Reconstituyen en Rusia batalla emblemática contra el ejército de Napoleón

Borodino, Rusia, 2 Set 2012 (AFP) - Miles de actores europeos reconstituyeron este domingo cerca de Moscú una batalla emblemática de la guerra de 1812 entre el ejército ruso y las tropas de Napoleón, con motivo del bicentenario de un acontecimiento celebrado en Rusia con fervor patriótico.

Mientras los participantes procedentes de Francia y otros países de Europa se preparaban para la llamada batalla de Moskova, en Borodino (120 km al oeste de Moscú), el presidente ruso Vladimir Putin pronunció un discurso teñido de patriotismo, en presencia de numerosas invitados, entre ellos el ex presidente francés Valéry Giscard d'Estaing.

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"Toda la población se alzó contra los invasores. Su heroísmo sin precedentes, su fuerza espiritual y su querencia profunda a su tierra dieron a nuestro país una inmensa fuerza que nunca antes se había visto", declaró Putin al pie de un monumento erigido en el campo de batalla.

La Segunda Guerra Mundial y la batalla de Borodino dieron fe del "patriotismo sin precedentes de nuestra población, que defendió su país y le garantizó un papel de gran potencia mundial", concluyó el presidente con solemnidad.

El presidente ruso saludó luego a las personalidades, entre ellas a Valéry Giscard d'Estaing, al que dio calurosamente las gracias por asistir en Borodino en la reconstrucción de la batalla, un acto por el que el Estado ruso desembolsó 36 millones de rublos (casi 900.000 euros).

"Francia y Rusia han estado del mismo lado durante las dos guerras mundiales", dijo el ex presidente francés a Putin, según las imágenes recogidas por la televisión pública Rosia 24.

"Hemos pasado más tiempo juntos que haciéndonos la guerra", le contestó Putin, destacando que "Francia ha sido casi siempre un socio estratégico de Rusia".

Prueba de la importancia concedida a las celebraciones, Putin dirigió personalmente los preparativos, y el jefe de la administración presidencial, Serguei Ivanov, llamó a las autoridades rusas a todos los niveles a "aprovechar activamente" esta efeméride para "la educación patriótica de la juventud".

Guardia imperial, cañones y fusiles de sílex

En el campo de batalla, rodeado de un bosque, los caballeros de la guardia imperial rusa se enfrentaron a los soldados a caballo del Gran Ejército de Napoleón, equipados de fusiles de sílex, el arma de las guerras napoleónicas.

Entre los 3.000 actores contratados podían verse a centenares de hombres ataviados como en la época, con sables y espadas, avanzando en filas cerradas y librándose a los combates ante las aclamaciones de hasta 300.000 espectadores, según la organización, que desafiaron la fina lluvia y el frío preotoñal (10º C).

Durante la recreación de la batalla se escucharon cañonazos y disparos, que provocaron espesas humaredas blancas.

La reconstitución de casi dos horas fue la culminación de las actividades organizadas en Rusia para celebrar el bicentenario de la batalla, que tuvo lugar el 7 de septiembre de 1812. Fue la más sangrienta de la campaña de Napoleón en Rusia.

Aquel día, unos 45.000 militares y 400 cañones de la artillería napoleónica atacaron a 20.000 soldados y 300 cañones rusos, en una línea de frente de 1,5 km de longitud.

Curiosamente, la batalla, recordada con fines patrióticos en Rusia, fue ganada por los franceses, que se abrieron camino hacia Moscú. Sin embargo, en Rusia siempre se ha considerado como una hazaña del ejército ruso, que tuvo que aceptar una retirada táctica.

La llegada precoz del invierno remató la expedición de Napoleón, y el ejército ruso pudo finalmente expulsar de su territorio a las tropas francesas.

Rusia perdió la mitad de su ejército en la batalla, que se saldó con 80.000 muertos.

El Gran Ejército de Napoleón sufrió también grandes pérdidas, y la batalla se considera como el principio de su fracaso en Rusia.


Fuente: La Estrella de Paraguay (2/9/2012)


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