La gloria viene con polémica

Es el premio más reconocido y conocido del mundo. Y también el que más debate genera cuando da a conocer quienes son los ganadores de cada año. Para ser fiel a esa tradición, este año premio aun escritor y a un organismo que están en el ojo de la tormenta. La polémica está servida.

Por Jorge Moreno Matos

Como queriendo hacer honor a su fama de, en ocasiones, controvertido (demasiadas veces, en verdad), la concesión este año del premio Nobel de Literatura al escritor chino Mo Yan ha vuelto a sembrar la polémica. Y no solo por el hecho de en quién recayó, sino también en cómo. Así, Mo Yan es por ahora el último capítulo en la historia del premio más famoso de la tierra, tan famoso como lo es la larga lista de sus desaciertos, yerros y clamorosos olvidos.

En todo caso, en algo sí el Nobel logra un consenso: No hay premio en el mundo que le haga sombra. Obtenerlo asegura fama y fortuna y una gloria universal, además de imperecedera. Y aunque este año el comité Nobel ha informado que la sumas que se entregan han disminuido debido a la crisis financiera internacional, lo cierto es que también proporciona seguridad económica.

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Tanto que muchos han hipotecado su bien ganado prestigio solo por obtenerlo. De Camilo José Cela se sabe que deseaba tanto el premio que envió un mensajero privado a los miembros de la Academia Sueca asegurando que donaría el dinero del mismo si se lo concedían. Cuando por fin se lo concedieron en 1989, recogió la medalla, el diploma ... y el dinero.

Pero si queremos ser exactos con la verdad, habría que decir que lo de Cela solo es una de las miles de anécdotas que nutren la historia del Nobel. En sus 111 años de existencia, la verdadera protagonista ha sido la Academia Sueca que con sus decisiones ha generado polémica, debates, comunicados, condenas y lamentaciones como pocas instituciones lo han hecho.

Como decíamos líneas antes, la concesión de este año del de Literatura a Mo Yan ha provocado escozores dentro y fuera de la fundación Nobel. Los críticos del régimen comunista chino han lamentado que se le concediera el premio a un escritor que es casi la cara oficial del régimen. Uno de los miembros del jurado, Peter Englund, secretario permanente de la Academia Sueca, ha respondido diciendo que el tema de China es demasiado complejo como para resumirlo todo en una división de escritores fieles al gobierno o disidentes.

Pero lo que verdaderamente ha enojado a todos es el conflicto de intereses que significa la decisión de este año: uno de los miembros del jurado que otorgó el premio, Göran Malmqvist, es el traductor de Mo Yan. Así, al premiarlo a él, se premia a sí mismo y se beneficia personalmente con las grandes ganancias de ventas que el premio asegura.

A eso se suma la serie de indiscreciones sobre las deliberaciones de los jurados que este año se han reeditado. Aunque existe la norma de que cada miembro debe guardar silencio 50 años sobre el proceso de selección en el que participó, lo cierto es que nadie aguarda ni 50 minutos. Este año la esposa de unos de los miembros del jurado habló demasiado y el nombre de Mo Yan trascendió en algunas redacciones antes de hacerse el anuncio. Eso recordó a muchos la ocasión en que Neruda invitó a varios amigos a un gran banquete sin motivo alguno y en el que se mostró especialmente feliz. Dos días después, la Academia hacía el anuncio oficial de que había ganado el Nobel de Literatura correspondiente a 1971.

Pero lo que nadie le perdona a la Academia son, como decíamos, sus clamoroso olvidos. Sin Nobel se quedaron Tolstoi, Kafka, Proust, Joyce, Moravia y el incomparable Borges.

El más debatido

Además del de Literatura (el que despierta mayor interés), los de Economía y de la Paz han resultados los más polémicos en la historia de ese premio. Del primero de ellos se suele decir, y con bastante razón, que hasta ahora ha recaído exclusivamente en las manos de los defensores más encarnizados de la economía libre de mercado.

Pero si hay un premio que condense la tortuosa historia del Nobel, ese es el de la Paz, el premio que genera más polémica. Y es que este premio ha sido concedido a personajes bastante controversiales a lo largo de toda su historia.

En 1973, por citar solo un ejemplo, le fue concedido al ex secretario de Estado Henry Kissinger y al líder de Vietnam del Norte Le Duc Tho (quien declinó recibirlo), por la firma del tratado de paz en Vietnam. Hoy, Kissinger no abandona EE.UU. por temor a ser detenido, como Pinochet en Londres, por las denuncias internacionales en su contra.

Es un premio que tiene, además, una especial predilección por los políticos estadounidenses. No solo se lo concedieron a Al Gore y a Barack Obama recientemente, sino también, en 1906, a Theodore Roosevelt, el 26° presidente de los Estados Unidos y abanderado del intervencionismo de su país en los asuntos de otros. Pero este año sí que se lucieron: se lo concedieron a la Unión Europea. Una entelequia que hoy mismo lucha contra sí misma por sobrevivir.¿Lo ayudará el premio?


Cuatro casos muy controvertidos

Premio al fascismo

Grazia Deledda es una de las decenas de autores que hoy nadie recuerda, mucho menos lee. Ganó porque Mussolini presionó para que la Academia le concediera el de Literatura como un reconocimiento a la cultura y valores fascistas. En Estocolmo accedieron gustosos al pedido del Duce.

Vencedor del nazismo

En 1953 Winston Churchill era el hombre más famoso de su tiempo y vencedor del nazismo. Como era imposible otorgarle el de la Paz, le concedieron el Nobel de Literatura a este autor de libros de Historia y reportajes que hoy nadie lee. Ni los ingleses.

Una paz inexistente

En 1994 se les concedió el premio Nobel de la Paz a los israelíes Isaac Rabin (asesinado en 1995) y Simón Peres junto con el líder palestino Yasser Arafat, por sus esfuerzos por lograr la paz en Medio Oriente. Una paz que nunca llegó.

Hacer la guerra por la paz

No cumplía ni un año en el cargo, y el presidente Barack Obama se alzó con el Nobel de la Paz en diciembre de 2009. Lo absurdo fue cuando en su discurso de aceptación del premio se refirió a la necesidad de recurrir a la guerra para asegurar la paz.


Publicado en el suplemento internacional del diario El Comercio el domingo 21 de octubre de 2012.


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