Al margen

Hace unos días tomé la decisión de cancelar mis cuentas de Facebook y Twitter de manera radical. Es decir, obviando por completo a las muchas personas que me seguían o leían mis textos en ambas redes sociales. La razón, una sola: leo cada vez menos desde que me dedico a ellas (por lo menos, esa fue la razón oficial). Alguien dirá que es una decisión equivocada por cuanto el error está en no saber organizar mi tiempo en las redes y mi tiempo para leer, pero yo les respondo con este solo argumento: me dedique (dedico) en cuerpo y alma y a tiempo completo a las redes y a este blog porque tengo un verdadero amor por la historia y un afán desmedido por divulgarla. O sea, hago con este blog lo que muy seguramente haría con una revista impresa: difundir el trabajo de otros, el de muchos amigos, conocidos y gente que trato por primera vez cuyas investigaciones me merecen tanto respeto como admiración. Pero cuando el sacrificio de dejar de leer es pagado con invectivas, ucases o críticas demasiado demoledoras no hay palabras amigas (como las de Pepe Ragas o las de Eddy Romero Meza) que me saquen de la cabeza la idea de que uno está haciendo el papel de tonto o perdiendo el tiempo inconmensurablemente. Y no exagero. ¿Saben por qué? ¡Porque la crítica viene de los propios historiadores de mi casa de estudios! Si no he borrado este blog es porque me divierto haciéndolo y porque me permite recordarme a mi mismo, todos los días, a cada instante, que antes que periodista soy historiador. Siempre historiador. A Dios gracias, historiador (y eso que soy ateo). La prueba: desde que abandoné Facebook y Twitter la lectoría del blog ha caído un 40% y todo parece indicar que, como ocurre con la calvicie, lo único que la detendrá será el suelo. Pero pese a ello, sigo con el blog. Por lo menos por ahora. Y no sé por cuánto tiempo más. Si escribí esto, fue como respuesta a los entrañables mensajes de Pepe y Eddy que merecían una respuesta. A Pepe lo conozco personalmente y puedo darme el lujo de decir que es mi amigo (así que no se fíen mucho de sus palabras: Es un amigo leal y constante el que habla). En cambio, las palabras de Eddy (que me tomo la libertad de reproducir aquí) me han emocionado por una sola razón: no lo conozco personalmente. Nunca lo he visto ni hablado con él. Así que él es la materialización concreta de algo que muchos de nosotros deseamos fervientemente lograr en esta vida: un lector leal. Ojalá algún día escriba un libro para poder dedicárselo. Se lo merece. Por él, no borré este blog. Por el y Bruno Rivas, que también merece otro libro que seguramente nunca escribiré, pero que él sabe que es de él. ¡Un abrazo!

Estimado Jorge:

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Ayer mire sorprendido sus últimos mensajes en el Facebook y dude en escribir o no. Siempre he estimado su trabajo en El Comercio así como en las redes. Sus artículos y su labor de difusión histórica me parecen resaltantes y considero que llena un gran vacío en nuestro medio. Lamento que sienta poco útil su labor en la red, porque las personas que lo seguimos pensamos todo lo contrario. Tiene todo el derecho de detener su trabajo en la red, pero eso no quita todo el aprecio que le tenemos tanto personal como profesionalmente.

Observo como el historiador José Ragas sobrelleva sus actividades profesionales y la administración de una página donde publica ocasionalmente. Lo mismo en otros profesionales como Juan Luis Orrego, Susana Frisancho, Gonzalo Gamio, Fernando Tuesta, entre otros. Coincido con usted en la idea de la volatilidad de las redes, pero creo que si equilibramos los tiempos (sin duda un reto) podemos disfrutar de espacios momentáneos de intercambio con personas diversas e interesantes en muchos casos (le confieso que como educador disfruto particularmente los intercambios en el face con León Trahtemberg).

No pretendo inmiscuirme en su decisión personal, pero lo respeto y me permití escribirle en esta ocasión. Más allá de cualquier asunto profesional, su bienestar siempre será lo más importante para quienes lo apreciamos desde hace mucho.

Saludos cordiales.

Eddy Romero Meza
Profesor de Historia.


1 comentario:

  1. Te apoyamos tus amigos siempre en tus decisiones, a pesar de nuestras diferencias idiológicas, el tuyo es un gran blog.

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