Contra-Historia: Un mormón en la Casa Blanca

[En repetidas ocasiones he dicho que no hay nada más estimulante para un historiador que trabajar en un diario, de manera especial en su Centro de Documentación o en su sección Internacional, como ha ocurrdio conmigo y por lo cual me siento especialmente dichoso y privilegiado. Ayer, por ejemplo, planificando la rutina diaria y ante un empate técnico que mostraban todas las encuestas, había que ser previsor y preparar los perfiles de los dos candidatos como el eventual ganador. Como ya sabemos todos, resultó reelecto Obama y Romney tendrá que esperar otra oportunidad para tentar la casa Blanca (si es que lo hace). Este es el perfil de Romney que me tocó preparar a mí y que, obviamente, no hubo necesidad de utilizar. Se los paso como un ejercicio puramente contrafactual (JMM). ]

Un mormón es el nuevo inquilino de la Casa Blanca

Desde 1960 que Estados Unidos no vivía una situación como la de ayer: elegir para el cargo más importante de la tierra a un miembro de una minoría religiosa. Más de 50 años después, Estados Unidos (un país mayoritariamente protestante) se enfrentó a la misma disyuntiva y eligió a Mitt Romney, un mormón, presidente de los Estados Unidos. Pero lo cierto es que la filiación religiosa de Romney no fue parte del debate en la campaña electoral (como si lo fue con Kennedy, de quien una prensa y opinión pública estadounidense desconfiaban, a pesar de su enorme carisma, por sus raíces católicas), algo bastante extraño si nos atenemos a la ‘ética mormona’ de Romney, la cual podría tener mucho peso, finalmente, en las decisiones del nuevo presidente.

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Willard Mitt Romney nació en Detroit, Michigan, el 12 de marzo de 1947. Fue misionero mormón en París en la década de 1960. Estudió Derecho y Ciencias Empresariales (típico en un miembro de una familia de varias generaciones de mormones). Exitoso hombre de negocios, amasó una considerable fortuna como inversor de bolsa. Ganó prestigio como organizador de las Olimpiadas de Invierno en Salt Lake City, Utah, de 2002, lo que impulsó su triunfo cuando tentó la gobernación de Massachusetts, la cual gobernó entre 2003 y 2007. Al frente de este estado, logró reducir un déficit fiscal de 3.000 millones de dólares. Y, aunque usted no lo crea, promulgó una ley de reforma sanitaria muy similar al ‘Obamacare’ que puso en marcha el derrotado presidente en 2010 y que ahora revocará si cumple su más cara promesa electoral. Casado con Ann Davies desde 1969, a quien convirtió a su religión, tiene cinco hijos, el menor de los cuales, Craig, de 31 años, habla un español muy fluido y tuvo un papel determinante para atraer el voto hispano.

La gran baza de Romney en estas elecciones ha sido la de que él sí puede lograr la tan ansiada y necesaria recuperación económica del país. Su alegato: sus éxitos como hombre de negocios. La prueba: Bain Capital, la empresa de inversión de bolsa con la que amasó una fortuna de 250 millones de dólares.

Pero político antes que mormón, Romney ha sabido ser más cuidadoso en esta ocasión (su segundo intento por la presidencia) y ha guardado prudente silencio o bajado el tono de sus declaraciones sobre inmigración, impuestos y el aborto cuando las circunstancias lo obligaban o le iba mal en las encuestas. Que a nadie extrañe que, por ello, muchos lo tilden de ‘veleta’, ‘convenido’ y ‘oportunista’. Más aún, Romney recurrió finalmente a la retórica más radicalmente conservadora para ganar la nominación republicana. Desde reducir la injerencia del Gobierno en los asuntos económicos (como el de la ‘salud’, por ejemplo, prometiendo revocar la reforma sanitaria) hasta la de recortar impuestos.

Pero como decíamos, la gran incógnita sigue siendo su fe mormona. O tal vez su gran trampolín. El ensayista Harold Bloom, en la “La religión americana”, ha escrito que el mormonismo es la primera religión auténticamente estadounidense y que John Smith, su profeta y fundador, el creador de una iglesia que es conducida como una gran empresa de negocios, casi como una multinacional: por un consejo integrado por 12 directivos o ‘apóstoles’. De hecho, como muchos han recordado en estos días, 90 de las 122 revelaciones de John Smith a sus seguidores son de índole estrictamente económica. Lo que confirma el carácter emprendedor y ‘capitalista’ de esta religión y sus miembros. Algo de lo que precisamente ha tratado de convencer ayer Romney a sus compatriotas. Y lo consiguió.

"Mitt es tan persuasivo que podría enriquecerse vendiendo chicle usado"
Clayton Christensen, profesor de la Harvard Business School

"Acabo de terminar de escribir mi discurso de victoria. Tiene unas 1.118 palabras"
Mitt Romney


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