Las muchas muertes de Fidel Castro

[Los duendes de la imprenta -en este caso, de las rotativas- siempre hacen de las suyas. Esta vez me tocó a mi. La siguiente nota fue publicada hoy en la edición impresa con un error en el párrafo que empieza: "Aunque la cifra puede resultar en apariencia abultada ...", casi al final de la misma. El error trae una fe de erratas que también se publica en la misma edición impresa, en la pág. 22 del cuerpo A. Como se suele decir en estos casos, son gajes del oficio. Aquí publico la nota tal como debió ser publicada. Es decir, sin el error en cuestión].

Por enésima vez los medios de comunicación del mundo entero volvieron a anunciar la inminente muerte de Fidel Castro. Y por enésima vez también volvieron a equivocarse. Castro sigue vivito y coleando, al igual que la gran incógnita de qué pasará cuándo realmente desaparezca.

Por Jorge Moreno Matos

El líder cubano ha sobrevivido a tantos anuncios de su muerte como a intentos por hacerla realidad

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Como sucede en el cuento de Pedrito y el lobo, tantas veces se ha anunciado la muerte de Fidel Castro que cuando esta ocurra realmente, nadie le dará crédito. La humorada es del propio Fidel que, en una de las tantas veces en que se anunció su deceso, la desmintió con el buen talante que parece ha perdido. Y no es para menos. Si hacemos un recuento de los múltiples anuncios de su paso a mejor vida que se han hecho o de la perdida de sus capacidades físicas o mentales (que al parecer es lo que más lo disgusta), tranquilamente podemos afirmar que Castro ‘ha muerto’ en la prensa más veces que cualquier otro mortal en la historia. Han sido tantas y cada vez más ‘detalladas´ la noticia de su muerte que se entiende que ahora haya reaccionado de manera tan furibunda.

El más reciente de ellos, su muerte ‘cerebral’, fue desmentido por el propio Fidel y calificada como un “alboroto” del “gallinero de la propaganda imperialista”, con las mentiras e ‘insólitas estupideces’ de siempre. Por supuesto, el régimen se encargó de difundir ampliamente sus desmentidos con fotografías recientes del ‘agonizante’ líder cubano: las de un venerable anciano cultivando en el jardín de su casa.

El responsable en esta ocasión ha sido un médico venezolano residente en Estados Unidos que ha empezado a ganar fama como ave de mal agüero. El doctor José Rafael Marquina ofreció a principios de 2011 detalles sobre la enfermedad de Hugo Chávez e incluso del tratamiento que este recibe en Cuba. Marquina dijo que Chávez sufre un cáncer incurable y que no le quedaba mucho tiempo de vida. Como saben, Chávez fue reelegido presidente hace apenas unas semanas. Con Castro, Marquina se lució. De este dijo que había quedado en estado vegetativo como consecuencia de un derrame cerebral. Castro respondió diciendo que desde hace mucho tiempo no sabe siquiera lo que es un dolor de cabeza.

¿Por qué tanto afán en matar a Fidel Castro? ¿Quién gana o pierde con el anuncio de su muerte?

La longevidad cubana

Para el historiador y profesor de la Universidad del Pacífico y Católica Norberto Barreto, detrás de cada anuncio está el ferviente deseo de sus enemigos de verlo muerto. Así de simple. “Como no lo han podido matar en la vida real, lo matan con sus anuncios”, nos dice. Pero en realidad, explica, el anuncio de su muerte es la forma de preguntar qué pasará cuando realmente muera. “Para EE.UU. significa cerrar un capítulo que no ha sido del agrado para ellos; para el exilio, la posibilidad de regresar; y para la disidencia en Cuba, la posibilidad de que se abran las reformas. El problema es que nadie sabe qué pasará realmente cuando muera. La posibilidad de que haya un colapso inmediato es absurda”, sentencia.

Barreto señala que como cada vez más es factible su muerte debido a su edad, los anuncios sobre su muerte se multiplicarán exponencialmente. Es más o menos lo que sucedió a fines del año pasado cuando el anuncio de su muerte se convirtió en tendencia mundial en la red social Twitter. Pero esto viene de mucho antes.

En 1997, cuando cumplió 71 años, empezaron los anuncios recurrentes de su muerte y, al año siguiente, los de su ‘muerte cerebral’. En el 2001 sufrió un desmayo mientras daba un discurso ante una multitud de sus seguidores. Tres años después, en el 2004, sufrió una aparatosa caída que hizo temer lo peor. Dos años después le transfirió el poder a su hermano Raúl en medio de una aguda crisis de su salud que mantuvo al mundo en vilo. De todas ellas Castro salió airoso. Y es que todos estos olvidan que la esperanza de vida en Cuba es de 75 años y que la longevidad de los cubanos es bastante conocida. Así, quien llegue a los 75, todavía puede esperar vivir unos diez años más. Castro cumplió en agosto pasado, 86 años.

¡Maten a Fidel Castro!

