación del ferrocarril y que trata de explicar un letrero en el que se anuncia borrar nuestra historia afirmando que "El pasado quedará atras" (así, sin tilde).

Esta elevada, y discordante mole de verde policarbonato captador de polvo, es parte del resultado de oídos sordos que la Municipalidad ha hecho a los reiterados llamados del Ministerio de Cultura para que solicite licencia para continuar los trabajos que inició sin ella en esta zona, considerando que la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación señala que “Toda obra pública o privada de edificación nueva, remodelación, restauración, ampliación, refacción, acondicionamiento, demolición, puesta en valor o cualquier otra que involucre un bien inmueble, integrante del Patrimonio Cultural de la Nación, requiere para su ejecución la autorización previa del Instituto Nacional de Cultura”* (hoy Ministerio de Cultura). Igualmente establece que “Es nula la licencia municipal que carezca de dicha autorización, sin perjuicio de las responsabilidades administrativas, civiles y penales que correspondan".

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El reclamo del Ministerio corresponde a que la Estación del Ferrocarril de Arequipa, fue declarada Monumento en 1980, y la calle Tacna y Arica, donde queda el Patio Puno, se encuentra declarada desde 1987 como Ambiente Urbano Monumental. Razones de peso para obligada solicitud de autorización para intervenir en ella.

Al haberse realizado la obra, al igual que la del Balneario de Tingo en similar situación por no tener autorización, así como otras tres en centro de la ciudad, el Ministerio de Cultura ha hecho la denuncia correspondiente y una evaluación en la que se indica, respecto al Patio Puno, que:

“La propuesta desarrollada no responde a un planteamiento integral de diseño y funciones, desarticulándose tanto a nivel interno entre los diversos sectores, como en su contexto urbano. No es factible la cúpula planteada, toda vez que constituye un elemento ajeno a la Zona Monumental por sus características formales, escalas, acabados, color, alterando el perfil y la imagen del contexto urbano inmediato opuesto por los Ambiente Urbano Monumental de calle Tacna y Arica, siendo incluso visible desde el Ambiente Urbano Monumental de la Av. Parra cuadra 1 y el sector Sur de la Zona Monumental de Arequipa.

“Normativamente la cúpula propuesta contraviene lo señalado en los artículos 12º inciso C), 16º, 19º inciso d), 22º incisod), j), 23º incisos a), c), e) y 28º incisos a), b) de la norma A. 140 del Reglamento Nacional de Edificaciones.

“Dadas las características constructivas de la estructura, es posible su desmontaje y reutilización en otra obra, debiendo plantear nuevas alternativas de tratamiento de la edificación de concreto armado existente del anfiteatro, a fin de lograr su contextualización con el Monumento y con el entorno urbano, no debiendo destacarse como elemento independiente”.

Más adelante, hace otras precisiones señalando más errores, a lo que hay que agregar que al no haberse solicitado autorización al Ministerio de Cultura, las obras no cuentan con el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA), por lo que no ha habido un plan de monitoreo para evitar la pérdida de piezas churajón, cuya existencia se ha evidenciado al haberse encontrado tumbas de esta cultura en las avenidas Tacna y Arica y Parra, así como restos de arqueología industrial, es decir, 'patrimonio industrial', que corresponde puntualmente al espacio que ocupó la Estación y su influencia en la cultura y el desarrollo de Arequipa desde el inicio de la construcción del ferrocarril y su inauguración el 01 de enero de 1871, hasta finales del siglo pasado.

La arqueología industrial que no ha sido considerada en las apresuradas y no autorizadas obras del Patio Puno (en el citado letrero dice Pronta inauguración), es aquella que estudia los lugares, los métodos, la tecnología y la maquinaria que se desarrollaron desde el inicio de la llamada Revolución Industrial hasta finales del siglo XX, que es cuando en los 70 aparece la posmodernidad con la informática, el uso masivo del plástico y la robótica. *En suma, la arqueología industrial estudia las relaciones humanas a través de los restos materiales de la época señalada.

Asimismo, el patrimonio industrial que ha sido afectado y no respetado, es señalado por el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial, como: “los restos de la cultura industrial que poseen un valor histórico, cronológico, social, arquitectónico o científico. Estos restosconsisten en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fábricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares donde se genera, se transmite y se usa energía, *medios de transporte y toda su infraestructura, así como los sitios donde se desarrollan las actividades sociales relacionadas con la industria, tales como la vivienda, el culto religioso o la educación.

