Exhuman al general Prim para aclarar un misterio de la historia de España

Madrid, 14 oct (EFE).- La exhumación del cadáver del general Juan Prim, quien fue presidente del Gobierno español entre septiembre de 1869 y diciembre de 1870, puede contribuir a esclarecer las causas de su asesinato, considerado uno de los mayores misterios de la historia de España.

Un halo de misterio ha rodeado todo lo relativo al asesinato de Prim, desde aquella fría tarde del 27 de diciembre de 1870, cuando un grupo de desconocidos disparó repetidamente a la berlina que lo trasladaba desde el Congreso de los Diputados hasta su residencia del Palacio de Buenavista, en pleno centro de Madrid.

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Prim, el principal impulsor de la "Revolución Gloriosa", que en septiembre de 1868 destronó a Isabel II y, de la misma manera, el gran valedor de la continuidad de la monarquía en España pero con una dinastía distinta a los Borbones, murió el 30 de diciembre de 1870, a causa de la septicemia causada por las heridas recibidas.

La muerte le sobrevenía justo en vísperas de que acudiera a recibir a Amadeo I de Saboya, cuya candidatura al trono español logró que prosperara tras muchos intentos frustrados, muchos aspirantes desestimados y una guerra, la franco-prusiana, una de cuyas causas era la colocación en el trono de España de un rey de nuevo cuño favorable a Francia o a Prusia.

Por qué fue asesinado Prim es uno de los grandes misterios de la historia de España: se han barajado varias hipótesis y se ha apuntado a varios sospechosos, pero nunca ha quedado realmente probado quién estuvo detrás del magnicidio.

Prim tenía muchos enemigos, entre ellos el diputado republicano José Paúl y Angulo (viejo compañero suyo en las filas del Partido Progresista) o el duque de Montpensier, Antonio de Orleans, cuñado de Isabel II e hijo del rey de Francia Luis Felipe de Orleans y a su vez pretendiente al trono de España tras la "Gloriosa".

Cuando los investigadores abrieron el ataúd de Prim hallaron un cuerpo en mejor estado de lo previsto, vestido con uniforme de capitán general, y algo inesperado: tres frascos colocados en forma de triángulo en las axilas y la entrepierna.

A finales del pasado septiembre, los científicos trasladaron los restos de Prim a un hospital de su ciudad natal, Reus (noreste de España), para analizarlo y preservarlo lo mejor posible con vistas al bicentenario de su nacimiento, que se cumplirá en 2014.

Allí, el equipo se percata de la presencia de los tres frascos, que contienen un líquido amarillo en su interior y se abre un debate sobre la función de los mismos.

El alcalde de Reus, Carles Pellicer, relató a Efe que las tres hipótesis que se barajan son: perfumes para evitar el mal olor, sustancias químicas para mantener el cuerpo en buen estado y elementos de un ritual masónico.

El historiador Emilio de Diego comenta a Efe que en breve se conocerá a qué responde la colocación de los recipientes, cuando los investigadores acaben su trabajo.

Preguntado por las tres hipótesis, Diego opta por las dos primeras, si bien señala que casi no hay duda de que Prim fue masón.

Por su parte, el historiador Pedro Álvarez Lazo, experto en masonería, duda de que los tres frascos se correspondan o tengan que ver con algún rito masónico, al tiempo que indica que no hay documentación fiable sobre que Prim fuera masón.

La masonería estuvo prohibida durante el reinado de Isabel II, recuerda Álvarez Lazo, que agrega que, aprovechando las libertades que surgen tras la "Gloriosa", empezaron a florecer logias y obediencias en España.

Desde el año 1868 hay "constancia" de masonería y lo que se solía hacer era reclutar desde las logias a un personaje encumbrado en la política para captar nuevos miembros, añade Álvarez Lazo.

A su juicio, hay mucha "mitología" y "leyenda" en torno a una posible iniciación de Prim a la masonería antes de 1870. "Yo todavía no he visto un documento probatorio definitivo y pongo en duda la seguridad de que fuera masón, pero pudo serlo", declara.

Todos estos misterios podrían tener un desenlace concreto dentro de un par de meses, cuando los investigadores concluyan sus trabajos.


Fuente: El Deber (14/10/2012)


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