La novela histórica: Aproximaciones al ensayo novelado

Ambos son subgéneros literarios aparentemente similares, pero no es así. El autor hace unas precisiones claras en cuanto a la rigurosidad de su elaboración que establecen una diferencia entre ellos.

Por José Antonio Bravo

El ensayo novelado vendría a ser una modalidad de la narrativa, que tiene sus raíces, probablemente, en las crónicas, en las visitas, en los anales y en todos aquellos textos que, con un margen relativo de confiabilidad, han ido haciendo la historia de nuestro continente; en este marco, la aparición, creación y yuxtaposición de los mitos y leyendas acerca de los orígenes de personajes y hechos extraordinarios, completen este material que, ahora y siempre, será objeto de revisión y comprobación para establecer la real delimitación de su veracidad que, a nuestro juicio, jamás podrá ser concluida y que, sin embargo, soporta un margen de credibilidad que, aparentemente, es confiable.

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Volver a contar estas historias, estos hechos, este cúmulo de acontecimientos de tiempos pasados y remotos, dejando latentes: la vigencia del lenguaje de la época y sus matices –hasta donde sea posible–, aglutinando, "amarrando" los acontecimientos por medio de un hilo conductor o "anécdota" inventada, permite la recreación de la realidad pasada a través de las posibilidades imaginarias del novelista.

La tradición narrativa latinoamericana, en este sentido –aunque precoz–, ha alcanzado su más visible y eficaz resultado, en la novela histórica, y se ha hecho más nítida, en una de sus vertientes más prestigiadas, en aquel tipo de producción en prosa llamada lo real maravilloso (1).

REALIDAD (LO REAL), VERDAD Y VEROSIMILITUD

Estamos hablando de narrativa histórica, nos estamos refiriendo a la novela histórica, este es nuestro marco, por lo tanto hablamos de acontecimientos, los acontecimientos consumen tiempo, esto quiere decir que los acontecimientos realizados en la realidad real, aquella en la que estamos inmersos como seres humanos, como se han dado en el tiempo son, como tales (hechos), irrecuperables, porque ya transcurrieron, pasaron y, por eso mismo, están en el pasado; pero estos acontecimientos que son, en el fondo, efímeros y volátiles, pueden ser rescatados con un discurso, si este discurso (oral o escrito) es fidedigno, el discurso de la realidad (d+R) será la Verdad, porque lo real es "el objeto inmediato de que es verdadero" (2), y además porque: "la verdad sería un discurso que se asemeja a lo real (3). Por lo tanto, siguiendo este mismo raciocinio, podríamos decir que la Verosimilitud o lo Verosímil debería ser o, mejor dicho: es, con el agregado de la imaginación o la ficción, un discurso del discurso de la realidad: d+d+R o referido de otra manera d+Verdad y esto es así porque la primera "d" de la fórmula es la ficción, equivale a las infinitas posibilidades imaginarias con las que el autor modifica la realidad real o/y la Verdad. Así podemos decir que: "que lo verosímil parece formar parte de la literatura" (4) y, por supuesto afirmar que: "El sentido de lo Verosímil simula preocuparse por la verdad objetiva" (5).

Es necesario aclarar a estas alturas que la Realidad real es aquella que le envuelve y acompaña a la vida del hombre, opuesta a la Realidad imaginaria que es aquella que corresponde a la ficción, es decir a la Verosimilitud, es, por lo tanto, realidad inventada. Con lo cual queda claro que el lector que participó con el autor en aquel acontecimiento que aparece en la novela, ya no podrá decir: "Así no fueron los acontecimientos, porque yo estuve allí", reclamando así Verdad, es decir Historia (como reconstrucción confiable de la realidad a través de un discurso fidedigno), cuando, en verdad, se está enfrentando, está leyendo, un discurso del discurso de la Realidad, esto quiere decir: Verosimilitud.