“Lo Industrial, por tanto, abarca no sólo los inmuebles (fábricas,talleres...) estructuras arquitectónicas y maquinaría de producción (castilletes, chimeneas, locomotoras...), sino también las vías de transporte y comunicación a través de las que llegaban las materias primas y se comercializaban los productos (puentes, ferrocarriles, estaciones...), las residencias, centros asociativos (ateneos...) y asistenciales de los trabajadores (hospitales, sanatorios...), los servicios públicos (mercados, escuelas, iglesias...) y, en última instancia, los propios paisajes modificados por la actividad extractiva e industrial”.

En este contexto, la transformación que produjo la puesta en marcha del Ferrocarril de Arequipa es parte de nuestra cultura, y alrededor de la Estación se creó un paisaje cultural, que simboliza este cambio en un importante momento de nuestra historia, pues el proyecto de su construcción nace cuando nuestra ciudad, y todo el sur, estaban en ruinas por el terremoto del 13 de agosto de 1868, y el desánimo del pueblo arequipeño solo se vio modificado un año después al ingresar a la era industrial cuando en las afueras de la ciudad nuevas tecnologías constructivas empiezan a levantar la Estación del Ferrocarril, instalaciones que después serían la sala de pasajeros, los talleres de truques, montaje, herrería, de vía y obras y, al frente, el Patio Puno y la casa del gerente que alberga al Museo de Arte Contemporáneo, hoy separados por inadecuada edificación de tiendas, que fue la primera acción municipal en contra del contexto urbano y carácter patrimonial del lugar. La siguiente sería el paso a desnivel que corta el Parque Melgar y, aparte de otras menores, la última: el llamado monárquicamente Palacio Metropolitano, que ahora nos ocupa.

El arquitecto Gonzalo Ríos (ver La Ciudad Nº 13, julio 2006) nos dice sobre la construcción de la estación: “La arquitectura a usar debía estar pues acorde con los tiempos y antes que construir una edificación se optó por ensamblarla y que mejor que con los nuevos materiales y tecnología de donde vendría el progreso; madera, fierro, cables pernos, nuevos materiales y nuevas técnicas constructivas permitían armar muy rápidamente grandes edificaciones en este nuevo mundo que se abría hacia la industrialización, es así que muy rápidamente se contó con la flamante Terminal Central, posteriormente vinieron las edificaciones complementarias que fueron conteniendo el nuevo espacio público de la ciudad , el Parque Melgar. Desde este espacio se podía respirar el aire de la Nueva Ciudad.” La Arequipa que marcharía al siglo XX.

En poco tiempo los ciudadanos se apropiaron de ese espacio y poblaron el bulevar Parra de viviendas tipo “chalet”, se empezó a considerar las áreas verdes con un criterio higienista, que sería el que se utilizó en el naciente El Vallecito, y “Tiempo después con la llegada de la electricidad vendría también el tranvía y nuevamente este sector asumiría el reto de contener esta reciente actividad de la ciudad. Aledaña a la estación central se ubicó la estación de tranvías dinamizando aun más este espacio de la ciudad".

Si agregamos a lo dicho, que en la reconstrucción de las edificaciones dañadas por el terremoto del 68 y en las nuevas casas se comenzó a utilizar los rieles del ferrocarril para sostener techos, podemos decir que esta descripción nos hace ver que no solo hubo un legado y una influencia tecnológica en la vida y cultura de la ciudad, sino un incentivo y derrotero para su crecimiento urbano con nuevas características, en un proceso de relación entre el más moderno transporte y la sociedad arequipeña.

En resumen, el funcionamiento del ferrocarril en Arequipa, aparte de convertirla en el centro de la actividad económica del sur peruano y Bolivia y de comunicarlos comercialmente con Europa, y viceversa, modificó nuestra vida creando una zona que como espacio representa una transformación y un patrimonio en valioso paisaje cultural, hoy agredido con extraña, inadecuada y no consultada ni autorizada construcción que esperamos sea modificada, como lo señala el Ministerio de Cultura.


Eduardo Ugarte y Chocano es periodista y crítico de arte. Director del MAC. Actualmente se desempeña como docente de Historia del Arte en la Universidad Tecnológica del Perú. Es Director encargado de la Asociación de Defensa y Protección del Centro Histórico de Arequipa (ASDEPROA).



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