Diez años, Diez claves para entender la guerra de Iraq

Una década después de la invasión que terminó con el derrocamiento de Sadam Hussein, el balance es poco favorable para Estados Unidos y sus aliados en aquella empresa bélica.

Por Jorge Moreno Matos

A las 3:35 de la madrugada (hora de Bagdad) del 20 de marzo de 2003, una lluvia de dos mil misiles Tomahawk caía sobre la capital iraquí. Un blanco especialmente importante era una pequeña granja al sur de la capital, en donde informes de inteligencia señalaban que se encontraba Saddam Hussein, en aquel entonces el todopoderoso jefe de Estado de Iraq. Era el principio de una guerra que apenas duró 20 días, pero que se prolongó durante más de siete años con una ocupación que dejó tantas heridas como resentimientos. Diez años después de aquella madrugada de sangre y fuego, ¿cómo quedó el país tras la caída de Saddam? ¿Qué futuro le aguarda a la frágil democracia iraquí surgida de una invasión militar?

1. Los argumentos. Las razones del gobierno de Bush resultaron ser falsas

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“Saddam Hussein tiene armas de destrucción masiva”. “Iraq posee armas biológicas y químicas”. Durante semanas los que desencadenaron la guerra de Iraq trataron de convencer al mundo de la legalidad de un conflicto a todas luces ilegal. Usaron todos los foros y escenarios posibles sin resultado alguno. El entonces secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, llegó incluso a presentar ante el Consejo de Seguridad de la ONU las supuestas pruebas de sus acusaciones. Cuando cayó el régimen de Saddam, nunca aparecieron las armas que afirmaron que existían. Años después, Powell se arrepintió del papel de tonto útil que desempeñó en aquella ocasión. Fue el único.

2. El motivo. ¿Fue el petróleo el verdadero motivo de la guerra?

“Estoy entristecido por lo que supone reconocer lo que todo el mundo sabe: que el principal motivo de la guerra fue el petróleo”, afirmaba en sus “Memorias” Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal de EE.UU. durante 19 años. Sin embargo, para Norberto Barreto, profesor especializado en política estadounidense de la Universidad del Pacífico, ese razonamiento resulta reduccionista. Por encima del petróleo, con o sin Bush, EE.UU. de todos modos habría ido a la guerra. “El petróleo es importante, sí, pero la política estadounidense tiene un fuerte componente ideológico. Está la idea de imponer un orden americano al mundo”, explica. Es decir, con la guerra EE.UU. quiso reafirmar su papel de juez y policía del mundo.

3. Los responsables. Hasta hoy hay quienes piden que sean juzgados

George W. Bush, Tony Blair, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, José María Aznar. Diez años después de lanzarse a la guerra, sus nombres han quedado desacreditados y para muchos son sinónimos de embuste y fraude. Aunque todos ellos insisten todavía en que tomaron la decisión correcta, han preferido desaparecer de la escena pública. Incluso, al igual como ocurre con Kissinger, hay quien afirma que George W. Bush no sale de su rancho en Texas ni da conferencias por el mundo, como lo hace el resto de ex presidentes estadounidenses, por temor a que le ocurra lo mismo que a Pinochet en Londres. Después de todo, fue él quien metió a EE.UU. en dos guerras y lo sumió en una grave crisis económica.

4. El papel de la ONU. Un serio revés para el derecho internacional

Las razones para ir o no a la guerra crearon una fractura en el seno de la Unión Europea y en la OTAN. En España y el Reino Unido, que secundaron a EE.UU., la opinión pública marchó en sentido totalmente opuesto al de sus respectivos gobiernos. En Latinoamérica, el rechazo a la guerra fue general. Pero fue la imagen de la ONU la que más resultó perjudicada. “En la última década, la ONU no ha tenido una actuación de contrapeso. Aquella vez, claudicó en su papel” al no insistir en negarle a EE.UU. la autorización para la guerra, señala César Puerta, profesor e historiador de San Marcos.

5. El costo de la guerra. El costo-beneficio del conflicto tuvo un saldo en rojo

Además de inútil e ilegal, la guerra de Iraq ha sido una de las empresas bélicas más caras de los últimos tiempos, sino la más cara. Un estudio del Instituto Watson de Estudios Internacionales de la Universidad de Brown, que firman 30 académicos y expertos, publicado esta semana, cifraba en 1.700 millones de dólares su costo. A esa exorbitante cifra hay que sumar los US$490.000 mlls. adicionales en gastos médicos y beneficios por discapacidad pagados a los veteranos de guerra. El estudio señala que, debido a las obligaciones pendientes e intereses, en los próximos años la cifra final será de 6.000 millones de dólares.

6. El costo humano. Más de 100.000 personas, sucumbieron en la guerra

Sin el menor atisbo de duda, la de Iraq fue una guerra de alto costo en vidas humanas. Otro informe dado a conocer esta semana estimaba entre 112.000 y 122.000 las víctimas civiles de la guerra, desde el primer día de la invasión hasta la fecha. Si a esa cifra le agregamos el de los combatientes de ambos bandos, el número asciende a 174.000 víctimas. El documento, preparado por el grupo Iraq Body Count (Iraq Recuento de Cadáveres, IBC), con sede en el Reino Unido, señala que en el caso de los civiles, la documentación es tan escasa –cuando no inexistente–, que es muy probable que sean más de los que creemos.