PERDURABILIDAD DE LA NOVELA HISTÓRICA

Estoy seguro de que fue el poeta Manuel Velásquez Rojas quien, hace unos veinte años (ahora casi treinta), dijo: "Todas las novelas, con el transcurrir del tiempo, se volverán históricas...". Naturalmente quiso decir que se trataba de las novelas de estirpe realista... (6)

EL PÉNDULO DE LA REALIDAD A LA FICCIÓN

Hagamos un ejercicio mental: en el extremo izquierdo coloquemos a la realidad (lo real) y en el extremo derecho a la Verosimilitud (el mundo de las posibilidades imaginarias para armar ficciones). El péndulo, entonces, oscila entre estos extremos. Hay tantas obras literarias como puntos del recorrido del péndulo, algunas estarán más cerca de lo real (más cerca de los folios y documentos que informan de los acontecimientos que aparecerán en los cuentos o novelas, serán muy fieles a la verdad, casi exactos; esta cercanía, sin dudas, hará que la sintaxis sea más dura, menos armónica, con poca cadencia; en cambio, si el texto se acerca más a las posibilidades imaginarias del autor, modificando los textos originales con su propia línea melódica del discurso, la obra tendrá un resultado más fluido; de allí que los escritores que vienen de las canteras de la historia o aquellos que, sin serlo, se detienen en reproducir los documentos del pasado, tal cual, dan un producto narrativo más duro, más calcificado (hablo de la mayoría de autores, no de todos) (7).

LA BIBLIOGRAFÍA COMO SOSTÉN DEL ENSAYO NOVELADO

Al poco tiempo de haber publicado mi novela Cuando la Gloria Agoniza, el doctor Manuel Alvar, quien para entonces era director de la Real Academia Española de la Lengua, escribió dos largos artículos en el diario ABC, de Madrid, que luego se volvieron a publicar en el diario El Comercio de Lima, gracias a la fina atención de don Aurelio Miró Quesada. Al poco tiempo tuve la suerte de encontrarme con don Manuel Alvar y le agradecí muchísimo sus palabras, entonces me dijo que si yo reclamaba una lectura de mi obra como "ensayo novelado" debería incluir una bibliografía aunque fuera breve: "Y, por favor, Bravo, si va a continuar, usted, con el siglo XVI, coloque también un vocabulario de la época". Con lo cual me dejó dos tareas que retrasaron en casi un año la edición de mi segunda novela histórica: La quimera y el éxtasis.

El vocabulario (con especial mención a los cambios semánticos) debe hacerse con todos los requerimientos que obliga la lexicografía (en lo posible) poniendo especial cuidado en sus fuentes la etimología y la semántica. Ser muy puntual (siempre que se pueda) en la jerga de la época, en los préstamos lingüísticos, reversismos, neologismos, arcaísmos, yuxtaposiciones, etcétera.


NOTAS.-

(1) Bravo, José Antonio. Cuando la gloria agoniza (Introducción acerca del Ensayo Novelado). OKURA Editores S.A., Lima 1989.

(2) Runes, Dagobert. Diccionario de filosofía, Barcelona 1969

(3) Kristeva, Julia. "La productividad llamada texto" en: Lo verosímil Editorial tiempo Contemporáneo. Buenos Aires 1970 pág. 65.

(4) Kristeva, Julia. "La productividad llamada texto" en: Lo verosímil Editorial Tiempo contemporáneo. Buenos Aires 1970 págs. 63-64.

(5) Kristeva, Julia. "La productividad llamada texto" en: Lo verosímil Editorial Tiempo Contemporáneo. Buenos Aires 1970 pág. 65

(6) Bravo, José Antonio. "Perdurabilidad de la novela histórica" en: El Peruano, 22 de agosto de 1995. pág. 12

(7) Bravo, José Antonio. "La novela histórica". Primer encuentro de novelistas históricos. Madrid. 2005 (intervención oral).


* Publicado en el suplemento Variedades, del diario El Peruano, N° 289, el 20 de agosto de 2012.


1 comentario:

  1. Ha sido oportuno leer el artículo. Justo estoy de publicar un trabajo al que identifico como ensayo novelado. Ademas, la sugerencia de una breve bibliografía, me ers desconocida. He seguido las instrucciones al pie de la letra. Mil gracias.

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