La comarca de Lima: Formas de vida común en tiempos prehispánicos

La capital es más que el valle del Rímac. Especialistas plantean ver a Lima como una unidad constituida por tres cuencas –Chillón, Rímac y Lurín–. Un espacio geográico donde en la época precolombina surgieron culturas que estuvieron profundamente interrelacionadas.

Por José Antonio Bravo

Afirma el arquitecto Santiago Agurto que "la comarca la constituye una zona que se extiende desde Ancón hasta San Bartolo, formando una larga faja lanqueada por el océano Pacíico a las estribaciones de los Andes y cortada transversalmente por el curso de los ríos Chillón, Rímac y Lurín. Esta área forma una unidad geográicamente deinida cuyas características físicas permitieron el desarrollo de culturas profundamente interrelacionadas". Según los expertos, en esta comarca apareció el hombre hace 12,000 años. Se trataba de cazadores y recolectores que dejaron sus vestigios líticos en el cerro Cucaracha, en el valle de Chillón (Ancón).

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Se presume que hace 9,000 años, por la disminución de las glaciaciones y, por lo tanto, el aminoramiento de la humedad, se inicia la aridización de la Costa y con ello la sequedad de algunos ríos y la desaparición de una lora y una fauna que se presumen abundantes (y que se comienza a demostrar por determinados esqueletos de animales marinos encontrados en las arenas de nuestra costa).

El arqueólogo Federico Kaufmann nos recuerda que hace unos 7,000 años, según estimaciones, "se presenta una era de condiciones ambientales secas y calurosas que llevan a la extinción de la abundante lora y de las grandes bestias; de ser así, la caza pudo llegar, paulatinamente, a ofrecer resultados menos eicientes para cubrir las necesidades alimenticias, motivando ello la intensiicación de recolección de frutas y raíces comestibles hasta que se llegaría al descubrimiento de los secretos de la germinación y con ello a la domesticación inicial de las plantas. Las calabazas fueron las primeras plantas cultivadas en el Perú costeño".

El doctor Kaufmann esgrime una teoría interesante que graica con magníica imaginación el inicio de esta actividad importante en la vida del hombre en el planeta, el salto de la recolección y cacería, a lo que se conoce como agricultura: "El descubrimiento de la agricultura, como recurso más seguro que la caza para sobrevivir, es adjudicado a la mujer. Ella esperaba con la prole menuda en determinado lugar a que retornasen los cazadores con sus presas. La extinción y el ahuyentamiento de los animales se manifestaba en logros modestos y una demora excesiva hacía peligrar la subsistencia. Para contrarrestar esta caótica situación, la mujer se perfeccionó en la recolección de plantas hasta aprender a cultivarlas. De esta manera, el varón fue reemplazado por la mujer como oferente de alimentos y ello habría conducido a cambios importantes de orden social. La mujer, al controlar la alimentación a base de la agricultura sencilla, comenzaría a imponer su voluntad en la familia. La sociedad preagrícola se convirtió así en una sociedad matriarcal.

Acerca de este importante salto del hombre, el doctor Alberto Miller, de la Universidad de Nueva York (CUNY), dice: "Un evento que no podía dejar de constituir un capítulo necesario en la historia de la humanidad es la aparición de la agricultura. El hombre que durante varios cientos de miles de años se había desempeñado como extractor de los recursos naturales, empezó a ejercer un impresionante control de su medio físico para convertirse en productor de alimentos.

El doctor Miller coincide con el arquitecto Agurto cuando airma: "Poco después del cierre del Pleistoceno, se produjo un levantamiento general de los océanos que permitió el enriquecimiento de la productividad de los diversos litorales.

Con los estudios que ha realizado in situ el doctor Miller en la zona de Ancón (Chillón) puede airmarse que los restos de los primeros habitantes de la comarca (hace 12,000 años) yacen en las partes bajas del valle. Más tarde los habitantes se ubicaron en las lomas y también cerca del mar.

Hacia 3750 a. de C., en la llamada Fase del Encanto, el patrón de subsistencia se orientó preferentemente a los productos marinos.

En Chilca, al sur de Lurín, se encontraron habitaciones construidas con huesos de ballenas, pertenecientes a comunidades que se aincaron en aquella zona un poco alejada de la comarca, pero a la cual llegaban hasta habitantes de la Sierra para recoger sal. Estos restos datan de hace 6000 años a. de C., de la misma forma en el valle de Ancón y, más o menos, en la misma época (6000 años) se han hallado vestigios preagrícolas. Entre estos dos importantes valles, Chillón y Lurín, surgen aldeas con el recorrer de los siglos (Período Arcaico y luego Horizonte Temprano). Airma el arquitecto Agurto: "Las costumbres en general, y consecuentemente la forma de preparar los alimentos no se diferenciaban mayormente de las descritas respecto a la vida de pobladores más tempranos. Los utensilios y herramientas eran generalmente de hueso y madera, habiendo disminuido el uso de artefactos de piedra. El menaje doméstico estaba constituido por mates, maderos y huesos labrados que hacían las bases de platos y vasos, por batanes de piedra y por recipientes constituidos por odres de cuero y canastas impermeabilizadas con arcilla".

Mientras tanto, hace también 6,000 años, al norte de la comarca de Lima, en la comarca de Supe lorecía irme la civilización más antigua de América: Caral.


* Publicado en el suplemento Variedades, del diario El Peruano, N° 286, el 30 de julio de 2012.


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