Hallan sepulcro prehispánico de más de 1.000 años en oeste de México

Ciudad de México, 19 sep (dpa) - Una cámara funeraria de más de 1.000 años de antigüedad que contenía una osamenta de un individuo y 19.000 cuentas fue hallada recientemente en la zona arqueológica de Tingambato, en el estado mexicano de Michoacán, informó hoy el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Especialistas del instituto aseguran que debido a la complejidad en la arquitectura de la cámara mortuoria y la riqueza del entierro, que datan del periodo Clásico (200 a 900 d.C.), podría tratarse de los restos de un personaje de alto rango de la antigua urbe de Tingambato.


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"Aún no se ha podido identificar la filiación cultural del entierro, pero se infiere que, posiblemente, la cámara corresponde a la tradición funeraria de occidente, a la que pertenecen las tumbas de tiro y las de El Opeño, aunque éstas comenzaron a construirse durante el periodo Preclásico (300 a 200 a.C.), con continuidad en un lapso del Clásico (400 a 600 d.C.)", señaló un comunicado.

La cámara funeraria, que mide 3,60 por cuatro metros, se encontró a 2,70 metros de profundidad.

El coordinador de los trabajos de conservación e investigación en Tingambato, arqueólogo Melchor Cruz, dijo que las características de la tumba y la riqueza del entierro indican que el lugar debió tener una mayor importancia en la historia prehispánica de la región que la dada hasta el momento.

"Puede tratarse de un centro rector del periodo Clásico mesoamericano, en la región central de lo que hoy es Michoacán", señaló.

Cruz detalló que el espacio funerario se compone de un techo de lajas trabajadas en formas angostas y alargadas, encimadas una en otra, pegadas con lodo, y colocadas en dirección contraria a las manecillas del reloj; en tanto que los muros son de piedra recubierta con un repellado elaborado con fibras vegetales.

"El acomodo del entierro fue toda una parafernalia: hasta arriba encontramos cientos de cuentas talladas en formas rectangulares y cuadrangulares, caracoles de dos a ocho milímetros de tamaño; algunos de estos materiales probablemente formaron collares, cubrían la osamenta humana a la altura del tórax y los brazos; debajo de los restos del individuo encontramos una cama de lajas colocadas sobre el piso de la cámara funeraria", señaló.

El sepulcro es el segundo que se encuentra en esta zona. En 1979 fue descubierto el primero por el arqueólogo Román Piña Chan.


Fuente: La Página (19/9/2012)

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