Argelia y Francia, 50 años de tumultuosas relaciones bilaterales

Por Samir Knayaz

Barricada en las calles de ArgelArgel, 5 (EFE).- Las relaciones entre Argelia y Francia, inevitablemente marcadas por los 130 años de presencia francesa y una sangrienta guerra de descolonización, han sido testigo en ese último medio siglo tanto de momentos cercanos al idilio como de encarnizadas polémicas políticas.

Hoy, hace 50 años que los argelinos lograron su independencia y forzaron a los colonizadores a que hicieran sus maletas y abandonaran este país magrebí, después de 132 años de ocupación.

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Sin embargo, estos diez lustros no parece que hayan servido para apaciguar las relaciones, que han seguido jalonadas por numerosos episodios turbulentos.

Recién instalado en Argel como nuevo embajador de Francia, el diplomático francés André Parant, aseguraba la semana pasada a la prensa que efectivamente las relaciones bilaterales "no son comparables con otras".

"Ha llegado el momento de dar a las relaciones argelino-francesas un nuevo impulso, una nueva ambición y conferirles toda su amplitud, pero también la serenidad y la calidez que les conviene", aseguró Parant tras reunirse con el presidente Abelaziz Buteflika a finales de junio.

Los deseos del nuevo jefe de la misión diplomática gala no son compartidos por muchos veteranos del conflicto como el antiguo oficial argelino Hadj Bourgaa, que luchó durante la guerra de descolonización entre 1954 y 1962.

Para Bourgaa, las relaciones no serán ni serenas ni cálidas "mientras los franceses no reconozcan oficialmente los crímenes abominables que cometieron en Argelia durante la ocupación".

"El reconocimiento del genocidio, el arrepentimiento y el perdón son condiciones necesarias para que los lazos se normalicen con la patria francesa", dijo a Efe el antiguo oficial.

Enumerando escarnios todavía frescos en su memoria, Bourgaa comentó que Francia "no puede pasar página así como así, después de haber masacrado a 45.000 personas el 8 de mayo de 1945, haber tirado a decenas de personas al río Sena en 1961 y haber quemado o rociado con 'napalm' pueblos enteros".

"No se puede mantener esclavizado a un pueblo durante más de un siglo y pretender después mantener unas relaciones privilegiadas sin presentarle, al menos, una disculpa", sentenció el viejo militar.

La memoria viva de la generación de la ocupación y la guerra de independencia, que dejó, según cifras argelinas, millón y medio de víctimas, constituye uno de los principales factores que impiden la normalización de los lazos.

La situación continúa tensa y da la impresión de que tanto Argel como París están siempre al acecho de una declaración o un gesto inoportuno para revivir viejos demonios y abrir una nueva crisis.

Una de las mayores de los últimos años estalló en febrero de 2005, cuando Francia adoptó una ley en la que menciona el "papel positivo de la presencia francesa en Ultramar, especialmente en el norte de África", lo que sulfuró los ánimos argelinos.

Desde entonces, una y otra vez se levantan voces en Argelia exigiendo al Parlamento que emita una ley para criminalizar dicha presencia, a pesar de que la ley fue derogada por Jacques Chirac, presidente entre 1995 y 2007.

Pero fue durante la presidencia de Nicolás Sarkozy, cuando la tensión alcanzó sus mayores picos.

Así, durante el mandato de Sarkozy, a quien a finales de 2007 el ministro argelino de Excombatientes, Mohamed Cherif Abbas, acusó de haber llegado a la presidencia gracias al "lobby judío", Buteflika no realizó ninguna visita de Estado a Francia.

Tras la reciente llegada de François Holande al Palacio del Eliseo, y sus primeras declaraciones de intenciones, analistas y comentaristas no descartan la posibilidad de una nueva era en las relaciones bilaterales.

"Hoy, entre un arrepentimiento jamás formulado y un olvido necesariamente culpable, hay un lugar para la visión lúcida, responsable de nuestro pasado colonial y un impulso confiado hacia el futuro", declaró Hollande.

Poco antes, el 8 de mayo, Buteflika aseguraba en un discurso que "solo una lectura imparcial de la historia puede ayudar a ambas partes a superar las secuelas de un pasado doloroso".

Sin embargo, lejos de estas turbulentas relaciones políticas e históricas, las relaciones económicas y comerciales, entre otras, siempre han gozado de muy buena salud.

Así, Francia es el país con mayor presencia empresarial. Nunca ha dejado de ser el principal suministrador de productos de su vieja colonia y, en 2011, los intercambios comerciales superaron los 13.000 millones de dólares.

También, Francia, que alberga la mayor comunidad de emigrantes de Argelia, es el principal destino turístico de los argelinos, que cincuenta años después de la independencia continúan utilizando el el francés tanto o más que la lengua oficial del país, el árabe clásico.


Fuente: Univisión (5/7/2012)


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