Juan Gunther Doering: El amante de Lima

La semana pasada, a los 85 años de edad, el arquitecto y urbanista Juan Gunther dejó de existir en Lima, como pontiicó: fue la ciudad que más amó. Aquí un homenaje a la igura de uno de los hombres que lograron que Lima sea declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Por José Vadillo Vila

No se parecía a "Aldo Brunelli", el tragicómico personaje vargasllosiano de El Loco de los Balcones: viejo italiano que se enamora de la arquitectura limeña, y se empecina en la quijotesca tarea de revivir más de setenta balcones, los que poco a poco ha ido atesorando en su casa. No. El amor del arquitecto Juan Gunther Doering por la ciudad de Lima era muy cuerdo. Decía, por ejemplo, que solo se debía de restaurar lo más importante: casonas históricas, parte de los conventos y otras construcciones valiosas. Y claro, pedía que el Estado encabece este tipo de cruzadas de restauración, además de declarar qué construcciones son patrimonio.

Gunther –quien recibió en vida el Premio Chavín, el máximo reconocimiento para un arquitecto, otorgado por el Estado– se mostraba en desacuerdo con esa mirada que César Miró y Salazar Bondy impregnaron de Lima como alterego de lo horrible y feo. Al contrario, recordaba que en nuestra ciudad nació el barroco hispanoamericano, que fuimos la cuna de la arquitectura sudamericana y que desde la capital partían a otros países los mejores alarifes.

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A veces basta un gesto para graicar a una persona. En Lima, el último terremoto fue de 1974. Llegó de mañana y tuvo 7.6 grados en la escala de Ritcher. La casa de los Gunther, en Miralores, también sufrió daños. Se destrozaron muchos huacos que el arquitecto había ido coleccionando durante años. Su familia lo recuerda triste, mirando el espectáculo de los huacos y su historia, destrozados por la magnitud del sismo, pero como la mente de Juan Gunther estaba en otro lado, con lágrimas en los ojos repetía: "pobre Lima".

"Mi papá siempre amó Lima, estaba muy orgulloso de ella y era una persona muy nacionalista. Era muy orgulloso del Perú y de Lima, a pesar que era trujillano y que su padre era alemán", dice Daniela Gunther, la menor de las tres hijas que tuvo el arquitecto con la señora Lili Cerpa, con quien estuvo casado por más de cinco décadas. El arquitecto se levantaba temprano, era muy trabajador, amable, y siempre decía que "el mejor día de mi vida es hoy". Era su ilosofía. Para la hija menor, esta actitud positiva le permitió a Juan Gunther salir adelante y sortear las muchas enfermedades y los problemas al corazón en sus 85 años de vida, hasta que falleció a las cuatro de la madrugada del jueves 23 de agosto, en una clínica particular.

"Lo que más lamentaba era que la ciudad esté sucia y descuidada; que la gente no tome conciencia de cuidarla. Y se indignaba cuando la gente botaba basura en la calle", cuenta Daniela. Recuerda cuando su padre les llevaba a pasear por el Centro de Lima y les enseñaba a admirar las calles, los ediicios, los balcones de la ciudad, actitud que muy poco hacemos los limeños hoy. Les enseñaba a apreciar la ciudad y "cada casona restaurada y levantada era una iesta para él".

MIRADA ACTUAL

Gunther Doering amaba la ciudad de los ocho millones de cabezas, pero no era un nostálgico de su pasado prehispánico, de su herencia virreinal, de los balcones, de aquella Lima que conocía al detalle desde que llegó de Trujillo en 1946, para estudiar arquitectura en la Universidad Nacional de Ingeniería. La miraba integrada, oteando el futuro. Le parecía interesante el desarrollo de los "conos" de la ciudad gracias a la llegada de los migrantes "progresistas" como él.

"Lima actual incluso es más interesante que Lima antigua", le dijo al periodista Pedro Escribano. Y que a pesar del tren eléctrico, la urbe continuaba necesitando de un tren subterráneo; que no era tarde para hacerlo –rebatía a los que se oponen a la idea– porque existe la tecnología para construirlo, como la del TBM o Tunnel Boring Machine, por ejemplo, decía. Y, en otro momento, no dudó en apoyar la necesidad de construir un acantilado en la Costa Verde.

Cuando le preguntaban sobre quién le parecía fue el mejor alcalde que había tenido Lima, respondía sin dudarlo Federico Helguera (1901-1908), quien hace más de cien años dirigió la transformación de la ciudad y es considerado "el creador de la Lima del siglo XX".

