V Congreso Nacional de Historia: Balance preliminar

Organizar un Congreso Nacional (y más aún, 28 años después de realizado el último de ellos), no es tarea fácil. Y mucho menos una de la cual pueda librarse uno mañosamente argumentando dificultades, limitaciones o carencias. O tal vez sí, y ese es, precisamente, el mérito de los que, a pesar de todo ello, se realizan. Así, lo primero que hay que decir del organizado en agosto pasado por la Escuela de Historia de San Marcos, el V Congreso Nacional de Historia, es que cumplió largamente en cuanto a organización, logística y expectativas se refiere. Si hay algo que reprochar en ese sentido (y muy seguramente, debió ocurrir o suscitarse alguna nimiedad por ahí), pues es algo que nosotros desconocemos ya que, desde nuestra experiencia personal, este se realizó de manera impecable. Dicho de otro modo, al César lo que es del César.

Por supuesto, esto es cuanto a la cuestión formal del asunto; es decir, en cuanto a la forma y no el fondo. Sobre esto último, o sea, sobre la calidad y valor de las casi dos centenares de intervenciones hechas durante los cinco días del Congreso, todavía están pendientes los balances, evaluaciones, críticas y/o recensiones que permitan conocer cuán fructífero fue este.

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Es decir, si el Congreso ha permitido, como debiera ser, tomarle el pulso a nuestra historiografía reciente. Conocer cuáles son las grandes líneas o temas predominantes entre nuestros historiadores. A qué nuevas fuentes recurren para ampliar el conocimiento histórico. Saber qué técnicas y métodos utilizan; si estos corresponden a aportes verdaderamente innovadores o si seguimos usando las de hace más de 20 o 30 años. En ese sentido, por ejemplo, resulta sintomático que, en plena era de la información, de los más de treinta simposios que componían el Congreso, ninguno estuviera dedicado a las nuevas tecnologías de la información aplicadas a la investigación o enseñanza de la historia. Y, también, acercarnos a lo que se hace dentro de las ocho universidades donde se forman nuestros historiadores.

Aunque habrá seguramente que esperar hasta que se publiquen las actas del Congreso para hablar más en firme sobre el asunto, algunos ya han empezado la tarea y esa es, en definitiva, una buena señal. El historiador y profesor de San Marcos, César Puerta Villagaray ha reseñando las ocho ponencias correspondientes al Simposio de Historiografía (aquí y aquí) que en sí mismo constituye, también, otro indicativo de la difusión que el Congreso ha tenido: casi nula entre el público, pero muy difundido entre los propios historiadores.

¿A qué se debe que, salvo un diario y una revista, los medios peruanos casi no se hayan ocupado del evento? ¿En qué medida puede ser atribuible a los organizadores la responsabilidad de que este haya pasado desapercibido para la opinión pública? Yo diría que ninguna. Y es que el problema es otro que este Congreso ha evidenciado una vez más.

Como decía al principio, desde mi experiencia personal puedo afirmar que la calidad y resultados de este Congreso están fuera de toda duda, pero ha puesto de manifiesto que los historiadores todavía no hemos logrado captar la atención e interés del público y que los resultados de nuestras investigaciones, por muy interesantes o importantes que sean, no tienen impacto más allá del que tienen en el espacio académico.

Una tarea, en ese sentido, y teniendo en perspectiva el tan cacareado Bicentenario que se avecina, sería ir diseñando estrategias para que este tipo de congresos en el futuro, por la importancia que revisten, involucren no solo a los historiadores, sino a todos los interesados en el desarrollo del país. Desde periodistas a políticos, pasando, fundamentalmente, por los profesores de escuela, estos congresos deberían concitar el interés de todos ellos y en esa línea deben trabajar los organizadores de los próximos.

Dejo para otra oportunidad mi comentario sobre la Mesa de Trabajo en la que se discutió la creación de una Asociación de Historiadores, como contraparte a la del Colegio Profesional que tanta polémica generó en meses anteriores.

Solo queda agradecer a los organizadores y equipos de trabajo del Congreso, y en especial al Porf. Francisco Quiroz, Director de la Escuela de Historia, las facilidades prestadas a este blog para la cobertura de las casi veinte sesiones que pudimos grabar y que, en adelanto, acabamos de publicar las correspondientes a las Mesas Centrales de los días 7, 8 y 9 de agosto.


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