7. El expolio cultural. El patrimonio cultural iraquí fue un botín de guerra

Las imágenes más vergonzosas de una guerra que ya de por sí era una cuestionable fueron sin duda las de imponentes tanques protegiendo los pozos de petróleo, mientras el Museo Nacional de Bagdad era saqueado impunemente. Más de 10 mil piezas (entre ellas, miles de tablillas sumerias) del patrimonio cultural iraquí desaparecieron el 10 de abril del 2003. Igual suerte corrieron en los días siguientes cientos de yacimientos arqueológicos por todo el país. Hasta hoy siguen con paradero desconocido piezas de la cultura sumeria y mesopotámica, la cuna de la civilización.

8. El papel de la prensa. Fue la guerra con mayor cobertura mediática

Se han escrito cientos de libros e igualmente se han hecho innumerables películas, pero lo cierto es que la guerra de Iraq fue el primer gran conflicto que presenciamos desde la sala de nuestros hogares. La cobertura mediática que tuvo fue tan grande que se reportaba el curso de la misma al minuto, en tiempo real como se dice ahora. Más de 500 periodistas (que superaban largamente a los 159 de la primera guerra del Golfo) viajaron con las tropas que tomaron Bagdad y otros 2.500 se distribuyeron por todos los países involucrados en el conflicto. La tecnología móvil, que empezaba su andar, fue su gran aliada.

9. La vida cotidiana. Una década de violencia deja heridas profundas

Diez años después de la invasión y a casi dos de la retirada de las tropas estadounidenses, Iraq sigue sumergido en un espiral de violencia sin fin. Actualmente, Bagdad es la ciudad más peligrosa del país con un aproximado de 4 mil a 5 mil muertes violentas cada año. El informe arriba citado de la Universidad de Brown refiere también a que los traumas que el conflicto infligió al pueblo iraquí aún permanecen. Lo que resulta paradójico es que el conflicto contribuyó a que los grupos integristas islámicos se revitalizarán con el consecuente retroceso de todo atisbo de modernidad alcanzado en el país.

10. El futuro. La endeble democracia iraquí a prueba

Aunque la guerra puso fin al régimen de Saddam, un sanguinario dictador, lejos están los iraquíes de poder afirmar que sus vidas mejoraron con ello. Como explica Héctor Maldonado, profesor de Historia Política Contemporánea en San Marcos: “Iraq es tres países, el Kurdistán, la zona sunita y la zona chiita; y las tensiones étnicas entre estos, que Saddam supo mantener a raya, ahora impiden la estabilidad política deseada”. Además, el terrorismo, la corrupción y la falta de servicios básicos, como salud, por ejemplo, son el gran lastre de la guerra que impide hasta ahora que la democracia iraquí se consolide.

LA FRASE
“Ciertamente el gran legado histórico que va a dejar el señor Bush será el de la memoria de la guerra en Iraq”.
ERIC J. HOBSBAWM, Historiador británico

LA CIFRA
2 millones
de documentos revisó una comisión del Senado de EE.UU., antes de concluir que no existían vínculos entre Saddam Hussein y Al Qaeda.

53%
de los estadounidenses cree que la guerra de Iraq fue un error, según una encuesta de Gallup difundida esta semana.

LA RECONSTRUCCIÓN
La reconstrucción de Iraq costó 212.000 millones de dólares, pero hoy el país sigue estando en ruinas y con servicios básicos deficientes.

CRONOLOGÍA de una guerra que nadie quiso
11-9-2001
Un ataque con cuatro aviones secuestrados por comandos de la red terrorista de Al Qaeda le cuestan la vida a casi 3.000 personas en Estados Unidos.

1-10-2001
Estados Unidos ataca Afganistán, donde se cree que se ocultan las células terroristas de Al Qaeda protegidas por el gobierno de los talibanes.

29-1-2002
En su discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente George W. Bush se refiere por primera vez a Irak, Irán y Corea del Norte como al ‘eje del mal’.

3-8-2002
Alemania manifiesta que no apoyará a EE.UU. en la ‘aventura’ de una guerra en Irak. Rusia y Francia también se niegan a apoyar la guerra.

12-9-2002
Ante las Naciones Unidas, Bush reafirma la determinación de Estados Unidos de actuar contra Irak y dice que si es necesario lo hará por su cuenta.

5-2-2003
El secretario de Estado norteamericano Colin Powell presenta ante la ONU las supuestas pruebas de que Irak posee armas de destrucción masiva.

15-2-2003
En una ola de rechazo y repudio a nivel mundial, millones de personas en las principales ciudades del mundo se manifiestan contra la guerra.

17-3-2003
En un discurso televisado, Bush le da un ultimátum a Saddam: si en 48 horas el líder iraquí y sus hijos no abandonan el país, EE.UU. atacará.

20-3-2003
Comienza la guerra sin un mandato de la ONU, con ataques aéreos dirigidos contra la capital iraquí. El 1 de mayo Bush declara el final de la guerra.



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