Para Gunther los problemas claves de la ciudad, además de las malas gestiones de sus burgomaestres, eran su crecimiento –una respuesta a la mala regionalización del país, opinaba– y la división política de la ciudad: con distritos elitistas y segregacionistas que no quieren que se invierta el dinero en los distritos menos pudientes.

LA MEJOR BIBLIOTECA

Luego de estudiar en la UNI, Gunther logró una beca y se fue a estudiar en el Instituto de Urbanismo de París y en la Escuela de Altos Estudios de la Sorbona, en París. Su vida profesional lo llevó como saltimbanquis por ciudades lejanas como Argel, Caracas y Tokio, pero inalmente decidió radicarse en el Perú y empezar desde abajo en Lima con su propio estudio. Fue por esos años que empezó a coleccionar toda la bibliografía, documentos e imágenes sobre la ciudad de sus amores.

"Creo que Juan Gunther contribuyó mucho a la historia de Lima y sin duda tenía una pasión por conocer y documentar su historia. Se le debe un notable acopio de cartografías, grabados y fotos, así como un relato del proceso de la ciudad", dice el arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos y destaca "la importante vida profesional, académica e intelectual", facetas en las que el arquitecto de 85 años trabajó intensamente.

Las huellas de la partida del arquitecto están muy frescas. Daniela Gunther cuenta que aún la familia no sabe el destino que le dará a la gran biblioteca de su padre. "Mi papá, en algún momento, tenía el sueño de pasarla a la Biblioteca Nacional, porque quería transmitir su pasión a otras personas, pero la familia lo determinará en breve", dice.

José Enrique Ariesta, decano de la región Lima del Colegio de Arquitectos, cree que una biblioteca de esa envergadura necesita "un espacio importante". "Vamos a promover y coordinar con las autoridades municipales para que la información valiosa que el arquitecto Juan Gunther reunió sobre Lima merezca un espacio como el de un museo donde también se pueda mostrar sus fotografías, que son la mejor colección fotográica que se pueda tener de la ciudad de Lima, desde todos sus antecedentes históricos".

EL LEGADO

De las tres hijas de Gunther, ninguna siguió sus pasos. Solo uno de sus nietos, Antonio, estudió en Italia arquitectura y se convirtió en el alumno favorito del abuelo, quien fue director del Programa de Urbanismo de la Universidad de San Martín de Porres.

Ariesta opina que el legado de Gunther, ese amor por el urbanismo y Lima, esa "visión integral" de la ciudad, "es algo que muchos de los arquitectos no han reconocido". "Es un punto en que Gunther fue uno de los pocos arquitectos que se mantuvo permanentemente actualizado. Fue uno de los promotores del uso de la máxima tecnología para el bienestar y el desarrollo de la ciudad. Siempre preocupado en implementar y usar la arquitectura para mejorar la ciudad. Hay que destacar no solo sus aportes y sus proyectos en viviendas y la recuperación del patrimonio, sino hay que reconocer que ha transmitido, hasta el último día de su vida, los conocimientos en las escuelas profesionales. Su visión es una que algunos colegas o autoridades no la toman en cuenta por los defectos de la Ley de municipalidades: tenemos demasiados compartimentos, muchas pequeñas Limas, ¡es terrible gobernar una ciudad con 42 distritos habiendo contextos de integración que Lima merece para su gobernanza!", dice.

Gunther participó en una iniciativa de Eduardo Arrarte (pionero del turismo en el país y creador de Lima Tours): la creación, en 1989, del Patronato de Lima, una institución que lamentaba, en entrevistas recientes, haber caído en inoperancia. Su mayor triunfo fue cuando, dos años después, la capital fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, a pesar de la oposición de algunos países vecinos. El crédito se lo llevó el alcalde Belmont y Gunther lamentó que la administración municipal ignorara el aporte que hizo el Patronato para alcanzar dicho reconocimiento.

"Gunther, junto a otros arquitectos, como Santiago Agurto y Carlos Williams, contribuyó a historiar y valorar la Lima prehispánica y a tratar de mapear lo que pudo ser. Y fue durante décadas un referente y un actor sobre las decisiones y las discusiones sobre la ciudad, primero como asesor de algunos polémicos ensanches y obras de vialidad que quisieron "modernizar" el Centro y que felizmente se descontinuaron y luego, con una óptica cambiada, como un defensor de ese mismo Centro", comenta Augusto Ortiz de Zevallos.


* Publicado en el suplemento Variedades, del diario El Peruano, N° 290, el 6 de setiembre de 2012.


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