Si Vargas Llosa ganaba...

En "Contra-Historia del Perú" (Mitin Editores, 2012), nueve ensayistas exploran qué hubiera pasado si algunos momentos clave de nuestra historia hubieran ocurrido de manera distinta. ¿Y si Haya de la Torre llegaba a la presidencia en 1962? ¿Si el primer ‘vladivideo’ nunca salía a la luz? ¿Si Jauja hubiese sido la capital del Perú? ¿O si nuestro máximo escritor le ganaba a Fujimori en 1990? ¿El Perú habría sido muy distinto?

Víctor Raúl Haya de la Torre se dirige en su automóvil al Congreso, donde jurará, finalmente, como presidente. Jorge Idiáquez, quien viaja a su lado, le informa que Luis de la Puente Uceda lo llamó temprano, que quería hablar con él. Haya apenas lo escucha. Piensa en los apristas que dieron su vida en todos estos años para que el partido llegara al poder, en especial en Manuel Arévalo, asesinado por el régimen de Benavides en 1937. Los gritos de “¡Haya presidente!” que se cuelan por las ventanas anuncian que el automóvil ha llegado a su destino. En solo unos minutos el aprismo se convertirá en gobierno. Es la mañana del 28 de julio de 1962. Han pasado 32 años desde la fundación del partido. Tantos exilios, tantas cárceles. Después de todo, esto parece increíble, algo irreal...

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Pero en verdad, todo es irreal. En verdad, nada de esto sucedió.

Haya llegó al Congreso de la República y se ciñó la banda presidencial solo en el ensayo escrito por Javier Barreda, sociólogo y dirigente aprista. Él es uno de los nueve historiadores y científicos sociales convocados por Eduardo Dargent y José Ragas para explorar por escrito qué habría pasado si algunos episodios clave de la historia peruana hubiesen sucedido de manera distinta. Ejercicios curiosos, que los académicos llaman “contrafácticos”, y que consisten en ofrecer una versión alternativa de los hechos echando mano en partes iguales de los datos de la vida real, del análisis y de la imaginación.

Como esta historia de un Haya ungido presidente, imaginado por Barreda gobernando en los años previos al golpe –ese sí real– de Juan Velasco Alvarado.

El Nobel negado

Los ensayos reunidos por Dargent y Ragas en Contra-Historia del Perú (Mitin Editores, 2012) son variados y van desde la Conquista hasta la última campaña electoral. Los cinco primeros fueron escritos por historiadores y los cuatro siguientes por politólogos y periodistas. Ragas aborda qué hubiera pasado si los conquistadores hubiesen preferido a Jauja como capital del Perú y no a Lima. Charles Walker, qué si Túpac Amaru hubiese tomado el Cusco en 1780. Natalia Sobrevilla explora qué hubiera ocurrido si triunfaba la rebelión de Pumacahua y los hermanos Angulo en 1814. Mauricio Novoa, qué si se hubiera implantado el proyecto monárquico de San Martín, en 1821. Y Carmen McEvoy, qué hubiera sucedido si Manuel Pardo no hubiese sido asesinado en 1878.

Para los interesados en la política, más incitantes pueden resultar textos como el ya citado de Barreda, que conjetura cómo hubiera sido un gobierno de Haya si no se producía el golpe de Pérez Godoy y él era elegido presidente. Barreda imagina un gabinete con cuadros del partido como Manuel Seoane, Armando Villanueva y Luis Alberto Sánchez junto a oligarcas como Pedro Roselló y sindicalistas como Arturo Sabroso.

Describe a un gobernante “reformista” y “pragmático”, alejado del radicalismo de sus inicios. Su relato no elude la guerrilla de Luis de la Puente. En él, Villanueva informa al presidente que las fuerzas del orden han matado a quien solo cinco años atrás era uno de los suyos. Haya recuerda con tristeza al ex compañero. Y se pregunta si no debió haberle devuelto la llamada aquella mañana.

Martín Tanaka ubica a Mario Vargas Llosa en París, junto a Patricia, alistándose para viajar a Estocolmo. El escritor recuerda con nostalgia sus años de presidente, entre 1990 y 1995, y se pregunta si acaso no debió postular a la reelección. En su gobierno se derrotó a la subversión, se terminó con la hiperinflación y se iniciaron las reformas que permitieron el desarrollo de una economía de mercado. Pero, según nos cuenta Tanaka, tuvo áreas grises, oscuras: su elitismo lo alejó de lo popular y mantuvo una actitud ambigua frente a los crímenes de DDHH de la década anterior. En París, Vargas Llosa reconoce que entregarse a la política tuvo sus costos. Ahora mismo se alista para viajar a la entrega de un Nobel que él no ha ganado.

Humala, el ‘anti Conga’

Si el ‘vladivideo’ Kouri-Montesinos no salía a la luz, el gobierno de Alberto Fujimori hubiera continuado hasta el 2005. Eduardo Dargent parte de esa premisa y va más allá. Conjetura que Santiago Fujimori sucedió a su hermano en el 2005 y que el ingeniero se alista a recibir nuevamente la banda presidencial en el 2010. Fueron momentos difíciles los transcurridos entre 1999 y el 2001, momentos en los que la caída pareció posible. Pero el gobernante supo sobreponerse y gracias a factores coyunturales, como los ataques a las Torres Gemelas y la aparición de presidentes de izquierda en Latinoamérica, que hicieron que los EEUU lo viesen como un aliado, y a la salida negociada de Montesinos del régimen, el fujimorismo se recuperó y se volvió casi invencible electoralmente.

Carlos Cabanillas nos dice que la elección presidencial del 2011 la ganó Keiko Fujimori y no Ollanta Humala. Semanas antes de la asunción de mando, su padre fue indultado. Alberto Fujimori es una figura esquiva pero presente en estos primeros meses de gobierno. Meses agitados, con conflictos sociales por todo el país, y un gobierno que cada vez se endurece más y que sataniza a los dirigentes sociales, sobre todo a Humala, el líder de las marchas en defensa del agua y de las protestas contra el proyecto Conga.
¿Alguien duda de que la historia bien pudo haber transcurrido de esta manera?

Contra-Historia del Perú es el cuarto libro de la serie Ruido Político que publica Mitin Editores en alianza con la consultora política Cincuenta Más Uno. El inmediatamente anterior fue Post-candidatos y el que viene es Alan García y los límites de la voluntad política, de Javier Barreda.

En la introducción de su libro, Dargent y Ragas dicen que los ejercicios contrafácticos permiten brindar una mirada nueva a la historia del país, aunque reconocen que estos ensayos son, a fin de cuentas, “un ejercicio de ficción”. (OM)


Publicado en el suplemento Domingo del diario La República el domingo, 29 de julio de 2012.


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