Tanto afán de matar a Castro en los titulares de prensa no ha bastado para muchos. Uno de los récords (nada envidiable, por cierto) que exhibe el comandante es el de los numerosos intentos de asesinato que ha sufrido o que, en el mejor de los casos, fracasaron antes de llevarse a acabo. Nada menos que ¡638 veces!, según un pormenorizado inventario de sus servicios de seguridad. Una estadística poco feliz que le ha servido para ingresar al libro de récords Guinnes con ese poca honrosa mención.

Aunque la cifra puede resultar en apariencia abultada (Eisenhower lo intentó 38 veces; Kennedy 42, Johnson 72, Nixon 184 -vaya que lo odiaba-, Carter 64, Reagan 197 -casi una fijación-, Bush papá 16; y Clinton 21 veces), Tim Weiner en la mejor historia de la CIA que se ha escrito, “Legado de cenizas” (que le mereció un Premio Pulitzer), detalla varias de esos intentos que resultaron en sonoros fracasos y que dejan muy mal parados a las administraciones estadounidenses desde 1959 en adelante y a los jerarcas de la propia CIA. ¿Por qué?

“Castro se convertido en un entrometido con el que no se puede negociar. Ha estado desafiándonos y burlándose de nosotros durante casi 50 años. Se ha salido con la suya. Nada puede crispar tanto a una superpotencia como eso”, ha dicho Wayne Smith, un ex diplomático estadounidense en La Habana.

Algo en lo que coincide Héctor Maldonado, profesor de historia contemporánea en San Marcos, que afirma que Castro significa para EE.UU. un dolor de cabeza desde hace cinco décadas. “Para algunos, su muerte no solo significa el fin de la propia persona, sino también el del régimen. De ahí la sensibilidad que despierta cualquier noticia sobre su salud o muerte”, expresa. Sensibilidad que alcanza al propio Fidel Castro, pero por otra razones.

Michel Foucault decía que “el hombre sabe que es destructible y corruptible. Alcanzar la inmortalidad es la máxima aspiración del poder”. Y para alguien que encarna tan bien la idea misma del poder omnímodo como Fidel, el anuncio de su muerte es un recordatorio que, de todos modos, a la muerte es a la única a quien no podrá vencer, y eso debe enojarlo mucho.

Mientras tanto, él sigue vivito y coleando. Enterrando a sus enemigos y zahiriéndolos cada vez que puede. No en vano sus más firmes seguidores siguen coreando: “¡Fidel Fidel! ¡Qué tiene Fidel que los pinches gringos no pudieron con él!”. Pero, ¿hasta cuándo?

“638 maneras de matar a Fidel Castro”

Este documental aborda la tensa relación de Estados Unidos con Cuba y Fidel Castro desde el triunfo de la revolución en 1959. Y no encuentra mejor manera de hacerlo que haciendo un recuento de los innumerables intentos de asesinato que varios presidentes de EE.UU., la mafia, la CIA y los exiliados de Miami han intentado infructuosamente. Pero lo que termina siendo finalmente es un testimonio del cinismo de todos ellos. Y de los actos terroristas que cometieron a espaldas del pueblo estadounidense.

Un don innato para sobrevivir

Esta semana murió en La Habana, a los 77 años, Eloy Gutiérrez Menoyo, el español que lucho con Fidel Castro en la revolución que derribó a Fulgencio Batista y que luego se convirtió en su opositor, por lo que pasó 22 años preso. Su muerte es una más de las decenas que ha visto ocurrir Castro a lo largo de estos cincuenta años. Castro ha enterrado, literalmente, a cinco de los once presidentes estadounidenses que intentaron, infructuosamente, acabar con él desde que llegó al poder en 1959. También ha visto morir a cuatro de los cinco líderes de la desaparecida Unión Soviética, su antigua aliada. Superviviente innato, Castro ha visto pasar a mejor vida a figuras mundiales como Salvador Allende, Juan Pablo II, Ernest Hemingway, a sus viejos compañeros de armas el Che Guevara, a Camilo Cienfuegos, y a muchos más.

Gerontocracia a la cubana

Siguiendo el modelo soviético, Fidel Castro, de 86 años, instaló en Cuba una gerontocracia que, tras su apartamiento del poder en 2006 y reemplazado por su hermano Raúl, de 81 años, evidencio la falta de una clase dirigente joven que gobierne Cuba cuando desaparezca el último hombre de la generación que hizo la revolución. En el último Congreso del Partido Comunista Cubano se discutió el problema, pero sin hallar solución alguna.


Cifras

1 millón
de cubanos, pese a las restricciones para hacerlo, viajó al extranjero y volvieron al país entre los años 2000 y 2012.

2 millones
de cubanos, aproximadamente, emigraron permanentemente desde la llegada de Fidel Castro al poder.

750.000
millones de dólares en pérdidas ha sufrido Cuba por el embargo económico que sufre desde 1960.


“Castro dijo ‘La historia me absolverá’. No sabemos si la historia lo haga o no, pero de que ha dejado su impronta en ella es indiscutible”.

Norberto Barreto
Historiador

Publicado en el diario El Comercio, el domingo 28 de octubre de 2012.



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