En busca de Pachacútec

Arqueólogo francés desata polémica al pretender excavar bajo Machu Picchu un enterramiento donde afirma hay momias de la panaca del Inca

Por Denis Merino

Para el renombrado arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras, es posible que en la zona donde Jamín pretende excavar y en otras del santuario de piedra, existan entierros o tesoros que escaparon al continuo saqueo, pero el extranjero no ha mostrado pruebas fehacientes de sus aseveraciones ni tiene los pergaminos como para efectuar un trabajo en un lugar tan importante.

“Este señor hace quince años que se dedica a buscar el Paititi (lugar que se supone está lleno de riquezas en algún lugar del Perú), es un buscador de tesoros, pero no se le conoce ningún trabajo de investigación, ningún libro, nada que lo acredite como un estudioso de prestigio; mis colegas del exterior ni lo conocen, no tiene mayores títulos”.

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Lumbreras dijo que le parece acertado que la Dirección Regional de Cultura del Cusco haya denegado el permiso para la excavación que pide Jamín. “Ojalá que se mantengan en esa posición, de lo contrario sería una irresponsabilidad. No hay apuro para una obra de esa magnitud, ese trabajo podría efectuarlo alguien de trayectoria”, expresó.

El comunicado de la Dirección Regional de Cultura del Cusco expresó su rechazo al “Proyecto de investigación arqueológica (con excavación), apertura del vano de acceso del Recinto 02, sector II, Sub Sector E, unidad 03 del sector urbano de la Ciudadela Inka de Machu Picchu por el francés Thierry Jamín, quien en su condición de codirector del proyecto de la ONG Inkari y su equipo técnico confirman un hallazgo trascendental que cambiaría la historia de Machu Picchu”.

Asimismo, el director del Parque Arqueológico de Machu Picchu, Fernando Astete, precisó que los criterios metodológicos y técnicos de Jamín y el personal de Inkari, son completamente errados.

Más dudas

También el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) se pronunció en el mismo sentido y agregó que el proyecto de excavación no es científico y que no responde a criterios técnicos vigentes como el Plan Maestro.

Además, criticó que los informes de la Organización No Gubernamental (ONG) Inkari se refieran a un entierro de fabulosos tesoros en vez de referirse a bienes de patrimonio cultural, lo que no es compatible con los lineamientos internacionales de conservación e investigación científica ni tampoco se comunicó el posible hallazgo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco).

David Ugarte Vega Centeno, director Regional de Cultura del Cusco, afirmó que las pretensiones de Jamín confirman que su único interés es encontrar tesoros ocultos como oro y plata, sin tener el mínimo conocimiento sobre conservación de una importante estructura arquitectónica que forma parte de un monumento considerado Patrimonio mundial.

Pese a estos criterios, Jamín persiste en pedir a las máximas autoridades gubernamentales autorización que le permitiría desmantelar bloques de piedra y toneladas de material que ocultan el acceso a las supuestas cámaras funerarias, puntualizó Astete.

Pachacútec

LA PRIMERA versión de Jamín fue que sus georradares, que permiten tener una visión en 3D del subsuelo hasta veinte metros de profundidad, habían detectado la presencia de material arqueológico muy importante con decenas de cavidades y depósitos de metal que suponen la existencia de igual número de sepulturas, una de las cuales podría ser la panaca de Pachacútec, el gran artífice de Machu Picchu y de gran parte de la grandeza del imperio inca.

Frente a las versiones de Lumbreras y otros arqueólogos e historiadores respecto a que se ha comprobado que los restos de Pachacútec y otras cuatro o cinco momias de incas fueron traídas a Lima por las autoridades virreinales para evitar que sigan siendo venerados por la población indígena, según confirmaron cronistas como el Inca Garcilaso de la Vega, el jesuita español José de Acosta (1590) y el sacerdote agustino Antonio de la Calancha (1638).

EL TESTIMONIO DE GARCILASO

Garcilaso Inca de la Vega, nieto de Pachacútec, quien tuvo acceso a las momias, escribió antes de viajar a España: “Los cuerpos momificados estaban tan intactos que no les faltaba ni el pelo, párpados ni cejas. Llevaban las mismas vestimentas que llevaron en vida con llautus (apero deformador del cráneo) sobre sus cabezas. Permanecían sentados en la típica postura india. Recuerdo que toqué el dedo de Huayna Cápac, estaba duro, rígido como el de una estatua de madera. Los cuerpos pesaban tan poco que cualquier indio podría llevarlos en sus brazos de casa en casa o sobre sus espaldas. Los llevaban así vestidos por calles y plazas sobre unas andas y a su paso, los indios se arrodillaban y hacían reverencias con gritos y lágrimas, e incluso muchos españoles se quitaban el sombrero a su paso”.

PACHACÚTEC ESTARÍA ENTERRADO EN LIMA

Existen versiones que las momias incas habrían sido enterradas en el local donde funcionó la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el hospital Real de San Andrés fundado por Hipólito Unanue y donde ejercieron la profesión Cayetano Heredia y Daniel Alcides Carrión, entre otros.

Hoy el local del jirón Huallaga luce totalmente descuidado y ocupado en parte por una galería comercial. La Beneficencia Pública de Lima, que lo administraba, trasladó esta función a la Municipalidad de Lima.

El arqueólogo Antonio Coello, que intentó buscar lo que guarda el subsuelo de ese predio, dice que no pudo continuar la excavación por falta de medios económicos, pero insiste en pedir a los organismos correspondientes que no descuiden un lugar con una gran importancia histórica que puede revelarnos muchos secretos de nuestro pasado.


Fuente: Publicado en el diario La Primera, el domingo 17 de febrero de 2013.


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