Las excavaciones ilegales amenazan el pasado budista de Pakistán

Por Sajjad Malik | DPA

Islamabad, 19 jul (dpa) - Cuando los talibanes fueron expulsados de la región de Swat, en el noroeste de Pakistán, muchos pensaron que era una buena noticia para la antigua herencia budista, que estaba siendo atacada por los rebeldes. Pero los centenarios restos patrimoniales se enfrentan ahora a otras amenazas.

Excavaciones ilegales de arqueólogos amateur y bandas criminales compiten por descubrir reliquias que en el extranjero están valoradas en millones de dólares.

"Esta es nuestra historia, porque fuimos budistas durante un tiempo", afirma Abdul Azeem, vicedirector del Departamento de Arqueología paquistaní, en Islamabad. "Forma parte de la herencia cultural, y el futuro de una nación se basa en su legado cultural", añade.

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Restos de arte y cultura budistas pueden encontrarse por decenas en la región del noroeste paquistaní que, frente a su tolerante pasado, ahora ha caído en las manos de fundamentalistas islámicos.

Los talibanes procuraron barrer los restos de la civilización Gandhara que existió hace 2.000 años, cuando el budismo florecía en el subcontinente. Y los islamistas siguen mostrándose hostiles ante la herencia preislámica, que pretenden borrar del mapa.

En Afganistán, destruyeron en 2001 los dos budas gigantes de Bamiyan. Y lo mismo sucedió en Pakistán en 2007, cuando los extremistas volaron por los aires el rostro de un buda esculpido en piedra hace 1.500 años en Jahanabad, en la región de Swat.

"La destrucción del buda fue una gran pérdida de nuestra herencia a manos de los talibanes, que después también enviaron a suicidas a atacar el museo de Swat durante la operación militar de 2009", señala Azeem. Aquel ataque obligó a las autoridades a trasladar a Islamabad los tesoros arqueológicos, que no regresaron a la provincia de Khyber Pakhtunkhva hasta este año.

Por otro lado, el vandalismo también acecha en esta región donde una vez floreció el turismo. La imagen de buda, de seis metros de altura, era un imán para visitantes extranjeros procedentes de China, Corea del Sur y Tailandia, antes de que los rebeldes se hicieran con el control de la zona en 2007.

Como parte de su destrucción sistemática de monumentos, los talibanes también detuvieron las excavaciones en las áreas arqueológicas de Swat, con el fin de dejar enterrado el pasado no islámico. En 2009, una ofensiva del ejército expulsó a los extremistas, y comenzaron a darse los primeros pasos para rehabilitar los lugares dañados.

Así, el buda de Jahanabad está siendo restaurado por un equipo de arqueólogos italianos. Sin embargo, nada se ha hecho para detener las excavaciones ilegales, que se reanudaron. "Creo que las excavaciones ilegales en sitios históricos han aumentado desde la caída de los talibanes", dijo Nasir Khan, del museo Taxila. "Ellos las prohibieron y castigaban estrictamente a quienes estuvieran implicados."

La apatía de las autoridades, la corrupción y la orografía de esta región montañosa facilita las pequeñas excavaciones clandestinas. "No puede descartarse la corrupción, pero no hay complicidad por parte de las autoridades con estas excavaciones ilegales", sostiene Azeem.

Se cree que los residentes locales y expertos de fuera están implicados en este tipo de saqueos. Los objetos robados son vendidos a traficantes que los envían al puerto de Karachi, en el sur. A principios de julio, la policía interceptó un camión cargado con más de 300 reliquias históricas. Después, en una redada en la ciudad se incautó varios objetos pequeños y dos cajas con esculturas gigantes, de más de cinco toneladas cada una.

Según Ali Qasim, director del Departamento de Arqueología de la provincia de Sindh, pertenecían a la era Gandhara, pero los análisis no han podido determinar su fecha exacta. "Los objetos recuperados no tienen precio, pero podríamos decir que su valor supera los diez millones de dólares", añadió.

Las primeras investigaciones de la policía mostraron vínculos con residentes en Islamabad y cerca de la provincia sin ley de Khyber Pakhtunkwa, donde se encuentran la mayoría de yacimientos del periodo Gandhara, señala Shabir.

La mejora de la seguridad desde la expulsión de los talibanes ha aumentado el número de visitantes que acuden a los valles y montañas nevadas de Swat. Aunque esta expulsión pudo haber salvado las reliquias del vandalismo religioso, también ha desencadenado un incremento de cazatesoros. Y "ahora, todo el mundo puede ir sin ser registrado", afirma Nasir Khan.


Fuente: El País de Costa Rica (19/7/2012)


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